Aída Trujillo

febrero 6, 2016

Dr. Wayne Dyer, I y II parte

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El Dr. Wayne Dyer llevaba décadas revelando el camino hacia la Paz Interior a millones de sus seguidores de todo el mundo. Entre ellos me incluyo. Desde que leí su primer libro, su forma bondadosa y misericordiosa de expresarse, me cautivaron. Me convertí en una de sus fans y, en no pocas ocasiones, el leer sus escritos, me ayudaron a sentirme mejor.

Publicó veintiséis libros además de cinco para niños. Psicólogo y profesor, nacido en Detroit en 1940, un 10 de marzo, Wayne descubrió su vocación dando consejos sobre cómo superar el miedo a lo desconocido y/o el complejo de culpabilidad.

thKFC2QKEL“Tus zonas erróneas”, vendió 35 millones de copias y fue situado en la lista de bestsellers de The New York Times durante 64 semanas.

Por eso la noticia de su muerte, a los 75 años de edad, ha circulado, con perplejidad, a gran velocidad. Su familia lo anunció:”Wayne ha abandonado su cuerpo físico…”

Siempre dijo que “deseaba que empezara su siguiente aventura y que no tenía miedo a morir”.

Aquella fue una noticia esperada después de que el propio Dyer divulgara en 2009 que padecía leucemia, algo que él asumió manteniendo la calma que le caracterizaba. Lo que muchos desconocían era que él era huérfano, que creció en un barrio pobre.

Aspiró a una carrera militar en la Armada de USA, mas después optaría por estudiar psicología. Daba clases como profesor en la universidad de St. Johns en New York, cuando escribió su primer libro de autoayuda.

Su vida cambió completamente a partir de entonces, convirtiéndole de forma progresiva en la figura popular y respetada que era. Fue tiernamente llamado el “padre de la motivación”.

Desde hacía años vivía en Maui, Hawai, casado en tres ocasiones y con ocho hijos, siete de ellos con su tercera mujer y una con la primera.

Él decía que la curación se relaciona con un profundo trauma psicológico experimentado como resultado de sentir que se ha fracasado en las relaciones en la vida. Admitía haberlas experimentado él mismo varias veces.

Afirmaba que estaba en una frecuencia de vibración semejante a la de su cáncer y que estas duras experiencias pueden haber tenido alguna influencia en él pero que a medida que avanzamos hacia niveles superiores de conciencia y la experiencia de nuestra verdadera esencia, nuestro estado vibratorio puede cambiar.

“Estoy bien.” Yo estoy en perfecta salud. ”

 

Parte de la práctica diaria del Dr. Dyer era la repetición de estos dos mantras.

 

“Los mantras pueden convertirse en poderosas herramientas de curación, pero tenemos que creer de verdad en ellos y asumirlos aún antes de que se hayan materializado.”

 

Para él, estas palabras se basaban  en la creencia arraigada de que el cuerpo tiene la sabiduría perfecta, el cuerpo sabe qué hacer. Su consejo era confiar y creer en el poder invisible e infinito de curación del mismo. (continuará).

 

II parte

 

Dr. Wayne Dyer, II parte

El fulgor que el doctor desprendía, como hemos mencionado, hacía que llenase salas por todo su país. Él era una auténtica fuente de inspiración que se prodigaba en programas de televisión y de radio.

Psicoterapeuta, doctorado en las Universidades de Wayne y de Michigan, fue profesor de psicología en la Universidad de Nueva York, co-autor de tres libros de texto y colaborador en muchos periódicos.th450UB3F2th8MR1SHSI

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Su inspiración fue la rama de la llamada Psicología humanista que pretendía ser el 4º paradigma, tras el Psicoanálisis. Esta influencia se demostró en su creencia en las posibilidades de las personas para desarrollar todas sus potencialidades en lugar de centrarse en tratar la enfermedad o el trastorno como hacen otras teorías psicológicas.

 

Aunque se le dijo que tenía Leucemia linfocítica crónica, los que conocieron acerca del Dr. Dyer saben que no era un candidato viable para padecerla.

 

Tras el shock inicial, él lo trató como a los demás reveces en su vida, creyendo que cada gran avance espiritual es precedida por algún tipo de lucha.

 

“Los momentos bajos nos proporcionan una nueva perspectiva para impulsarnos a un lugar más alto.” Esta creencia le ayudó a mutarse a una fase de aceptación. “Tenemos que cambiar nuestro concepto de nosotros mismos, dejar de lado cualquier tipo de diálogo interior, como, estoy deprimido, me siento débil, estoy enfermo y reemplazarlo por el estado saludable que deseamos se manifieste, centrarnos en lo que vamos a crear y vivirlo no sólo a nivel intelectual, sino también a nivel de los sentimientos. Hay que obrar con sentimientos para que el deseo se haga realidad. Esto ayuda a cambiar esa energía o frecuencia vibracional. Lo bueno es que no es necesario entender cómo funciona para que funcione!”

 

Dyer nos invitaba a recordar que no somos nuestro cuerpo físico. Nuestra esencia es amor puro. Para sanar, debemos reconocer nuestra magnificencia y vivir desde ese lugar de infinito poder.

Uno de los cambios más importantes de los que habló el Dr. Dyer con respecto a su dolencia fue el despertar del deseo de servir, ser más amoroso y generoso, sin las necesidades del ego de ser agradecido o apreciado. Él lo describió como “dejar crecer lo Divino dentro de uno”.

 

Vivir con cáncer significó para él hacerlo desde un lugar de amor incondicional.

“Tenemos infinidad de posibilidades y todo lo que tenemos que hacer es recordarlas”. Afirmaba.

 

“Puedes mirarte a ti mismo con ojos nuevos y abrirte a nuevas experiencias o puedes seguir haciendo las mismas cosas, de la misma manera, hasta que te entierren.”

 

“Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades”.

 

“Los únicos límites que tenemos son los límites que creamos”.

 

“El ahora es todo lo que hay, y el futuro es otro momento presente para ser vivido cuando llegue”

“El último traje que usas, no tienes bolsillos”

“La forma más elevada de ignorancia es cuando rechazas algo sobre lo que no sabes nada”

 

 

 

 

 

 

 

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enero 26, 2016

Artículos publicados en el periódico El Nacional Dominicano, La masonería o francmasonería I y II parte

Vivencias cotidianas de allí y aqui
Publicado el 14 de enero del 2016 – 12:30 pm por Aida Trujillo Ricart

La masonería o francmasonería (I)

escuadraycompas12Es una entidad de carácter iniciático, filantrópico, filosófico y progresista, basada en el sentimiento de fraternidad, igualdad y libertad. Su objetivo es la búsqueda de la verdad y fomentar el avance intelectual, moral y el progreso social.

Los masones se organizan en estructuras de base apeladas logias que pueden estar agrupadas en una organización de ámbito superior denominada “Gran Logia”, “Gran Oriente” o “Gran Priorato”. Orienta al escudriñamiento racional de las leyes de la naturaleza que va desde la representación geométrica hacia la abstracción metafísica.masoneria_escaleras
Es filantrópica porque practica el altruismo y no está inspirada en la búsqueda de lucros personales. Sus esfuerzos están dedicados al progreso y felicidad de la especie humana, sin distinción de nacionalidad, raza, sexo ni religión. Es progresista pues enseña y practica la solidaridad humana y la libertad de pensamiento. Tiene por objeto la búsqueda de la verdad, desecha el fanatismo y aborda sin prejuicios todos los nuevos aportes de la invención humana, estudia la moral universal y cultiva las ciencias y las artes y no pone obstáculo alguno en la investigación de la verdad.
Los Masones: constructores de piedras: Este movimiento es considerado como la orden más grandiosa que alcanzó niveles mundiales. Al principio, las cofradías masónicas se limitaban a los trabajadores, que compartían sus secretos, mediciones, técnicas, etc.talla masonica

No obstante, cuando la Reforma Protestante, sobre todo en Inglaterra, estas fraternidades empezaron a aceptar hombres provenientes de sectores altos de la sociedad.
La construcción de una iglesia, un palacio o un edificio público podía durar décadas, tiempo que permitía a los albañiles establecer sólidos vínculos de amistad con sus compañeros. Cada gremio exigía a sus miembros a aceptar la autoridad de un gran maestro situado en el vértice superior de una sólida escala jerárquica.

La cofradía acogía tanto a los canteros, que convertían la piedra bruta en sillares como a los artistas que tallaban las esculturas y a los arquitectos que proyectaban la obra. El aspirante a ingresar en el gremio debía demostrar que su vida discurría de acuerdo con la virtud y las buenas costumbres, que era fiel a su esposa y cumplía con los deberes de su religión.
Tras ser admitido mediante una ceremonia ritual, el candidato se convertía en aprendiz quedando a cargo de un maestro que le enseñaba los secretos de la profesión hasta considerarlo apto para su ascenso a compañero, grado intermedio en la jerarquía de la logia. El año de 1717 dio lugar a la “Gran Logia” para Londres y Westminster, fruto de la unión de cuatro cofradías situadas en la capital inglesa. Seis años más tarde se conocería con el nombre de “Gran Logia de Inglaterra”.
Esta logia se convirtió en la predecesora de todas las uniones masónicas, y de ella surgieron las otras reconocidas. En 1725 se fundó la “Gran Logia de Toda Inglaterra” en York; y en junio del mismo año se creó en Irlanda, y al año siguiente en Escocia.

La masonería o francmasonería II
Publicado el 21 de enero del 2016 – 12:17 pm por Aida Trujillo Ricart

salomo4Parece ser que el Templo del Rey Salomón fue la obra arquitectónica más importante de la época. Los secretos tales como utensilios, herramientas, vocablos, propios de la construcción, son hoy parte de la Masonería Moderna, la cual ha cambiado, con el transcurso del tiempo, como es lógico.
Existe una leyenda negra sobre algo acaecido por entonces.
Según una versión de esta leyenda, Hiram Abif fue un hábil artesano enviado desde la región de Tiro para trabajar en la construcción del espléndido templo. Se convirtió en el único conocedor de los secretos de los maestros masones, entre los cuales se hallaba la palabra secreta masónica: el nombre oculto de Dios.hiram2
Se dice que, llegado el mediodía, el arquitecto tenía la costumbre de ir al Sancta Sanctorum para orar a Yahvé y planificar las obras del día siguiente. Mas, uno de esos días, al concluir sus oraciones, se topó con el brusco final de sus días. Cuando iba saliendo por la puerta sur, Jubela, uno de sus aprendices, le cerró el paso armado con una regla vertical.
Le conminó a que le revelara sus secretos.

Pero Abif contestó que sólo tres personas en el mundo los conocían y sin su consentimiento no podía divulgarlos. Jubela enarboló la regla y asestó un golpe en la sien derecha a su maestro. Allí estaba Jubelo, otro de sus aprendices, quien le propinó un golpe en la sien izquierda.
Perdiendo grandes cantidades de sangre, Abif llegó a duras penas a la puerta oriental donde fue rematado por Jubelum, que usó una gran maza de piedra para aplastarle la frente.
Los asesinos tuvieron que ocultar el cadáver de Abif para evitar la ira del rey Salomón y escapar del país.
Al llegar la medianoche lo trasladaron a la cima de una colina para enterrarlo. Pero no tuvieron éxito ya que no consiguieron que ningún barco los sacara del país y tuvieron que refugiarse en los montes.
La ausencia de Abif llegó a oídos del rey Salomón que mandó a buscarle.

La verdad afloró enseguida gracias al testimonio de doce trabajadores del templo que confesaron que ellos y otros tres más, Jubela, Jubelo y Jubelum, habían conspirado para arrancar los secretos masónicos a su maestro. Agradecido por su honestidad, el rey los envió a buscar el cuerpo de Hiram y, tras varias semanas los obreros dieron con sus restos. Pero no pudieron levantar el cadáver.

el rey salomonEntonces el propio Salomón fue al lugar donde yacía Abif para alzarlo con el “apretón de manos de un Maestro Masón” del Tercer Grado. Y no sólo pudo levantar el cuerpo, sino que sorprendentemente la vida regresó a él.
La primera palabra que Abif pronunció fue recogida por los masones y desde entonces ha sido trasmitida de generación en generación.

La tradición ocultista afirma que saber el nombre de Dios equivale a poseer su poderío. De ahí que se sospechara que Abif manejaba el de Yahvé y que por ello poseyera muchos otros secretos.

Acerca de los tres primeros grados de la masonería, los investigadores británicos Christopher Knight y Robert Lomas dicen en su libro “La clave masónica”: El personaje central de la masonería libre es el constructor del templo de Salomón, Hiram Abif, que fue asesinado por tres de sus propios hombres. Su estilizada muerte y resurrección es el hecho que le convirtió en “Maestro Masón”. (continuará)

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