Aída Trujillo

agosto 2, 2016

“El otro Ramfis Trujillo, sus últimos días de vida”

51HbdID7DcL._SX260_[1]Rafael Leonidas Trujillo hijo (Ramfis)

https://www.amazon.es/El-Otro-Ramfis-Trujillo-%C3%BAltimos/dp/9945480049/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1466795160&sr=1-1&keywords=el+otro+ramfis+trujillo%2C+sus+%C3%BAltimos+d%C3%ADas+de+vida

He aquí un breve resumen de su contenido:

En la mañana del 17 de diciembre de 1969, Rafael Leonidas Trujillo Martínez, más conocido como Ramfis e hijo primogénito del dictador dominicano, Rafael Leonidas Trujillo Molina, colisionó de frente con el automóvil de la Duquesa de Albuquerque, en Madrid (España) en donde se encontraba exiliado tras el derrocamiento del mandatario en el año 1961. Sin embargo, aunque el accidente costó la vida a Ramfis, la muerte no le alcanzó hasta el 28 del mismo mes. Once días de lucha por recuperar la salud, cierta lucidez alternada con ensueños, recuerdos o pesadillas terribles, fueron bastantes para que su hija pudiese narrar muchas cosas que cualquier historiador desconoce.

Cómo empezó la creación de este libro:

Cuando viajé a Santo Domingo para asistir a la presentación de mi primera novela publicada, la ilustre señora Dª Carmen Imbert (El Matutino Alternativo), buena amiga mía, hija y nieta de aniquilados por la dictadura de mi abuelo, me hizo una pregunta que me chocó fuertemente.

-¿Y de tu padre qué? ¿No nos cuentas nada? Parece como si, consciente o inconscientemente le hubieses esquivado en tu narración-

Su comentario logró que volviese a plantearme un sinfín de cosas. Sin embargo, aunque aquella cuestión retumbaba en mi cabeza, intenté olvidarla y durante un tiempo lo conseguí.

Pero, inesperadamente, otra voz, la del escritor cubano-dominicano, Bismar Galán, que me ha acompañado en el proceso de edición de mis obras, volvió a plantearme el dilema, diciéndome que tenía que escribir un libro sobre mi padre.

Yo protesté -¿Pero tan mal me quieres, Bismar? ¿No habrán sido suficientes once años de sufrimiento? (Ese lapso fue lo que tardé desde que empecé “A la sombra de mi abuelo” hasta que se publicó).

Cuando regresé a España, en donde residía entonces y adonde he vuelto, logré “archivar” en algún lugar recóndito de mi mente lo que aquellas personas me habían planteado. Hasta que llegó el momento en el que tomé la decisión de escribirlo.

Ahora, además, también he conseguido subirlo a Amazon, en versión papel y en kindle, gracias a la gran ayuda que me han proporcionado mi gran amigo Julio Inoa y su hermano Jonathan. Sin ellos no lo hubiera conseguido. Las cuestiones técnicas no son “mi fuerte”.

Gracias, queridos amigos. Gracias les doy también a ustedes, los que leen mis escritos aquí, en Facebook, en mis libros y en las publicaciones que hago en el periódico “El Nacional Dominicano”.

https://www.amazon.es/El-Otro-Ramfis-Trujillo-%C3%BAltimos-ebook/dp/B01GF6LBYG/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1466795160&sr=1-2&keywords=el+otro+ramfis+trujillo%2C+sus+%C3%BAltimos+d%C3%ADas+de+vida

En la mañana del 17 de diciembre de 1969, Rafael Leonidas Trujillo Martínez, más conocido como Ramfis e hijo primogénito del dictador dominicano, Rafael Leonidas Trujillo Molina, colisionó de frente con el automóvil de la Duquesa de Albuquerque, en Madrid (España) en donde se encontraba exiliado tras el derrocamiento del mandatario en el año 1961. Sin embargo, aunque el accidente costó la vida a Ramfis, la muerte no le alcanzó hasta el 28 del mismo mes. Once días de lucha por recuperar la salud, cierta lucidez alternada con ensueños, recuerdos o pesadillas terribles, fueron bastantes para que su hija pudiese narrar muchas cosas que cualquier historiador desconoce.
VERSIÓN KINDLE.

julio 6, 2013

Publicaciones en el peródico El Nacional, Homenaje post-mortem a mi hijo Jaime María

5 Julio 2013, 2:13 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

En nuestra casa, 1978

En nuestra casa, 1978


Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Homenaje post-mortem a mi hijo Jaime María

Hoy, día 5 de julio, se cumplen tres años del fallecimiento de mi adorado hijo Jaime Mª. Me resulta, por lo tanto, imposible escribir cualquier cosa que no se refiera a él.

Con su hermano Carlos, 1994

Con su hermano Carlos, 1994

Sé, por convencimiento, que se encuentra en un lugar mejor y más elevado que este deteriorado, aunque hermoso, planeta. Sé que está cumpliendo su misión, su propósito.

Jaime era un gran admirador de Van Gogh

Jaime era un gran admirador de Van Gogh

Pero, como madre, el no poder escuchar su voz, aunque sea a 9000 kms. de distancia y por teléfono, y el saber que ya nunca podré tocarle, abrazarle ni darle un beso, me sigue desgarrando el alma.

Mi hijito, que contaba con treinta y siete años de edad, se acostó, para no volver a levantarse nunca de su cama. Yo fui avisada dos días después, el 7 de julio, día de San Fermín de los Navarros, que fue cuando le encontraron.

Me dijeron que había tenido un accidente, para omitir detalles desagradables, en un Madrid del mes de julio, con un calor que suele llegar a los 40º centígrados. Pero, después, el informe del forense confirmó que había sido víctima de un paro cardiaco mientras dormía.

Tres años han transcurrido, sí, pero parece que su deceso ocurrió ayer y mi pena morirá el día que me toque dar mi último suspiro. Me veréis reír, hacer chistes, escribir, trabajar… Pero el dolor sigue ahí, clavado en lo más profundo de mi corazón.

Dibujo que Jaime me dedicó cuando estudiaba en la Escuela de Artes Plásticas de Madrid, 1990

Dibujo que Jaime me dedicó cuando estudiaba en la Escuela de Artes Plásticas de Madrid, 1990


En la isla Tabarca, con su hermana Haydée y conmigo, 1994

En la isla Tabarca, con su hermana Haydée y conmigo, 1994


Haciendo rabiar a su hermanito Nicolás, 1995

Haciendo rabiar a su hermanito Nicolás, 1995


Sólo logro, mediante estas breves líneas, solidarizarme con todas las madres que han pasado por este trance y exclamar, mirando al Cielo, “¡Jaime, mami no te olvida!”

A JAIME LE ENCANTABA STING. ¡QUÉ FRAGILES SOMOS, COMO DICE ESTE GRAN ARTISTA EN ESTA CANCIÓN!

junio 16, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Mario Moreno, el inolvidable actor cómico “Cantinflas”, I parte

8 Junio 2013, 10:22 AM FILOSOFÍA

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart

Mario Moreno, el inolvidable actor cómico “Cantinflas”, I parte

Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, nombre completo de este entrañable actor, nació en Santa María La Redonda, México D. F., el 12 de agosto de 1911. Se hizo mundialmente famoso con el nombre de su personaje principal, Cantinflas, al que dio vida en la mayoría de sus películas.

Aunque también fue conocido como “El Mimo” y como “El Cómico de la Gabardina”, un hecho que no es sabido por todos. Muchos le amaron y le aman y algunos no le soportaban, según me han comentado. Pero yo, que estoy en el primer grupo, quiero dedicarle dos columnas pues creo que las merece.

tepitoFue el sexto de doce hermanos, hijos de Pedro Moreno y de Soledad Guizar Reyes, cuyos orígenes humildes, hicieron que también Mario tuviese que sufrir de miseria durante su infancia.

Se crió en un barrio pobre, Tepito, pero supo salir adelante haciendo uso de su audacia y aprendiendo trucos callejeros.

A base de grandes esfuerzos por parte de su padre, se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ciudad de México para complacerle. Sin embargo, mientras estudiaba, Mario empezó a dar sus primeros pasos como bailarín y emulador, dedicándose, asimismo, al boxeo profesional antes de adentrarse en el mundo del espectáculo.

zarrapastrosoComenzó actuando en el circo y pronto sus grandes dotes para la interpretación, su ternura y su visión alegre del mundo le llevaron a recrear al arquetipo de “pelao”, hombre vulgar y pobre mexicano. Mario lo caracterizó llevando pantalones caídos, camiseta harapienta, corbata o pañuelo, atados directamente en el cuello. Fue así como nació “Cantinflas”.

Hasta que un día en el que tenía una cita con un empresario del Teatro de Variedades de Jalapa (Veracruz) se produjo un fortuito incidente en el local. Mario salió a escena para calmar los ánimos del público pero los nervios le impidieron hablar con fluidez. Aquella forma intermitente de departir hizo carcajear al público, iniciándose, de ese modo, su carrera de cómico. En el 1930 era el más famoso del país.

cantiflas_esposa_02El 27 de octubre de 1936 contrajo nupcias con Valentina Ivanova Zubareff, de origen ruso. Ese mismo año, Mario debutó en la película “No te engañes corazón”, a la que siguieron “Así es mi tierra” y “Águila o sol” (1937), El signo de la muerte (1939) y toda una serie de cortometrajes.

Sin embargo, el actor no se consagró como ídolo irrefutable hasta el 1940, con el largometraje “Ahí está el detalle”, en cuya postrera escena, mediante un discurso delirante, “Cantinflas” se saltó los convenios sociales, logrando cambiar el veredicto del juez.

Antigua imagen de la Facultad de Medicina de México D. F.

Antigua imagen de la Facultad de Medicina de México D. F.

Esta película le brindó la oportunidad de fundar la compañía Posa Films, productora de “Siempre listo en las tinieblas” y “Jengibre contra dinamita”. Aquellos filmes resultaron ser unos simples intentos fallidos de penetrar en el mercado de Hollywood.

A pesar de ello y a partir de su debut como protagonista en la película “Ahí está el detalle”, el actor logró batir récords de recaudación en las salas de hispano parlantes durante tres décadas seguidas.AHI ESTA EL DETALLE PELI

junio 6, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, “El tiempo entre costuras”, novela de María Dueñas

31 Mayo 2013, 8:36 AM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

María Dueñas

María Dueñas

 

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

“El tiempo entre costuras”, novela de María Dueñas

Acabo de terminar de leer el libro del que hoy hago mención. Era uno de los que estaban en mi particular “lista de espera”, como suele ocurrirnos a muchos lectores, por falta de tiempo.

Cuando empecé la lectura de sus seiscientas treinta y una páginas, sin contar las dos de la nota de la autora al final, creí que se trataba de un relato nacido únicamente de la fantasía de María Dueñas. No obstante, sé por experiencia que, en la novela, se fusionan la realidad y la ficción. Esa es una de las facetas que más me agradan de ese género pues deja que sea el lector el que decida si creer, o no, en su veracidad.

No obstante, según iba avanzando en los entresijos de la vida de Sira, la protagonista, fui tomando conciencia de que, detrás, se acumulaba gran parte de la historia de España desde antes de la Guerra Civil (1936-1939) hasta después, cuando empezó y terminó la Segunda Guerra Mundial.

portada libroEscrito con crudeza, fuerza y finura al mismo tiempo, “El tiempo entre costuras” es un libro que merece la pena leer y devorar, como lo hice yo. Parecía, cuando lo tuve entre mis manos, que iba a gozar de él por un tiempo más o menos prolongado, debido a su extensión. Sin embargo el placer duró pocos días. Y eso que tengo la costumbre de que, cuando me gusta un tomo, me “obligo” a prolongar su lectura. Quiero degustarlo, coloco mi marcador, haciendo caso omiso de mis ansias por continuar leyendo, y me pongo a hacer otra cosa. Me produce cierta y extraña pena el terminar un libro que ha conseguido seducirme.

De hecho, existen varios que he releído, transcurrido un tiempo. Resulta curioso que, debido quizás a los cambios producidos en mi persona, siempre me parecen algo diferentes, como si de una versión nueva se tratase. María Dueñas ha conseguido que su libro me encandilase y se sitúe entre ellos.

No había oído hablar de esta autora anteriormente. Es una bella mujer que nació en Puertollano, España.

Está doctorada en Filología Inglesa, es profesora titular en la Universidad de Murcia, ha impartido docencia en diversas universidades norteamericanas, es autora de trabajos académicos y ha participado en numerosos proyectos culturales y editoriales. Es todo, aunque no poco, lo que sé de ella, por el momento.

Puertollano, Ciudad ´Real, España

Puertollano, Ciudad ´Real, España

Pero me basta el haber leído su novela para conocerla bastante más de que lo haría a través de una simple biografía. Escribe de forma exquisita, a mi modo de ver, y revela muchos aspectos que desconocía de la historia española. Sin embargo, en su libro menciona también lugares que me son muy familiares.

Uno de ellos, del cual escribí en su día, es “Embassy”. El que fue un pequeño salón de té, cuya fundadora, Margareth Taylor, ayudó a rescatar de una muerte segura a muchas personas, sigue existiendo. Yo conocí ese establecimiento cuando era un espacio tan reducido que uno se veía obligado a esperar, de pie, a que se liberase alguna de sus escasas  mesas.

"Embassy"

“Embassy”

Ahora, además de haberse visto ampliado desde hace algunos años, también cuenta con un estupendo restaurante en el piso superior. Desde luego, es un lugar que recomiendo visitar a quien vaya a Madrid, por su exquisitez y por los secretos que guardan sus paredes.

Pero, asimismo, recomiendo leer “El tiempo entre costuras” que nos traslada, también, a las vivencias del que fue el Protectorado español en Marruecos y a cómo era la vida en la España republicana que cambió radicalmente cuando Franco se hizo con el poder absoluto.

mayo 31, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Horacio Quiroga, miembro de la llamada “Familia suicida”

Horacio Quiroga, narrador, miembro de la llamada “Familia suicida” DE JOVEN SENTADO

17 Mayo 2013, 12:11 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

 

Horacio Quiroga, narrador, miembro de la llamada “Familia suicida”

Como comenté en uno de mis artículos publicado no mucho tiempo ha, deseo hacerles partícipes de una serie de suicidios de famosos, o no.

El asunto no es lo que se dice un tema alegre. Sin embargo, considero necesario el dar la cara a las vicisitudes de la vida e intentar, en la medida de lo posible, no erigirnos como jueces ante la Ley de Dios, aunque sea necesario hacerlo ante la de los hombres.

Violeta Parra

Violeta Parra

Por ello, a pesar de haber empezado por la gran Violeta Parra, uno de mis relatos trató del suicidio de una amiga a quien no creo que, por sus actos en este mundo, se la pueda juzgar de mala manera. Ni siquiera de cobarde, como muchos hacen.

Nadie puede saber lo que ocurre en la mente de ninguno de nuestros semejantes. Sobre todo cuando atientan en contra de su propia vida. Creo que, el llegar a ello, no resulta tan fácil como ciertas personas sostienen.

Como la semana pasada relaté, brevemente, la vida de Alfonsina Storni, muy ligada al personaje que hoy nos atañe, he considerado que era preciso escribir algo sobre Horacio Quiroga, un insigne narrador, nacido en Salto, Uruguay, en el 1878.

Buscando información sobre él, me encontré con la desagradable sorpresa de que perteneció a la tristemente llamada “Familia suicida”, cosa que llamó mucho mi atención.

arma de fuego suicidioPor lo que he podido leer, a la edad de tres meses, a pesar de ser aún un bebé, Horacio fue testigo del modo en el que su padre se quitó la vida, disparándose en la cabeza con una escopeta.

Pero, antes de proseguir con el relato de las tragedias que marcaron la vida del escritor, deseo contarles, un poco, sobre su trayectoria profesional y personal.

CUENTOS DE LOCURA AMOR Y MUERTENarrador uruguayo radicado en Argentina, Quiroga es considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos. Su obra está situada entre la declinación del modernismo y la de las vanguardias.

Estudió en Montevideo en donde comenzó a interesarse por la literatura. Inspirado en su primera relación sentimental, escribió “Una estación de amor” (1898). Después  fundó la “Revista de Salto” (1899). Tras su primer viaje a Europa resumió sus remembranzas en “Diario de viaje a París” (1900). A su retorno fundó el “Consistorio del Gay Saber”, de corta permanencia que no impidió, empero, que el hombre presidiera la vida literaria de Montevideo y las argumentaciones con el grupo de J. Herrera y Reissig. Instalado, después, en Buenos Aires,publicó Los arrecifes de coral, en 1901, que fue seguido de varios relatos.

En 1909 se estableció en la provincia de Misiones. Allí desempeñó el cargo de Juez de Paz de San Ignacio, localidad famosa por sus ruinas de las reducciones jesuíticas, a la vez que por sus cultivos de yerba mate y de naranjas.

 Tras la experiencia sufrida siendo él un neonato, su madre volvió  a casarse. Pero,  después de cinco años de matrimonio, su padrastro se suicidó de idéntico modo que lo hizo su padre biológico.

Su primera esposa también se quitó la vida bebiendo un líquido para revelar fotografías. Él era profesor de castellano en el Colegio Británico de Buenos Aires cuando la conoció.

Después mantuvo un breve idilio, pero larga y sólida amistad, con Alfonsina Storni, quien se suicidaría 20 años después arrojándose al mar, algo que Quiroga no llegó a presenciar.alfonsina

Un amigo le consiguió el puesto Cónsul de Uruguay en Buenos Aires. Dicho allegado, también se suicidó.

Leopoldo Lugonés

Leopoldo Lugonés

Un año antes de que le imitase su gran amigo Leopoldo Lugones, en el 1937, agotado por sus luctuosas experiencias o, quizás, porque le diagnosticaron un cáncer estomacal,  Horacio puso fin a sus días ingiriendo una dosis letal de cianuro.

Más tarde se suicidaría su hija mayor, Eglé.

Con su hija Eglé

Con su hija Eglé

Su único hijo varón, Darío, actuó del mismo modo en el 1951.CUENTOS DE HORACIOCARICATURA CON LA MUERTE 

mayo 13, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Alfonsina Storni, grandiosa poetisa y escritora

 

8 Mayo 2013, 12:32 PM ALFONSINA CON SU MANO

Vivencias cotidianas de allí y aqui ALFONSINA Y EL MAR

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

 

Alfonsina Storni, grandiosa poetisa y escritora

Esta literata es la mujer a la que hace referencia la célebre y hermosa canción “Alfonsina y el mar”. Existe una versión, mi favorita, que cantó la grandiosa Mercedes Sosa.

Alfonsina nació en la Suiza italiana el 29 de mayo de 1892.

A finales del siglo XIX, sus padres, Alfonso Storni y Paulina Martignoni, de nacionalidad suiza, emigraron a Argentina en donde se instalaron en la ciudad de San Juan. Allí nacieron sus dos primeros hijos.

En 1890 decidieron regresar a su país natal y se asentaron en un pequeño pueblo llamado Sala Capriasca, lugar de nacimiento de la poetisa.

Más tarde, la familia decidió regresar a San Juan en donde permaneció hasta el año 1900, trasladándose después a Rosario, Santa Fe y Buenos Aires.

Alfonsina creció en un ambiente de gran estrechez económica. Por ello, alrededor de los once años de edad, tuvo que abandonar sus estudios para ayudar a su madre que se vio obligada a trabajar como modista. Cuando su padre falleció, en 1906, la joven entró a trabajar en una fábrica de gorras.

Más adelante dio sus primeros pasos en el teatro y formó parte de la compañía del actor español José Tallaví. Pero en cuanto pudo quiso volver a estudiar. En el 1909 se matriculó en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales de Coronda y se graduó como maestra, ejerciendo como tal en Rosario.

Allí publicó poemas en “Mundo Rosarino” y “Monos y Monadas”. Fue docente en el Teatro Infantil Lavardén y en la Escuela Normal de Lenguas Vivas. En 1916 publicó su primer libro, “La inquietud del rosal”.

LIBRO OBRA POETICAEn el 1917 fue nombrada maestra directora del internado de Marcos Paz. Empezó a publicar sus primeros poemas en revistas locales pero, cuando estaba a punto de cumplir los veinte años, abandonó Rosario y partió rumbo a Buenos Aires. Estaba  embarazada de un hombre casado y veinticuatro años mayor que ella. Hubo de afrontar la vida como madre soltera, hecho mal visto en su época.

Durante sus primeros años en la porteña capital se vio obligada a compartir las tareas domésticas y el criar a su hijo con su anexión al mundo literario. Tuvo, asimismo, que ponerse a trabajar. Primero lo hizo como cajera en una farmacia y en una tienda, y después ocupando el cargo de “corresponsal psicológico” en una empresa que importaba aceite de oliva.

Se convirtió, no obstante y a pesar de su condición social, en la primera mujer reconocida entre los mayores escritores. Su trayectoria intelectual evolucionó desde el Romanticismo hacia la Vanguardia y el Modernismo vespertino. El rasgo más característico de su creación fue un feminismo combativo, que se observa en su poema “Tú me quieres blanca”, inspirado en las relaciones problemáticas con el hombre.EL HOMBRE POEMA

Alfonsina Storni frecuentó los círculos literarios y dictó conferencias en Buenos Aires y Montevideo. Colaboró en las revistas “Caras y Caretas”, “Nosotros”, y “Atlántida”. En 1919 se encargó de una sección en la revista “La Nota” y posteriormente en el periódico “La Nación”.

En ellas escribió sobre la realidad de las mujeres y el lugar que merecen y les corresponde en la sociedad. Algunas de sus célebres frases fueron:  “Llegará un día en que las mujeres se atrevan a revelar su interior; este día la moral sufrirá un vuelco; las costumbres cambiarán”, esto cuando firmaba ya en “Cositas sueltas”.

Asimismo, Alfonsina se refirió, no exenta de cierta ironía, a la actitud de ciertas féminas a las que denominaba “huecas”. Un ejemplo de ello está plasmado en “Diario de una niña inútil”, en donde habla de las vidas soporíferas y frívolas de las que llamaba “caza-novios”.

SELLOLa literata se empeñó en cuestionar las tradiciones que impedían a la mayoría de las mujeres a elegir un camino ajeno al matrimonio. En sus artículos sostuvo un periodismo beligerante en el que arguye, con gran énfasis, que era necesario romper con los tópicos y los arquetipos que se esperaban de ellas.

También hizo hincapié en el legítimo derecho al voto femenino, aunque éste no fue aprobado, por las leyes argentinas hasta el año 1946.

En la década de los años veinte, en casi todo el mundo, sus ideas resultaban realmente innovadoras. Por este motivo, incluso las propias coetáneas de su tiempo se dividían en dos bandos: unas la admiraban y otras consideraban que representaba un peligro para la sociedad.

A lo largo de su vida, Alfonsina trabajó intensamente, publicando poesías, dictando conferencias y siendo profesora en escuelas públicas.SU FIRMA

A partir de 1926 fue también catedrática en el conservatorio de Música y Declamación. Allí impartió clases de Arte escénico. Por las noches daba clases de castellano y aritmética en la “Escuela de Adultos Bolívar”.

Sufrió una crisis de agotamiento, tanto físico como emocional, producido por el exceso de trabajo. Los médicos le recomendaron descanso absoluto. De ese modo empezaron sus reposos anuales en Mar del Plata y Córdoba.

Pero dichos reposos se prolongaban poco ya que la poetisa necesitaba trabajar duro para mantenerse a sí misma y a su hijo.LIBRO ENRIQUE AMORIM

Gracias a su tesón y a pesar de sus crisis nerviosas, a finales de los años veinte Alfonsina logró convertirse en una profesional arraigada en el mundo intelectual de Buenos Aires, dominado por hombres.LIBRO EMILIO CENTURION

Horacio Quiroga

Horacio Quiroga

Por entonces asistía a las reuniones del grupo “Anaconda”, junto a Horacio Quiroga,  Enrique Amorim, Emilio Centurión, y otros renombrados personajes. Con Horacio mantuvo una relación amorosa que terminó siendo de intensa amistad, de por vida.

Asimismo participó, de forma activa, en las tertulias artísticas lideradas por Benito Quinquela Martín en el “Café Tortoni”.

Su obra fue muy pródiga, obtuvo numerosos premios y dieron el fruto de poemas de tono íntimo y doméstico, a pesar de no renunciar a sus denuncias a favor de las mujeres. Entre ellos se cuentan, “El dulce daño”, “Irremediablemente”, “Languidez”, “Hombre pequeñito”, “Oh muerte, yo te amo, pero te adoro vida…”  y un extenso etcétera.

Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar cuando estrenó su primera obra de teatro, “El amo del mundo”, en el año 1927. Dicha obra fue duramente criticada a causa de la mala paráfrasis que se hizo de las ideas feministas expuestas en ella.

Se produjo, más tarde, un giro de su estilo poético en “Ocre”, obra publicada en el1925. Alfonsina se muestra más reflexiva.OCRE LIBRO

Toma ímpetu el modo en que percibe la libertad de su cuerpo y, en una trilogía, elabora una teoría sexual: “La rueda”, “La otra amiga”, “Y agrega la tercera”.

Para entonces ha tomado conciencia de que la causa de sus sufrimientos no está provocada siempre por el hombre sino por ella misma. Alfonsina no volvió a publicar otro poemario hasta el 1934, nueve años después de “Ocre”.

García Lorca

García Lorca

En la década de 1930 viajó a Europa y asistió a las reuniones del grupo “Signos”, donde acudían importantes figuras de las letras, tales como Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna.

Aquel viaje le permitió conocer la obra de la “Generación del 27”.

Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna

De ese modo, Alfonsina descubrió una nueva forma de escribir, más acorde a sus vibraciones internas del momento. Pudo, entonces, evolucionar convirtiéndose de “poetisa” a “poeta”, una mujer liberada. “Mundo de siete pozos” fue toda una revelación de la metamorfosis que se produjo en ella.

En el año 1935 le diagnosticaron un cáncer de pecho y le amputaron el seno derecho. Aquella mutilación la destrozó anímicamente.

En los años siguientes, Alfonsina presintió la cercanía de la muerte ya que su salud fue empeorando. Fue presa del dolor físico y psíquico.

Además, Horacio Quiroga y su hija Eglé, a quien también profesaba un gran afecto, se suicidaron y la poetisa, que consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío, plasmó  su punto de vista en un poema en donde expresa su admiración por la valiente decisión del escritor.

Un mes antes de su propia muerte, publicó “Mascarilla y trébol”, culminando su aventura vanguardista.

MAR DEL PLATAEn el 1938, Alfonsina  partió hacia Mar del Plata, supuestamente a descansar.

Juana Ibarbourou

Juana Ibarbourou

Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

Sin embargo, anteriormente, fue invitada a un homenaje que la Universidad de Montevideo brindó a las tres grandes poetas de América: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y ella, Alfonsina Storni.

Pero, una vez instalada en su lugar de descanso, en la madrugada del 25 de octubre, se arrojó al mar desde un espigón dejando, a modo de testamento, un poema llamado “Voy a dormir” y una carta de despedida a su hijo Alejandro.POEMA VOY A DORMIR

marzo 31, 2013

Carta dirigida por Aída Trujillo al periódico El Nacional, desmintiendo la afirmación de Cassandro Fortuna de que Trujillo era zurdo

Nieta insiste Trujillo era derecho

Trujillo escribiendo

Trujillo escribiendo

5 Noviembre 2011, 8:18 PM
REFUTA AUTOR DE LIBRO

Un dato coincidente y llamativo a la vez es que, tanto mi madre como la segunda esposa de mi padre, fueron, y es, porque Lita sigue viva, zurdas. ¿Será ese el motivo por el que se casaron con él?

Escrito por: Aida Trujillo Ricart

Ante todo quisiera pedirle disculpas por el retraso en contestar, debido a motivos personales graves, al artículo del pasado 27 de septiembre, escrito por Don Rafael Peralta Romero y publicado en su periódico, El Nacional.

En dicho artículo, posterior al del día 22, en el que se anunciaba la publicación de un libro de Cassandro Fortuna llamado “El oficio de lavar cerebros”, el señor Romero nos cuenta la insistencia de dicho autor en afirmar que Trujillo era zurdo.

Dicha insistencia fue provocada tras haberlo yo negado, con la misma firmeza con la que sigo haciéndolo cuando, desde su diario, me llamaron por teléfono para contrarrestar dicha aseveración.

Este hecho, no obstante, no impide que, por educación única y exclusivamente, pida disculpas a Don Cassandro, por el hecho de desmentirle.  Pero puedo asegurarle que, por más que insista, y sintiéndolo mucho, está mal documentado pues, Trujillo, era diestro.

Aunque, como él indica, yo era pequeña “y no le conocía bien”, una aserción un tanto osada, a mi modo de ver, me hubiese dado cuenta de ello, al igual que mis hermanos y, naturalmente, el resto de mi familia.

Los niños, como todos sabemos, se suelen fijar mucho en los detalles anatómicos que los diferencian de los adultos.  Por ejemplo, cuando nació mi hermano Rafael, al que le llevo cuatro años, me di cuenta de “la diferencia” que existía entre cierta parte de su diminuto cuerpo y el mío.

Al ser un año y medio mayor que yo, no había tenido la oportunidad de hacerlo con Ramfis, mi hermano (q.e.p.d.) y, el de mis hermanas, era semejante al mío.

El contraste entre los niños varones y los hombres adultos, que lucían bigote, como mi difunto padre, o barba, como algunos conocidos, también despertaba mi curiosidad.

Asimismo, la anatomía de mujer de mi madre, tías y amigas suyas, lógicamente algo diferentes a la mía, cuando era niña, provocaban que le hiciese constantes preguntas a mi progenitora.

Pero como, por entonces, a los chiquillos no se les explicaba prácticamente nada, tuve que coartarme y, por si hubiese sido poco, aguantar la típica reprimenda de mi madre:  ¡Mire, muchachita fresca, falta de respeto, no vuelva a hablar de “eso”!

Trujillo, cuando se convertía en, únicamente, un abuelo común y corriente, cosa que hacía desde que entraba en su casa o en la nuestra, se tiraba al piso a jugar y armar juguetes con nosotros, sus nietos.

Si hubiese visto que utilizaba, al contrario que nosotros, su mano izquierda para ejercer esa labor, sí me habría atrevido a preguntarle porque también habría llamado mi atención.

Siempre he sido, y sigo siéndolo, muy curiosa, aunque no chismosa.

Siento necesidad de averiguar, de aprender constantemente, de enterarme del porqué de las cosas. Pero no me gusta divulgar, sin embargo, lo que sé de la vida de los demás.

Y, volviendo al tema que nos atañe en esta ocasión, quisiera compartir una anécdota de mi primera infancia, esa que “no conocí bien”, según declara el señor Fortuna.

Ocurrió estando en la cocina de la que era la casa de Boca Chica, propiedad de mi madre, pues se la había regalado a ella un familiar suyo, don Manolito Baquero (q.e.p.d.), y no Trujillo, como algunos aún siguen creyendo.

Fue, entonces cuando, por primera vez, la vi pelando papas con la mano izquierda.  Y, como ella sí era zurda, lo hacía de una forma tan natural que, derrotada por mi curiosidad, me animé a preguntarle cómo era capaz de realizar aquello, que me pareció toda una proeza, aunque, claro, no exenta del temor a ser nuevamente regañada..

Pero, para gran alivio mío, no me llevé la esperada riña.  Mi progenitora se limitó a responder que ignoraba el porqué, a algunas personas, les ocurría lo mismo que a ella.

Me dijo que aquello era “ser zurdo” y que no tenía mayor importancia, añadió que, en cambio, cuando ella era pequeña, sí se la daban y que, en su colegio, le ataban la mano izquierda a la silla, para obligarla a que utilizase la derecha.

Ahora, en cambio, prosiguió, la ciencia había descubierto que aquella práctica no era sana y que había que dejar a los zurdos ejercer como tales.

Un dato coincidente y llamativo a la vez es que, tanto mi madre como la segunda esposa de mi padre, fueron, y es, porque Lita sigue viva, zurdas. ¿Será ese el motivo por el que se casaron con él?

A pesar de no concordar con la obstinación de Fortuna, para contrastar mi experiencia de niña ante su “descalificación”, decidí ponerme en contacto con una persona en la que, curiosamente, él se apoya para confirmar su teoría:  Kalil Haché.

Mi tío Kalil, como él suele decir, confirmó mi alegato: Trujillo no era zurdo y él, el señor Haché, no tiene el gusto de conocer personalmente al señor Fortuna.

Me comentó que, eso sí, para que le dejasen en paz, había dicho que Trujillo era ambidiestro, pero que no se refería a lo que también Fortuna alude, sino a su gran capacidad para realizar cosas, para bien o para mal. Una metáfora, un paradigma, nada más.

Con el malogrado señor Font Bernard, el otro testigo del señor Fortuna, no he podido hacer lo mismo, pues, lamentablemente, hace años que falleció.  Tengo que añadir que, de no haber estado segura de que Trujillo no era zurdo, lo hubiese dicho porque, el serlo, no implica ninguna deshonra.

marzo 29, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Suicidios famosos o anónimos

9 Marzo 2013, 12:29 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Suicidios, famosos o anónimosLAGRIMAS DE SANGRE

La semana pasada comenté que iba a empezar a compartir con ustedes una serie de suicidios de gente famosa, a lo largo de la historia. Pero, esta vez, no pretendo hacerlo. Quiero hablarles, como homenaje,  del de una mujer que no lo fue. Era una gran persona, desconocida para los que no eran de su entorno.

Hace algunos años decidió quitarse la vida y, como éramos muy amigas, me lo confesó. Como es lógico, intenté disuadirla, hablándole de Dios, de la vida que seguía, de lo valiosa que ella era y de un sinfín de argumentos que se me ocurrieron sobre la marcha.

paisajePero ella ya estaba decidida. No quería seguir en este mundo. Traté de vigilarla lo más cerca que podía, aunque no me era posible acompañarla todo el día, como hubiese deseado. Conversaba con ella y le regalaba libros de autoestima y ayuda que no sé si llegó a leer.

Esa mujer, cuyo nombre no revelo porque así me lo pidió, a quien llamaremos Rosa, era puro amor. Lo único que realmente perseguía era eso, el amor.

Se casó, en diversas ocasiones, que resultaron todas ser un fracaso. Pero eso no la mató. Tuvo hijos que no la consideraron. El abandono emocional de ellos fue lo que provocó su deseada muerte. Cuando uno de ellos falleció, Rosa se dio a la bebida. Entonces, el resto de sus retoños la despreció aún más, amigos de toda la vida le dieron la espalda, el mundo se le hundió. Entró en una amarga depresión.depresion

Siempre fue una mujer luchadora, nada la hacía vacilar ante el peligro, los retos, la injusticia, la pobreza… Tuvo fuerzas hasta que ese hijo se le fue. Por más que intentó superar su pérdida, aquel inmenso dolor la minó y empezó a tomar medicamentos y alcohol, en demasía.

Quizás, si hubiese obtenido ese amor, que tanto mendigaba, hubiese podido superar su muerte. No lo sé. Quizás ese era su destino. A pesar de ser creyente, espiritualmente hablando, la idea de quitarse de en medio la obsesionaba. El penar del que era presa la superaba.

Un día me llamó para despedirse. Dijo que yo lo merecía. Acudí enseguida para hablarle, como otras veces y hacer que recapacitase. Hasta le hablé de reencarnación. Tendría que empezar desde cero todo su proceso, le dije, y también que mucha gente la seguía queriendo, que se centrase en lo que tenía, le pedí que no me dejase. Pero Rosa estaba peor que nunca. Su tristeza se dejaba vislumbrar a través de la línea telefónica.

manoAl llegar a su casa, de la cual siempre tuve llaves, la encontré en un estado lamentable y la llevé a una clínica. Mientras la acompañaba en la ambulancia, en donde le inyectaron una serie de medicamentos para intentar salvarla, me tendió su mano. Me alegré pensando que aquel gesto era algo que la mantendría viva y que, después de lo ocurrido, era posible que cambiase de opinión. Pero no fue así.

Mi amiga me rogó que dijese a sus hijos que había muerto de un infarto y que la cremasen. Me pidió que rezase por su alma y que ella ya le había pedido a Dios que no la castigase porque había sufrido demasiado y no podía más con su carga.

A pesar de yo asegurarle que Dios la iba a perdonar y que, después de ese incidente, las cosas iban a mejorar, mi amiga me dijo que la abrazase. Lo hice cuando, con su último aliento, me dijo –Adios, querida… –

Al arribar al centro médico no se pudo hacer nada por salvar su vida. Falleció en la ambulancia, después de darme ese abrazo amoroso que jamás olvidaré.abrazo

marzo 12, 2013

Un artículo en el blog de Eva Álvarez, Opiniones Incorrectas

Es cierto que Eva es mi amiga. Pero no es eso lo que me motiva a transcribir, de su blog, artículos como este.

Ella es mucho más joven que yo. Adora a los animales. Es una gran luchadora contra la injusticia. Además es abogada criminóloga y pronto tendremos el gusto de leer parte de sus escritos en un libro, cuya identidad, de momento me reservo.

Hoy leí esto en su web y le pedí permiso para publicarlo en la mía. Consintió de buena gana. Eva es un encanto.

Quiero compartirlo con ustedes. ¡No se lo pierdan y háganse seguidores de Opiniones Incorrectas, un nombre que, de por sí, habla de la forma de ser de su autora!

Eva Álvarez

Eva Álvarez

 

Opiniones Incorrectas

Artículo del estupendo blog creado, y escrito, por Eva Álvarez.

De Capriles a Ratzinger

Posted: 10 Mar 2013 07:18 AM PDT

Yo, si no se presenta Capriles a las próximas elecciones venezolanas; no juego. Henrique Capriles está como un tren de alta velocidad y lo veo perfecto por los cuatro costados. ¿Una comunista diciendo ésto? Sí, pero es que no me refiero a su forma de hacer política, porque como a mí no me gobierna, que juzguen los venezolanos, sino a que ver a ese hombre con ese porte, esa cara, ese cuerpazo y esa clase no es comparable con que el que salga en las noticias día tras día sea Nicolás Maduro, clónico del Profesor Jirafales.

Y es que Nicolás Maduro no tiene carisma. Chávez podía ser un histriónico, carente de diplomacia, lo que queráis; pero poseía una personalidad arrolladora en absoluto comparable con la de su vicepresidente. Yo a Nico Maduro lo veo paradísimo, sin gracia ni simpatía. De estos que no conectan, vamos, que no empatizo con él. A mí me gustaban las guerras dialécticas de las elecciones Capriles-Chávez, revestidas de emoción, de argumentos interesantes, con gracia.

 

Chavez - Capriles

Chavez – Capriles

 

Mentiría si dijera que no me agradaba Chávez, porque me caía muy bien. “Genocida, eres un genocida. Eres un alcóholico, Mister Danger”. ¡Momento imparable para el recuerdo! Claro que, por supuesto, el que debe decidir por quien quiere ser gobernado es su pueblo y el próximo 14 de abril serán las elecciones venezolanas.
Por cierto, me asaltan grandes dudas sobre si un presidente en funciones se puede postular como presidente de la República. Se entiende, hasta donde yo sé, que Maduro debe renunciar al cargo para presentarse a las próximas elecciones. Que no lo haga es otra cosa, pero debería ser lo apropiado.

Nicolás Maduro

Nicolás Maduro

Me parece que este tío se está pasando de revoluciones. Por ejemplo, tema embalsamar a Chávez. Si nos remontamos al año 2009, el fenecido presidente venezolano expresó acerca de esta práctica mortuoria que le parecía macabra e inmoral. Ahí queda claro que no expresó su voluntad -dudo mucho que alguien lo hiciera- de pedir que se preserve la putrefacción de su cadáver, para ser expuesto -por si fuera poco- en un museo junto a Simón Bolívar. Esto da que pensar que más de uno quiere utilizar su memoria para crear un mito al que manejar para futuros intereses. Desde el momento en el que se irrespeta la voluntad del muerto, las cosas se tuercen.
Hace pocos años, conocí el caso de una persona que expresó que cuando falleciera no quería ser expuesta ni enterrada. El día que se murió, nadie hizo ni puñetero caso a su voluntad, la expusieron que no hubo hijo de madre que no viera ese cadáver y por si fuera poco de incinerarla nada. ¿Qué derecho tenemos de no cumplir los deseos de un difunto?

Mi propia madre era una férrea enemiga de la incineración. Cuando falleció mi padre, no hubo forma humana de convencerla para proceder a cremarlo. Mi padre había dicho que a él le daba lo mismo que se le incinerara ó no, que éso como viéramos, pero que quería donar todo lo que de él se pudiera aprovechar -que no fue nada por el cáncer- y después ser enterrado en su pueblo. Así que, en contra de mi voluntad, para no discutir con Mamá en tan duro momento lo dejé pasar y mi padre fue enterrado.

Por mi profesión he participado en exhumaciones; la última este verano. Cuando le conté a mi progenitora lo agradable que es abrir una tumba y que te vean en modo esqueleto con el pijama, la bata, los calcetines -eso se agradece porque los pies tienen muchos huesecillos que sino para recogerlos es un rollo repollo-, las zapatillas y hasta la pulsera del hospital; se quedó muda, como si Ferny y Perfidita le hubieran comido la lengua. Pero yo proseguí, confiándole que el cuerpo se queda en los huesos, pero los gusanos y cochinillas no se largan. Como mucho, si los restos -nombre que se le da a un cadáver cuando pasan cinco años y deja de serlo- llevan muchos años enterrados, te encontrarás con el mismo panorama, pero con las cochinillas y demás tan muertos como el exhumado. Que sacudir eso de unos pantalones mientras los quitas para meter los huesos en una funda funeraria -hay pueblos donde el enterrador es menos fino y prefiere una bolsa de basura ó, directamente, un saco de piensos Nanta- es lo menos bonito del mundo.

“No, a mí que no me desentierren”, dicen algunos. Ya, y si estás enterrado en un nicho familiar y se te muere un pariente, ¿cómo hacen? Porque todos los enterrados, cuando pasan X años, son exhumados por una cosa ó por otra, no conozco yo ningún cementerio en el que sigan las personas dentro por los siglos de los siglos ni suele haber muchas tumbas de antes de la mitad del siglo pasado, salvo que te llames Rey Pelayo.

Así que a mí no me van a tocar la moral. Ningún cachondo se va a probar mis huesos de risas ni va a coger mi calavera para hablar con ella a lo Hamlet, porque voy a dejar bien atado que me incineren y se deshagan de mis cenizas en algún sitio donde yo haya sido feliz.

Hamlet

Hamlet

Volviendo a Mamá, el otro día se quedó con gesto reflexivo y manifestó su deseo de ser quemada -si es que narrar una exhumación nunca falla-, pero con la nota de que primero le saquen el marcapasos. Realmente, cuando te implantan un marcapasos te advierten que el día que fallezcas te lo deberán sacar, sobre todo si te incineran -explota-. Mamá dice que para ella es un cachondeo estar muerta con el cacharro dale que te pego dentro, por lo que nos ha prohibido que la enviemos al más allá con su nuevo amigo. Por mí, me haría la longuis y se lo dejaría, pero visto que no le hace gracia tendré que transigir.

Benedicto huyendo de los cuervos

Benedicto huyendo de los cuervos

Puestos a desvariar, el otro día mi madre sintió cierto cariño por Ratzinger. Se enteró por casualidad de que el Papa Emérito también llevaba marcapasos y de pronto se sintió súper identificada. Mientras lo veía partir, con su chófer inundado en lágrimas ante tan triste despedida, sentenció: “Mira que me caía mal. A mí este Papa me parecía un nazi, pero ahora me da pena porque lo veo viejo. Además, resultó ser el mejor. ¿No ves que se ha tenido que ir porque esos cuervos le hicieron la vida imposible?”.

Díjolo Blas, punto y redondo.

marzo 7, 2013

Un artículo de Don José Rafael Sosa, escrito el 28 de mayo de 2011, en el periódico El Nacional

28 Mayo 2011, 10:31 PM

José Rafael Sosa

José Rafael Sosa

Aida Trujillo Ricart, una voz propia

Rechaza toda dictadura. Publicará novela sobre la muerte, olvido y tristeza. Destaca las condiciones de su madre Tantana Ricart, un apellido que se olvida que ella lleva.

Dice Angelita Trujillo falta respeto a personas muertas sobre crimen de las Mirabal.

 

Escrito por: José Rafael Sosa (www.josersosa,blogspot.com

Aída Trujillo Ricart

Aída Trujillo Ricart

El primer apellido de esta mujer carga el ambiente de ideas pre-establecidas: Trujillo, con las que llegan a la mente las atrocidades inombrables de la dictadura.

Su segundo apellido, Ricart, es menos referido y nombra a una destacada familia de trayectoria antitrujillista.

Es Aida Trujillo Ricart, autora de A la Sombra de mi Abuelo, la novela que ganó el Premio Nacional de Literatura 2009, otorgado por  un jurado mayoritariamente internacional de narradores y por República Dominicana, el novelista Roberto Marcallé Abréu.libro y yo

 

Sobre Angelita Trujillo

Para la nieta de Trujillo, la hija del tirano es una irrespetuosa y desconsiderada al tratar de imputar el crimen de las hermanas Mirabal a personas fallecidas y más recientemente a jefes militares, tratando de exculpar a su padre.

Angelita Trujillo, hija de Trujillo

Angelita Trujillo, hija de Trujillo

“Angelita comete un abuso y una falta de respeto a la historia y los hechos, cuando quiere escurrirle el bulto de ese crimen a quien lo ordenó en realidad”, afirma la hija Ramfis Trujillo.

Sostiene que mucho le costó separar el afecto que tiene por el abuelo tierno que era Trujillo y los sentimientos que le generó el conocer lo que fue su régimen dictatorial.

“He tenido que sanarme interiormente. Fue un proceso emocional difícil. Para mucha gente soy una “Trujillo” como el resto de la familia. Por vocación soy contraria a las dictaduras y mucha gente no sabe que en España asumí responsabilidades en favor de la democracia y contra todo intento político de sometimiento de la gente al oprobio”, manifestó.

Abuelo/dictador

“He afirmado, y repetido, en múltiples ocasiones que no soy partidaria de ningún tipo de dictadura, ya sea de derecha o de izquierda.  Creo en la libertad, la individualidad, los derechos humanos y la No violencia.  Mi abuelo es una cosa y Trujillo es otra, para mí”, aclaró Aida Trujillo.

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Sobre los ajusticiadores

Considera que quienes terminaron con la vida de su abuelo actuaron según su criterio, ya fuese político o personal.

“ Considero que tuvieron una gran valentía al arriesgarse, en aquellos momentos, a hacer lo que hicieron.     No les guardo rencor en absoluto.  Si uno se convierte en dictador, se arriesga a que le ocurra lo que le ocurrió a Trujillo”, consideró.

Sostiene que si a alguna editorial se le ocurriese, en España, publicar la mitad de los libros sobre Franco que se publican aquí sobre Trujillo, iría a la quiebra directa y segura.

“Cuando recibí el Premio Nacional de Novela, quedé también muy sorprendida al leer una afirmación de un periodista, cuyo nombre no recuerdo, que decía que “la dictadura de Franco, comparada a la de Trujillo, fue agua de rosas”.

Francisco Franco Bahamonde

Francisco Franco Bahamonde

Si lee este artículo, le insto a que vaya a España y haga esa declaración en público.  Conozco muy bien cómo fue ese “agua de rosas” de la que habla”.

 

Sobre su madre

“Mi madre  pertenecía a una familia  que estaba, en general, en contra del dictador.

Mi abuelo materno, Pedro Adolfo Ricart y Pou, fue un conocido activista antitrujillista y se llevó un gran disgusto cuando se enteró que su hija Octavia, conocida como Tantana, se enamoró profundamente del hijo de Trujillo.

Octavia Ricart (Tantana)

Octavia Ricart (Tantana)

Intentó, por todos los medios de evitar aquella relación y posterior enlace, pero fracasó.” asevera.

Pedro Adolfo Ricart

Pedro Adolfo Ricart

Dijo que su madre, “a pesar de que mi padre se divorció de ella, le dio seis hijos, y le amó hasta el día de su propia muerte. Él falleció antes, pero ella nunca le olvidó, rechazando a auténticos buenos partidos.  Casi nadie lo sabe pero, hasta el propio Aristóteles  Onassis intentó cortejarla pero ella no dejó que se le acercase”.

Sostiene que  no se menciona que es nieta de Ricart por varios motivos.  “Uno de ellos es que Trujillo vende y Ricart no.  Otro es que, por desgracia, la gente suele agarrarse más al odio que al amor, prefieren el rencor al perdón, sin darse cuenta de que eso es un veneno para ellos mismos”.

EL DATO

Su nueva novela

La escritora   ya entregó  su nueva novela, Más triste que la muerte es el olvido  , en la cual se aleja del tema Trujillo y se adentra en las densas cortinas de los sentimientos humanos de soledad, olvido, muerte y otras dimensiones. Sale a librerías  en agosto .Mas alla

UN APUNTE

Maestra de flamenco

Aída Trujillo, quien se destacó en Madrid  como bailaora, ha iniciado clases de flamenco en un tablao montado en su apartamento.

Es una Trujillo que se ha negado a participar de la herencia de su abuelo.

Las clases, que se imparten a jovencitas,   le sirven para alternar con su labor de  novelista.

En el tablao transmite sus conocimientos y habilidades a un reducido número de muchachas.

Al estar con ella, además de la técnica del baile flamenco, se aprende mucho de su visión  de la vida.

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