Aída Trujillo

mayo 31, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Horacio Quiroga, miembro de la llamada “Familia suicida”

Horacio Quiroga, narrador, miembro de la llamada “Familia suicida” DE JOVEN SENTADO

17 Mayo 2013, 12:11 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

 

Horacio Quiroga, narrador, miembro de la llamada “Familia suicida”

Como comenté en uno de mis artículos publicado no mucho tiempo ha, deseo hacerles partícipes de una serie de suicidios de famosos, o no.

El asunto no es lo que se dice un tema alegre. Sin embargo, considero necesario el dar la cara a las vicisitudes de la vida e intentar, en la medida de lo posible, no erigirnos como jueces ante la Ley de Dios, aunque sea necesario hacerlo ante la de los hombres.

Violeta Parra

Violeta Parra

Por ello, a pesar de haber empezado por la gran Violeta Parra, uno de mis relatos trató del suicidio de una amiga a quien no creo que, por sus actos en este mundo, se la pueda juzgar de mala manera. Ni siquiera de cobarde, como muchos hacen.

Nadie puede saber lo que ocurre en la mente de ninguno de nuestros semejantes. Sobre todo cuando atientan en contra de su propia vida. Creo que, el llegar a ello, no resulta tan fácil como ciertas personas sostienen.

Como la semana pasada relaté, brevemente, la vida de Alfonsina Storni, muy ligada al personaje que hoy nos atañe, he considerado que era preciso escribir algo sobre Horacio Quiroga, un insigne narrador, nacido en Salto, Uruguay, en el 1878.

Buscando información sobre él, me encontré con la desagradable sorpresa de que perteneció a la tristemente llamada “Familia suicida”, cosa que llamó mucho mi atención.

arma de fuego suicidioPor lo que he podido leer, a la edad de tres meses, a pesar de ser aún un bebé, Horacio fue testigo del modo en el que su padre se quitó la vida, disparándose en la cabeza con una escopeta.

Pero, antes de proseguir con el relato de las tragedias que marcaron la vida del escritor, deseo contarles, un poco, sobre su trayectoria profesional y personal.

CUENTOS DE LOCURA AMOR Y MUERTENarrador uruguayo radicado en Argentina, Quiroga es considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos. Su obra está situada entre la declinación del modernismo y la de las vanguardias.

Estudió en Montevideo en donde comenzó a interesarse por la literatura. Inspirado en su primera relación sentimental, escribió “Una estación de amor” (1898). Después  fundó la “Revista de Salto” (1899). Tras su primer viaje a Europa resumió sus remembranzas en “Diario de viaje a París” (1900). A su retorno fundó el “Consistorio del Gay Saber”, de corta permanencia que no impidió, empero, que el hombre presidiera la vida literaria de Montevideo y las argumentaciones con el grupo de J. Herrera y Reissig. Instalado, después, en Buenos Aires,publicó Los arrecifes de coral, en 1901, que fue seguido de varios relatos.

En 1909 se estableció en la provincia de Misiones. Allí desempeñó el cargo de Juez de Paz de San Ignacio, localidad famosa por sus ruinas de las reducciones jesuíticas, a la vez que por sus cultivos de yerba mate y de naranjas.

 Tras la experiencia sufrida siendo él un neonato, su madre volvió  a casarse. Pero,  después de cinco años de matrimonio, su padrastro se suicidó de idéntico modo que lo hizo su padre biológico.

Su primera esposa también se quitó la vida bebiendo un líquido para revelar fotografías. Él era profesor de castellano en el Colegio Británico de Buenos Aires cuando la conoció.

Después mantuvo un breve idilio, pero larga y sólida amistad, con Alfonsina Storni, quien se suicidaría 20 años después arrojándose al mar, algo que Quiroga no llegó a presenciar.alfonsina

Un amigo le consiguió el puesto Cónsul de Uruguay en Buenos Aires. Dicho allegado, también se suicidó.

Leopoldo Lugonés

Leopoldo Lugonés

Un año antes de que le imitase su gran amigo Leopoldo Lugones, en el 1937, agotado por sus luctuosas experiencias o, quizás, porque le diagnosticaron un cáncer estomacal,  Horacio puso fin a sus días ingiriendo una dosis letal de cianuro.

Más tarde se suicidaría su hija mayor, Eglé.

Con su hija Eglé

Con su hija Eglé

Su único hijo varón, Darío, actuó del mismo modo en el 1951.CUENTOS DE HORACIOCARICATURA CON LA MUERTE 

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mayo 13, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Alfonsina Storni, grandiosa poetisa y escritora

 

8 Mayo 2013, 12:32 PM ALFONSINA CON SU MANO

Vivencias cotidianas de allí y aqui ALFONSINA Y EL MAR

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

 

Alfonsina Storni, grandiosa poetisa y escritora

Esta literata es la mujer a la que hace referencia la célebre y hermosa canción “Alfonsina y el mar”. Existe una versión, mi favorita, que cantó la grandiosa Mercedes Sosa.

Alfonsina nació en la Suiza italiana el 29 de mayo de 1892.

A finales del siglo XIX, sus padres, Alfonso Storni y Paulina Martignoni, de nacionalidad suiza, emigraron a Argentina en donde se instalaron en la ciudad de San Juan. Allí nacieron sus dos primeros hijos.

En 1890 decidieron regresar a su país natal y se asentaron en un pequeño pueblo llamado Sala Capriasca, lugar de nacimiento de la poetisa.

Más tarde, la familia decidió regresar a San Juan en donde permaneció hasta el año 1900, trasladándose después a Rosario, Santa Fe y Buenos Aires.

Alfonsina creció en un ambiente de gran estrechez económica. Por ello, alrededor de los once años de edad, tuvo que abandonar sus estudios para ayudar a su madre que se vio obligada a trabajar como modista. Cuando su padre falleció, en 1906, la joven entró a trabajar en una fábrica de gorras.

Más adelante dio sus primeros pasos en el teatro y formó parte de la compañía del actor español José Tallaví. Pero en cuanto pudo quiso volver a estudiar. En el 1909 se matriculó en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales de Coronda y se graduó como maestra, ejerciendo como tal en Rosario.

Allí publicó poemas en “Mundo Rosarino” y “Monos y Monadas”. Fue docente en el Teatro Infantil Lavardén y en la Escuela Normal de Lenguas Vivas. En 1916 publicó su primer libro, “La inquietud del rosal”.

LIBRO OBRA POETICAEn el 1917 fue nombrada maestra directora del internado de Marcos Paz. Empezó a publicar sus primeros poemas en revistas locales pero, cuando estaba a punto de cumplir los veinte años, abandonó Rosario y partió rumbo a Buenos Aires. Estaba  embarazada de un hombre casado y veinticuatro años mayor que ella. Hubo de afrontar la vida como madre soltera, hecho mal visto en su época.

Durante sus primeros años en la porteña capital se vio obligada a compartir las tareas domésticas y el criar a su hijo con su anexión al mundo literario. Tuvo, asimismo, que ponerse a trabajar. Primero lo hizo como cajera en una farmacia y en una tienda, y después ocupando el cargo de “corresponsal psicológico” en una empresa que importaba aceite de oliva.

Se convirtió, no obstante y a pesar de su condición social, en la primera mujer reconocida entre los mayores escritores. Su trayectoria intelectual evolucionó desde el Romanticismo hacia la Vanguardia y el Modernismo vespertino. El rasgo más característico de su creación fue un feminismo combativo, que se observa en su poema “Tú me quieres blanca”, inspirado en las relaciones problemáticas con el hombre.EL HOMBRE POEMA

Alfonsina Storni frecuentó los círculos literarios y dictó conferencias en Buenos Aires y Montevideo. Colaboró en las revistas “Caras y Caretas”, “Nosotros”, y “Atlántida”. En 1919 se encargó de una sección en la revista “La Nota” y posteriormente en el periódico “La Nación”.

En ellas escribió sobre la realidad de las mujeres y el lugar que merecen y les corresponde en la sociedad. Algunas de sus célebres frases fueron:  “Llegará un día en que las mujeres se atrevan a revelar su interior; este día la moral sufrirá un vuelco; las costumbres cambiarán”, esto cuando firmaba ya en “Cositas sueltas”.

Asimismo, Alfonsina se refirió, no exenta de cierta ironía, a la actitud de ciertas féminas a las que denominaba “huecas”. Un ejemplo de ello está plasmado en “Diario de una niña inútil”, en donde habla de las vidas soporíferas y frívolas de las que llamaba “caza-novios”.

SELLOLa literata se empeñó en cuestionar las tradiciones que impedían a la mayoría de las mujeres a elegir un camino ajeno al matrimonio. En sus artículos sostuvo un periodismo beligerante en el que arguye, con gran énfasis, que era necesario romper con los tópicos y los arquetipos que se esperaban de ellas.

También hizo hincapié en el legítimo derecho al voto femenino, aunque éste no fue aprobado, por las leyes argentinas hasta el año 1946.

En la década de los años veinte, en casi todo el mundo, sus ideas resultaban realmente innovadoras. Por este motivo, incluso las propias coetáneas de su tiempo se dividían en dos bandos: unas la admiraban y otras consideraban que representaba un peligro para la sociedad.

A lo largo de su vida, Alfonsina trabajó intensamente, publicando poesías, dictando conferencias y siendo profesora en escuelas públicas.SU FIRMA

A partir de 1926 fue también catedrática en el conservatorio de Música y Declamación. Allí impartió clases de Arte escénico. Por las noches daba clases de castellano y aritmética en la “Escuela de Adultos Bolívar”.

Sufrió una crisis de agotamiento, tanto físico como emocional, producido por el exceso de trabajo. Los médicos le recomendaron descanso absoluto. De ese modo empezaron sus reposos anuales en Mar del Plata y Córdoba.

Pero dichos reposos se prolongaban poco ya que la poetisa necesitaba trabajar duro para mantenerse a sí misma y a su hijo.LIBRO ENRIQUE AMORIM

Gracias a su tesón y a pesar de sus crisis nerviosas, a finales de los años veinte Alfonsina logró convertirse en una profesional arraigada en el mundo intelectual de Buenos Aires, dominado por hombres.LIBRO EMILIO CENTURION

Horacio Quiroga

Horacio Quiroga

Por entonces asistía a las reuniones del grupo “Anaconda”, junto a Horacio Quiroga,  Enrique Amorim, Emilio Centurión, y otros renombrados personajes. Con Horacio mantuvo una relación amorosa que terminó siendo de intensa amistad, de por vida.

Asimismo participó, de forma activa, en las tertulias artísticas lideradas por Benito Quinquela Martín en el “Café Tortoni”.

Su obra fue muy pródiga, obtuvo numerosos premios y dieron el fruto de poemas de tono íntimo y doméstico, a pesar de no renunciar a sus denuncias a favor de las mujeres. Entre ellos se cuentan, “El dulce daño”, “Irremediablemente”, “Languidez”, “Hombre pequeñito”, “Oh muerte, yo te amo, pero te adoro vida…”  y un extenso etcétera.

Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar cuando estrenó su primera obra de teatro, “El amo del mundo”, en el año 1927. Dicha obra fue duramente criticada a causa de la mala paráfrasis que se hizo de las ideas feministas expuestas en ella.

Se produjo, más tarde, un giro de su estilo poético en “Ocre”, obra publicada en el1925. Alfonsina se muestra más reflexiva.OCRE LIBRO

Toma ímpetu el modo en que percibe la libertad de su cuerpo y, en una trilogía, elabora una teoría sexual: “La rueda”, “La otra amiga”, “Y agrega la tercera”.

Para entonces ha tomado conciencia de que la causa de sus sufrimientos no está provocada siempre por el hombre sino por ella misma. Alfonsina no volvió a publicar otro poemario hasta el 1934, nueve años después de “Ocre”.

García Lorca

García Lorca

En la década de 1930 viajó a Europa y asistió a las reuniones del grupo “Signos”, donde acudían importantes figuras de las letras, tales como Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna.

Aquel viaje le permitió conocer la obra de la “Generación del 27”.

Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna

De ese modo, Alfonsina descubrió una nueva forma de escribir, más acorde a sus vibraciones internas del momento. Pudo, entonces, evolucionar convirtiéndose de “poetisa” a “poeta”, una mujer liberada. “Mundo de siete pozos” fue toda una revelación de la metamorfosis que se produjo en ella.

En el año 1935 le diagnosticaron un cáncer de pecho y le amputaron el seno derecho. Aquella mutilación la destrozó anímicamente.

En los años siguientes, Alfonsina presintió la cercanía de la muerte ya que su salud fue empeorando. Fue presa del dolor físico y psíquico.

Además, Horacio Quiroga y su hija Eglé, a quien también profesaba un gran afecto, se suicidaron y la poetisa, que consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío, plasmó  su punto de vista en un poema en donde expresa su admiración por la valiente decisión del escritor.

Un mes antes de su propia muerte, publicó “Mascarilla y trébol”, culminando su aventura vanguardista.

MAR DEL PLATAEn el 1938, Alfonsina  partió hacia Mar del Plata, supuestamente a descansar.

Juana Ibarbourou

Juana Ibarbourou

Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

Sin embargo, anteriormente, fue invitada a un homenaje que la Universidad de Montevideo brindó a las tres grandes poetas de América: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y ella, Alfonsina Storni.

Pero, una vez instalada en su lugar de descanso, en la madrugada del 25 de octubre, se arrojó al mar desde un espigón dejando, a modo de testamento, un poema llamado “Voy a dormir” y una carta de despedida a su hijo Alejandro.POEMA VOY A DORMIR

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