Aída Trujillo

diciembre 24, 2010

Publicaciones en el periodico El Nacional, La Navidad y el síndrome de la silla vacía

23 Diciembre 2010, 10:50 AM

Vivencias cotidianas de allí y aquí

La Navidad y el síndrome de la silla vacía                 

Escrito por: Aida Trujillo

En estos momentos me considero la menos indicada para dar consejos.  Este año no deseo celebrar las Navidades puesto que son las primeras, desde el año 1973, en las que no está mi hijo Jaime. Me pareció, sin embargo, que sería interesante compartir algunos fragmentos de un artículo que leí hace unos días.

“El duelo es el dolor que vivimos ante la pérdida de un ser querido. En épocas como la Navidad, con sus reuniones familiares, se avivan los recuerdos de forma aguda y es normal sentir una cascada de emociones y sentimientos ante esa silla que queda vacía en el hogar. Buscar apoyo en familiares y amigos o terapeutas, establecer nuevos ritos y permitir que afloren las emociones son algunas de las recomendaciones que dan los expertos para sobrevivir a unas fechas, como las navideñas, que tanta gente detesta.

Llanto, rabia, aflicción, desesperación, soledad, culpa, negación o incluso alivio son sentimientos normales y sanos que aparecen cuando una persona nos deja para siempre. Forman parte del proceso curativo de las heridas emocionales. Cualquier duelo es una reacción natural.

– La intensidad del duelo no depende de la naturaleza del objeto, sino del valor que le atribuimos – comenta José María Jiménez Ruiz, experto en terapia familiar, en psiquiatría – Entre otras cosas, porque se da una disonancia entre la experiencia que uno está viviendo por dentro y los estímulos exteriores que, de alguna manera, dicen que hay que estar alegre –

Un proceso de duelo sano puede requerir un par de años y sigue una serie de fases. Confusión, rabia, negación, depresión y finalmente superación. Si se prolonga demasiado, los expertos lo consideran  duelo patológico. – El duelo, en sí, no es una patología sino un proceso normal de adaptación – precisa Alejandro Rocamora, psiquiatra y uno de los fundadores del “Teléfono de la Esperanza”.

– Una de cada seis personas que pierde a un familiar desarrolla una depresión al año siguiente – advierte un estudio realizado en el año 2007 por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria. – Los médicos atienden al año un centenar de procesos de duelo depresivo – afirma José Ángel Arbesú, coordinador del Grupo de Trabajo de Salud Mental de esta sociedad. – El 5% de la población española sufre alguna pérdida y alrededor del 2% la traduce en trastornos o depresiones que se deben vigilar –  según Miquel Roca, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría.

Nunca se está suficientemente preparado para la muerte de un ser querido. El primer año es el peor, sobre todo con la primera Navidad y otras fechas relacionadas con la persona ausente.”

Este año he decidido pasar la Nochebuena sola, como si fuese un día cualquiera. Me falta esa cuarta parte, que no tiene repuesto porque un hijo no lo tiene, que no es tal porque es toda mi vida.



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