Aída Trujillo

mayo 21, 2010

Listín Diario, opinión de Tony Raful sobre “A la sombra de mi abuelo”

Tony Raful
Tony Raful

Puntos de vista 4 Agosto 2008, 11:33 PM

Un texto huésped de duendes plañideros

Tony Raful

Una nieta escribe sobre su abuelo pero esa nieta sabe que su abuelo no es un abuelo cualquiera, tiene que empinarse en su adultez para arribar a su terso celeste recuerdo de la infancia como una gruta, tiene que cerrar los ojos para verlo distante y galante, dador de golosinas y ternuras cuando la edad es un tiovivo, un apoyo desmesurado a todas las travesuras, un impedimento a conocer el mundo herido, lleno de afrentas y dolor. Tenía que morir el abuelo para que ella pudiese conocer el significado de la muerte y después la Historia, el rojo recorrido de un pueblo empuñado en seis lustros de fuerza omnisciente e implacable. Aída Trujillo, hija de Ramfis Trujillo y nieta de Rafael Trujillo Molina, acaba de publicar una obra llamada “A la sombra de mi abuelo”, que constituye el primer esfuerzo o tentativa por aproximarse a la figura de su abuelo desde una referencia objetiva, de admisión de su poder negativo, del peso nefasto de su obra de gobierno, liberando al abuelo del tirano, en una compleja trama sicológica en la cual toda su vida es una atormentada confesión de huésped de fantasmas quejosos y de apariciones fabulosas, que abren una hendidura metafísica en el tiempo presente.

Ella escribe rodeada de duendes, quienes acuden puntuales a la cita de sus vivencias. Ella escribe la crónica de su madre, los avatares y los repudios íntimos, los apellidos en desgracia, el apoyo del abuelo a su madre, habla de las pequeñas miserias familiares como ponzoña del alma, y habla de su padre, el general Trujillo hijo, con devoción y dudas simultáneas, el ruin exilio  de vivir con un apellido  maldito, beneficiaria de ese apellido para poder vivir en la techumbre de una riqueza impropia que nunca fue tan grande como la pensamos y que nunca llovió lo suficiente sobre su vida.  Tiene un valor indudable, es el primer familiar de Trujillo que escribe para reconocer el daño que Trujillo hizo al pueblo dominicano, no importa que lo escriba confinada en un cayo triste y desolado, no importa que sus parientes la repudien y le saquen en cara su falta de amor a su abuelo, ella explica su amor por el abuelo en la otra dimensión del alma liberada de las pasiones humanas, fingiendo vivir el fuego que purifica para que el abuelo se redima de las palabras y  las vilezas, para limpiar de sangre el altar mayor de su alma en pena.

El texto se atiborra de nimiedades y anécdotas que colindan con lo trivial, amores que vienen y se van, personajes chicos que el amor visualiza grandiosos pero que no tardan en alcanzar su  pequeñez congénita, espasmos, fantasmas que hablan en su conciencia amilanada, ritos extraños, muertes anunciadas como en un bazar de aprobaciones esotéricas y retornos al tiempo perdido, a las imágenes del litoral, la casa de playa, la gente.  Hay en el texto de Aída Trujillo  dos importantes revelaciones, la primera es la confesión de su padre Ramfis, antes de morir como consecuencia de las heridas recibidas en un accidente automovilístico, cuando le dice que prepara su retorno a Santo Domingo, e incluso le pone un disco alegórico a dicho regreso. Ella  se opone y él le recuerda que es hijo de Trujillo Molina. Aída no lo sabe pero su padre Ramfis organizaba su llegada a Santo Domingo para los primeros meses de 1970, dirigiendo una vasta conspiración cívico militar en la que participaban militares de los dos bandos que se enfrentaron durante la contienda de abril de 1965, políticos de diversas fuerzas y cierta complicidad o entendimiento deBalaguer. Toda estaba listo en la Base Aérea de San Isidro para recibir con honores al hijo de Trujillo, quien  encabezaría una Junta de tinte antinorteamericano, previa defenestración de todos los antitrujillistas conocidos en un baño de sangre. La otra información lo constituye la forma de ejecución del general Desiderio Arias de parte del general Ludovino Fernández, a quien cortó la cabeza y la llevó ante Trujillo, quien horrorizado dio ordenes para se le cosiera al cuerpo del muerto. Estos datos lo ofrece  la autora gracias al hecho de que el esposo de  la antigua cónyuge de su hermano Ramfis Rafael, es nieto del médico que cosió la cabeza al cuerpo de Arias, y relata el testimonio de aquella tragedia.

La escena de la “maldición hasta la cuarta generación” de la familia Trujillo proferida por familiares del general Arias ante la presencia del tirano, tiene una fuerza descriptiva voluptuosa que de no ser cierta merece serlo en cuanto a su intensidad no en cuanto a los deseos de quien escribe. Además es la clave para descifrar aquel fantasma sin cabeza que atormentó durantes muchos años a su madre Tantana y cuyas apariciones se hicieron frecuentes en el marco de la familia y que ella, Aída, vino a descubrir casualmente.

Tony Raful nació en Santo Domingo el 28 de abril de 1951.

Poeta, narrador, ensayista, periodista, animador cultural. Es Doctor en Derecho y Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de la que actualmente es profesor.

Pertenece a la Generación de escritores del 1965. Desde finales de la década del 60 ha sido directivo de varios grupos de literatura, como el Movimiento Cultural Universitario (MCU).

Fue Director de la Biblioteca Nacional y Director Cultural de Radio Televisión Dominicana. Junto a Andrés L. Mateo y Pedro Peix produjo el programa Peña de Tres, uno de los más importantes programas radiales de divulgación cultural producidos en la República Dominicana. Ha sido congresista en tres ocasiones. Es columnista del periódico Última Hora.

Aparece en las antologías Meridiano 70 (Cuba, 1976) Poesía de Postguerra (Santo Domingo, 1981), Poesía dominicana (París, 1978), Antología de la Literatura dominicana (Intec, 1985), Antología histórica de la poesía dominicana del siglo XX (Ediciones Alcance, New York 1995), Dos Siglos de Literatura Dominicana (colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional, 1996), Enciclopedia Dominicana (Antología de la poesía dominicana, 1997).

Parte de su obra ha sido traducida al francés e inglés. En 1995 se presentó en el Palacio de Bellas Artes un recital antológico de su poesía.

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