Aída Trujillo

marzo 24, 2010

Paul Rivero, escritor, opina sobre Aída Trujillo, “Una discipula de Proust en la familia de Trujillo”

DIARIO LIBRE|RAUL RIVERO

Una discípula de Proust en la familia de Trujillo

  • 06.06.2009

>Jueves

Árbol y después bosque

Conocí a un poeta que, cuando murió su madre, le escribió una elegía en décimas. Un poema enorme, espiritual, de quintillas cerradas, en el que prometía reencontrarse con ella una mañana clara en un lugar de la primavera. El jefe de uno de aquellos partidos estalinistas empotrados en América le reprochó al escritor la forma subjetiva, inmaterial y desesperada que usaba -un hombre de izquierdas como él- en ese trance. El autor le respondió: «Señor, a mi madre yo la recuerdo como me da la gana».

Pues sí. Yo creo que ni las ideologías, ni el miedo, ni los compromisos comerciales, ninguna de las prótesis que se usan para andar por la vida, pueden interferir en los asuntos familiares, en los sentimientos y, mucho menos, en la memoria, ese reino de neblinas, imprecisiones y extravagancias donde todos los hombres controlan el tiempo, violan la ley de la gravedad y viven como dioses unos pocos segundos de las noches inmensas.

Todo esto viene a cuento porque en República Dominicana ha vuelto salir, como una exhalación, el tricornio de Rafael Leónidas Trujillo. Recorre pueblos, valles y montañas en las páginas de una novela escrita por la nieta del dictador, Aída Trujillo Ricart, una mujer de 54 años residente en España.

El libro se titula A la sombra de mi abuelo y acaba de recibir el Premio Manuel de Jesús Galván que entrega el Ministerio de Cultura.

Para algunos críticos y para personas emparentadas con víctimas de Trujillo, que gobernó esa nación como una finca o un cuartel durante 31 años (1930-1961), la obra no da la talla artística y enaltece la figura de uno de los numerosos payasos armados que insultaron con su espadón y su megalomanía el siglo XX americano.

El historiador Franklin Franco Pichardo, que de muy joven tuvo que salir al exilio perseguido por la policía trujillista, dijo a la prensa que el libro sobre el dictador deshonra el Premio Manuel de Jesús Galván y carece de calidad literaria.

A la sombra de mi abuelo compitió con otros 13 libros. El jurado estuvo integrado por los escritores Jorge Volpi, de México; Manlio Argueta, de El Salvador, y el dominicano Roberto Marcallé Abreu.

El ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, tampoco está feliz con el galardón para la nieta de Trujillo, pero pidió comprensión a los sectores soliviantados porque el tribunal que juzgó las obras actuó con plena libertad.

Marcallé Abreu, quizás el más cuestionado de los jurados, dijo que el libro tiene algunas deficiencias técnicas, pero que narra un increíble drama humano.

No se trata de un apología de Trujillo, dijo el escritor, que llamó a los detractores de la obra a leerla con detenimiento. Se trata, más bien, de «una amarga situación que ella [la autora] ha sobrellevado de una manera muy sufrida toda la vida».

Las declaraciones de Marcallé Abreu no han impedido que dos dominicanos considerados héroes nacionales y siete organizaciones patrióticas hayan publicado un documento en el que recuerdan que durante el mandato de Trujillo fueron asesinados 35.000 dominicanos y otros 55.000 sufrieron cárcel y persecución.

La escritora, Aída Trujillo Ricart, explicó que su intención ha sido dar una perspectiva familiar de su abuelo, «el ser más tierno que la acompañó en su infancia».

En una entrevista concedida en noviembre, la señora Trujillo dijo que el libro es un relato novelado, en el que ha dejado volar la imaginación. «Éste», aclaró, «no es un ensayo de Historia».

Recordó que en varias oportunidades ha pedido perdón a las posibles víctimas directas o indirectas de su abuelo o de su padre, Ramfis Trujillo. «Todos tenemos derecho a tener distintos puntos de vista, por supuesto. Y más cuando, de un modo u otro, hemos sido victimas de una dictadura. Por suerte, hoy en día, tanto en Dominicana como en España vivimos en democracia», añadió.

El escritor mexicano Jorge Volpi dijo que la novela era la mejor de las que se presentaron al concurso. «El premio es para la novela, no para su autora. Y desde luego no debe interpretarse como una reivindicación de la figura de Trujillo».

La Historia es la crónica leal de la vida. La descripción, la copia al carbón de los acontecimientos. Son páginas donde la imaginación no puede (no debe) pervertir la realidad.

La memoria suele ser la evocación de una historia personal recordada y compuesta con libertad.

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