Aída Trujillo

marzo 31, 2013

Carta dirigida por Aída Trujillo al periódico El Nacional, desmintiendo la afirmación de Cassandro Fortuna de que Trujillo era zurdo

Nieta insiste Trujillo era derecho

Trujillo escribiendo

Trujillo escribiendo

5 Noviembre 2011, 8:18 PM
REFUTA AUTOR DE LIBRO

Un dato coincidente y llamativo a la vez es que, tanto mi madre como la segunda esposa de mi padre, fueron, y es, porque Lita sigue viva, zurdas. ¿Será ese el motivo por el que se casaron con él?

Escrito por: Aida Trujillo Ricart

Ante todo quisiera pedirle disculpas por el retraso en contestar, debido a motivos personales graves, al artículo del pasado 27 de septiembre, escrito por Don Rafael Peralta Romero y publicado en su periódico, El Nacional.

En dicho artículo, posterior al del día 22, en el que se anunciaba la publicación de un libro de Cassandro Fortuna llamado “El oficio de lavar cerebros”, el señor Romero nos cuenta la insistencia de dicho autor en afirmar que Trujillo era zurdo.

Dicha insistencia fue provocada tras haberlo yo negado, con la misma firmeza con la que sigo haciéndolo cuando, desde su diario, me llamaron por teléfono para contrarrestar dicha aseveración.

Este hecho, no obstante, no impide que, por educación única y exclusivamente, pida disculpas a Don Cassandro, por el hecho de desmentirle.  Pero puedo asegurarle que, por más que insista, y sintiéndolo mucho, está mal documentado pues, Trujillo, era diestro.

Aunque, como él indica, yo era pequeña “y no le conocía bien”, una aserción un tanto osada, a mi modo de ver, me hubiese dado cuenta de ello, al igual que mis hermanos y, naturalmente, el resto de mi familia.

Los niños, como todos sabemos, se suelen fijar mucho en los detalles anatómicos que los diferencian de los adultos.  Por ejemplo, cuando nació mi hermano Rafael, al que le llevo cuatro años, me di cuenta de “la diferencia” que existía entre cierta parte de su diminuto cuerpo y el mío.

Al ser un año y medio mayor que yo, no había tenido la oportunidad de hacerlo con Ramfis, mi hermano (q.e.p.d.) y, el de mis hermanas, era semejante al mío.

El contraste entre los niños varones y los hombres adultos, que lucían bigote, como mi difunto padre, o barba, como algunos conocidos, también despertaba mi curiosidad.

Asimismo, la anatomía de mujer de mi madre, tías y amigas suyas, lógicamente algo diferentes a la mía, cuando era niña, provocaban que le hiciese constantes preguntas a mi progenitora.

Pero como, por entonces, a los chiquillos no se les explicaba prácticamente nada, tuve que coartarme y, por si hubiese sido poco, aguantar la típica reprimenda de mi madre:  ¡Mire, muchachita fresca, falta de respeto, no vuelva a hablar de “eso”!

Trujillo, cuando se convertía en, únicamente, un abuelo común y corriente, cosa que hacía desde que entraba en su casa o en la nuestra, se tiraba al piso a jugar y armar juguetes con nosotros, sus nietos.

Si hubiese visto que utilizaba, al contrario que nosotros, su mano izquierda para ejercer esa labor, sí me habría atrevido a preguntarle porque también habría llamado mi atención.

Siempre he sido, y sigo siéndolo, muy curiosa, aunque no chismosa.

Siento necesidad de averiguar, de aprender constantemente, de enterarme del porqué de las cosas. Pero no me gusta divulgar, sin embargo, lo que sé de la vida de los demás.

Y, volviendo al tema que nos atañe en esta ocasión, quisiera compartir una anécdota de mi primera infancia, esa que “no conocí bien”, según declara el señor Fortuna.

Ocurrió estando en la cocina de la que era la casa de Boca Chica, propiedad de mi madre, pues se la había regalado a ella un familiar suyo, don Manolito Baquero (q.e.p.d.), y no Trujillo, como algunos aún siguen creyendo.

Fue, entonces cuando, por primera vez, la vi pelando papas con la mano izquierda.  Y, como ella sí era zurda, lo hacía de una forma tan natural que, derrotada por mi curiosidad, me animé a preguntarle cómo era capaz de realizar aquello, que me pareció toda una proeza, aunque, claro, no exenta del temor a ser nuevamente regañada..

Pero, para gran alivio mío, no me llevé la esperada riña.  Mi progenitora se limitó a responder que ignoraba el porqué, a algunas personas, les ocurría lo mismo que a ella.

Me dijo que aquello era “ser zurdo” y que no tenía mayor importancia, añadió que, en cambio, cuando ella era pequeña, sí se la daban y que, en su colegio, le ataban la mano izquierda a la silla, para obligarla a que utilizase la derecha.

Ahora, en cambio, prosiguió, la ciencia había descubierto que aquella práctica no era sana y que había que dejar a los zurdos ejercer como tales.

Un dato coincidente y llamativo a la vez es que, tanto mi madre como la segunda esposa de mi padre, fueron, y es, porque Lita sigue viva, zurdas. ¿Será ese el motivo por el que se casaron con él?

A pesar de no concordar con la obstinación de Fortuna, para contrastar mi experiencia de niña ante su “descalificación”, decidí ponerme en contacto con una persona en la que, curiosamente, él se apoya para confirmar su teoría:  Kalil Haché.

Mi tío Kalil, como él suele decir, confirmó mi alegato: Trujillo no era zurdo y él, el señor Haché, no tiene el gusto de conocer personalmente al señor Fortuna.

Me comentó que, eso sí, para que le dejasen en paz, había dicho que Trujillo era ambidiestro, pero que no se refería a lo que también Fortuna alude, sino a su gran capacidad para realizar cosas, para bien o para mal. Una metáfora, un paradigma, nada más.

Con el malogrado señor Font Bernard, el otro testigo del señor Fortuna, no he podido hacer lo mismo, pues, lamentablemente, hace años que falleció.  Tengo que añadir que, de no haber estado segura de que Trujillo no era zurdo, lo hubiese dicho porque, el serlo, no implica ninguna deshonra.

marzo 29, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Suicidios famosos o anónimos

9 Marzo 2013, 12:29 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Suicidios, famosos o anónimosLAGRIMAS DE SANGRE

La semana pasada comenté que iba a empezar a compartir con ustedes una serie de suicidios de gente famosa, a lo largo de la historia. Pero, esta vez, no pretendo hacerlo. Quiero hablarles, como homenaje,  del de una mujer que no lo fue. Era una gran persona, desconocida para los que no eran de su entorno.

Hace algunos años decidió quitarse la vida y, como éramos muy amigas, me lo confesó. Como es lógico, intenté disuadirla, hablándole de Dios, de la vida que seguía, de lo valiosa que ella era y de un sinfín de argumentos que se me ocurrieron sobre la marcha.

paisajePero ella ya estaba decidida. No quería seguir en este mundo. Traté de vigilarla lo más cerca que podía, aunque no me era posible acompañarla todo el día, como hubiese deseado. Conversaba con ella y le regalaba libros de autoestima y ayuda que no sé si llegó a leer.

Esa mujer, cuyo nombre no revelo porque así me lo pidió, a quien llamaremos Rosa, era puro amor. Lo único que realmente perseguía era eso, el amor.

Se casó, en diversas ocasiones, que resultaron todas ser un fracaso. Pero eso no la mató. Tuvo hijos que no la consideraron. El abandono emocional de ellos fue lo que provocó su deseada muerte. Cuando uno de ellos falleció, Rosa se dio a la bebida. Entonces, el resto de sus retoños la despreció aún más, amigos de toda la vida le dieron la espalda, el mundo se le hundió. Entró en una amarga depresión.depresion

Siempre fue una mujer luchadora, nada la hacía vacilar ante el peligro, los retos, la injusticia, la pobreza… Tuvo fuerzas hasta que ese hijo se le fue. Por más que intentó superar su pérdida, aquel inmenso dolor la minó y empezó a tomar medicamentos y alcohol, en demasía.

Quizás, si hubiese obtenido ese amor, que tanto mendigaba, hubiese podido superar su muerte. No lo sé. Quizás ese era su destino. A pesar de ser creyente, espiritualmente hablando, la idea de quitarse de en medio la obsesionaba. El penar del que era presa la superaba.

Un día me llamó para despedirse. Dijo que yo lo merecía. Acudí enseguida para hablarle, como otras veces y hacer que recapacitase. Hasta le hablé de reencarnación. Tendría que empezar desde cero todo su proceso, le dije, y también que mucha gente la seguía queriendo, que se centrase en lo que tenía, le pedí que no me dejase. Pero Rosa estaba peor que nunca. Su tristeza se dejaba vislumbrar a través de la línea telefónica.

manoAl llegar a su casa, de la cual siempre tuve llaves, la encontré en un estado lamentable y la llevé a una clínica. Mientras la acompañaba en la ambulancia, en donde le inyectaron una serie de medicamentos para intentar salvarla, me tendió su mano. Me alegré pensando que aquel gesto era algo que la mantendría viva y que, después de lo ocurrido, era posible que cambiase de opinión. Pero no fue así.

Mi amiga me rogó que dijese a sus hijos que había muerto de un infarto y que la cremasen. Me pidió que rezase por su alma y que ella ya le había pedido a Dios que no la castigase porque había sufrido demasiado y no podía más con su carga.

A pesar de yo asegurarle que Dios la iba a perdonar y que, después de ese incidente, las cosas iban a mejorar, mi amiga me dijo que la abrazase. Lo hice cuando, con su último aliento, me dijo –Adios, querida… –

Al arribar al centro médico no se pudo hacer nada por salvar su vida. Falleció en la ambulancia, después de darme ese abrazo amoroso que jamás olvidaré.abrazo

marzo 12, 2013

Concurso en el Segundo aniversario del blog de Eva Álvarez, Opiniones Incorrectas.

Lista provisional del sorteo

Posted: 11 Mar 2013 12:25 PM PDT

 

EVA CONCURSO

Si os queréis apuntar al sorteo por el segundo aniversario de Opiniones Incorrectas, aún estáis a tiempo de hacerlo en la entrada original.

Aquí os dejo la lista provisional por si tenéis alguna objeción ó simplemente llegáis justos. 


Tenéis de plazo hasta las 23:59 del martes 12 de marzo.


El sorteo será el jueves 14 de marzo.

1.- Trax

2.- Trax

3.- Trax

4.- Celeste

5.- Celeste

6.- Celeste

7.- Celeste

8.- Inma Málaga

9.- Inma Málaga

10.- Inma Málaga

11.- Porfinyomisma

12.- Porfinyomisma

13.- Porfinyomisma

14.- Porfinyomisma

15.- Porfinyomisma

16.- Irene y Umpa Lumpa

17.- Irene y Umpa Lumpa

18.- Irene y Umpa Lumpa

19.- Irene y Umpa Lumpa

20.- Irene y Umpa Lumpa

21.- MATT

22.- MATT

23.- MATT

24.- Verdades Edulcoradas

25.- Verdades Edulcoradas

26.- Verdades Edulcoradas

27.- Verdades Edulcoradas

28.- Amagic mother

29.- Amagic mother

30.- Amagic mother

31.- Carmen

32.- Carmen

33.- Abril

34.- Abril

35.- Lobezna

36.- Lobezna

37.- Lobezna

38.- Naar

39.- Naar

40.- Naar

41.- Naar

42.- Naar

43.- Naar

44.- Merengaza

45.- Merengaza

46.- Merengaza

47.- Merengaza

48.- Merengaza

49.- Merengaza

50.- Coleccionando Cosas Bonitas

51.- Coleccionando Cosas Bonitas

52.- Coleccionando Cosas Bonitas

53.- Mukali2

54.- Mukali2

55.- Mi Álter Ego

56.- Mi Álter Ego

57.- Mi Álter Ego

58.- Mi Álter Ego

59.- Mi Álter Ego

60.- Alpaca

61.- Alpaca

62.- Alpaca

63.- MJ

64.- MJ

65.- MJ

66.- Ses

67.- Ses

68.- Ses

69.- Alba Mª

70.- Alba Mª

71.- Alba Mª

72.- Maila

73.- Maila

74.- Mo

75.- Mo

76.- Mo

77.- Mo

78.- Cristina

79.- Cristina

80.- Cristina

81.- Cristina

82.- Cristina

83.- Cristina

84.- Mamá Ciruela

85.- Mamá Ciruela

86.- Mamá Ciruela

87.- Mamá Ciruela

88.- Mamá Ciruela

89.- Mamá Ciruela

90.- Suu

91.- Suu

92.- Suu

93.- Suu

94.- Drew

95.- Drew

96.- Drew

97.- Drew

98.- Drew

99.- Drew

100.- Las Cosas de Paula

101.- Las Cosas de Paula

102.- Las Cosas de Paula

103.- El armario de mis princesas

104.- El armario de mis princesas

105.- El armario de mis princesas

106.- El armario de mis princesas

107.- El armario de mis princesas

108.- El armario de mis princesas

109.- Mami de una Monita

110.- Mami de una Monita

111.- Mami de una Monita

112.- Andrea Ge

113.- Andrea Ge

114.- Andrea Ge

115.- Nerea González

116.- Nerea González

117.- Nerea González

118.- Para chiquitines

119.- Para chiquitines

120.- Para chiquitines

121.- Para chiquitines

122.- Para chiquitines

123.- Amaranta Wind

124.- Amaranta Wind

125.- Amaranta Wind

126.- Amaranta Wind

127.- Ser Educadora

128.- Ser Educadora

129.- Ser Educadora

130.- Amagic Mother

131.- Heather

132.- Heather

133.- Heather

134.- Netzi

135.- Netzi

136.- Sandry

137.- Sandry

 

 

http://www.opinionesincorrectas.com/2013/02/sorteo-2-aniversario.html#comment-form

 

Un artículo en el blog de Eva Álvarez, Opiniones Incorrectas

Es cierto que Eva es mi amiga. Pero no es eso lo que me motiva a transcribir, de su blog, artículos como este.

Ella es mucho más joven que yo. Adora a los animales. Es una gran luchadora contra la injusticia. Además es abogada criminóloga y pronto tendremos el gusto de leer parte de sus escritos en un libro, cuya identidad, de momento me reservo.

Hoy leí esto en su web y le pedí permiso para publicarlo en la mía. Consintió de buena gana. Eva es un encanto.

Quiero compartirlo con ustedes. ¡No se lo pierdan y háganse seguidores de Opiniones Incorrectas, un nombre que, de por sí, habla de la forma de ser de su autora!

Eva Álvarez

Eva Álvarez

 

Opiniones Incorrectas

Artículo del estupendo blog creado, y escrito, por Eva Álvarez.

De Capriles a Ratzinger

Posted: 10 Mar 2013 07:18 AM PDT

Yo, si no se presenta Capriles a las próximas elecciones venezolanas; no juego. Henrique Capriles está como un tren de alta velocidad y lo veo perfecto por los cuatro costados. ¿Una comunista diciendo ésto? Sí, pero es que no me refiero a su forma de hacer política, porque como a mí no me gobierna, que juzguen los venezolanos, sino a que ver a ese hombre con ese porte, esa cara, ese cuerpazo y esa clase no es comparable con que el que salga en las noticias día tras día sea Nicolás Maduro, clónico del Profesor Jirafales.

Y es que Nicolás Maduro no tiene carisma. Chávez podía ser un histriónico, carente de diplomacia, lo que queráis; pero poseía una personalidad arrolladora en absoluto comparable con la de su vicepresidente. Yo a Nico Maduro lo veo paradísimo, sin gracia ni simpatía. De estos que no conectan, vamos, que no empatizo con él. A mí me gustaban las guerras dialécticas de las elecciones Capriles-Chávez, revestidas de emoción, de argumentos interesantes, con gracia.

 

Chavez - Capriles

Chavez – Capriles

 

Mentiría si dijera que no me agradaba Chávez, porque me caía muy bien. “Genocida, eres un genocida. Eres un alcóholico, Mister Danger”. ¡Momento imparable para el recuerdo! Claro que, por supuesto, el que debe decidir por quien quiere ser gobernado es su pueblo y el próximo 14 de abril serán las elecciones venezolanas.
Por cierto, me asaltan grandes dudas sobre si un presidente en funciones se puede postular como presidente de la República. Se entiende, hasta donde yo sé, que Maduro debe renunciar al cargo para presentarse a las próximas elecciones. Que no lo haga es otra cosa, pero debería ser lo apropiado.

Nicolás Maduro

Nicolás Maduro

Me parece que este tío se está pasando de revoluciones. Por ejemplo, tema embalsamar a Chávez. Si nos remontamos al año 2009, el fenecido presidente venezolano expresó acerca de esta práctica mortuoria que le parecía macabra e inmoral. Ahí queda claro que no expresó su voluntad -dudo mucho que alguien lo hiciera- de pedir que se preserve la putrefacción de su cadáver, para ser expuesto -por si fuera poco- en un museo junto a Simón Bolívar. Esto da que pensar que más de uno quiere utilizar su memoria para crear un mito al que manejar para futuros intereses. Desde el momento en el que se irrespeta la voluntad del muerto, las cosas se tuercen.
Hace pocos años, conocí el caso de una persona que expresó que cuando falleciera no quería ser expuesta ni enterrada. El día que se murió, nadie hizo ni puñetero caso a su voluntad, la expusieron que no hubo hijo de madre que no viera ese cadáver y por si fuera poco de incinerarla nada. ¿Qué derecho tenemos de no cumplir los deseos de un difunto?

Mi propia madre era una férrea enemiga de la incineración. Cuando falleció mi padre, no hubo forma humana de convencerla para proceder a cremarlo. Mi padre había dicho que a él le daba lo mismo que se le incinerara ó no, que éso como viéramos, pero que quería donar todo lo que de él se pudiera aprovechar -que no fue nada por el cáncer- y después ser enterrado en su pueblo. Así que, en contra de mi voluntad, para no discutir con Mamá en tan duro momento lo dejé pasar y mi padre fue enterrado.

Por mi profesión he participado en exhumaciones; la última este verano. Cuando le conté a mi progenitora lo agradable que es abrir una tumba y que te vean en modo esqueleto con el pijama, la bata, los calcetines -eso se agradece porque los pies tienen muchos huesecillos que sino para recogerlos es un rollo repollo-, las zapatillas y hasta la pulsera del hospital; se quedó muda, como si Ferny y Perfidita le hubieran comido la lengua. Pero yo proseguí, confiándole que el cuerpo se queda en los huesos, pero los gusanos y cochinillas no se largan. Como mucho, si los restos -nombre que se le da a un cadáver cuando pasan cinco años y deja de serlo- llevan muchos años enterrados, te encontrarás con el mismo panorama, pero con las cochinillas y demás tan muertos como el exhumado. Que sacudir eso de unos pantalones mientras los quitas para meter los huesos en una funda funeraria -hay pueblos donde el enterrador es menos fino y prefiere una bolsa de basura ó, directamente, un saco de piensos Nanta- es lo menos bonito del mundo.

“No, a mí que no me desentierren”, dicen algunos. Ya, y si estás enterrado en un nicho familiar y se te muere un pariente, ¿cómo hacen? Porque todos los enterrados, cuando pasan X años, son exhumados por una cosa ó por otra, no conozco yo ningún cementerio en el que sigan las personas dentro por los siglos de los siglos ni suele haber muchas tumbas de antes de la mitad del siglo pasado, salvo que te llames Rey Pelayo.

Así que a mí no me van a tocar la moral. Ningún cachondo se va a probar mis huesos de risas ni va a coger mi calavera para hablar con ella a lo Hamlet, porque voy a dejar bien atado que me incineren y se deshagan de mis cenizas en algún sitio donde yo haya sido feliz.

Hamlet

Hamlet

Volviendo a Mamá, el otro día se quedó con gesto reflexivo y manifestó su deseo de ser quemada -si es que narrar una exhumación nunca falla-, pero con la nota de que primero le saquen el marcapasos. Realmente, cuando te implantan un marcapasos te advierten que el día que fallezcas te lo deberán sacar, sobre todo si te incineran -explota-. Mamá dice que para ella es un cachondeo estar muerta con el cacharro dale que te pego dentro, por lo que nos ha prohibido que la enviemos al más allá con su nuevo amigo. Por mí, me haría la longuis y se lo dejaría, pero visto que no le hace gracia tendré que transigir.

Benedicto huyendo de los cuervos

Benedicto huyendo de los cuervos

Puestos a desvariar, el otro día mi madre sintió cierto cariño por Ratzinger. Se enteró por casualidad de que el Papa Emérito también llevaba marcapasos y de pronto se sintió súper identificada. Mientras lo veía partir, con su chófer inundado en lágrimas ante tan triste despedida, sentenció: “Mira que me caía mal. A mí este Papa me parecía un nazi, pero ahora me da pena porque lo veo viejo. Además, resultó ser el mejor. ¿No ves que se ha tenido que ir porque esos cuervos le hicieron la vida imposible?”.

Díjolo Blas, punto y redondo.

marzo 7, 2013

Un artículo de Don José Rafael Sosa, escrito el 28 de mayo de 2011, en el periódico El Nacional

28 Mayo 2011, 10:31 PM

José Rafael Sosa

José Rafael Sosa

Aida Trujillo Ricart, una voz propia

Rechaza toda dictadura. Publicará novela sobre la muerte, olvido y tristeza. Destaca las condiciones de su madre Tantana Ricart, un apellido que se olvida que ella lleva.

Dice Angelita Trujillo falta respeto a personas muertas sobre crimen de las Mirabal.

 

Escrito por: José Rafael Sosa (www.josersosa,blogspot.com

Aída Trujillo Ricart

Aída Trujillo Ricart

El primer apellido de esta mujer carga el ambiente de ideas pre-establecidas: Trujillo, con las que llegan a la mente las atrocidades inombrables de la dictadura.

Su segundo apellido, Ricart, es menos referido y nombra a una destacada familia de trayectoria antitrujillista.

Es Aida Trujillo Ricart, autora de A la Sombra de mi Abuelo, la novela que ganó el Premio Nacional de Literatura 2009, otorgado por  un jurado mayoritariamente internacional de narradores y por República Dominicana, el novelista Roberto Marcallé Abréu.libro y yo

 

Sobre Angelita Trujillo

Para la nieta de Trujillo, la hija del tirano es una irrespetuosa y desconsiderada al tratar de imputar el crimen de las hermanas Mirabal a personas fallecidas y más recientemente a jefes militares, tratando de exculpar a su padre.

Angelita Trujillo, hija de Trujillo

Angelita Trujillo, hija de Trujillo

“Angelita comete un abuso y una falta de respeto a la historia y los hechos, cuando quiere escurrirle el bulto de ese crimen a quien lo ordenó en realidad”, afirma la hija Ramfis Trujillo.

Sostiene que mucho le costó separar el afecto que tiene por el abuelo tierno que era Trujillo y los sentimientos que le generó el conocer lo que fue su régimen dictatorial.

“He tenido que sanarme interiormente. Fue un proceso emocional difícil. Para mucha gente soy una “Trujillo” como el resto de la familia. Por vocación soy contraria a las dictaduras y mucha gente no sabe que en España asumí responsabilidades en favor de la democracia y contra todo intento político de sometimiento de la gente al oprobio”, manifestó.

Abuelo/dictador

“He afirmado, y repetido, en múltiples ocasiones que no soy partidaria de ningún tipo de dictadura, ya sea de derecha o de izquierda.  Creo en la libertad, la individualidad, los derechos humanos y la No violencia.  Mi abuelo es una cosa y Trujillo es otra, para mí”, aclaró Aida Trujillo.

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Sobre los ajusticiadores

Considera que quienes terminaron con la vida de su abuelo actuaron según su criterio, ya fuese político o personal.

“ Considero que tuvieron una gran valentía al arriesgarse, en aquellos momentos, a hacer lo que hicieron.     No les guardo rencor en absoluto.  Si uno se convierte en dictador, se arriesga a que le ocurra lo que le ocurrió a Trujillo”, consideró.

Sostiene que si a alguna editorial se le ocurriese, en España, publicar la mitad de los libros sobre Franco que se publican aquí sobre Trujillo, iría a la quiebra directa y segura.

“Cuando recibí el Premio Nacional de Novela, quedé también muy sorprendida al leer una afirmación de un periodista, cuyo nombre no recuerdo, que decía que “la dictadura de Franco, comparada a la de Trujillo, fue agua de rosas”.

Francisco Franco Bahamonde

Francisco Franco Bahamonde

Si lee este artículo, le insto a que vaya a España y haga esa declaración en público.  Conozco muy bien cómo fue ese “agua de rosas” de la que habla”.

 

Sobre su madre

“Mi madre  pertenecía a una familia  que estaba, en general, en contra del dictador.

Mi abuelo materno, Pedro Adolfo Ricart y Pou, fue un conocido activista antitrujillista y se llevó un gran disgusto cuando se enteró que su hija Octavia, conocida como Tantana, se enamoró profundamente del hijo de Trujillo.

Octavia Ricart (Tantana)

Octavia Ricart (Tantana)

Intentó, por todos los medios de evitar aquella relación y posterior enlace, pero fracasó.” asevera.

Pedro Adolfo Ricart

Pedro Adolfo Ricart

Dijo que su madre, “a pesar de que mi padre se divorció de ella, le dio seis hijos, y le amó hasta el día de su propia muerte. Él falleció antes, pero ella nunca le olvidó, rechazando a auténticos buenos partidos.  Casi nadie lo sabe pero, hasta el propio Aristóteles  Onassis intentó cortejarla pero ella no dejó que se le acercase”.

Sostiene que  no se menciona que es nieta de Ricart por varios motivos.  “Uno de ellos es que Trujillo vende y Ricart no.  Otro es que, por desgracia, la gente suele agarrarse más al odio que al amor, prefieren el rencor al perdón, sin darse cuenta de que eso es un veneno para ellos mismos”.

EL DATO

Su nueva novela

La escritora   ya entregó  su nueva novela, Más triste que la muerte es el olvido  , en la cual se aleja del tema Trujillo y se adentra en las densas cortinas de los sentimientos humanos de soledad, olvido, muerte y otras dimensiones. Sale a librerías  en agosto .Mas alla

UN APUNTE

Maestra de flamenco

Aída Trujillo, quien se destacó en Madrid  como bailaora, ha iniciado clases de flamenco en un tablao montado en su apartamento.

Es una Trujillo que se ha negado a participar de la herencia de su abuelo.

Las clases, que se imparten a jovencitas,   le sirven para alternar con su labor de  novelista.

En el tablao transmite sus conocimientos y habilidades a un reducido número de muchachas.

Al estar con ella, además de la técnica del baile flamenco, se aprende mucho de su visión  de la vida.

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