Aída Trujillo

abril 3, 2012

Publicaciones en el periódico ADN, Aída Trujillo, La “oveja negra” de la familia Trujillo ve posible aprendizaje en dictadura

Lunes, 30 de mayo de 2011. Actualizado a las 17:59h

O te lo tomas así, o estás perdido en el dolor...

O te lo tomas así, o estás perdido en el dolor...

La “oveja negra” de la familia Trujillo ve posible aprendizaje en dictadura

  • EFE

NOTA IMPORTANTE:  Transcribo este texto tal y como fue publicado. Como sabemos, muchas veces los medios informativos “trastocan” las entrevistas.  Algunas por falta de entendimiento entre entrevistador y entrevistado.  Otras, por motivos que se me escapan por no ser yo una persona de malas intenciones.  Por ello, en negrita, iré rectificando lo que nunca dije.


Autodefinida como la “oveja negra” de la familia por rechazar el régimen que por 31 años implantó su abuelo en República Dominicana, la escritora Aída Trujillo dice que tal vez ese período pueda considerarse un “aprendizaje necesario” para saber que “no es necesaria” una dictadura para que un país funcione.

Esta menuda mujer de mirada profunda y fácil expresividad admite, eso sí, que ha sido “muy, muy duro”, separar al “abuelo tierno y cariñoso” del político que -como lo juzga la historia- implantó el más tenebroso Gobierno que haya sufrido el pueblo dominicano.

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

“Yo soy Aída Trujillo, soy una persona individual, independiente dentro de unas normas libres, nací de un hombre de apellido Trujillo y de una mujer de apellido Ricart”, dice a Efe la nieta de Rafael Leónidas Trujillo Molina, que hace más de un año volvió a vivir en Santo Domingo, donde nació en octubre de 1952.

Pedro Adolfo Ricart, el padre de mi madre, y opositor de Trujillo

Pedro Adolfo Ricart, el padre de mi madre, y opositor de Trujillo

NACÍ EL 23 DE AGOSTO DE 1952, NO EN OCTUBRE, COMO AFIRMA EL PERIODISTA.

Durante la conversación aflora el nombre de María de los Ángeles (Angelita) Trujillo, la última hija del dictador dominicano, quien “a capa y espada”, defiende a su padre, a propósito de que mañana la República Dominicana conmemorará el cincuentenario de la muerte del tirano.

“Me aburre”, dice Aída en referencia al libro de su tía “Trujillo, mi padre, en mis memorias”, en una opinión fundamentada en que “Angelita habla de su papá como una Hermanita de la Caridad”, cuando las evidencias dicen lo contrario.

“Nunca nos hemos llevado bien, desde pequeña, para mí nunca ha sido como tía, es mi tía, pero no ha ejercido como tal”, dice.

Aída afirma que “descubrió” casi por accidente al Trujillo dictador cuando en una visita que hizo al país en 1975 procedente de España, donde vivía, entró a una librería y adquirió varias obras que hablaban del régimen.

NO ENTIENDO PORQUÉ SE PONE “DESCUBRIÓ” ENTRE COMILLAS PUES FUE UN AUTÉNTICO DESCUBRIMIENTO POR PARTE MÍA.

“Cuando veo esto no hice más que negarlo y ponerme a llorar inconsolablemente en el hotel donde me hospedaba”, recuerda.

A raíz del suceso, decide renegar de Dios y asume la ideología comunista, como forma de rebeldía ante lo que acababa de enterarse.

NUNCA RENEGUÉ DE DIOS A PESAR DE INCLINARME A LA IZQUIERDA, COMO IDEOLOGÍA POLÍTICA. NECESITABA “PONER UNA BALANZA” EN MI VIDA.

“Pasó el tiempo y empecé a escribir recuerdos de mi infancia con mi familia en Santo Domingo y de ahí surgió el libro ‘A la sombra de mi abuelo'”.

La obra (Editora Norma 2008), resultó ganadora del Premio Nacional de Literatura en el renglón novela, lo que causó más de un revuelo en el país.

“Es bueno decir que en esa oportunidad no vine al país a recoger el premio no por temor, que quede claro, sino porque alguien me dijo que si lo hacía iba a opacar a los demás ganadores de los otros renglones y eso me tocó muy profundo”.

En la actualidad, revela a Efe que escribe la novela de amor “Mas triste que la muerte es el olvido”, y que también trabaja en un texto sobre los últimos días de su padre, que murió en Madrid en 1969, dos semanas después de sufrir un accidente de tráfico.

LA NOVELA A LA QUE EL PERIODISTA HACE MENCIÓN, SE PUBLICÓ YA EN EL MES DE SEPTIEMBRE DE 2011, CON EL NOMBRE DE “MÁS ALLÁ DE LA MUERTE”.  MI PADRE MURIÓ EXACTAMENTE 11 DÍAS DESPUÉS DEL ACCIDENTE DE TRÁFICO.  ÉSTE SE PRODUJO EL 17 DE DICIEMBRE Y ÉL FALLECIÓ EL DÍA 28 DEL MISMO MES.

“Con esa obra termino de escribir sobre mi familia, es muy fuerte, duele mucho”, suspira y da una mirada a su hija Haydée, la única mujer de cuatro hijos, uno de los cuales falleció el año pasado.

Lo que no entiende Aída es el interés y la pasión que 50 años después ejercen sobre los dominicanos el tema de la dictadura de Trujillo (1930-1961), “cuando en España, por ejemplo, casi nadie habla de Franco”.

EN ESPAÑA SÍ SE HABLA DE FRANCO, COMO ES LÓGICO. PERO EL APASIONAMIENTO Y CONSTANCIA, QUE PERDURAN DESPUÉS DE TANTOS AÑOS EN MI PAÍS NATAL, SOBRE TRUJILLO, NO EXISTEN.

“No sé, habrá que hacer un estudio sociológico grande para determinar por qué sucede esto (…) es un fenómeno que no entiendo, mientras más se publiquen cosas menos se aprende, porque cada quien da su versión, creo que lo mejor es decir algo nuevo como dice mi libro sobre el momento en que mi madre vio a Trujillo llorando, después que pasó lo de las (hermanas asesinadas en 1960) Mirabal, eso no lo puede saber ningún historiador, nadie se imagina a Trujillo llorando”, infiere.

Es ahí cuandola escritora agita las manos con más rapidez y ofrece su opinión “personal” sobre lo que fue la férrea dictadura de Trujillo.

¿PORQUÉ SE PONE “PERSONAL” ENTRE COMILLAS?

“Yo no existía en los años (de la década del) treinta del siglo pasado, yo no sé si fue un error o un aprendizaje necesario para ver que no es necesario que haya dictadura para que un país funcione, mucha gente me dice: aquí lo que falta es un Trujillo, y les respondo, pues si viene otro Trujillo yo me voy, ya viví la dictadura de (el español Francisco) Franco, igualita o peor, depende de cómo se mire, a la de Trujillo”, razona quien años antes fue una bailaora de flamenco.

ESTOY CONVENCIDA DE QUE NINGUNA DICTADURA ES NI BUENA NI NECESARIA.

“No estoy con dictaduras, ni de izquierdas ni de derechas, Trujillo fue un abuelito que nos daba todo, recuerdo en una ocasión que mi hermana mayor, María, le pidió un triciclo que tenía una niña vecina y obligó a que el abuelo cruzara al patio de esa vivienda y robara el triciclo, así era él, claro que al día siguiente lo devolvió y le compró varios a la niña de al lado”, afirma.

Aída Trujillo ha logrado el equilibrio en sus dos mundos, acepta su origen, recuerda su niñez de privilegios y a la vez condena -de adulta- a quien utilizó el poder para ejercer la violencia, y hacerse cargo por su cuenta de la vida de otros seres humanos.

“Ha sido un trabajo de años, no ha sido fácil admitir cosas que no están bien, que no apoyas, que no son de tu agrado de alguien que tu quieres, es muy difícil separar una cosa de la otra, pero soy responsable (…) lo he logrado”, finaliza.

AUNQUE NO SON EXACTAMENTE MIS PALABRAS, EL CONTEXTO ES CIERTO. NO ES NADA FÁCIL SEPARAR A DOS PERSONALIDADES DENTRO DE UNA MISMA PERSONA QUE, POR SI FUESE POCO, QUIERES MUCHO. YO LO HE CONSEGUIDO, NO EXENTA DE SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS. NO TODO EL MUNDO PUEDE LOGRAR ESTO, ALGO MÁS QUE COMPRENSIBLE, PERO, POR ESE MISMO MOTIVO, CASI NADIE ENTIENDE QUE YO, AÍDA, LO HAYA CONSEGUIDO.

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junio 5, 2011

Listín Diario, Información sobre “Lo que se ha escrito sobre Trujillo”

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4 Junio 2011, actualizado a las 1:01 PM

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

 

UNA MIRADA A LA TIRANÍA

LOS LIBROS SOBRE LA ERA DE TRUJILLO SON FRECUENTEMENTE SOLICITADOS EN LAS LIBRERÍAS DE TODO EL PAÍS

 

Fernando Quiroz
fernando.quiroz@listindiario.com

 

Santo Domingo

Los temas relacionados al dictador Rafael Leonidas Trujillo, a su régimen de muerte y miedo, y a la conjura que puso fin a su vida, han producido una amplia bibliografía en el país.

Bernard Diederich

Bernard Diederich

Bernard Diederich fue el primer corresponsal extranjero que dio a conocer la noticia al mundo sobre el ajusticiamiento de Trujillo, a partir de cuyo momento se apasiona por el tema y se convierte en un especialista del mismo. Escribió el libro “Trujillo, la muerte de un dictador”.

Entre las obras más solicitadas en la actualidad, que tratan sobre el sátrapa de San Cristóbal, figuran “Trujillo: monarca sin corona”, de la autoría del historiador y dirigente político Euclides Gutiérrez Félix.

Euclides Gutiérrez Félix

Euclides Gutiérrez Félix

Cuatro ediciones
Esta obra llegó a tener tres ediciones en menos de tres meses. Luego fue presentada una cuarta edición ampliada. Es un ensayo biográfico acerca del personaje que por 31 años dominó al país, y de su régimen. En él están comprendidas las más importantes figuras que bajo su dirección sirvieron, y los que fueron que llevaron a Trujillo al poder y lo convirtieron en instrumento y motor de ese episodio.

Igualmente, ha tenido gran impacto en ventas  “Trujillo. El tiranicidio de 1961”, del historiador Juan Daniel Balcácer, que en el 2008 recibió el premio Feria Internacional del Libro, Eduardo León Jimenes.

Escrito de Juan Daniel Balcárce

Escrito de Juan Daniel Balcárce

Uno de los capítulos más reveladores del libro de Balcácer es el ofrece un novedoso enfoque sobre el factor del “azar” en la historia, demostrando cómo una serie de hechos imprevistos por los conjurados impidieron que se pudiera poner en marcha la segunda fase de la conspiración, consistente en dar un golpe de Estado, apresar a los familiares de Trujillo y a sus colaboradores íntimos, además de establecer un gobierno de transición que preparara al país para realizar elecciones libres.

La familia

Angelita Trujillo, la hija del dictador, fue recientemente criticada por las versiones que relata en su libro “Trujillo, mi padre en mis memorias”, las cuales son consideradas como fábulas.  Llega, incluso, a presentar a un Trujillo muy caballeroso con las mujeres.

Angelita Trujillo y su libro

Angelita Trujillo y su libro

Aida Trujillo, nieta del dictador e hija de Ramfis, es otra familiar que ha escrito sobre el tirano. Su libro “A la sombra de mi abuelo”, fue seleccionado por un jurado  como Premio de Novela Manuel de Jesús Galván 2008, provocando ácidas reacciones en República Dominciana. Sin embargo, en su caso, ella misma llega a criticar los crímenes de la “Era”.

"Trujillo y Haití" de Bernardo Vega

"Trujillo y Haití" de Bernardo Vega

En el otro bando, un gran opositor a Trujillo, el profesor Juan Bosch, escribió “Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplo”.

Trilogía de René Fortunato

Trilogía de René Fortunato

 

 

 

"Memorias de un cortesano de la Era de Trujillo" de Joaquín Balaguer

"Memorias de un cortesano de la Era de Trujillo" de Joaquín Balaguer

"La fiesta del chivo" de Vargas Llosa

"La fiesta del chivo" de Vargas Llosa

 

 

 

 

El autor narra principalmente su vida durante la era de Trujillo, la manera en que llegó a ser su hombre de confianza, además de anécdotas que solamente podían conocer los más cercanos al dictador.

Novela

En el ámbito internacional toma impulso el tema de Trujillo con la “Fiesta del Chivo”, una novela escrita por Mario Vargas Llosa, que luego fue llevada al cine.

Sobre el tema también han sido prolíficos Bernardo Vega, con “Trujillo y Haití”, y Víctor Grimaldi, con “Tumbaron al Jefe”.

"Causas de una dictadura sin ejemplo" de Juan Bosch

"Causas de una dictadura sin ejemplo" de Juan Bosch

Sobre el tema también han sido prolíficos Bernardo Vega, con “Trujillo y Haití”, y Víctor Grimaldi, con “Tumbaron al Jefe”.

Trujillo junto a Balaguer, año 1954

Trujillo junto a Balaguer, año 1954

Joaquín Balaguer

Joaquín Balaguer

 

 

 

"Tumbaron al Jefe" de Víctor Grimaldi

"Tumbaron al Jefe" de Víctor Grimaldi

 

 

Bernardo Vega

Bernardo Vega

diciembre 4, 2010

Periódico Clave Digital, Nieta de Trujillo: “No soy la responsable de dar mantenimiento al panteón de mi familia”

martes 21 de octubre de 2008

Nieta de Trujillo: “No soy la responsable de dar mantenimiento al panteón de mi familia”

ANTE DESCUIDO DEL SEPULCRO EN EL PARDO

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La hija de Ramfis Trujillo, Aída Trujillo Ricart, aseguró que nunca ha sido la encargada de dar mantenimiento a la tumba en la que se encuentran los restos del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina y de su familia.

En una comunicación remitida a la Dirección de Clave Digital el pasado sábado 18 de octubre, la nieta del dictador explica que no es la responsable de que el panteón de la Familia Trujillo, ubicado en el cementerio madrileño de El Pardo, esté inmerso en el abandono.

Clave Digital publicó el pasado 19 de septiembre el artículo “Panteón del dictador Rafael Trujillo luce abandonado y en deterioro”, en el que se afirmaba que el panteón luce descuidado.

En dicho trabajo periodístico, se hacía referencia a que “Aída Trujillo, hija de Ramfis, es supuestamente la persona que se encargaba de dar mantenimiento a la tumba”.

“Nunca he tenido, ni tengo llaves ni libre acceso al panteón de la Familia Trujillo; cuando quería ir a visitar a mis difuntos, tenía que contar con el permiso de la viuda de mi padre, Lita Milán, de mi abuela María Martínez o con el de Víctor Sued”, enfatiza Aída Trujillo Ricart en su carta enviada a Clave Digital.

Resalta que tenía entendido que Lita Milán se encargaría del mantenimiento del sitio “como siempre me había hecho creer. Pero, por lo que veo, no ha sido así.

Ramfis Trujillo

Ramfis Trujillo

“Si se me hubiesen encomendado esa misión, por respeto a los que han abandonado nuestro plano físico, lo hubiera realizado. Y si no lo hubiese deseado, no hubiera asumido ese encargo”, indica.

Sostiene, además, que pese a estar en contra de los hechos de sus familiares, no quisiera que se le “tachara” de insensible e irresponsable.

“Mis creencias, desde hace unos años, son que una vez que uno ha abandonado su cuerpo físico, ya no está allí, donde le den sepultura. De modo que eso me resulta absolutamente indiferente”, precisa.

Manifiesta que si desea orar por sus familiares, lo hace desde su casa, pues Dios está en todos lados.

Recientemente Trujillo Ricart estuvo en España, promoviendo la historia novelada “A la sombra de mi abuelo”, una obra en la que narra su infancia en República Dominicana, parte de su vida y lo que significa descubrir que es la nieta de un tirano.

A continuación, la carta de Aída Trujillo Ricart a Clave Digital

Señor Director:

Panteón Trujillo

Panteón Trujillo

Me dirijo a usted porque nuevamente se menciona, de forma errónea, a mi persona en un artículo de prensa en República Dominicana.  Esta vez, en su periódico “Clave Digital”. Pero no encuentro el nombre del periodista que lo redactó. Sólo la fecha y el asunto del mismo.

“Panteón del dictador Rafael Trujillo luce abandonado y en deterioro. 19 de septiembre de 2008.”

Al parecer, según la persona que escribió dicho artículo, yo, Aída Trujillo, era la encargada de ocuparme del mantenimiento del panteón que guarda los restos mortales de mi abuelo y de mi padre. Por supuesto, hablo de Rafael Leonidas Trujillo Molina y de su primogénito Rafael Leonidas Trujillo Martínez, más conocido como Ramfis.

Con todo respeto, quisiera aclarar algunos puntos al respecto.

Cuando mi abuelo, el tirano, el dictador, el sátrapa o como se le quiera o se le deba llamar, fue asesinado, o ajusticiado, yo no había alcanzado aún los nueve años de edad.

Me dijeron que se le había enterrado en San Cristóbal , su ciudad natal. Pero nunca me llevaron a ver su tumba.

Un tiempo después, una vez de regreso a Europa, me enteré de que mi padre, Ramfis, había trasladado sus restos al Cementerio Père Lachaise de París. Ni se me ocurrió preguntarle cuáles habían sido los motivos que le habían inducido a hacerlo. Por entonces, los niños preguntaban poco… ¡o no preguntaban nada!

Algunos años después supe que la tumba de mi abuelo Trujillo, en la República Dominicana, había sido profanada. Tampoco me animé a preguntar los motivos, quizás intuyéndolos.

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

 

En diciembre de 1969, cuando mi padre falleció, fue enterrado en el Cementerio de La Almudena de Madrid, con carácter provisional, según me dijeron. Yo contaba entonces con diecisiete años de edad. Todo lo que estipularan sus albaceas, entre los que se contaban mi abuela María Martínez de Alba y Víctor Sued Recio, era algo que había que acatar sin rechistar.

Un lapso de tiempo después, estaría yo por cumplir los dieciocho años, los restos de mi padre fueron trasladados al Cementerio de El Pardo. Se me informó de que también se iban a traer, desde París, los de mi abuelo. Y así se hizo.

Yo no tenía ni voz ni voto en aquellas decisiones que, además, tampoco me importaban ni me importan demasiado.

Mis creencias, desde hace unos años son que, una vez que uno ha abandonado su cuerpo físico, ya no está allí, adonde le den sepultura. De modo que eso me resulta absolutamente indiferente.

Pero se puede imaginar que, con la edad que tenía, no se me asignara el cuidado de la última morada de mis progenitores. Máxime, teniendo en cuenta varios factores.

Cementerio Père Lachaise de Paris

Cementerio Père Lachaise de Paris

Mi padre había dejado a una viuda, Lita Milán, que no era Tantana, mi madre. Mi abuela, Doña María, aún vivía. Yo no soy su primogénita. Etc., etc.

Nunca he tenido, ni tengo, llaves ni libre acceso al panteón de la “Familia Trujillo ” situado en el Cementerio de El Pardo.
Cuando, en un principio, quería ir a “visitar a mis difuntos”, porque aún creía en ello, tenía que contar con el permiso de la viuda de mi padre, con el de su madre, Doña María, o con la de Victor Sued. Jamás pude ir por mi cuenta.

Cuando dejé de creer en aquellas luctuosas visitas, también dejé de visitar el Camposanto. Si quería, o quiero, rezar por esas almas, lo hago desde mi casa, convencida de que, en efecto, Dios está en todas partes.

Estaba persuadida por completo de que Lita Milán, la viuda de mi padre, se encargaría del mantenimiento del sitio, como siempre me había hecho creer. Pero, por lo que veo, no ha sido así.

No le extrañe, señor Director, que alucine con lo que se afirma en el mencionado artículo de su periódico. Aquello de que yo era la “encargada” de ocuparme del bendito lugar.

Aunque no crea en ello, si se me hubiese encomendado esa misión, por respeto a los que han abandonado nuestro plano físico, lo hubiera realizado. Y, si no lo hubiese deseado, no hubiera asumido ese encargo.

Gracias por publicar esta fe de errata que espero se reduzca únicamente a eso. Porque, a pesar de estar en contra de los hechos de mi abuelo y de mi padre, no quisiera que se me tache de insensible ni de irresponsable.

Cordialmente,

Aída Trujillo Ricart

 

 

agosto 11, 2010

Del blog de Nemen Hazim, comentarios sobre “A la sombra de mi abuelo”

AIDA TRUJILLO DA ESTOCADA MORTAL A SU TIA ANGELITA-2010

jueves 15 de julio de 2010

Aída Trujillo desmiente a Angelita -su tía- y exalta la figura de Juan Bosch

Después de leer el libro: “Trujillo, mi padre en mis memorias“, de Angelita Trujillo -hija del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina-, y haberlo comentado capítulo por capítulo en el Foro de Nemen Hazim (www.nemenhazim.com), sentimos la imperiosa necesidad de leer “A la sombra de mi abuelo“, de Aída Trujillo -nieta del tirano e hija de Ramfis, su primogénito-, dada la insistencia de la primera en querer convertir en verdades las inminentes mentiras que aparecen plasmadas en su obra. Sentíamos esa necesidad de confrontar sus argumentos con opiniones de un familiar suyo y parece que del cielo caen las palabras de su sobrina Aída: “esto no es un ensayo de historia, es mi propia historia y, por lo tanto, la de parte de mi familia. Es un relato novelado, tal y como yo lo he vivido. Hechos reales, que me han costado años y lágrimas averiguar, se compaginan con vivencias mías, muchas reales, algunas increíbles… “.

De “A la sombra de mi abuelo“, de Aída Trujillo, 2da Edición 2009, Editorial Norma, S.A./Editora Búho, C. por A., son las cinco citas que transcribimos a continuación y que contrastan sustancialmente con las fábulas que consigna Angelita Trujillo en su obra.

Acerca de Juan Bosch, en la Pág. 56:

“Por aquellos años, la década de los cincuenta, un hombre de letras, español y exiliado, se instaló en Ciudad Trujillo (Jesús de Galíndez era el español y Ciudad Trujillo el nombre para la época de Santo Domingo, la capital de la República Dominicana; nh). Debido a su talento y cultura, llegó, incluso, a deslumbrar al Jefe, quien amaba cualquier expresión de sabiduría. Tanto sabía apreciarla el mandatario que hasta sentía admiración por algunos de sus enemigos declarados, como el profesor Juan Bosch. Aquello era algo que Aída escuchó más de una vez en boca de Tantana, su madre y que, de niña, no acertaba a comprender del todo”.

Acerca de la “justa, democrática, bondadosa y desprendida gestión de Trujillo”, en las Págs. 329-334:

” …No puedo ser tu juez, aunque esté en desacuerdo con el modo en que actuaste como gobernante. Las últimas vivencias a tu lado, las memorias que entonces cobijé en mi mente como oro en paño, ¡son tan distintas a lo que descubrí más tarde! Aquel a quien yo conocía y amaba tanto era un abuelo tierno y un mandatario justo, no el hombre despiadado y cruel del que la historia habla… Con el tiempo tuve que admitir que todo un pueblo no puede estar equivocado… Es verdad que tu apellido en algunas ocasiones me ha abierto algunas puertas aunque, en otras, me las haya cerrado. Gracias a toda esa sangre y sufrimientos derramados por ti, conocí la buena vida… Gracias a ti no conocí hasta muy tarde lo duro que es ganarse la vida. Sin embargo, la culpabilidad que he sentido en forma intuitiva durante tantos años, ha sido una carga demasiada pesada para mí. ¡Las cosas, para comprenderlas, hay que vivirlas! Ahora, después de tanto sufrir rebuscando en lo más recóndito de mi subconsciente, sé el porqué de mi rechazo al dinero, al poder, a la prosperidad. Ahora sé por qué, en mi fuero interno, los sentía como algo sucio, perjudicial… Empecé a darme cuenta de… unos pensamientos que repulsan el bienestar económico por estar íntimamente relacionados con el abuso y el crimen…“.

Trujillo

Trujillo

Sobre la “religiosidad de la familia Trujillo”, en la Pág. 59:

La religión era algo que se practicaba en su casa pero de una manera muy liviana. Sí, se asistía de vez en cuando a misa y había sacerdotes amigos que visitaban a la familia… ”.

Sobre la “amorosa relación de Trujillo y Angelita”, en la Pág. 60:

Angelita Trujillo

Angelita Trujillo

Rafael (Leónidas Trujillo Molina, nh) sentía, además, un grande y sincero cariño por su nuera que le trataba con el respeto y la dulzura que, según él, un padre merecía (Tantana Ricart era la nuera de Trujillo, esposa de Ramfis y madre de Aída, nh). No como su hija, Angelita, que era también muy bonita pero no se le parecía en nada. Ella era una joven que siempre iba a lo suyo y Tantana, contrariamente, tenía un carácter altruista y amoroso”.

Acerca del “gran amor que Trujillo sentía por María Martínez” (madre de Angelita), en la Pág. 62:

Habían transcurrido ya muchos años desde que doña María había exigido a su esposo (Trujillo, nh) el dormir en habitaciones separadas. Cuando se enteró de que él tenía una amante a la que realmente amaba no pudo perdonarle. Ella pensaba que una cosa era una “cana al aire” y otra entregar su amor a otra persona… La vida no había sido fácil para María Martínez hasta que se encontró a Trujillo. Pero, un tiempo después de que contrajeran matrimonio, los cónyuges tampoco se habían entendido, creándose entre ellos una distancia insalvable. La relación se convirtió en una conveniencia político-social en la que ninguno de los dos era feliz. Ella, como la mayoría de las mujeres de la época, optó por la castidad y se volcó en todo lo que su esposo, como político, le exigía a la ‘Primera Dama’ del país”.

Cosas que tiene la vida; Aída Trujillo, sobrina de Angelita, es quien ratifica lo que hemos escrito en los siete comentarios que realizamos a “Trujillo, mi padre en mis memorias“. En su libro “A la sombra de mi abuelo“, Aída reniega de los métodos sangrientos de su abuelo, pero a la misma vez se encarga de desmentir muchas de las mentiras que plasma su tía en la “composición” acerca de su padre.

Una cosa es ser escritora y otra ser nieta de Trujillo. Yo no nací con el sello de escritora, pero he nacido con un sello que es el de ser nieta de Trujillo“, dice la autora al ser cuestionada por la prensa. “Lo de ser escritora sí me lo he buscado yo; lo otro no. El propósito al escribir el libro ha sido… desahogar (nh) toda mi pena por haber descubierto esas facetas ocultas para mí sobre lo que fue mi abuelo, a quien yo consideraba lo mejor, y que era Trujillo. Nunca descubrí al que fue el gobernante, al dictador, al político, al tirano, como lo quiera calificar cada uno. Aquello fue muy doloroso, empecé a escribir un diario íntimo que se fue expandiendo y terminó siendo ese libro llamado ‘A la sombra de mi abuelo’. En todo el libro hay pinceladas de ficción en donde lo real se mezcla. Nunca lo he considerado un libro histórico, ni siquiera un testimonio, sino una mezcla entre la historia que yo me sé, que yo he buscado durante todo este tiempo, lo que he indagado, lo que me han contado, tanto trujillistas como anti-trujillistas, y la inspiración que me ha venido del arte, que es una inspiración divina, con lo cual yo sí lo catalogaría como novela“.

Yo no quiero para nada rehabilitar la figura de Rafael Leónidas Trujillo, el dictador en República Dominicana. Lo único que he querido y pretendido es que se viera esa parte de él que es desconocida, que es la parte interna de la familia. Me ha costado mucho separar al político del abuelo, pero yo al abuelo lo quiero mucho, y no quiero que por yo haber escrito este libro se quiera decir que yo pienso que Trujillo haya sido un maravilloso gobernante, y que fue un ángel de la guarda para República Dominicana. Lo que le puedo decir es que yo, Aída, no formaría parte de esa labor de rehabilitar a Trujillo, el político, como alguien maravilloso“.

Para Aída Trujillo, su abuelo y quien gobernó con mano dura por más de treinta años la República Dominicana son dos personas completamente diferentes. Según ella, su abuelo fue una persona tierna y amorosa durante los siete años que pudo estar a su lado; Trujillo fue el dictador que con mano dura doblegó la integridad del pueblo dominicano. Se expresa de la forma siguiente, que redactamos, no literalmente sino como recordamos de una entrevista: “Nunca he pretendido justificar a nadie. Crecí pensando que mi abuelo era lo más amoroso y tierno del mundo; a medida que fui creciendo me atreví a indagar y pude darle la cara al dictador“. Lo que sigue a continuación es una transcripción fiel de sus expresiones: “El valor que tiene la vida humana no tiene precio. Nunca entenderé, ni aprobaré en absoluto, los crímenes que cometieron mi abuelo, Rafael Leónidas Trujillo Molina y mi padre, Ramfis. ¡Pero tampoco apoyaré los que cometió el Dr. Balaguer!“.

Debido a los estudios en los que se sumergió estudiando los hechos ocurridos durante la dictadura y los doce años del Dr. Joaquín Balaguer, llegó a la conclusión de que ambas gestiones fueron muy similares en lo que respecta a represión y criminalidad. “Aunque el Dr. Balaguer se presentaba como un demócrata, cometió acciones iguales o peores a los crímenes que cometió mi abuelo. No pocos historiadores fueron los que me descubrieron el hecho de que Joaquín Balaguer asesinó, impunemente, a muchas personas. Que existió también, bajo su aspecto apacible y culto, un mandato de terror y violencia“.

Joaquín Balaguer

Joaquín Balaguer

En su “relato novelado” (parte autobiográfico y parte ficción, ambos bien delimitados), Aída se consume tratando de encontrar una solución a la dicotomía entre el abuelo amoroso y el político déspota y criminal que gobernó “SU GENTE“; así con mayúsculas, tal y como queda plasmado en la página 339 de su libro.

En varias ocasiones he pedido perdón, a través de la prensa y otros medios de comunicación, a las posibles víctimas, directas o indirectas, tanto de mi abuelo como de mi padre. Y vuelvo a pedirlo humildemente y con el mayor respeto aquí si, con mis declaraciones, he ofendido a alguna de ellas“. Así se expresa Aída Trujillo, único ente viviente con ese apellido que ha sido capaz de reconocer, públicamente, los desmanes que cometieron tanto Rafael L. Trujillo, su abuelo, como Ramfis Trujillo, su padre; además, ha sido la única persona de ese núcleo familiar que ha tenido el coraje de pedir perdón al pueblo dominicano. Su obra fue criticada en la República Dominicana sin que se hubiese leído. Al principio, fue vilipendiada por historiadores y críticos, quienes asumieron que, por ser de apellido Trujillo, la autora se encaminaba, con su libro, a ofender la memoria del pueblo dominicano y de aquellos que ofrendaron sus vidas en el ajusticiamiento que brindó al país sus primeros aires de libertad.

Aida, “bailaora” y profesora de flamenco, como ella misma narra en su obra, vivió en Madrid hasta el año pasado, cuando decidió radicarse definitivamente en la República Dominicana. Actualmente se encuentra escribiendo una novela sobre su padre, Ramfis Trujillo, y expresa que su mayor interés es tener una vida normal en el país, “sin opulencias, porque no las tengo, que incluya tomar guaguas y otros vehículos del transporte público“. Su novela, “A la sombra de mi abuelo” fue ganadora del Premio Nacional de Novela 2008.

Aída Trujillo se encarga de elevar aún más la figura del profesor Juan Bosch al señalar en su obra que el tirano “sentía admiración por algunos de sus enemigos declarados, como el profesor Juan Bosch. Aquello era algo que Aída escuchó más de una vez en boca de Tantana, su madre… ” (el libro está escrito en tercera persona, por eso la cita expresa ‘Aída escuchó… ‘). Además, sus declaraciones son una estocada al pretendido intento de su tía Angelita de reivindicar el nombre del tirano.

Ing. Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
15 de julio de 2010

BIOGRAFIA DE NEMEN HAZIM

Perfil

El Ing. Nemen Hazim Bassa nació el 20 de marzo de 1954 en San Pedro de Macorís, República Dominicana, hijo de Nemen Hazim Medina –servidor público de conducta ejemplar en la Secretaría de Estado de Trabajo, donde alcanzó el cargo de Secretario Auxiliar del Secretario de Estado, reconocido por la orden más alta que pueda otorgar el Estado a los empleados públicos- y Linda Bassa Elmúdesi –Profesora, consagrada a la enseñanza en los niveles primario e intermedio del sistema escolar público, actividad que le hizo merecedora de los más altos reconocimientos por parte de la Secretaría de Estado de Educación y de instituciones civiles del país-.

Cursó estudios primarios y secundarios en el Colegio San Esteban de San Pedro de Macorís. Ingresó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en 1970, graduándose “Magna Cum Laude” en Ingeniería Electromecánica en 1977.

Antes de la presentación de su tesis de grado, fue seleccionado por dos de las grandes empresas del país -una, privada, la Falconbridge Dominicana, y otra, estatal, la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE)-, para formar parte del calificado grupo de ingenieros que conformaban el cuerpo técnico de cada una de ellas, optando por la CDE.

Participó en varios eventos internacionales y cursó estudios complementarios en:

CubaCongreso sobre derivados de la caña de azúcar, al que asistió, además, para recabar información pertinente a la implementación de la primera escuela de Ingeniería Azucarera en la República Dominicana, en representación de la Universidad Central de Este;
ArgentinaBecado por la Organización de Estados Americanos (OEA), especializándose en combustión, turbinas de gas y manejo de gas licuado de petróleo (GLP);
UruguayTaller sobre biogás, exponiendo acerca del desarrollo e implementación del uso del gas procedente de residuos biodegradables en actividades domésticas;
Estados UnidosConferencias y talleres patrocinados por Con Edison, New York. Especialización en automatización de válvulas, con Rotork Controls, New York. Seminarios y conferencias sobre operación y mantenimiento de plantas eléctricas, con General Electric Co., Miami y New York;
Puerto RicoConferencia sobre líneas de distribución y transmisión, con el Colegio de Ingenieros. Seminario sobre controles y protección, con Allen Bradley;
República DominicanaEntrenamientos en operación y mantenimiento de plantas eléctricas, con Falconbridge Dominicana y la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE). Técnicas de producción en la industria metal mecánica, con Metaldom. Técnicas gerenciales en plantas eléctricas, con el Cuerpo de Ingenieros de la Armada de los Estados Unidos. Cursos y seminarios sobre instalaciones eléctricas, con el Colegio de Ingenieros. Taller de administración de plantas eléctricas, Corporación Dominicana de Electricidad, que impartió a encargados de plantas de la CDE.

En lo académico fungió como Ayudante de Profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1973-1976) en las cátedras de Mecánica Racional y Máquinas Eléctricas y como Profesor de Circuitos Eléctricos y Director de las Escuelas de Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Mecánica en la Universidad Central del Este (1980-1985). Además, asesoró trabajos de tesis e impartió cursos monográficos. Ocupó diversos puestos en la Corporación Dominicana de Electricidad, renunciando, en 1988, al de Gerente de Turbinas de Gas y Motores Diésel.

En la actualidad reside en Puerto Rico y comparte una compañía de Ingeniería Eléctrica dedicada a las ventas, instalaciones, estudios de energía, implementación de programas de mantenimiento, supervisión y asesoría, a la vez que estudia la obra sociopolítica del profesor Juan Bosch.

mayo 28, 2010

Fragmento de la carta a mi abuelo en “A la sombra de mi abuelo”

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Querido abuelito:

Yo no soy quién para juzgarte ni a ti ni a nadie. Sin embargo, a mis recién cumplidos cincuenta años, me doy cuenta de que mis sentimientos hacia ti siguen siendo paradójicos. Y, a estas alturas, tengo asumido que lo serán hasta que me muera.

Por un lado, sigo queriendo al que fue, después de mi madre, el ser más importante de mi primera infancia. Mi primer amor que cada vez que te recuerdo, resurge en mí con más fuerza.

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Las últimas vivencias a tu lado, las memorias que entonces cobijé en mi mente como oro en paño, ¡son tan distintas a lo que descubrí más tarde! Aquel a quien yo conocía y amaba tanto era un abuelo tierno y un manda­tario justo, no el hombre despiadado y cruel del que la historia habla. Te juro que al principio creí falsa toda la información que sobre ti venía en los libros. Y no reconocía en ella a ese hombre que fue mi adorado viejo.

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Descubrí, además, que el lugar donde te mataron es sitio de conmemo­ración. El visitante se entera de que en aquel lugar, finalmente, después de unos larguísimos treinta y un años, unos hombres valientes libraron a su país de tu tiranía.

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Hay una canción, que me gusta muchísimo, cuyo autor es Joan Manuel Serrat, y que termina diciendo: “Nunca es triste la verdad… lo que no tiene es remedio.”

Esa verdad me hace sentir que nunca más podré volver a vivir en el país que me vio nacer. De algún modo, siempre seré una exiliada. Porque, des­pués de ti, el apellido Trujillo significa destierro. Si me empeñara en regresar a vivir aquí tendría que alcanzar una madurez intelectual y espiritual a la que no creo poder llegar nunca. Siempre me señalarían con el dedo, hiciese lo que hiciese. Perdería mi identidad como persona porque no sería Aída, sino la nieta de Trujillo. No tendría libertad, ni independencia, ni autonomía, cosas por las que tanto he luchado. No sabría si debo revelar mi apellido, si puedo hablar claro, si se me está permitido abrir mi corazón a un descono­cido. Porque nunca sabría si ese desconocido, fue en algún momento de su vida perjudicado por ti.

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Pero cuando veo los resultados de mis indagaciones sobre quién fue aquel político, Rafael Leonidas Trujillo, aunque reconozca que hiciste al­gunas cosas buenas por el país, no puedo aceptarte. Lo siento, abuelo, en el fondo me gustaría ser así y poder pensar únicamente en lo que a mí me interesa, olvidando al resto del mundo. Pero, por más que lo he pretendido, no lo he conseguido.

Muchas personas afirman que sufro innecesariamente. Aseguran que te juzgo demasiado severamente, que habría que haber estado en tu pellejo y en tu época para saber que no te quedó otra alternativa, y que tuviste que actuar como lo hiciste. Pero, aunque he intentado convencerme de que quizás esas personas tienen parte de razón, y he rebuscado en la historia de tu mandato para encontrar tus posibles virtudes, por más que he querido volver a mi ceguera anterior, no lo he logrado.

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Deseo que, después de tantos años transcurridos desde que abando­naste esta vida, hayas podido alcanzar tu paz y tu divinidad tanto espiritual como física. Sí, también física. Una vida material que sepa sanar todo el daño que hiciste en la que fue tu existencia como gobernante absoluto de un bello país que nos vio nacer a ambos.

Y así sea…

Con amor verdadero.

Aída

mayo 23, 2010

Entrevista en video del programa Zona 5, por Edwin González, República Dominicana

El presentador comenta y muestra algunas imágenes terroríficas sobre el que fue el mandato de Rafael Leonidas Trujillo.
Me pregunta qué fue lo que provocó que escribiese mi libro, “A la sombra de mi abuelo”. También me pide que hable sobre cómo era él en el ámbito familiar.
Muestra algunas fotografías de mi álbum personal. La entrevista se realizó en casa de mi hermano Rafael.
Sorprendente fragmento de un discurso de Balaguer en el que ensalza a Trujillo y afirma que éste era un enviado del propio Dios.
Las opiniones y comentarios los ponen ustedes…

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