Aída Trujillo

marzo 11, 2011

Séptimo aniversario de la masacre terrorista en la Renfe, en Madrid

Hoy se cumplen siete años de la masacre terrorista provocada en trenes de cercanías de la Renfe, en Madrid.

Quiero manifestar mi tristeza y unirme al inmenso dolor de las personas que perdieron a hijos, madres, padres, hermanos, amigos…

Monumento a los Ausentes

Monumento a los Ausentes

Fueron 192 personas, de distintas edades, algunas muy jóvenes, fallecidas y casi dos mil heridas en los atentados del 11 de marzo de 2004.

Muchas fueron las manifestaciones que se produjeron en recuerdo de las víctimas y en contra del terrorismo.

El que lloviese a mares en Madrid, no impidió que los ciudadanos acudiésemos al Paseo de la Castellana.  A mi hijo Nicolás y a mí nos tuvo que llevar un coche de la Policía Municipal pues los transportes públicos estaban saturados.

En la Real Casa de Correos, situada en la madrileña Puerta del Sol, luce una placa  de homenaje del pueblo de Madrid a quienes socorrieron a las víctimas que reza:

«Madrid agradecido: A todos los que supieron cumplir con su deber en el auxilio a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 y a todos los ciudadanos anónimos que los ayudaron. Que el recuerdo de las víctimas y el ejemplar comportamiento del pueblo de Madrid permanezca siempre».

Cuadro conmemorativo de Goya

Cuadro conmemorativo de Goya

Sólo existe otro hecho histórico que fue motivo para la colocación de una placa en honor al movimiento ciudadano en el centro de la ciudad:  El levantamiento del pueblo de Madrid ante los franceses el 2 de mayo de 1808.

Alcalá de Henares

Alcalá de Henares

Se han erigido monumentos conmemorativos, de todo tipo, a lo largo y ancho de la geografía española.

Pero el dolor, el pesar, la tristeza y la indignación de los familiares y allegados que perdieron a los suyos, como también, aunque de otro modo como es obvio, de la mayoría, no se borrará nunca de sus corazones ni del de la historia de España.

¡DESCANSEN EN PAZ!

PIDO, TAMBIÉN, SOSIEGO PARA EL ESPÍRITU DE LOS QUE SE VIERON PRIVADOS DE LA VIDA DE SUS SERES QUERIDOS…

¡NO AL TERRORISMO!

diciembre 4, 2010

Periódico Clave Digital, Nieta de Trujillo: “No soy la responsable de dar mantenimiento al panteón de mi familia”

martes 21 de octubre de 2008

Nieta de Trujillo: “No soy la responsable de dar mantenimiento al panteón de mi familia”

ANTE DESCUIDO DEL SEPULCRO EN EL PARDO

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La hija de Ramfis Trujillo, Aída Trujillo Ricart, aseguró que nunca ha sido la encargada de dar mantenimiento a la tumba en la que se encuentran los restos del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina y de su familia.

En una comunicación remitida a la Dirección de Clave Digital el pasado sábado 18 de octubre, la nieta del dictador explica que no es la responsable de que el panteón de la Familia Trujillo, ubicado en el cementerio madrileño de El Pardo, esté inmerso en el abandono.

Clave Digital publicó el pasado 19 de septiembre el artículo “Panteón del dictador Rafael Trujillo luce abandonado y en deterioro”, en el que se afirmaba que el panteón luce descuidado.

En dicho trabajo periodístico, se hacía referencia a que “Aída Trujillo, hija de Ramfis, es supuestamente la persona que se encargaba de dar mantenimiento a la tumba”.

“Nunca he tenido, ni tengo llaves ni libre acceso al panteón de la Familia Trujillo; cuando quería ir a visitar a mis difuntos, tenía que contar con el permiso de la viuda de mi padre, Lita Milán, de mi abuela María Martínez o con el de Víctor Sued”, enfatiza Aída Trujillo Ricart en su carta enviada a Clave Digital.

Resalta que tenía entendido que Lita Milán se encargaría del mantenimiento del sitio “como siempre me había hecho creer. Pero, por lo que veo, no ha sido así.

Ramfis Trujillo

Ramfis Trujillo

“Si se me hubiesen encomendado esa misión, por respeto a los que han abandonado nuestro plano físico, lo hubiera realizado. Y si no lo hubiese deseado, no hubiera asumido ese encargo”, indica.

Sostiene, además, que pese a estar en contra de los hechos de sus familiares, no quisiera que se le “tachara” de insensible e irresponsable.

“Mis creencias, desde hace unos años, son que una vez que uno ha abandonado su cuerpo físico, ya no está allí, donde le den sepultura. De modo que eso me resulta absolutamente indiferente”, precisa.

Manifiesta que si desea orar por sus familiares, lo hace desde su casa, pues Dios está en todos lados.

Recientemente Trujillo Ricart estuvo en España, promoviendo la historia novelada “A la sombra de mi abuelo”, una obra en la que narra su infancia en República Dominicana, parte de su vida y lo que significa descubrir que es la nieta de un tirano.

A continuación, la carta de Aída Trujillo Ricart a Clave Digital

Señor Director:

Panteón Trujillo

Panteón Trujillo

Me dirijo a usted porque nuevamente se menciona, de forma errónea, a mi persona en un artículo de prensa en República Dominicana.  Esta vez, en su periódico “Clave Digital”. Pero no encuentro el nombre del periodista que lo redactó. Sólo la fecha y el asunto del mismo.

“Panteón del dictador Rafael Trujillo luce abandonado y en deterioro. 19 de septiembre de 2008.”

Al parecer, según la persona que escribió dicho artículo, yo, Aída Trujillo, era la encargada de ocuparme del mantenimiento del panteón que guarda los restos mortales de mi abuelo y de mi padre. Por supuesto, hablo de Rafael Leonidas Trujillo Molina y de su primogénito Rafael Leonidas Trujillo Martínez, más conocido como Ramfis.

Con todo respeto, quisiera aclarar algunos puntos al respecto.

Cuando mi abuelo, el tirano, el dictador, el sátrapa o como se le quiera o se le deba llamar, fue asesinado, o ajusticiado, yo no había alcanzado aún los nueve años de edad.

Me dijeron que se le había enterrado en San Cristóbal , su ciudad natal. Pero nunca me llevaron a ver su tumba.

Un tiempo después, una vez de regreso a Europa, me enteré de que mi padre, Ramfis, había trasladado sus restos al Cementerio Père Lachaise de París. Ni se me ocurrió preguntarle cuáles habían sido los motivos que le habían inducido a hacerlo. Por entonces, los niños preguntaban poco… ¡o no preguntaban nada!

Algunos años después supe que la tumba de mi abuelo Trujillo, en la República Dominicana, había sido profanada. Tampoco me animé a preguntar los motivos, quizás intuyéndolos.

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

 

En diciembre de 1969, cuando mi padre falleció, fue enterrado en el Cementerio de La Almudena de Madrid, con carácter provisional, según me dijeron. Yo contaba entonces con diecisiete años de edad. Todo lo que estipularan sus albaceas, entre los que se contaban mi abuela María Martínez de Alba y Víctor Sued Recio, era algo que había que acatar sin rechistar.

Un lapso de tiempo después, estaría yo por cumplir los dieciocho años, los restos de mi padre fueron trasladados al Cementerio de El Pardo. Se me informó de que también se iban a traer, desde París, los de mi abuelo. Y así se hizo.

Yo no tenía ni voz ni voto en aquellas decisiones que, además, tampoco me importaban ni me importan demasiado.

Mis creencias, desde hace unos años son que, una vez que uno ha abandonado su cuerpo físico, ya no está allí, adonde le den sepultura. De modo que eso me resulta absolutamente indiferente.

Pero se puede imaginar que, con la edad que tenía, no se me asignara el cuidado de la última morada de mis progenitores. Máxime, teniendo en cuenta varios factores.

Cementerio Père Lachaise de Paris

Cementerio Père Lachaise de Paris

Mi padre había dejado a una viuda, Lita Milán, que no era Tantana, mi madre. Mi abuela, Doña María, aún vivía. Yo no soy su primogénita. Etc., etc.

Nunca he tenido, ni tengo, llaves ni libre acceso al panteón de la “Familia Trujillo ” situado en el Cementerio de El Pardo.
Cuando, en un principio, quería ir a “visitar a mis difuntos”, porque aún creía en ello, tenía que contar con el permiso de la viuda de mi padre, con el de su madre, Doña María, o con la de Victor Sued. Jamás pude ir por mi cuenta.

Cuando dejé de creer en aquellas luctuosas visitas, también dejé de visitar el Camposanto. Si quería, o quiero, rezar por esas almas, lo hago desde mi casa, convencida de que, en efecto, Dios está en todas partes.

Estaba persuadida por completo de que Lita Milán, la viuda de mi padre, se encargaría del mantenimiento del sitio, como siempre me había hecho creer. Pero, por lo que veo, no ha sido así.

No le extrañe, señor Director, que alucine con lo que se afirma en el mencionado artículo de su periódico. Aquello de que yo era la “encargada” de ocuparme del bendito lugar.

Aunque no crea en ello, si se me hubiese encomendado esa misión, por respeto a los que han abandonado nuestro plano físico, lo hubiera realizado. Y, si no lo hubiese deseado, no hubiera asumido ese encargo.

Gracias por publicar esta fe de errata que espero se reduzca únicamente a eso. Porque, a pesar de estar en contra de los hechos de mi abuelo y de mi padre, no quisiera que se me tache de insensible ni de irresponsable.

Cordialmente,

Aída Trujillo Ricart

 

 

Publicaciones en el periódico El Nacional, aniversario del nacimiento de Manuel de Falla II parte

3 Diciembre 2010, 10:59 AM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Aniversario de Manuel de Falla, parte II

Escrito por: Aida Trujillo (https://aidatrujillo.wordpress.com)

Manuel de Falla

Manuel de Falla

En el año1908 el rey Alfonso XIII otorgó una beca a Manuel de Falla para que siguiese residiendo en París y concluyese las “Cuatro piezas españolas”. En 1914 compuso, además, las “Siete canciones populares españolas”.

Tras el inicio de la Primera Guerra Mundial, Falla regresó a España. El 14 de noviembre se representó “La vida breve”, premio de la Academia de Bellas Artes.  En diciembre terminó la “Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos”.

Falla mantuvo una gran amistad con el poeta granadino, Federico García-Lorca. Su biografía es muy extensa y está relacionada con importantes personajes, tales como Stravinski, Zuloaga, Pastora Imperio, Moreno Torroba, Rusiñol, María Lejárraga, Diágilev, Princesa de Polignac (“Retablo de Maese Pedro”), Rubinstein, (“Fantasia Baetica”), Brande Trend, su biógrafo, Viñes, Max Eschig, su editor, Jean-Aubry, Joaquín Nin, Landowska y un sinfín de personalidades imposibles de recabar aquí.

Federico García Lorca

Federico García Lorca

Señalo sólo algunas de sus múltiples obras ya que fue artísticamente muy pródigo: “Romanza para violonchelo y piano”, “Melodía para violonchelo y piano”, “Serenata andaluza para violín y piano”, “El amor brujo”, “Serenata andaluza”, “Cuatro piezas españolas”,“Trois mélodies”. En zarzuelas: “La Juana y la Petra”, “La casa de tócame Roque”, “Los amores de Inés”, etcétera.

En el 1915 Turina y Falla fueron homenajeados por el Ateneo de Madrid. En dicho homenaje se estrenaron las “Siete canciones populares“.

El año1919 fue especialmente doloroso para el músico pues fallecieron sus dos progenitores. En 1920, Falla fijó su residencia en Nueva York.

En1928 tomó posesión de su cargo como académico de la Real Academia de Bellas Artes de Granada y en 1931 realizó su última visita a Londres.

José María Pemán

José María Pemán

Francisco Franco

Francisco Franco

Después de la proclamación de la Segunda República de España, pidió, junto a Alcalá Zamora y a Fernando de los Ríos, que se tomaran medidas para detener la quema y saqueo de iglesias.  En 1937, colaboró con José María Pemán en un “Himno marcial”, adaptando el “Canto de los Almogávares” de Pedrell.

Tras la Guerra Civil Española se exilió en Argentina.  Francisco Franco le ofreció una pensión, si regresaba a España, y fue nombrado Caballero de la Orden de Alfonso X el Sabio. Falla vivió en el exilio gracias a la ayuda de algunos mecenas en una casa en las sierras, atendido por su hermana, ya que casi siempre estaba enfermo.

Pasó sus últimos años de vida trabajando en la que consideraba sería su obra cumbre: “Atlántida”, basada en un poema de Jacinto Verdaguer que le obsesionó siempre y en donde veía reflejadas sus grandes inquietudes.  Manuel de Falla expiró el 14 de noviembre de 1946 tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, sin haberla culminado, y delegando en su discípulo Halffter para terminarla.

Ernesto Halffter

Ernesto Halffter

Sus restos, repatriados a Cádiz, fueron recibidos por sus familiares, José María Pemán y diferentes autoridades entre las que se encontraba el Ministro de Justicia Fernández-Cuesta, representando a Francisco Franco. Con autorización del papa Pío XII, Falla fue enterrado en la Catedral de Santa Cruz donde se encuentran actualmente sus restos, junto a los de Pemán.

octubre 1, 2010

Publicaciones en el periódico El Nacional, “Trópico de Sangre”, la película

30 Septiembre 2010, 11:36 AM

Vivencias cotidianas de allí y aquí

“Trópico de Sangre”, la película

Escrito por: Aida Trujillo ( https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Hace algo más de un mes estuve viendo la película “Trópico de Sangre”.  Su director, Juan Deláncer, tuvo la amabilidad de invitarme y quedé fuertemente impresionada por varios motivos.

El primero fue el poder disfrutar de cine dominicano de calidad.  Y eso que, según me contaron, el film se rodó exento de grandes recursos económicos.

Dedé Mirabal

Dedé Mirabal

La dirección, puesta en escena, los actores, el sonido, el ambiente, el vestuario, la fotografía y un sinfín de acciones y creaciones necesarias para realizar un rodaje, fueron felizmente reunidas para darle vida.  La participación de una de las hermanas Mirabal, Doña Dedé, aportó un toque de realidad que no siempre es posible ofrecer.

El segundo motivo fue lo bien que esta historia ha sido llevada a la gran pantalla.   La película es muy realista pero no abusa, sin embargo, de escenas crueles e impactantes, como se suele hacer en muchas ocasiones.   El guión y su trama fueron suficientes para motivar que saliese de la sala con los ojos bañados en lágrimas.

Algunos opinan que el film no es del todo veraz.  Yo contesto que así es el cine.  Un guión de cine, como una novela, puede estar basado en hechos reales.  Pero las películas no son reportajes al igual que las novelas no son libros de historia.  Hay que permitir que los creadores dejen volar su imaginación para que  la nuestra pueda hacer lo mismo.

“Trópico de Sangre” está basada en una historia muy triste y dolorosa, tremendamente desgarradora.  Pero no hay que ignorar las verdades por duras que sean.  Lo que necesitamos es evitar que se repitan.  Y no solamente aquí en nuestro país sino a nivel mundial.

Cuando llegó desde Madrid mi hijo Nicolás, de dieciocho años de edad, decidí que iba a llevarle a ver esta película.  En primer lugar, porque pienso que es bueno que los jóvenes  se empapen de historia, que estén informados.  En segundo lugar, porque quise que viera que también aquí se hace cine del bueno.   Y por último porque quería apreciar su reacción, tanto a nivel personal como profesional.   Él es técnico de sonido y su opinión es importante para mí.

De modo que, la pasada semana, nos fuimos los dos a la proyección del film del que ya le había hablado.  Yo volví a llorar y él quedó bastante impresionado.  Después, intercambiamos todo tipo de comentarios, como es lógico.

Nicolás me comentó que a él también le gustó y que en ningún momento se aburrió.  Creo que este es un dato a tener en cuenta viniendo de un muchacho de su edad.

No soy crítica de cine, ni de nada, sólo soy una espectadora, una cinéfila más.  Pero como escritora que soy, cuando algo me llega, necesito expresarlo.

Michelle Rodríguez y Juan Delancer

Michelle Rodríguez y Juan Delancer

Desde aquí, deseo felicitar al señor Deláncer y a todos los profesionales que participaron en el rodaje de “Trópico de Sangre”.

junio 18, 2010

Publicaciones en el periódico El Nacional de República Dominicana, la falta de luz y de agua y… la miseria

18 Febrero 2010, 12:25 PM

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Escrito por: Aida Trujillo

Tras muchos años de ausencia, de regreso a mi país natal, se celebra San  Valentín, día de la Amistad  y el Amor, al igual que en otros lugares del mundo.  Pero, a pesar del hermoso festejo, en Dominicana se me vuelve a romper el corazón de pena.

Existen, en nuestra querida patria, lugares en donde mucha gente está sufriendo la falta de energías fundamentales.  La información me llega a través de los noticieros y los periódicos.  Pero lo peor son los comentarios directos de quienes las viven en su día a día.  Últimamente el problema se ha recrudecido, llegando a límites intolerables.

Juan Dolio

Juan Dolio

Yo misma estoy padeciendo los estragos de 72 horas seguidas sin electricidad.  Muchas de ellas, también sin agua.  Con todo, me considero una privilegiada pues tengo la suerte  de haberme “cobijado” en casa de una amiga, Pepa.  Ella vive en un sector de Juan Dolio en donde hay luz permanente y en donde me ha acogido con los brazos abiertos.  ¡Gracias, Pepa!

A pesar de convivir con el agua contaminada y no apta para beberse, como ya sabemos, el poder aliviarse del calor y preservar el aseo del hogar, brinda un gran consuelo a no pocos compatriotas. Su carencia es inadmisible, así como la de la luz, en un país como el nuestro.

Las noticias tocantes al asunto no son alentadoras.  La crisis continúa sin que se manifiesten soluciones inmediatas.  Los testimonios y las imágenes de personas desesperadas son graves y tristes.

Señores…  ¡Seamos solidarios también con nuestro pueblo!

Hace algunos días visité el mercado de San Pedro de Macorís y me detuve a curiosear por sus alrededores.  El olor nauseabundo de las calles circundantes me hizo escapar mucho antes de lo previsto.  Tanta miseria, tanta porquería tirada por el suelo, tanta falta de higiene, me lastimó… Y aún más me lastima el hecho de saber que  ese estado de infección continua, parece indisoluble por el momento.  Nadie le pone remedio.  La gente lo tiene asumido.

Enfermedades, contaminaciones, bacterias, virus, parásitos y un sinfín de malestares que pueden determinar hasta la muerte, hacen de las suyas en núcleos como ese.

Pero no es sólo en San Pedro en donde he podido observar ese desastre cotidiano que, por serlo, se ha convertido en algo familiar para “el ciudadano de a pie”.  Como sabemos, nuestra capital y otros municipios, también cohabitan con él. Opino que eso es algo que no debe de ser tan difícil de erradicar.  Y que lograrlo repercutiría en beneficio de todos.

Hace un tiempo, Cecilio, un señor al que considero un sabio por su trayectoria, me dijo algo que me marcó profundamente.   “Por desgracia nos resulta imposible ayudar a todos pero…  ¡lo que sí podríamos hacer es intentar auxiliar aunque fuese a una familia!”  Él, con gran tesón, rescató a un matrimonio y a sus hijos de una especie de ratonera y les ayudó a construirse una vivienda digna y sin goteras.  Este señor no es, ni aspira a ser, un magnate pero pidió la colaboración de otros y lo consiguió.  Creo que merece la pena el considerar este ejemplo de adhesión humanitaria.

Si cada uno de nosotros socorriese a una sola familia, de tantas que viven en la miseria…  ¿cuántos miles, o millones, de ellas se verían beneficiadas?  Me pregunto si  de veras desequilibraría nuestro presupuesto el donar un galón de agua potable, una libra de arroz y otra de habichuelas cada tanto a algunas personas que no pueden adquirirlas por falta de recursos…

Creo que no es necesario irse muy lejos para ser solidarios. Esto no quiere decir que no lo seamos con otros países.

 
   

mayo 21, 2010

Listín Diario, opinión de Tony Raful sobre “A la sombra de mi abuelo”

Tony Raful
Tony Raful

Puntos de vista 4 Agosto 2008, 11:33 PM

Un texto huésped de duendes plañideros

Tony Raful

Una nieta escribe sobre su abuelo pero esa nieta sabe que su abuelo no es un abuelo cualquiera, tiene que empinarse en su adultez para arribar a su terso celeste recuerdo de la infancia como una gruta, tiene que cerrar los ojos para verlo distante y galante, dador de golosinas y ternuras cuando la edad es un tiovivo, un apoyo desmesurado a todas las travesuras, un impedimento a conocer el mundo herido, lleno de afrentas y dolor. Tenía que morir el abuelo para que ella pudiese conocer el significado de la muerte y después la Historia, el rojo recorrido de un pueblo empuñado en seis lustros de fuerza omnisciente e implacable. Aída Trujillo, hija de Ramfis Trujillo y nieta de Rafael Trujillo Molina, acaba de publicar una obra llamada “A la sombra de mi abuelo”, que constituye el primer esfuerzo o tentativa por aproximarse a la figura de su abuelo desde una referencia objetiva, de admisión de su poder negativo, del peso nefasto de su obra de gobierno, liberando al abuelo del tirano, en una compleja trama sicológica en la cual toda su vida es una atormentada confesión de huésped de fantasmas quejosos y de apariciones fabulosas, que abren una hendidura metafísica en el tiempo presente.

Ella escribe rodeada de duendes, quienes acuden puntuales a la cita de sus vivencias. Ella escribe la crónica de su madre, los avatares y los repudios íntimos, los apellidos en desgracia, el apoyo del abuelo a su madre, habla de las pequeñas miserias familiares como ponzoña del alma, y habla de su padre, el general Trujillo hijo, con devoción y dudas simultáneas, el ruin exilio  de vivir con un apellido  maldito, beneficiaria de ese apellido para poder vivir en la techumbre de una riqueza impropia que nunca fue tan grande como la pensamos y que nunca llovió lo suficiente sobre su vida.  Tiene un valor indudable, es el primer familiar de Trujillo que escribe para reconocer el daño que Trujillo hizo al pueblo dominicano, no importa que lo escriba confinada en un cayo triste y desolado, no importa que sus parientes la repudien y le saquen en cara su falta de amor a su abuelo, ella explica su amor por el abuelo en la otra dimensión del alma liberada de las pasiones humanas, fingiendo vivir el fuego que purifica para que el abuelo se redima de las palabras y  las vilezas, para limpiar de sangre el altar mayor de su alma en pena.

El texto se atiborra de nimiedades y anécdotas que colindan con lo trivial, amores que vienen y se van, personajes chicos que el amor visualiza grandiosos pero que no tardan en alcanzar su  pequeñez congénita, espasmos, fantasmas que hablan en su conciencia amilanada, ritos extraños, muertes anunciadas como en un bazar de aprobaciones esotéricas y retornos al tiempo perdido, a las imágenes del litoral, la casa de playa, la gente.  Hay en el texto de Aída Trujillo  dos importantes revelaciones, la primera es la confesión de su padre Ramfis, antes de morir como consecuencia de las heridas recibidas en un accidente automovilístico, cuando le dice que prepara su retorno a Santo Domingo, e incluso le pone un disco alegórico a dicho regreso. Ella  se opone y él le recuerda que es hijo de Trujillo Molina. Aída no lo sabe pero su padre Ramfis organizaba su llegada a Santo Domingo para los primeros meses de 1970, dirigiendo una vasta conspiración cívico militar en la que participaban militares de los dos bandos que se enfrentaron durante la contienda de abril de 1965, políticos de diversas fuerzas y cierta complicidad o entendimiento deBalaguer. Toda estaba listo en la Base Aérea de San Isidro para recibir con honores al hijo de Trujillo, quien  encabezaría una Junta de tinte antinorteamericano, previa defenestración de todos los antitrujillistas conocidos en un baño de sangre. La otra información lo constituye la forma de ejecución del general Desiderio Arias de parte del general Ludovino Fernández, a quien cortó la cabeza y la llevó ante Trujillo, quien horrorizado dio ordenes para se le cosiera al cuerpo del muerto. Estos datos lo ofrece  la autora gracias al hecho de que el esposo de  la antigua cónyuge de su hermano Ramfis Rafael, es nieto del médico que cosió la cabeza al cuerpo de Arias, y relata el testimonio de aquella tragedia.

La escena de la “maldición hasta la cuarta generación” de la familia Trujillo proferida por familiares del general Arias ante la presencia del tirano, tiene una fuerza descriptiva voluptuosa que de no ser cierta merece serlo en cuanto a su intensidad no en cuanto a los deseos de quien escribe. Además es la clave para descifrar aquel fantasma sin cabeza que atormentó durantes muchos años a su madre Tantana y cuyas apariciones se hicieron frecuentes en el marco de la familia y que ella, Aída, vino a descubrir casualmente.

Tony Raful nació en Santo Domingo el 28 de abril de 1951.

Poeta, narrador, ensayista, periodista, animador cultural. Es Doctor en Derecho y Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de la que actualmente es profesor.

Pertenece a la Generación de escritores del 1965. Desde finales de la década del 60 ha sido directivo de varios grupos de literatura, como el Movimiento Cultural Universitario (MCU).

Fue Director de la Biblioteca Nacional y Director Cultural de Radio Televisión Dominicana. Junto a Andrés L. Mateo y Pedro Peix produjo el programa Peña de Tres, uno de los más importantes programas radiales de divulgación cultural producidos en la República Dominicana. Ha sido congresista en tres ocasiones. Es columnista del periódico Última Hora.

Aparece en las antologías Meridiano 70 (Cuba, 1976) Poesía de Postguerra (Santo Domingo, 1981), Poesía dominicana (París, 1978), Antología de la Literatura dominicana (Intec, 1985), Antología histórica de la poesía dominicana del siglo XX (Ediciones Alcance, New York 1995), Dos Siglos de Literatura Dominicana (colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional, 1996), Enciclopedia Dominicana (Antología de la poesía dominicana, 1997).

Parte de su obra ha sido traducida al francés e inglés. En 1995 se presentó en el Palacio de Bellas Artes un recital antológico de su poesía.

Listín Diario, Aída Trujillo trabaja en un libro sobre su padre Ramfis

ENTREVISTA

LA AUTORA DE “A LA SOMBRA DE MI ABUELO” PONDRÁ A CIRCULAR HOY SU SEGUNDA EDICIÓN

La República 29 Noviembre 2009, 10:39 PM

Wanda Méndez

Santo Domingo.- Aída Trujillo, la autora de la controversial obra “A la sombra de mi abuelo”, se encuentra en el país. Este lunes pondrá a circular la segunda edición del libro que ha sido objeto de amplias críticas.

Pero ese no es el principal motivo de su presencia en territorio dominicano desde hace casi tres meses.

Al cabo de 50 años de residencia fuera de la tierra que la vio nacer, la hija de Rafael Leonidas Trujillo Martínez (Ramfis) decide radicarse en la República Dominicana, en el país que su abuelo, Rafael Leonidas Trujillo Molina, instauró una dictadura de 30 años.

Con buen sentido del humor, conversadora y amena, Trujillo, concedió una entrevista a LISTÍN DIARIO, sin temor a responder cualquier pregunta sobre su persona y sobre su libro, por más dura que le parezca: ¿QUÉ LA TRAE A RD? En principio radicarme aquí, el día 3 cumplo tres meses aquí.

¿POR QUÉ QUIERE VIVIR AQUÍ?
Porque llevó nada más y nada menos que 50 años viviendo fuera, es mi tierra natal, a pesar de que también España es mi tierra, algo me decía que tenía que venir a vivir en mi país.

¿QUÉ LE GUSTA DE AQUÍ?
La belleza natural, los paisajes, las playas, la simpatía de las personas, que son muy cálidas… Aquí de lo que me quejo es de la luz, eso es tremendo, y por mi trabajo, más todavía, porque tengo que escribir a manos, es muy incómodo, luego tengo que pasar al computador, a lo mejor estoy sola en una casita donde estoy con velitas y mi perrito nadamás.

Me molesta también ver tanta gente sin recursos, pero sin lo más mínimo que tiene que tener un ser humano, no te digo que en España no vea, pero bastante mínimo.

¿RESIDIRÁ EN EL PAÍS SOLA O ESTARÁ ACOMPAÑADA POR SU HIJOS?
Tengo aquí una hija y tengo un hermano, pero yo estoy sola, vivo fuera de la capital.

Para escribir es lo más indicado, estar más tranquila, no tengo tanto compromisos.

Mi hija vive en la capital y yo estoy en Juan Dolio.

¿A QUÉ SE DEDICARÁ EN EL PAÍS?
Estoy escribiendo un libro sobre mi padre.

¿TIENE ALGÚN COMPROMISO DE EMPLEO?
Estoy abierta a que se ofrezca trabajo.

Mi madre, Octavia Ricart, junto a mi padre, Ramfis Trujillo

Mi madre, Octavia Ricart, junto a mi padre, Ramfis Trujillo

HÁBLEME DE ESE FORO DE ESTE LUNES
El motivo es que sale la segunda edición del libro (“A la sombra de mi abuelo”) un tanto corregida por mí, algunas cosas que se pasan en las primeras ediciones, y además con fotos. Es dar a conocer la segunda edición, que haya un pequeño debate.

LUEGO DE TANTA POLÉMICA Y CRÍTICAS A SU LIBRO, ¿NO LE CREA TEMOR PARTICIPAR EN UN DEBATE PÚBLICO?
No me considero una persona miedosa, primero, y lo segundo, no creo que nadie realmente tenga ganas de hacerme daño gratuitamente, porque yo no estoy haciendo daño a nadie. Cuando vine a presentar la primera edición, en julio 2008, hubo un montón de preguntas, algunas difíciles de responder, pero creo que salí airosa, porque dejé bien claro mi postura ante la situación abuelo o dictador, separé a mi abuelo, al que quiero y seguiré queriendo, del político, vuelvo y repito, no estoy de acuerdo con las dictaduras, ni de derecha, ni de izquierda, creo en la democracia, y en España yo luché por la democracia.

¿PIENSA QUE LA FAMILIA TRUJILLO NO DEBÍA SER RECHAZADA EN EL PAÍS?
Creo que los que éramos niños en la época, los mayores dependen de lo que hayan hecho en la época, si ha sido una persona injusta, ha maltratado o herido a alguien, pero yo tenía 9 años cuando murió Trujillo, aunque me acuerdo perfectamente de él, fue lo mejor para mí como abuelo, estoy diciendo como abuelo, no el político.

¿CREE QUE SE HA SIDO INJUSTO CON LAS CRÍTICAS TAN DURAS A SU LIBRO?
Si, sobre todo cuando provienen de personas que no lo han leído, y yo me doy cuenta en seguida.

EN EL LIBRO NARRA CÓMO NACIÓ ¿SINTIÓ RECHAZO HACIA SU PAPÁ CUANDO SE ENTERÓ QUE LE DIO SUSTANCIAS A SU MADRE PARA QUE ABORTARA?
Me enteré de eso ya adulta, a los 20 y pico de años, un día mi mamá me lo contó, no sentí ningún rechazo porque yo comprendo que a veces la gente no quiere tener más niños. Lo que me dolió fue que la forzaran a ella, que la engañaran.

¿POR QUÉ EL LIBRO ESTÁ EN TERCERA PERSONA SI NARRA VIVENCIAS SUYAS?
Porque me cuesta hacer el trabajo en primera persona, es una historia bastante dura.

Incluso, el libro original está escrito con un seudónimo, lo que pasa que el editorial entendió que no era lo mejor. En el libro original me llamaba Isolda y de apellido Cáceres.

EN LA PÁGINA 68 NARRA CONVERSACIONES DE SU MADRE CON TRUJILLO, QUE LO MUESTRA ARREPENTIDO Y QUE EN GRAN PARTE LA CULPA LA TENÍAN SUS COLABORADORES, PERO ADEMÁS QUE ERA SENSIBLE, QUE LLORÓ FRENTE A LA VIRGEN DE LA ALTAGRACIA, ¿LO CREE USTED ASÍ?
No le quiero echar la culpa a nadie, él fue el responsable de sus actos, pero sí quise dar a conocer la faceta humana de aquel hombre y esa conversación fue real, me la contó mi madre en numerosas ocasiones. Yo creo que tenía demasiada carga moral y como ser humano tenía que tener su arrepentimiento, creo que él quería morir, estaba cansado.

EN LA PRIMERA ENTREVISTA QUE NOS CONCEDIÓ POR INTERNET NOS DIJO QUE SU FAMILIA LA HABÍA REGAÑA DO POR ESCRIBIR ESE LIBRO ¿QUÉ ARGUMENTOS UTILIZÓ?
La primera fase fue tú no puedes hablar mal del abuelo, a lo que yo le contesté, yo no hablo mal del abuelo, de eso se encarga la historia, y muchos me han dejado de hablar…(prefirió no comentar los nombres).

HAY UNA PARTE QUE MENCIONA A BALAGUER, LO MUESTRA COMO UN TRAIDOR
El no traicionó a Trujillo porque no se atrevió, él quería el poder, eso lo sabemos todo que era ambicioso, pero él incluso le quitó la nacionalidad a los niños de la familia cuando había acordado otra cosa con mi padre, porque mi padre se fue de aquí, en realidad no quería continuar con la política, a él no le resultó difícil, le dio dinero (a Balaguer) y un trato, que no cumplió.

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NACIMIENTO Y VIDA DE AÍDA TRUJILLO

La vida de Aída Trujillo ha transcurrido entre Santo Domingo, Roma, Madrid, Barcelona, Francia y Estados Unidos. Nace el 23 de agosto de 1952. Hija de Rafael Leonidas Trujillo Martínez (Ramfis) y Octavia Ricart Martínez (Tantana). Es madre de cuatro hijos: Carlos, Jaime, Haydée y Nicolás.

Mi hijo Jaime

Mi hijo Jaime

Dos de mis hijos, Carlos y Nicolás

Dos de mis hijos, Carlos y Nicolás

Estudió en el colegio del Apostolado, en Santo Domingo, en el internado de Monjas del Colegio del Sagrado Corazón, de Madrid y Barcelona, en el colegio Mont-Olivet de Lausanne, Suiza, así como en Jackonsville , Florida.

En Estados Unidos alcanzó el título de secretaria de Dirección. Es una bailadora profesional de arte flamenco, domina cuatro idiomas y amante de la literatura, la música y la pintura.

“A la sombra de mi abuelo” es el primer libro que publica Aída Trujillo. En el país se dedicará a escribir su siguiente obra, sobre su padre Ramfis, al que todavía no le ha colocado un título.

Mi hija Haydée

Mi hija Haydée

Narrará en esa obra los últimos días de vida de su padre. Aunque tiene una hija que vive en el país, ella vivirá sola para escribir con más tranquilidad.

Entrevista para la emisora de radio Zol 106.5, programa “Pulso Matinal”, Listín Diario

ENTREVISTA

“A la sombra de mi abuelo” de Aída Trujillo

LA ESCRITORA ADMITE QUE ESTE LIBRO ES COMO UN DESAHOGO DE LO QUE SINTIÓ CUANDO DESCUBRIÓ QUIÉN ERA ÉL

     
La Vida 30 Julio 2009, 7:35 PM 0 Comentarios

Elaine Novas González

Santo Domingo.- En una entrevista vía telefónica (R.D.-España) y de forma exclusiva para la emisora Zol 106.5, la nieta de Rafael Leonidas Trujillo, Aída Trujillo, habló sobre su libro “A la sombra de mi abuelo”, para el programa “Pulso Matinal” que dirige Marielena Núñez y otros comunicadores.

¿FUE USTED INVITADA PARA RECIBIR EL PREMIO POR SU OBRA “A LA SOMBRA DE MI ABUELO” Y, DE SER ASÍ, POR QUÉ NO ASISTIÓ?
Respuesta: porque yo creo que quedó bastante claro en una carta que envié a la Secretaría de Cultura. No quería ser motivo de eclipsar nada de autores que bien se merecen su premio, tanto de autores musicales como literario con mi presencia.

Tampoco quería ser autora de provocaciones de parte de algunos grupos que, por lo visto, tenían ganas de que se le provocara; no es mi causa ni es mi intención.

Recibí una felicitación de Basilio Belliard, quien es el director de Literatura de la Secretaría de Estado de Cultura.

He dicho en reiteradas ocasiones que el diploma me gustaría recibirlo cuando vaya a República Dominicana.

Además recibí en mi cuenta de aquí la suma correspondiente al premio.

¿CUÁL FUE SU PROPÓSITO AL ESCRIBIR “A LA SOMBRA DE MI ABUELO”, COMO NIETA Y COMO ESCRITORA?
Bueno, una cosa es ser escritora y la otra ser nieta de Trujillo (ríe un poco). Yo no nací con el sello de escritora, pero he nacido con un sello que es el de ser nieta de Trujillo.

Entonces lo de ser escritora sí me lo he buscado yo, lo otro no. Mi propósito, como lo expliqué el año pasado, al escribir el libro ha sido como empezó a gestarse hace 11 años, siendo un diario íntimo en el que yo desahogaba toda mi pena por haber descubierto esas facetas ocultas para mí sobre lo que fue mi abuelo, a quien yo consideraba lo mejor, y que era Trujillo. Nunca descubrí al que fue el gobernante, al dictador, el político, el tirano, como lo quiera calificar cada uno. Aquello fue muy doloroso, empecé a escribir un diario íntimo que se fue expandiendo y terminó siendo ese libro llamado “A la sombra de mi abuelo”.

¿BELIARD FUE QUIEN LE SUGIRIÓ QUE NO FUERA A LA PREMIACIÓN?
Él y varias personas más, por el miedo de que se formaran motines, pancartas, yo decidí ir, pero al final tome en consideración lo que me decían, y como en realidad no quiero fastidiar a nadie…

Pero ya iré a recibir mi premio a mi patria querida.

¿QUÉ QUISO ESCRIBIR USTED: UNA NOVELA O UN LIBRO DE MEMORIAS?
Dentro del criterio de novela, con el respeto de Céspedes, el criterio que tengo es dentro de la novela. La novela puede contener hechos reales y no reales, de testimonio, pero el que se ha leído el libro puede comprobar, puede ver que no puedo dar testimonio, algunos son una serie de circunstancias que pueden ser ficción.

En todo el libro hay pinceladas de ficción en donde lo real se mezcla. Nunca lo he considerado un libro histórico, ni siquiera un testimonio, sino una mezcla entre la historia que yo me sé, que yo he buscado durante todo este tiempo, lo que he indagado, lo que me han contado, tanto trujillistas como anti-trujillistas, y la inspiración que me ha venido del arte, que es una inspiración divina, con lo cual yo sí lo catalogaría como novela. Entonces le pediría al señor Céspedes que no sea tan severo, porque en mi vida nunca he ido brincando.

¿QUÉ OPINA USTED DE LO QUE HAN CONSIDERADO ALGUNOS CRÍTICOS DE QUE ESTA ES UNA DE LAS OBRAS QUE HAN QUERIDO REIVINDICAR LA IMAGEN DE TRUJILLO EN EL ASPECTO HISTÓRICO?
Yo no quiero para nada rehabilitar la figura de Rafael Leonidas Trujillo, el dictador en República Dominicana.

Yo lo único que he querido y pretendido es que se viera esa parte de él que es desconocida, que es la parte interna de la familia.

Me ha costado mucho separar al político del abuelo, pero yo al abuelo lo quiero mucho, y no quiero que por yo haber escrito este libro se quiera decir que yo pienso que Trujillo haya sido un maravilloso gobernante, y que fue un ángel de la guarda para República Dominicana. Yo no estaría de acuerdo, para nada ha sido mi intención, y no conozco esa campaña de la que hablan. Lo que le puedo decir es que yo, Aída, no formaría parte de esa labor de rehabilitar ha Trujillo el político como alguien maravilloso.

¿CÓMO SE SIENTE CADA VEZ QUE VIENE AL PAÍS?
Después de haber sido exiliada durante tantos años desde la primera vez que he ido al país, me siento con una emoción que no podría describir.

Cada mañana que despierto, cuando estoy allá, me parece todo maravilloso a pesar de la situación actual y que me gustaría ayudar a mi país. Pero todo me parece perfecto.

Para mí es el país más bello del mundo.

¿LE GUSTARÍA VIVIR EN EL PAÍS TAL COMO LO HIZO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS RAMFIS TRUJILLO?
Me encantaría y más ahora que tengo 56 años. ¿Y de todos eso lugares donde he residido: Roma, Estados Unidos, Barcelona, Francia y ahora en Madrid, en cuál considera usted que está mi patria? A mí me gustaría que me cremen y echen mis cenizas al mar Caribe.

SABEMOS QUE USTED ESTÁ ESCRIBIENDO SOBRE SU PADRE, ¿SOBRE QUÉ SE TRATA, TIENE QUE VER CON EL ATENTADO?
Es sobre los últimos días de mi padre, y no creo que fuera un atentado. Puede que esté equivocada, como en muchos momentos de mi vida, pero dejémoslo con que fue un accidente de coche.

mayo 4, 2010

Basilio Belliard, Director de Gestion Literaria, Coordinador de los Premios Anuales de Literatura de la Secretaria de Estado de Cultura, República Dominicana

Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo

Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo

Carta a Juan José Ayuso

El pasado 23 de junio  leí en su columna “Al Día” del vespertino “El Nacional” una nota que me sacudió la conciencia, en la que usted califica como un “fraude” la concesión del Premio Nacional de Novela a Aída Trujillo por su obra A la sombra de mi abuelo. Lo primero que debo decirle es que un fraude es un delito y de ello usted acusa a la editorial Norma y/o Aída Trujillo por someterla al concurso. Debo decirle que ellos como editorial tienen todo el derecho, igual que cualquier otra editorial que haya publicado un libro de autor dominicano, y hasta donde todos sabemos, Aída Trujillo es dominicana, como usted y como yo. Nosotros como administradores del certamen estamos en la absoluta libertad y derecho de aceptar todo libro de los géneros a los que convocamos porque no hay censuras para los temas, ni para los autores nacionales. Los temas son libres, así como las formas artísticas, según lo establecen las bases del concurso (Art.9), por lo tanto no había ninguna razón para impedir que el libro participara del certamen. De hacerlo hubiéramos caído en la ilegalidad y la arbitrariedad, que tanta sangre, sudor y lágrima nos ha costado a los dominicanos erradicar del seno de nuestra sociedad. Tampoco podíamos recibirlo y luego secuestrarlo para no enviárselo a los jurados porque cada participante llena una aplicación al momento de inscribir su obra inédita o publicada. De igual modo, el jurado no cometió ningún fraude porque ellos son escogidos para premiar una obra y descartar el resto. Entonces, ¿dónde está el fraude? Tampoco ningunos de los jurados está vinculado al grupo editorial Norma, entidad que publicó el libro, como se ha querido decir. 

Usted dice que se trata de un “relato novelado”. Hasta donde yo sé ese género no está contemplado en la convocatoria que hacemos cada año. Para sus conocimientos y fines de lugar, y por si no lo sabe, los géneros de los Premios Anuales de Literatura son: novela, cuento, teatro, poesía, literatura infanto-juvenil, historia y ensayo. Debo decirle que A la sombra de mi abuelo fue sometida por la editorial Norma como novela, porque así lo entendieron ellos y así se la enviamos a los jurados. Por si no los sabe, en una novela cabe el ensayo, el relato, la poesía, la historia, la autobiografía, la memoria, el teatro…todo, pues es un cajón de sastre, y más aún en la época actual. Si no es así, ¿qué son Rayuela, Paradiso, La búsqueda del tiempo perdido, Ulises, etc.? Yo no debo defender la novela ni a los jurados, pero sí este premio que administramos con absoluta transparencia, buena fe y profesionalidad, y donde no hay la menor interferencia en las decisiones de los jurados, quienes hacen su trabajo con total libertad y soberanía. Y ahora más que nunca quedó demostrado que, ni el Secretario de Cultura ni un servidor, actuamos con criterios personales para premiar determinado autor (a) o libro, ni mucho menos intervenimos en las decisiones de los jurados porque no tenemos derecho ni a voz ni a voto, ni participamos de las deliberaciones. Tampoco damos a conocer los miembros de los jurados, sino cuando se dan a conocer los ganadores, contrario a como se hacía en el pasado, así como tampoco nadie puede decir que por parte de los organizadores del concurso se divulgaron previamente los nombres de los galardonados.

Yo leí la novela y puedo hablar, pero no debo hacerlo para evitar malentendidos, y por razones éticas y técnicas, debo mantener distancia y evitar opinar sobre ella. Sí debo decirle que muchos intelectuales no la han leído y opinan movidos por intereses políticos, envidia, mala fe y resentimiento. Y algunos han subordinado su formación intelectual y aun su conocimiento de la novela y la teoría de la novela, con el propósito de enturbiar el premio o para desconocer a la autora y su obra. Con la intolerancia y la arbitrariedad le hacemos un “flaco servicio” a la causa por la que lucharon nuestros héroes y mártires en el camino de la libertad. No hay fraude cuando se actúa apegamos a los principios de las reglas de un concurso ni cuando se respeta la decisión de un jurado calificador ni cuando se acepta que una obra literaria participe de un certamen, cuyas bases no prohíban. Para descalificar un premio y a sus organizadores por una decisión de un jurado hay que conocer las bases del mismo, conocer la obra premiada y los procedimientos de admisión de las obras. Usted se pregunta ¿por qué extranjeros para un concurso nacional? Mi respuesta es: porque son los mismos autores dominicanos los que no confían en sus autores como jurados. Además había por años un clamor generalizado de que había que utilizar los servicios de jurados extranjeros para evitar el tráfico de influencias y los cabildeos y para darles mayor legitimidad y transparencia a los veredictos de los jurados. Si usted observa, sólo en historia los jurados son exclusivamente dominicanos porque se trata de obras sobre temas nacionales. Debo decirle que una obra de ficción (poesía, novela, cuento o teatro) perfectamente puede ser evaluada por un jurado extranjero porque una obra literaria es universal y sus valores trascienden lo local. En otros países, por si no lo sabe, se hace lo mismo. Al contrario, más que desayudar, ayuda a difundir nuestras letras y a colocar nuestros autores bajo el tamiz del juicio de expertos extranjeros. En novela, los jurados internacionales Jorge Volpi y Manlio Argueta, lejos de desacreditar el premio, lo prestigian y enaltecen, debido a su prestigio, fama y calidad de su obra.

Espero que estas precisiones no se malinterpreten. Simplemente se las hago en razón de que soy y he sido el responsable de administrar estos premios con absoluto celo, transparencia y profesionalidad, y porque me dolió leer en su artículo la palabra “fraude”, que nos trae tantos malos recuerdos para el proceso democrático del país.  Mi conciencia está tranquila porque he cumplido con un deber institucional e histórico muy difícil, pero que me ha dado también muchas satisfacciones del deber cumplido. Que quede claro: la Secretaría de Cultura sólo administra los premios. Quienes otorgan los premios son los jurados, y cuya decisión es soberana e inapelable. Y eso ha hecho esta Secretaría de Estado.     

Atentamente.

Basilio Belliard

Director de Gestión Literaria

mayo 2, 2010

Manlio Argueta, escritor, Jurado del Premio Nacional de Novela 2009, Manuel de Jesús Galván, República Dominicana

Manlio Argueta

Manlio Argueta

Las declaraciones de Manlio Argueta, escritor y jurado en esta ocasión, tras habérsele concedido el Premio Nacional de Novela de República Dominicana al libro “A la sombra de mi abuelo”, fueron las siguientes:

–         El escritor salvadoreño, también de mucho prestigio y de militancia izquierdista, deja abierta la posibilidad de tomar “alguna medida sabia” que no ofenda ni al escritor, ni al jurado, ni los sentimientos de quienes sienten las heridas”, aun cuando no especifica si se pretende modificar el veredicto.

“Soy de un país donde hubo una guerra que, por lo que tuvo de sucia, murieron miles en condiciones deleznables que no puedo describir para no hacer vomitar al lector, pero les doy una pista: aquí no hubo prisioneros políticos, la persona civil capturada bajo sospechas era desaparecida y ni sus mismos familiares podían acudir a honrar sus restos bajo el peligro de muerte. Nuestra historia ha sido así desde la independencia en 1821. En 1932 hubo una masacre campesina que sobrepasó los 30 mil muertos. En fin, toda una historia de carnicería”, señaló Argueta.

Agregó que, sin embargo,  “en este fecha que elaboro estas notas, el partido que representó a la guerrilla, está recibiendo el poder de parte de su principal contendiente en la guerra”.

Argueta dijo que  “Estoy en una situación como si me estuviera entrometiendo en las emociones y sentimientos de los dominicanos, en sus acciones políticas, lo cual no deseo. Quisimos calificar una obra literaria. Muchas de las obras, casi el cien por ciento, eran políticas y casi el 90% se referían a la dictadura del trujillismo. No puedo hablar por los jurados, ni fijar una posición al margen de ellos. Necesitamos reflexionar y sobre todo dar un apoyo a quienes organizan el certamen sin culpa por la decisión de los jurados.”

 Explica que, como jurado, se valoró el aporte literario. “La obra ganadora no pondera ni justifica la dictadura, es un libro con mucha emoción, expresa todas las dificultades que pasó una joven por tener un abuelo que ella no había escogido.”

Detalla que nadie escoge a sus progenitores. “Sería interesante conocer los sentimientos de un descendiente de los grandes dictadores democráticos y no democráticos que ha tenido la historia de la humanidad. Puede ser ofensivo al principio, pero al fin se convierte en parte de la historia. Aunque el libro premiado no es necesariamente una obra histórica, es una novela autobiográfica de la autora, la nieta de Trujillo. Habría que reflexionar si acaso se debe cobrar la cuenta a los descendientes de alguien que atentó contra la vida de miles”.

BIOGRAFÍA:

Novelista y poeta. Nació en San Miguel, El Salvador, 1935. Terminó sus estudios de doctorado en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, Universidad de El Salvador, donde se destacó como fundador del Circulo Literario Universitario, 1956, una de las promociones literarias más prestigiosas en su país, que formó parte de la Generación Comprometida, de gran reconocimiento literario. Hijo de Adelina Argueta y Julio Cañas.

Ha sido editor y profesor universitario en Costa Rica, Estados Unidos y El Salvador. Fue Director de la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), Costa Rica, así como jefe de producción. Fundador y Director de la Editorial Marca, San José, Costa Rica. Trabajó como editor en otras tres editoriales de Costa Rica.

Ha sido dos veces Director de la Editorial Universitaria de la Universidad de El Salvador (1971-72 y 1994-95). Director co-fundador de la Revista Pájara Pinta y Director de Revista Universidad, Director de la Librería Universitaria (1995-96). Fue Secretario de Comunicaciones (1994-95) y Director de Relaciones Nacionales e Internacionales de esa misma Universidad (1996-2000), donde impulsa el proyecto para la construcción de la villa Olímpica en la Universidad de el Salvador, 1999.

Vivió en Costa Rica desde 1972 a 1993, donde fue profesor por ocho años de la Universidad de Costa Rica (Cátedra Apreciación Artística) y dos años de la Universidad Nacional, Heredia (Talleres Libres de Poesía y Cuento). Fue fundador y por diez años Presidente de la ONG Instituto Cultural Costarricense-Salvadoreño donde hizo labor de intercambio artístico centroamericano y Europa.

A partir del año 2000 es Director de la Biblioteca Nacional de El Salvador, CONCULTURA, San Salvador.

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