Aída Trujillo

abril 26, 2010

Buscando un Representante Literario o una Editorial

El mayor reto de mi vida fue escribir mi primer libro publicado.  Además de gratificante, resultó ser una experiencia hermosa e indescriptible.

Fui recompensada, con creces, por todo el esfuerzo, la ilusión y los sueños que iba volcando en él mientras lo escribía.  Me fue otorgado el Premio Nacional de Novela, Manuel de Jesús Galván, de la República Dominicana.

Lo único que me falta para “coronar” mi alegría, es el poder llevar este, mi tesoro, para compartirlo con muchas más personas, a otros países del mundo.

Se me ocurre que podrían ser países hispanoparlantes, latinoamericanos, Estados Unidos de América, en donde habitan tantos compatriotas, y por descontado mi España querida.  Pero estoy abierta a cualquier otra posible sugerencia. Incluso podría traducirse a otros idiomas.

Es por ello que estoy buscando un REPRESENTANTE LITERARIO  o una EDITORIAL que se involucre con mi proyecto:  introducir en nuevos hogares, fuera de Dominicana, mi novela, “A la sombra de mi abuelo”.*

¡Espero que caiga una estrella!

Podéis contactar conmigo a través de mi email, aidatrujillo@hotmail.com,  mediante mi blog aidatrujillo.wordpress.com, o por Facebook, en donde figuro con mi apellido materno, también. Es decir como Aida Trujillo Ricart.

Gracias a todos por existir en mi vida… ¡aunque sólo sea leyendo lo que escribo!

Aída

P.D. Esta entrada fue escrita en abril de 2010.

*Ahora, además, he publicado otro libro, “Más allá de la muerte” que estuvo entre los 10 más vendidos de la prestigiosa Librería Cuesta de República Dominicana y que nada tiene que ver con mi familia. Esta novela fue puesta en circulación en septiembre del 2011 en Santo Domingo.

abril 25, 2010

Jorge Volpi, escritor, Jurado del Premio Nacional de Novela de República Dominicana 2009

Jorge Volpi

Jorge Volpi

Jorge Volpi fue un miembro del Jurado que otorgó el Premio Nacional de Novela al libro “A la sombra de mi abuelo”.

Tras las críticas, presiones y oposiciones políticas recibidas se hicieron varias publicaciones:

–          El ensayista y novelista mexicano, considerado entre los tres mejores narradores contemporáneos,  aseguró que hasta el momento no ha tenido ninguna comunicación oficial por parte de los organizadores del premio, aunque se ha enterado por informaciones que circulan en la red.

“Mi posición es muy simple: de entre los libros que llegaron a nosotros como miembros del jurado, el premiado era el mejor en términos estrictamente novelísticos”, indica Volpi.  Y agrega: “Insisto: de entre las obras que se nos presentaron, la de Aída Trujillo era la mejor desde un punto de vista novelístico, mi único criterio a la hora de premiarla. De entre las novelas que nos llegaron, era la que mejor definía a sus personajes, la que tenía una mejor arquitectura y una narración más fluida”.

–          Explica que como jurado que ha sido en diversos concursos internacionales, nunca antes había enfrentado una reacción como ésta.

“Es evidente que esta novela, en buena medida autobiográfica, no podía resultar inocente u objetiva a la hora de tratar la “Era Trujillo”. Su autora se encuentra muy involucrada con lo que narra. Pero el juicio para premiarla no tenía que ver con su calidad moral –que a nosotros no nos correspondía juzgar– sino con su tratamiento novelístico. El premio es para la novela, no para su autora. Y desde luego el premio no debe interpretarse como una reivindicación de la figura de Trujillo”, apunta el reconocido escritor.

Biografía

Jorge Volpi (México, 1968) Es licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la UNAM y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca.

 Es autor de varias novelas, como son, A pesar del oscuro silencio (Joaquín Mortiz, 1992; Planeta, 2000), Días de ira, en el volumen Tres bosquejos del mal (Siglo XXI, 1994; Muchnik Editores, 2000), La paz de los sepulcros (Aldus, 1995; Seix Barral, 2007), El temperamento melancólico (Nueva Imagen, 1996; Seix Barral, 2004) Sanar tu piel amarga (Nueva Imagen, 1997; Algaida, 2004) y El juego del Apocalipsis (DeBolsillo, 2000).  También lo es  los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (Editorial Era, 1998) y La guerra y las palabras, Una historia del alzamiento zapatista (Editorial Era en México y Seix Barral en España, 2004).

En 1999 obtuvo el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999), con la cual inició una “Trilogía del siglo XX”, y de la cual se han publicado ediciones en veintisiete idiomas y más de treinta países. En 2004 publicó la segunda parte de la trilogía, El fin de la locura (Seix Barral) y en 2006 la última parte, No será la Tierra (Alfaguara).

Ha sido profesor en las Universidades de Emory, Cornell y Las Américas de Puebla y ha dado conferencias numerosas instituciones educativas en México, Europa, América Latina y Asia. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de México y becario de la Fundación John S. Guggenheim. Actualmente es director del Canal 22, televisión cultural del Estado mexicano.

abril 15, 2010

Elegía y homenaje dedicado a Pilar Rodríguez Soto (Pilita), propietaria de la Galería de Arte Fauna´s de Madrid

Pilita y yo

Pilita y yo

Pilar Rodríguez Soto, Pilita para los amigos, nos acaba de dejar.  Aunque para mí, a pesar de estar en otro plano, siempre seguirá conmigo.  Fue una grande y sincera amiga…

Pero, además, era simpática, divertida, ocurrente, genial.  Consiguió hacerme reír a carcajadas en muchas ocasiones.

Era propietaria, y dirigía, una de las galerías de arte más importantes de España:  Fauna´s.  Antes de cerrarla, no hace demasiado tiempo, el local se encontraba situado en la calle Montalbán de Madrid, al lado del Parque del Retiro.´

Por Fauna´s desfilaron interesantes exposiciones de artistas contemporáneos de gran calidad.  Y quisiera mencionar a uno que fue muy especial para ella porque, además de adorar su obra, fue un gran amigo suyo y nunca le olvidó:  Constantino (Tino) Grandío.  Sé que, desde adonde su espíritu se encuentre, a Pilita le agradará que lo haga y que, además, incluya un par de fotografías de alguno de sus cuadros, uno de ellos, un autorretrato.

GRANDÍO

GRANDÍO

Ella amaba el arte y amaba a sus artistas.  Recuerdo cómo hablaba de los cuadros, abriendo sus grandes ojos de par en par.  Recuerdo como, con sus bellas y expresivas manos, acariciaba las esculturas. 

Era una mujer fuerte, tenía carácter y gozaba de un sentido del humor muy gallego, ese humor tan peculiar, ya que era natural de Vigo, que no perdió aún residiendo durante mucho tiempo en Madrid.

Para mí, la desaparición de mi gran amiga, ha resultado ser, y lo será durante toda mi vida, muy dolorosa.

Pilita era una gran mujer, muy querida, trabajadora incansable y esposa y madre amparadora.   Lo era también para con sus amigos.  Nunca permanecía impasible ante los problemas de ellos.  Me ayudó mucho.  Me abrió las puertas de su casa tanto para invitarme, a menudo, a almorzar (era una excelente cocinera), como a pasar la noche allí si me sentía sola o triste.

Tanto así que, en la década de los 70, le dediqué un escrito:

Amiga,

para ti estas palabras pobres

espontáneamente torpes,

espontáneamente mías…

Traes tanta alegría

a mi, a veces, triste camino,

que no sé cómo podría,

si lo permite el destino,

demostrarte con acciones,

y no solo con palabras,

lo que te quiero y querría,

aunque no me consolaras

como lo haces… ¡amiga!

Por entonces yo apenas empezaba a coquetear con la literatura y siempre a escondidas.  No se me había pasado por la mente el llegar a publicar algo.  Pero ella, que era una apasionada de la vida, no sólo se alegró de mi humilde obsequio.  Lo elevó a una sublimación tan inmensa que lo vociferó en el restaurante en el que estábamos comiendo y me llegó a hacer sonrojar.  Le tuve que pedir que se aquietase pues la cosa no era para tanto.  Pero Pilita era así:  pasión pura.

Sé que ahora descansa en paz y siempre, desde mi corazón, le estaré mandando unas flores muy especiales.  Las de la gran amistad y amor que sentía, y sigo sintiendo, por ella.

abril 9, 2010

Premio Nacional de Novela Manuel de Jesús Galván, República Dominicana

Veredicto: Los jurados del Concurso de Novela de la República Dominicana, los escritores Roberto Marcallé Abreu, Jorge Volpi y Manlio Argueta, desean expresar que, tras analizar las obras presentadas a este evento, acordamos conceder por unanimidad el Premio Único a la obra “A la sombra de mi abuelo”, cuya autora es Aída Trujillo.

El jurado considera que la mayor parte de las novelas recibidas está relacionada con hechos de la historia del país como una aspiración de fijar en la memoria histórica momentos fundamentales por los que ha transitado la República Dominicana y en el contexto de una línea que han cultivado y cultivan novelistas de reconocimiento universal.

Este jurado desea manifestar que “A la sombra de mi abuelo” es una obra en la que su autora revela traumas, obsesiones y estigmas derivados de su condición de nieta de Trujillo. La exposición es tan abrumadora que la autora siente la necesidad perentoria de expresarse en tercera persona.

Sus páginas, que pueden leerse en el marco de lo que Norman Mailer y Truman Capote consideran novelas de la realidad, descubren un espíritu atormentado que se afana por desasirse de actitudes apasionadas o emocionales con el deseo de evaluar de manera fría y objetiva los eventos que se produjeron durante los gobiernos en los que su abuelo manejó con mano férrea e implacable los destinos del país.

Deseamos manifestar que la vigorosa negación y el rechazo indeclinable a aspectos censurables de ese ejercicio de Gobierno de una persona vinculada por lazos de sangre a sus más encumbrados responsables, es un notable acto de valentía.

El texto, en su conjunto, está estructurado de manera sugerente y esclarecedora por lo que pasará a ser referencia importante para conocer o vislumbrar hechos y circunstancias cuyo sesgo trágico seguirá vigente por mucho tiempo en la conciencia de los dominicanos.

“A la sombra de mi abuelo” mantiene un equilibrio imparcial entre realidad y ficción. Ambientes y personajes están elaborados a conciencia y se arroja luz sobre situaciones hasta ahora desconocidas. La anécdota se desarrolla sin mayores tropiezos. El texto en su totalidad es aleccionador y trascendente.

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