Aída Trujillo

mayo 28, 2010

Fragmento de la carta a mi abuelo en “A la sombra de mi abuelo”

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Querido abuelito:

Yo no soy quién para juzgarte ni a ti ni a nadie. Sin embargo, a mis recién cumplidos cincuenta años, me doy cuenta de que mis sentimientos hacia ti siguen siendo paradójicos. Y, a estas alturas, tengo asumido que lo serán hasta que me muera.

Por un lado, sigo queriendo al que fue, después de mi madre, el ser más importante de mi primera infancia. Mi primer amor que cada vez que te recuerdo, resurge en mí con más fuerza.

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Las últimas vivencias a tu lado, las memorias que entonces cobijé en mi mente como oro en paño, ¡son tan distintas a lo que descubrí más tarde! Aquel a quien yo conocía y amaba tanto era un abuelo tierno y un manda­tario justo, no el hombre despiadado y cruel del que la historia habla. Te juro que al principio creí falsa toda la información que sobre ti venía en los libros. Y no reconocía en ella a ese hombre que fue mi adorado viejo.

…………………………….

Descubrí, además, que el lugar donde te mataron es sitio de conmemo­ración. El visitante se entera de que en aquel lugar, finalmente, después de unos larguísimos treinta y un años, unos hombres valientes libraron a su país de tu tiranía.

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Hay una canción, que me gusta muchísimo, cuyo autor es Joan Manuel Serrat, y que termina diciendo: “Nunca es triste la verdad… lo que no tiene es remedio.”

Esa verdad me hace sentir que nunca más podré volver a vivir en el país que me vio nacer. De algún modo, siempre seré una exiliada. Porque, des­pués de ti, el apellido Trujillo significa destierro. Si me empeñara en regresar a vivir aquí tendría que alcanzar una madurez intelectual y espiritual a la que no creo poder llegar nunca. Siempre me señalarían con el dedo, hiciese lo que hiciese. Perdería mi identidad como persona porque no sería Aída, sino la nieta de Trujillo. No tendría libertad, ni independencia, ni autonomía, cosas por las que tanto he luchado. No sabría si debo revelar mi apellido, si puedo hablar claro, si se me está permitido abrir mi corazón a un descono­cido. Porque nunca sabría si ese desconocido, fue en algún momento de su vida perjudicado por ti.

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Pero cuando veo los resultados de mis indagaciones sobre quién fue aquel político, Rafael Leonidas Trujillo, aunque reconozca que hiciste al­gunas cosas buenas por el país, no puedo aceptarte. Lo siento, abuelo, en el fondo me gustaría ser así y poder pensar únicamente en lo que a mí me interesa, olvidando al resto del mundo. Pero, por más que lo he pretendido, no lo he conseguido.

Muchas personas afirman que sufro innecesariamente. Aseguran que te juzgo demasiado severamente, que habría que haber estado en tu pellejo y en tu época para saber que no te quedó otra alternativa, y que tuviste que actuar como lo hiciste. Pero, aunque he intentado convencerme de que quizás esas personas tienen parte de razón, y he rebuscado en la historia de tu mandato para encontrar tus posibles virtudes, por más que he querido volver a mi ceguera anterior, no lo he logrado.

……………………………….

Deseo que, después de tantos años transcurridos desde que abando­naste esta vida, hayas podido alcanzar tu paz y tu divinidad tanto espiritual como física. Sí, también física. Una vida material que sepa sanar todo el daño que hiciste en la que fue tu existencia como gobernante absoluto de un bello país que nos vio nacer a ambos.

Y así sea…

Con amor verdadero.

Aída

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3 comentarios »

  1. Me encantaria leer A la sombra de mi abuelo y no he podido conseguirlo. Serian tan amables de dejarme saber donde puedo conseguirlo, si en alguna libreria en los alrededores de New York o ya sea en linea o cualquier otro modo. Soy dominicana y este libro me ha sido altamente recomendado.
    Muchas gracias por su atencion. Hilda Gomez

    Comentario por Hilda Gomez — abril 29, 2012 @ 4:42 pm | Responder

    • Querida Hilda, estoy luchando para que me lo publiquen o distribuyan allí, en USA. De momento, lo único que puedo recomendarte es que, si va alguien por Santo Domingo, te lo compre y te lo lleve. Me gustaría poder hacerlo yo misma pero los costes son increíblemente caros.
      Si tienes Facebook, pídeme amistad porque, en cuanto esté disponible fuera del país, lo publicaré allí. Estoy apuntada, en Facebook, como aida trujillo ricart. Gracias por tu interés. Esas cosas me dan alas para seguir escribiendo mi tercer libro. Un abrazo, Aída

      Comentario por Aida Trujillo — julio 11, 2012 @ 7:29 pm | Responder

      • Agradezco mucho su contestacion y es muy posible que pueda conseguir su libro en Santo Domingo a traves de una amiga. Si no me es posible, tratare de buscar su amistad en facebook y espero que muy pronto pueda avisarme por esa via cuando su libro este disponible en el area de New York. Mientras, deseo animarla a seguir escribiendo su tercer libro. Le deseo muchos exitos. Hilda Gomez

        Comentario por Hilda Gomez — julio 11, 2012 @ 9:09 pm


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