Aída Trujillo

mayo 15, 2011

Publicaciones en el periódico El Nacional, Dos de Mayo, Historia de España, II parte

12 Mayo 2011, 1:20 PM

Placa Conmemorativa

Placa Conmemorativa

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Dos de mayo, Historia de España, II parte

Estandarte que utilizaban los patriotas españoles durante la Guerra de la Independencia

Estandarte que utilizaban los patriotas españoles durante la Guera de la Independencia

A comienzos de 1809 la mitad norte de España se hallaba bajo control francés y el ejército español había sido prácticamente destruido. Los obstáculos para la ocupación del territorio hispano y el avance hacia el sur habían desaparecido. Por ello, la Monarquía de José Bonaparte podría asentarse irreversiblemente.

Pepe Botella, apodo que el pueblo español, sobre todo el madrileño, puso al nuevo monarca, dada su afición al vino, aunque también se dice que fue por la forma que adoptó su cuerpo al envejecer, reinó en España hasta el año 1813.

Escudo de José Bonaparte en la fachada del Monasterio de San Benito

Escudo de José Bonaparte en la fachada del Monasterio de San Benito

José Bonaparte

José Bonaparte

Viene al caso indicar un dato constatable que aún podemos ver en Valladolid. “En el monasterio de San Benito el Real de esta ciudad española, en el que destaca el magnífico retablo mayor, obra de Alonso Berruguete, existe un escudo de José Bonaparte que ha resistido el paso de los años. Encima de la portada principal, si se acerca uno, descubre con sorpresa y estupor que se trata del de José Bonaparte, en su época de reinado intruso en España.”

Esto es lo que nos cuenta Jerónimo Carrera en su interesante blog, de donde saqué la

Retablo Mayor del Monasterio de San Benito El Real, 1532, Alonso Berruguete

Imagen del Retablo Mayor de San Benito El Real, 1532, Alonso Berruguete

información. Y prosigue, “¿Qué hace hoy y cómo llegó hasta aquí un escudo denostado y odiado por el pueblo español? Se cree que su confección se realizó en el 1810, en pleno reinado de Pepe Botella, y que posteriores capas de yeso taparon su trazado pasando de este modo desapercibido hasta la limpieza del edificio y su conjunto en las obras del Patio Herreriano.¿Debe continuar ahí o debería arrancarse y sustituirse por uno con los signos actuales?. Difícil cuestión. La historia va marcando las fechas y los hechos y, por odiados que hayan sido, se pueden conservar como reseña del pasado…”

"Tengo una mancha en mi uniforme", es lo que solía decir Napoleón, recordando la Batalla de Bailén

"Tengo una mancha en mi uniforme", es lo que solía decir Napoleón, recordando la Batalla de Bailén

Monasterio de San Benito, Valladolid

Monasterio de San Benito, Valladolid

Y, prosiguiendo con la ocupación de la que España fue víctima, Francia no contó con un hecho relevante: la aparición de una guerrilla que los españoles arbitraron para hacer frente al formidable ejército napoleónico.

Imagen de Napoleón, abatido

Imagen de Napoleón, abatido

Juan Martín, El Empecinado

Juan Martín, El Empecinado

Moneda de 20 Reales utilizada durante la ocupación

Moneda de 20 Reales utilizada durante la ocupación

De haber utilizado los métodos tradicionales, no hubiesen tenido ninguna oportunidad de vencer. Juan Martín El Empecinado, Espoz y Mina, el Cura Merino y tantos otros dirigentes se convirtieron en auténticos héroes de la Guerra de la Independencia.

Imagen del Dos de Mayo de 1808 en Madrid

Imagen del Dos de Mayo de 1808 en Madrid

El Dos de Mayo de 1808 no solo fue la rebelión de los españoles contra el dominador francés, sino la del pueblo español contra un ocupante tolerado (por indiferencia, miedo o interés) por gran cantidad de miembros de la Administración.

Espoz y Mina

Espoz y Mina

El Cura Merino

El Cura Merino

A este eficiente modo de combatir, con el que se sembraba la constante ansiedad y desvelo de las unidades francesas, Napoleón tuvo que añadir el desasosiego progresivo causado por la presencia en la Península de las tropas inglesas.

Duque de Wellington

Duque de Wellington

Sir Arthur Wellesley, el futuro duque de Wellington, desembarcó en Portugal y desde 1809 estuvo vapuleando a los franceses desde Galicia hasta Extremadura.

El emperador se dirigía a Galicia, a la caza de un ejército auxiliar inglés, al mando de Sir John Moore, que había entrado por la frontera de Portugal para atacar por la retaguardia, cuando recibió noticias alarmantes, de París, sobre los preparativos bélicos de Austria y sobre algunas intrigas cortesanas.

Sir John Moore

Sir John Moore

Si una bala de cañón no le hubiera arrancado un brazo y parte del pecho a Moore, el 16 de enero de 1809, es muy probable que hubiera sido él, y no Arthur Wellesley (Duque de Wellington), el gran capitán de los ejércitos británicos en la Península Ibérica.

Escudo de las Cortes de Cádiz

Escudo de las Cortes de Cádiz

También, las maniobras marítimas de los ingleses en aguas españolas, forzaron a Napoleón a asentar a 32.000 soldados con el fin de vigilar las costas, aparte de mantener una constante comunicación con Cádiz, la única ciudad española que no había sido ocupada, aunque se hallaba sitiada por tierra. En plena Guerra de Independencia se convocaron las Cortes de Cádiz, que adoptaron diferentes medidas liberales.

Por si hubiese sido poco, en 1812, Napoleón tuvo que retirar tropas de España y formar la “Grande Armée” que emprendería la campaña de Rusia.

La presencia militar francesa quedó, entonces, reducida a 200.000 soldados, motivo que inclinó, terminantemente, la guerra en favor de los españoles, con su inconmovible actitud y lucha.

La "Grande Armée" en la Batalla de Borondino

La "Grande Armée" en la Batalla de Borontino

También incidió, fuertemente, a quebrantar la fortaleza del Imperio Napoleónico la intervención inglesa, o quizás las dificultades que el emperador encontró en el frente oriental a partir de entonces.

Wellington pasó a la ofensiva para recobrar Ciudad Rodrigo y Badajoz a comienzos de ese año.  Obtuvo grandes victorias en Salamanca (14-28 de junio), Arapiles (22 de julio), y al año siguiente en Vitoria (21 de junio) y San Marcial (agosto), que forzaron el repliegue francés hasta la frontera de los Pirineos.

El debilitamiento de Napoleón es una cuestión en la que los historiadores de diversos países aún no se ha puesto de acuerdo.

Napoleón Bonaparte

Napoleón Bonaparte

La mayor parte de los edificios del Retiro fueron destruídos durante la ocupación

La mayor parte de los edificio del Retiro fueron destruídos durante la ocupación

Lo que sí parece estar claro es que, la Guerra de la Independencia de España, fue la primera de las de liberación nacional en la que el gran imperio fue vencido y que esa victoria tuvo una inmensa repercusión en Europa.

mayo 10, 2011

Publicaciones en el periódico El Nacional, Dos de mayo, Historia de España, I parte (ampliada)

5 Mayo 2011, 11:21 AM

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Obelisco conmemorativo situado en el Parque de El Retiro

Obelisco conmemorativo situado en el Parque de El Retiro

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

 

Dos de mayo, Historia de España, I parte

Por esas coincidencias que a veces nos brinda la vida, la internacional “Fiesta del Trabajo”, se junta con una de gran relevancia histórica en España: “El dos de mayo”.

Carlos IV

Carlos IV

Carlos IV (Portici, Nápoles, 1748 – Roma, 1819), sucedió a su padre, Carlos III, al morir éste en 1788.  Él y María Luisa de Parma se convirtieron en Reyes de España después de veintitrés años de matrimonio y de vida carente de toda responsabilidad oficial, como Príncipes de Asturias.

Durante los años anteriores, la entonces princesa, María Luisa, sufrió mucho a consecuencia de la pérdida de varios hijos, sustituida, de forma extremadamente vertiginosa, por el nacimiento de otros.  Apenas le daba tiempo a enterrar a su difunto vástago cuando ya tenía que celebrar el bautizo del siguiente.

En la corte se rumoreaba sobre una posible maldición que pesaba sobre ella ya que, después de dieciocho años de matrimonio, no había logrado dar un heredero, que no muriese, a la corona. Tuvo cuatro varones, eso sí, pero fallecieron  a muy corta edad.  El nacimiento de un nuevo hijo en octubre de 1784, acabó con dichos rumores.  El niño se crió sano y, más tarde, llegó a ser el Rey Fernando VII. 

Fernando VII

Fernando VII


María Luisa de Parma

María Luisa de Parma

Pero no sólo fue este grandioso acontecimiento el que cambió la vida de la acongojada princesa.  En el año 1788 se produjo un encuentro que la marcó por completo.  Durante un paseo en carruaje, un joven guardia de corps que la escoltaba sufrió una mala caída de su caballo. La princesa, al percatarse del incidente, mandó detener su coche para interesarse por el jinete que estaría  posiblemente lastimado. A pesar de estar dolorido y herido en una pierna, el guardia se levantó y se reincorporó al servicio. A María Luisa le llamó la atención aquel detalle y se fijó en  su valor y en su aspecto.  Fue entonces cuando se enteró de la identidad del joven, llamado Manuel Godoy.

Manuel Godoy, pintura de Goya

Manuel Godoy, pintura de Goya

Cuando Carlos IV fue proclamado rey ya tenía cuarenta años y María Luisa, treinta y siete.  Éste fue un rey poco inclinado a los asuntos gubernamentales, que dejó en gran medida en manos de su esposa y de su amante.

Carlos III

Carlos III

Antes de la desaparición del rey Carlos III, el escándalo provocado por la presencia de Godoy se volvió ensordecedor.  El pueblo no comprendía que el Príncipe de Asturias no fuese consciente de los amoríos entre María Luisa y aquel guardia. Hasta llegó a murmurarse que, el mismo marido, engañado y consentido, no era indiferente a los encantos del joven.

Carlos IV firmó una alianza con Francia en el año 1796, que ya se interesada por las riquezas de las colonias españolas en América y también por la lana que se producía en la Península Ibérica.

El promotor de dicha alianza fue el entonces ministro español Godoy, cuya iniciativa en la firma de la Paz de Basilea y el posterior Tratado de San Ildefonso, le valieron el título de Príncipe de la Paz.  Pero Godoy era un intrigante que se vio, cada vez con más fuerza, arrastrado por la política expansionista de su todopoderoso aliado.

Napoleón Bonaparte

Napoleón Bonaparte

Napoleón Bonaparte (1769-1821) estimaba que España tenía un encuadre ideal para dominar el Mar Mediterráneo. Además se encontraba apremiado por la petición de los pañeros franceses. Éstos pedían que los ganaderos españoles les suministrasen su producción de lana merina y, sus cultivadores, todo el algodón que necesitasen

La destrucción de la flota española que, simultáneamente con la francesa, fue derrotada en Trafalgar, hizo perder al emperador el deseo de mantener su buena relación con España. Consideró que, sin barcos, este país no podría servirle para hacer frente al poderío naval inglés.

Cambió sus propósitos y comenzó a trazar un plan de intromisión, después otro de ocupación y finalmente uno de sustitución de la Monarquía de los Borbones por la de un miembro de su familia. Pensó que la debilidad de la monarquía española facilitaría sus intenciones. Las disputas entre Carlos IV y su hijo, el futuro Fernando VII, acabaron con el reemplazo del primero por el segundo, a raíz del Motín de Aranjuez, en marzo de 1808.

Pero Napoleón confundió el enflaquecimiento de la monarquía con la actitud del pueblo español que no estaba dispuesto a aceptar la presencia francesa en su suelo. El emperador declaró: “Si la invasión fuese a costarme 80.000 hombres, no me arriesgaría. Pero estoy seguro de que no necesitaré más de 12.000”. No tardaría en comprobar su error y que no lo lograría ni con un ejército de 200.000 soldados.

Godoy, al percatarse de los planes de Napoleón, propuso un reparto de Portugal. La proposición fue base del Tratado de Fontainebleau (octubre de 1807), por el que un ejército franco-español penetraría en ese país.  Eliminar a un molesto aliado de Inglaterra permitiría el engrandecimiento territorial de España y, para su propio beneficio, Godoy establecería, en el sur, un pequeño principado de su propiedad.

Manuel Godoy, pintura de Bayeu

Manuel Godoy, pintura de Bayeu

El pacto se puso en marcha con rapidez y un ejército francés, al mando del general Junot, atravesó la Península y ocupó Portugal.  La necesaria utilización de las rutas españolas por parte del ejército napoleónico fue una buena ocasión para convertir la intervención en ocupación.

La familia real de los Braganza se vio obligada a huir a Brasil, adonde fue transportada por una flota inglesa. Cuando se produjo el destronamiento de Carlos IV y Fernando VII se dispuso a entrar en Madrid, las tropas del general Murat ya dejaban ver sus intenciones.

Dinastía de los Braganza

Dinastía de los Braganza

Napoleón aprovechó la confusión del Motín de Aranjuez y llamó a ambos a Bayona, con el pretexto de mediar en el conflicto producido entre padre e hijo. Actuó con habilidad y consiguió que Fernando VII renunciase en favor de su progenitor, que ignoraba que éste había ya cedido sus derechos al emperador.

Imagen del Motín de Aranjuez

Imagen del Motín de Aranjuez

José Bonaparte

José Bonaparte

Napoleón obligó, entonces, a su hermano José, Rey de Nápoles, a aceptar la Corona española, aunque él se negó, en un principio.  Para darle una mayor apariencia de legalidad al cambio de dinastía en España, el emperador convocó, el 15 de junio en Bayona, a una serie de notables con el fin de que, a modo de unas Cortes, acreditasen su decisión.

A la ciudad fronteriza acudieron sólo unos pocos de los 150 convocados, que se vieron obligados a aprobar una Constitución redactada con la intervención directa de Napoleón. Finalmente fue aprobada, en la ciudad francesa, el 8 de julio de 1808.  José I juró sobre ella estableciéndose por primera vez en la historia de España el cambio de una monarquía absoluta a una constitucional.

La Constitución de Bayona establecía un nuevo sistema político en España, a cuya cabeza figuraba el que, a partir de entonces, sería llamado José I.

María Luisa de Parma

María Luisa de Parma

Comenzó, entonces, para Carlos IV y su esposa un exilio que empezó  en territorio francés y terminó en Italia con la muerte del monarca.

El 2 de mayo en Madrid, el pueblo, sintiéndose traicionado por los presuntos aliados, se levantó en armas contra las tropas francesas.  Creyendo ser suficiente, Napoleón situó en España 92.000 hombres, que después tuvo que incrementar a unos 300.000.

El Levantamiento del 2 de mayo de 1808 es el nombre que se dio a Rebelión del pueblo de Madrid contra la ocupación francesa de la ciudad

Rebelión del pueblo de Madrid contra la ocupación francesa de la ciudad

Existe una céntrica plaza en Madrid, en recuerdo de esta fecha, además de varias pinturas de Goya.

Continuará.

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