Aída Trujillo

enero 9, 2016

Cabarete, ¡me haces falta!

plano cabareteYo vivía en Cabarete que es un pueblo situado en la provincia de Puerto Plata, famoso internacionalmente por sus campeonatos de surf y otros deportes acuáticos.surf 2

Aunque no los practico, me hace falta ese, mi pueblo adoptivo pues yo nací en la capital.

surf en cabarete
Vivía en una casita con el techo de zinc, próxima al mar, bastante humilde. Allí entraban hasta ratones por el tejado.
Pero a pesar de sus inconvenientes, la verdad es que, ahora que estoy en España, he tomado conciencia de lo agradable que era el residir en aquel lugar, más que nada por su gente.

Las ciudades grandes han perdido el encanto y la solidaridad de los pueblos, algo harto sabido.
Y yo supe ganarme a muchas personas que vivían o iban a trabajar allá. Sobre todo, tenía por vecinos a unas personas a las que considero mi familia. Se trata de los Suriel Fernández.

El padre, al que todos conocen como “Cabo Largo”, siempre fue amable y cariñoso conmigo.
Y la madre, Ana, constantemente estuvo pendiente de mí.

Cuando me fracturé un hombro, ella era la que se ocupaba de ponerme las inyecciones que el médico me recetó. Cuando tuve una afección muy dolorosa, provocada por un disco intervertebral que se me desplazó, ella se encargaba también de atenderme, incluso de aplicarme una pomada para que aliviase mis dolores.
Y no sólo eso, mientras viví allí, cada mañana iba a su colmadito de venta de comestibles, situado en el frente de su casa, y ella me regalaba un café. Si no iba se preocupaba y venía a ver si me ocurría algo.
Todos los días almorzaba en casa de su hija Lila quien, a su vez, cuando no lo hacía o me retrasaba, también mandaba a alguien a buscarme.

Con el resto de la familia siempre tuve una relación de gran afecto. Su hogar era un refugio para mí. Y, cuando el calor apretaba, me sentaba a leer en su galería pues, la casa en donde yo residía, daba la espalda al mar y no entraba ni un ápice de brisa; era calurosa.

Como carecía de Internet y lo necesito para mi trabajo, cada tarde me dirigía al local de otro gran amigo: Zabala. Éste tiene emplazado su negocio enfrente de la playa, en la calle principal de Cabarete, que es la carretera que va a Sosúa.

Propietario del local de Internet y gran amigo, Luis Roberto Zabala

Propietario del local de Internet y gran amigo, Luis Roberto Zabala

Antes pasaba por delante del colmadito a saludar a mis amigos que, aunque algo retirado de dicho local, también se encuentra en la misma calle.

Entre amigas nos ayudábamos a arreglarnos el cabello y las uñas. Por las tardes, en muchas ocasiones, regresaba a casa de Lila para sentarme con ella a conversar, tanto si estaba sola como si estaba acompañada por su hijo y nuera, o por su hermana Ivelisse. Daba igual quien estuviese allí, yo siempre era bienvenida.

Entablé también amistad con otras personas, entre los que se contaban empleados del Supermercado Janet, tales como el Licenciado Gabriel García Almonte, Juan, Jonathan, etc. y otra vecina, Mami, que vivía casi enfrente de ese comercio.

Tanto el Licenciado Gabriel García Almonte como el Sr. Juan Núñez, hemos mantenido nuestra amistad por Internet.

Licenciado Gabriel García Almonte, mi "hijito dominicano"

Licenciado Gabriel García Almonte, mi “hijito dominicano”

Pero a Gabriel yo le llamo “Mi hijito dominicano” y él a mí “Mi mami española”.

Cuando le pregunto por su hija Camille, que todavía es un bebé, siempre lo hago diciendo “¿Cómo está Camille de la Richardieu?”, que es un personaje del libro “El Conde de Montecristo”, y ambos reímos por este hecho. Hasta me la ha llegado a poner al teléfono y, la verdad, es un auténtico placer el escuchar la vocecita de ese angelito dominicano, que es Camille, llamándome “abuelita española”, como le indicó su padre.

De hecho, si caminando normalmente hubiese tardado unos 10 minutos para llegar a la oficina de Internet, entre saludos y saludos solía tardar media hora.

Eso aquí no existe. Sales a la calle y te encuentras sola, a menos que hayas planificado una salida con amigos.

 

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julio 6, 2013

Publicaciones en el peródico El Nacional, Homenaje post-mortem a mi hijo Jaime María

5 Julio 2013, 2:13 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

En nuestra casa, 1978

En nuestra casa, 1978


Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Homenaje post-mortem a mi hijo Jaime María

Hoy, día 5 de julio, se cumplen tres años del fallecimiento de mi adorado hijo Jaime Mª. Me resulta, por lo tanto, imposible escribir cualquier cosa que no se refiera a él.

Con su hermano Carlos, 1994

Con su hermano Carlos, 1994

Sé, por convencimiento, que se encuentra en un lugar mejor y más elevado que este deteriorado, aunque hermoso, planeta. Sé que está cumpliendo su misión, su propósito.

Jaime era un gran admirador de Van Gogh

Jaime era un gran admirador de Van Gogh

Pero, como madre, el no poder escuchar su voz, aunque sea a 9000 kms. de distancia y por teléfono, y el saber que ya nunca podré tocarle, abrazarle ni darle un beso, me sigue desgarrando el alma.

Mi hijito, que contaba con treinta y siete años de edad, se acostó, para no volver a levantarse nunca de su cama. Yo fui avisada dos días después, el 7 de julio, día de San Fermín de los Navarros, que fue cuando le encontraron.

Me dijeron que había tenido un accidente, para omitir detalles desagradables, en un Madrid del mes de julio, con un calor que suele llegar a los 40º centígrados. Pero, después, el informe del forense confirmó que había sido víctima de un paro cardiaco mientras dormía.

Tres años han transcurrido, sí, pero parece que su deceso ocurrió ayer y mi pena morirá el día que me toque dar mi último suspiro. Me veréis reír, hacer chistes, escribir, trabajar… Pero el dolor sigue ahí, clavado en lo más profundo de mi corazón.

Dibujo que Jaime me dedicó cuando estudiaba en la Escuela de Artes Plásticas de Madrid, 1990

Dibujo que Jaime me dedicó cuando estudiaba en la Escuela de Artes Plásticas de Madrid, 1990


En la isla Tabarca, con su hermana Haydée y conmigo, 1994

En la isla Tabarca, con su hermana Haydée y conmigo, 1994


Haciendo rabiar a su hermanito Nicolás, 1995

Haciendo rabiar a su hermanito Nicolás, 1995


Sólo logro, mediante estas breves líneas, solidarizarme con todas las madres que han pasado por este trance y exclamar, mirando al Cielo, “¡Jaime, mami no te olvida!”

A JAIME LE ENCANTABA STING. ¡QUÉ FRAGILES SOMOS, COMO DICE ESTE GRAN ARTISTA EN ESTA CANCIÓN!

julio 2, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Enamorarse a los quince años

29 Junio 2013, 8:16 AM
Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com)

Enamorarse a los quince añosCORAZONES

Una madrugada, una mujer despertó con la agradable sensación provocada por su última ensoñación. Sentía, además, hasta de forma física, un amor puro, ardiente, aunque platónico, idéntico al que había sentido cuando se enamoró por primera vez, en su corazón.

Era como si, después de casi cuarenta y seis años, el tiempo no hubiese transcurrido, borrando las huellas de aquella inocente relación. A pesar de no haber vuelto a ver jamás al joven objeto de su afecto recordó, con lujo de detalles esa noche, cuando ella había cumplido sus quince años.

No deseaba despertar de su sueño. Aquella prematura experiencia había sido la primera vez que su mamá la había llevado a una discoteca. Para la ocasión había regalado a su hija un vestidito de batista perforada blanca que apenas le rebasaba las rodillas.

Ambas habían viajado e iban acompañadas, a esa primera salida de la hija, por una tía suya, que vivía en el país extranjero en el que se encontraban. Ésta era hermana de su mamá por parte materna, y madre del hijo de ésta que les servía de dirigente masculino, imprescindible por aquel entonces.

El joven que le llevaba a la quinceañera casi diez años, no era precisamente un “adonis”. Era de mediana estatura, tirando a bajita, y no demasiado agraciado, aunque sí atractivo y cariñoso. A pesar de su todavía corta edad, ya había pasado por la amargura de un divorcio que le había dejado, a su cargo, nada menos que tres hijos a quienes él atendía con premura.

cupidoHarto es sabido que, cuando a Cupido le da por lanzar sus flechas, no calcula las consecuencias. Aquella mágica noche, el pícaro dios, propinó una en cada corazón de aquellos dos seres que acababan de conocerse y que eran, “medio” primos. Aunque, para sus progenitoras, lo eran por completo y con todas las de la ley.

No hubo besos, salvo los de trato familiar, ni roces que no se limitasen al de las manos de aquel hombre y aquella incipiente mujercita que, como hemos dicho, cumplía sus primeros tres lustros de vida, mientras bailaron. Ella, en un principio, sólo quería hacerlo como se estilaba en le época; separados, a ritmo de música moderna. Aseguraba, y tenía razón, que era incapaz de dejarse llevar en un baile por otra persona. Su timidez se lo impedía, manteniéndola tensa. Pero él, lógicamente más sabio por su edad y vivencias, supo convencerla. Es más, casi la obligó a aceptar danzar dos baladas entre sus brazos, salvaguardando una distancia respetuosa, obviamente. Pero al compás de una suave música, el dios del amor aprovechó para metérseles en las entrañas a aquellas dos personas. Al separarse, los dos ya lo habían percibido. Las progenitoras nada sospecharon mientras conversaban sentadas tomando sus respectivas bebidas.

La consecuencia de aquel tierno amor fue sólo un regalo que le hizo él a ella: dos vinilos con las canciones que habían bailado. Después, cuando ella partió rumbo a su lejano hogar, empezaron a escribirse cada semana: él a ella, primero. Ella a él, después. Lo más intenso de aquellos escritos fue el que ella le asegurase que él era maravilloso. A lo que él contestó que, si lo era, era debido a que ella así lo consideraba.cartas

Unos meses después, esa inocente correspondencia se vio truncada por el descubrimiento de la madre de la jovencita que se escandalizó y amonestó, fuertemente, a su hija y a su “medio” sobrino, no sin antes haber sido avisada la madre de éste. Ellos nunca más volvieron a ponerse en contacto quizás porque la culpabilidad fue más poderosa que Cupido y se asoció con el destino de ambos.

junio 16, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Mario Moreno, el inolvidable actor cómico “Cantinflas”, I parte

8 Junio 2013, 10:22 AM FILOSOFÍA

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart

Mario Moreno, el inolvidable actor cómico “Cantinflas”, I parte

Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, nombre completo de este entrañable actor, nació en Santa María La Redonda, México D. F., el 12 de agosto de 1911. Se hizo mundialmente famoso con el nombre de su personaje principal, Cantinflas, al que dio vida en la mayoría de sus películas.

Aunque también fue conocido como “El Mimo” y como “El Cómico de la Gabardina”, un hecho que no es sabido por todos. Muchos le amaron y le aman y algunos no le soportaban, según me han comentado. Pero yo, que estoy en el primer grupo, quiero dedicarle dos columnas pues creo que las merece.

tepitoFue el sexto de doce hermanos, hijos de Pedro Moreno y de Soledad Guizar Reyes, cuyos orígenes humildes, hicieron que también Mario tuviese que sufrir de miseria durante su infancia.

Se crió en un barrio pobre, Tepito, pero supo salir adelante haciendo uso de su audacia y aprendiendo trucos callejeros.

A base de grandes esfuerzos por parte de su padre, se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ciudad de México para complacerle. Sin embargo, mientras estudiaba, Mario empezó a dar sus primeros pasos como bailarín y emulador, dedicándose, asimismo, al boxeo profesional antes de adentrarse en el mundo del espectáculo.

zarrapastrosoComenzó actuando en el circo y pronto sus grandes dotes para la interpretación, su ternura y su visión alegre del mundo le llevaron a recrear al arquetipo de “pelao”, hombre vulgar y pobre mexicano. Mario lo caracterizó llevando pantalones caídos, camiseta harapienta, corbata o pañuelo, atados directamente en el cuello. Fue así como nació “Cantinflas”.

Hasta que un día en el que tenía una cita con un empresario del Teatro de Variedades de Jalapa (Veracruz) se produjo un fortuito incidente en el local. Mario salió a escena para calmar los ánimos del público pero los nervios le impidieron hablar con fluidez. Aquella forma intermitente de departir hizo carcajear al público, iniciándose, de ese modo, su carrera de cómico. En el 1930 era el más famoso del país.

cantiflas_esposa_02El 27 de octubre de 1936 contrajo nupcias con Valentina Ivanova Zubareff, de origen ruso. Ese mismo año, Mario debutó en la película “No te engañes corazón”, a la que siguieron “Así es mi tierra” y “Águila o sol” (1937), El signo de la muerte (1939) y toda una serie de cortometrajes.

Sin embargo, el actor no se consagró como ídolo irrefutable hasta el 1940, con el largometraje “Ahí está el detalle”, en cuya postrera escena, mediante un discurso delirante, “Cantinflas” se saltó los convenios sociales, logrando cambiar el veredicto del juez.

Antigua imagen de la Facultad de Medicina de México D. F.

Antigua imagen de la Facultad de Medicina de México D. F.

Esta película le brindó la oportunidad de fundar la compañía Posa Films, productora de “Siempre listo en las tinieblas” y “Jengibre contra dinamita”. Aquellos filmes resultaron ser unos simples intentos fallidos de penetrar en el mercado de Hollywood.

A pesar de ello y a partir de su debut como protagonista en la película “Ahí está el detalle”, el actor logró batir récords de recaudación en las salas de hispano parlantes durante tres décadas seguidas.AHI ESTA EL DETALLE PELI

junio 6, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, “El tiempo entre costuras”, novela de María Dueñas

31 Mayo 2013, 8:36 AM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

María Dueñas

María Dueñas

 

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

“El tiempo entre costuras”, novela de María Dueñas

Acabo de terminar de leer el libro del que hoy hago mención. Era uno de los que estaban en mi particular “lista de espera”, como suele ocurrirnos a muchos lectores, por falta de tiempo.

Cuando empecé la lectura de sus seiscientas treinta y una páginas, sin contar las dos de la nota de la autora al final, creí que se trataba de un relato nacido únicamente de la fantasía de María Dueñas. No obstante, sé por experiencia que, en la novela, se fusionan la realidad y la ficción. Esa es una de las facetas que más me agradan de ese género pues deja que sea el lector el que decida si creer, o no, en su veracidad.

No obstante, según iba avanzando en los entresijos de la vida de Sira, la protagonista, fui tomando conciencia de que, detrás, se acumulaba gran parte de la historia de España desde antes de la Guerra Civil (1936-1939) hasta después, cuando empezó y terminó la Segunda Guerra Mundial.

portada libroEscrito con crudeza, fuerza y finura al mismo tiempo, “El tiempo entre costuras” es un libro que merece la pena leer y devorar, como lo hice yo. Parecía, cuando lo tuve entre mis manos, que iba a gozar de él por un tiempo más o menos prolongado, debido a su extensión. Sin embargo el placer duró pocos días. Y eso que tengo la costumbre de que, cuando me gusta un tomo, me “obligo” a prolongar su lectura. Quiero degustarlo, coloco mi marcador, haciendo caso omiso de mis ansias por continuar leyendo, y me pongo a hacer otra cosa. Me produce cierta y extraña pena el terminar un libro que ha conseguido seducirme.

De hecho, existen varios que he releído, transcurrido un tiempo. Resulta curioso que, debido quizás a los cambios producidos en mi persona, siempre me parecen algo diferentes, como si de una versión nueva se tratase. María Dueñas ha conseguido que su libro me encandilase y se sitúe entre ellos.

No había oído hablar de esta autora anteriormente. Es una bella mujer que nació en Puertollano, España.

Está doctorada en Filología Inglesa, es profesora titular en la Universidad de Murcia, ha impartido docencia en diversas universidades norteamericanas, es autora de trabajos académicos y ha participado en numerosos proyectos culturales y editoriales. Es todo, aunque no poco, lo que sé de ella, por el momento.

Puertollano, Ciudad ´Real, España

Puertollano, Ciudad ´Real, España

Pero me basta el haber leído su novela para conocerla bastante más de que lo haría a través de una simple biografía. Escribe de forma exquisita, a mi modo de ver, y revela muchos aspectos que desconocía de la historia española. Sin embargo, en su libro menciona también lugares que me son muy familiares.

Uno de ellos, del cual escribí en su día, es “Embassy”. El que fue un pequeño salón de té, cuya fundadora, Margareth Taylor, ayudó a rescatar de una muerte segura a muchas personas, sigue existiendo. Yo conocí ese establecimiento cuando era un espacio tan reducido que uno se veía obligado a esperar, de pie, a que se liberase alguna de sus escasas  mesas.

"Embassy"

“Embassy”

Ahora, además de haberse visto ampliado desde hace algunos años, también cuenta con un estupendo restaurante en el piso superior. Desde luego, es un lugar que recomiendo visitar a quien vaya a Madrid, por su exquisitez y por los secretos que guardan sus paredes.

Pero, asimismo, recomiendo leer “El tiempo entre costuras” que nos traslada, también, a las vivencias del que fue el Protectorado español en Marruecos y a cómo era la vida en la España republicana que cambió radicalmente cuando Franco se hizo con el poder absoluto.

mayo 31, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Horacio Quiroga, miembro de la llamada “Familia suicida”

Horacio Quiroga, narrador, miembro de la llamada “Familia suicida” DE JOVEN SENTADO

17 Mayo 2013, 12:11 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

 

Horacio Quiroga, narrador, miembro de la llamada “Familia suicida”

Como comenté en uno de mis artículos publicado no mucho tiempo ha, deseo hacerles partícipes de una serie de suicidios de famosos, o no.

El asunto no es lo que se dice un tema alegre. Sin embargo, considero necesario el dar la cara a las vicisitudes de la vida e intentar, en la medida de lo posible, no erigirnos como jueces ante la Ley de Dios, aunque sea necesario hacerlo ante la de los hombres.

Violeta Parra

Violeta Parra

Por ello, a pesar de haber empezado por la gran Violeta Parra, uno de mis relatos trató del suicidio de una amiga a quien no creo que, por sus actos en este mundo, se la pueda juzgar de mala manera. Ni siquiera de cobarde, como muchos hacen.

Nadie puede saber lo que ocurre en la mente de ninguno de nuestros semejantes. Sobre todo cuando atientan en contra de su propia vida. Creo que, el llegar a ello, no resulta tan fácil como ciertas personas sostienen.

Como la semana pasada relaté, brevemente, la vida de Alfonsina Storni, muy ligada al personaje que hoy nos atañe, he considerado que era preciso escribir algo sobre Horacio Quiroga, un insigne narrador, nacido en Salto, Uruguay, en el 1878.

Buscando información sobre él, me encontré con la desagradable sorpresa de que perteneció a la tristemente llamada “Familia suicida”, cosa que llamó mucho mi atención.

arma de fuego suicidioPor lo que he podido leer, a la edad de tres meses, a pesar de ser aún un bebé, Horacio fue testigo del modo en el que su padre se quitó la vida, disparándose en la cabeza con una escopeta.

Pero, antes de proseguir con el relato de las tragedias que marcaron la vida del escritor, deseo contarles, un poco, sobre su trayectoria profesional y personal.

CUENTOS DE LOCURA AMOR Y MUERTENarrador uruguayo radicado en Argentina, Quiroga es considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos. Su obra está situada entre la declinación del modernismo y la de las vanguardias.

Estudió en Montevideo en donde comenzó a interesarse por la literatura. Inspirado en su primera relación sentimental, escribió “Una estación de amor” (1898). Después  fundó la “Revista de Salto” (1899). Tras su primer viaje a Europa resumió sus remembranzas en “Diario de viaje a París” (1900). A su retorno fundó el “Consistorio del Gay Saber”, de corta permanencia que no impidió, empero, que el hombre presidiera la vida literaria de Montevideo y las argumentaciones con el grupo de J. Herrera y Reissig. Instalado, después, en Buenos Aires,publicó Los arrecifes de coral, en 1901, que fue seguido de varios relatos.

En 1909 se estableció en la provincia de Misiones. Allí desempeñó el cargo de Juez de Paz de San Ignacio, localidad famosa por sus ruinas de las reducciones jesuíticas, a la vez que por sus cultivos de yerba mate y de naranjas.

 Tras la experiencia sufrida siendo él un neonato, su madre volvió  a casarse. Pero,  después de cinco años de matrimonio, su padrastro se suicidó de idéntico modo que lo hizo su padre biológico.

Su primera esposa también se quitó la vida bebiendo un líquido para revelar fotografías. Él era profesor de castellano en el Colegio Británico de Buenos Aires cuando la conoció.

Después mantuvo un breve idilio, pero larga y sólida amistad, con Alfonsina Storni, quien se suicidaría 20 años después arrojándose al mar, algo que Quiroga no llegó a presenciar.alfonsina

Un amigo le consiguió el puesto Cónsul de Uruguay en Buenos Aires. Dicho allegado, también se suicidó.

Leopoldo Lugonés

Leopoldo Lugonés

Un año antes de que le imitase su gran amigo Leopoldo Lugones, en el 1937, agotado por sus luctuosas experiencias o, quizás, porque le diagnosticaron un cáncer estomacal,  Horacio puso fin a sus días ingiriendo una dosis letal de cianuro.

Más tarde se suicidaría su hija mayor, Eglé.

Con su hija Eglé

Con su hija Eglé

Su único hijo varón, Darío, actuó del mismo modo en el 1951.CUENTOS DE HORACIOCARICATURA CON LA MUERTE 

mayo 13, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Alfonsina Storni, grandiosa poetisa y escritora

 

8 Mayo 2013, 12:32 PM ALFONSINA CON SU MANO

Vivencias cotidianas de allí y aqui ALFONSINA Y EL MAR

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

 

Alfonsina Storni, grandiosa poetisa y escritora

Esta literata es la mujer a la que hace referencia la célebre y hermosa canción “Alfonsina y el mar”. Existe una versión, mi favorita, que cantó la grandiosa Mercedes Sosa.

Alfonsina nació en la Suiza italiana el 29 de mayo de 1892.

A finales del siglo XIX, sus padres, Alfonso Storni y Paulina Martignoni, de nacionalidad suiza, emigraron a Argentina en donde se instalaron en la ciudad de San Juan. Allí nacieron sus dos primeros hijos.

En 1890 decidieron regresar a su país natal y se asentaron en un pequeño pueblo llamado Sala Capriasca, lugar de nacimiento de la poetisa.

Más tarde, la familia decidió regresar a San Juan en donde permaneció hasta el año 1900, trasladándose después a Rosario, Santa Fe y Buenos Aires.

Alfonsina creció en un ambiente de gran estrechez económica. Por ello, alrededor de los once años de edad, tuvo que abandonar sus estudios para ayudar a su madre que se vio obligada a trabajar como modista. Cuando su padre falleció, en 1906, la joven entró a trabajar en una fábrica de gorras.

Más adelante dio sus primeros pasos en el teatro y formó parte de la compañía del actor español José Tallaví. Pero en cuanto pudo quiso volver a estudiar. En el 1909 se matriculó en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales de Coronda y se graduó como maestra, ejerciendo como tal en Rosario.

Allí publicó poemas en “Mundo Rosarino” y “Monos y Monadas”. Fue docente en el Teatro Infantil Lavardén y en la Escuela Normal de Lenguas Vivas. En 1916 publicó su primer libro, “La inquietud del rosal”.

LIBRO OBRA POETICAEn el 1917 fue nombrada maestra directora del internado de Marcos Paz. Empezó a publicar sus primeros poemas en revistas locales pero, cuando estaba a punto de cumplir los veinte años, abandonó Rosario y partió rumbo a Buenos Aires. Estaba  embarazada de un hombre casado y veinticuatro años mayor que ella. Hubo de afrontar la vida como madre soltera, hecho mal visto en su época.

Durante sus primeros años en la porteña capital se vio obligada a compartir las tareas domésticas y el criar a su hijo con su anexión al mundo literario. Tuvo, asimismo, que ponerse a trabajar. Primero lo hizo como cajera en una farmacia y en una tienda, y después ocupando el cargo de “corresponsal psicológico” en una empresa que importaba aceite de oliva.

Se convirtió, no obstante y a pesar de su condición social, en la primera mujer reconocida entre los mayores escritores. Su trayectoria intelectual evolucionó desde el Romanticismo hacia la Vanguardia y el Modernismo vespertino. El rasgo más característico de su creación fue un feminismo combativo, que se observa en su poema “Tú me quieres blanca”, inspirado en las relaciones problemáticas con el hombre.EL HOMBRE POEMA

Alfonsina Storni frecuentó los círculos literarios y dictó conferencias en Buenos Aires y Montevideo. Colaboró en las revistas “Caras y Caretas”, “Nosotros”, y “Atlántida”. En 1919 se encargó de una sección en la revista “La Nota” y posteriormente en el periódico “La Nación”.

En ellas escribió sobre la realidad de las mujeres y el lugar que merecen y les corresponde en la sociedad. Algunas de sus célebres frases fueron:  “Llegará un día en que las mujeres se atrevan a revelar su interior; este día la moral sufrirá un vuelco; las costumbres cambiarán”, esto cuando firmaba ya en “Cositas sueltas”.

Asimismo, Alfonsina se refirió, no exenta de cierta ironía, a la actitud de ciertas féminas a las que denominaba “huecas”. Un ejemplo de ello está plasmado en “Diario de una niña inútil”, en donde habla de las vidas soporíferas y frívolas de las que llamaba “caza-novios”.

SELLOLa literata se empeñó en cuestionar las tradiciones que impedían a la mayoría de las mujeres a elegir un camino ajeno al matrimonio. En sus artículos sostuvo un periodismo beligerante en el que arguye, con gran énfasis, que era necesario romper con los tópicos y los arquetipos que se esperaban de ellas.

También hizo hincapié en el legítimo derecho al voto femenino, aunque éste no fue aprobado, por las leyes argentinas hasta el año 1946.

En la década de los años veinte, en casi todo el mundo, sus ideas resultaban realmente innovadoras. Por este motivo, incluso las propias coetáneas de su tiempo se dividían en dos bandos: unas la admiraban y otras consideraban que representaba un peligro para la sociedad.

A lo largo de su vida, Alfonsina trabajó intensamente, publicando poesías, dictando conferencias y siendo profesora en escuelas públicas.SU FIRMA

A partir de 1926 fue también catedrática en el conservatorio de Música y Declamación. Allí impartió clases de Arte escénico. Por las noches daba clases de castellano y aritmética en la “Escuela de Adultos Bolívar”.

Sufrió una crisis de agotamiento, tanto físico como emocional, producido por el exceso de trabajo. Los médicos le recomendaron descanso absoluto. De ese modo empezaron sus reposos anuales en Mar del Plata y Córdoba.

Pero dichos reposos se prolongaban poco ya que la poetisa necesitaba trabajar duro para mantenerse a sí misma y a su hijo.LIBRO ENRIQUE AMORIM

Gracias a su tesón y a pesar de sus crisis nerviosas, a finales de los años veinte Alfonsina logró convertirse en una profesional arraigada en el mundo intelectual de Buenos Aires, dominado por hombres.LIBRO EMILIO CENTURION

Horacio Quiroga

Horacio Quiroga

Por entonces asistía a las reuniones del grupo “Anaconda”, junto a Horacio Quiroga,  Enrique Amorim, Emilio Centurión, y otros renombrados personajes. Con Horacio mantuvo una relación amorosa que terminó siendo de intensa amistad, de por vida.

Asimismo participó, de forma activa, en las tertulias artísticas lideradas por Benito Quinquela Martín en el “Café Tortoni”.

Su obra fue muy pródiga, obtuvo numerosos premios y dieron el fruto de poemas de tono íntimo y doméstico, a pesar de no renunciar a sus denuncias a favor de las mujeres. Entre ellos se cuentan, “El dulce daño”, “Irremediablemente”, “Languidez”, “Hombre pequeñito”, “Oh muerte, yo te amo, pero te adoro vida…”  y un extenso etcétera.

Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar cuando estrenó su primera obra de teatro, “El amo del mundo”, en el año 1927. Dicha obra fue duramente criticada a causa de la mala paráfrasis que se hizo de las ideas feministas expuestas en ella.

Se produjo, más tarde, un giro de su estilo poético en “Ocre”, obra publicada en el1925. Alfonsina se muestra más reflexiva.OCRE LIBRO

Toma ímpetu el modo en que percibe la libertad de su cuerpo y, en una trilogía, elabora una teoría sexual: “La rueda”, “La otra amiga”, “Y agrega la tercera”.

Para entonces ha tomado conciencia de que la causa de sus sufrimientos no está provocada siempre por el hombre sino por ella misma. Alfonsina no volvió a publicar otro poemario hasta el 1934, nueve años después de “Ocre”.

García Lorca

García Lorca

En la década de 1930 viajó a Europa y asistió a las reuniones del grupo “Signos”, donde acudían importantes figuras de las letras, tales como Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna.

Aquel viaje le permitió conocer la obra de la “Generación del 27”.

Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna

De ese modo, Alfonsina descubrió una nueva forma de escribir, más acorde a sus vibraciones internas del momento. Pudo, entonces, evolucionar convirtiéndose de “poetisa” a “poeta”, una mujer liberada. “Mundo de siete pozos” fue toda una revelación de la metamorfosis que se produjo en ella.

En el año 1935 le diagnosticaron un cáncer de pecho y le amputaron el seno derecho. Aquella mutilación la destrozó anímicamente.

En los años siguientes, Alfonsina presintió la cercanía de la muerte ya que su salud fue empeorando. Fue presa del dolor físico y psíquico.

Además, Horacio Quiroga y su hija Eglé, a quien también profesaba un gran afecto, se suicidaron y la poetisa, que consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío, plasmó  su punto de vista en un poema en donde expresa su admiración por la valiente decisión del escritor.

Un mes antes de su propia muerte, publicó “Mascarilla y trébol”, culminando su aventura vanguardista.

MAR DEL PLATAEn el 1938, Alfonsina  partió hacia Mar del Plata, supuestamente a descansar.

Juana Ibarbourou

Juana Ibarbourou

Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

Sin embargo, anteriormente, fue invitada a un homenaje que la Universidad de Montevideo brindó a las tres grandes poetas de América: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y ella, Alfonsina Storni.

Pero, una vez instalada en su lugar de descanso, en la madrugada del 25 de octubre, se arrojó al mar desde un espigón dejando, a modo de testamento, un poema llamado “Voy a dormir” y una carta de despedida a su hijo Alejandro.POEMA VOY A DORMIR

abril 6, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, El Síndrome de Meniere (vértigos)

El síndrome de Meniere (vértigo) vertigo

2 Abril 2013, 11:16 AM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Se trata de un trastorno del oído interno que afecta el equilibrio y, a veces, la audición. Sin embargo, en determinados casos, no se puede confirmar mediante la revisión del especialista ya que puede ser producido por otras causas, algunas aún desconocidas. Puede ocurrir cuando la presión del líquido en parte del oído interno llega a estar demasiado alta, pero no siempre es así tampoco.

El oído interno contiene unos tubos llenos de líquido llamados canales semicirculares o laberintos. Dichos canales, junto con un nervio situado en el interior del cráneo, ayudan a mantener la posición del cuerpo y el equilibrio.

OIDOAlgunas manifestaciones de la enfermedad de Meniere puede estar relacionada con un traumatismo craneal y/o con una infección del oído medio o interno. Pero otros factores de riesgo pueden ser las alergias, el consumo de alcohol, antecedentes familiares, la fatiga y el estrés, una enfermedad viral reciente, una infección respiratoria, tabaquismo, el uso de determinados medicamentos, etcétera. Las estadísticas nos dicen que, entre 50,000 y 100,000 personas al año padecen esta enfermedad y que sus ataques o episodios comienzan sin preaviso. Pueden ocurrir a diario, o años más tarde, pudiendo variar, según cada individuo, la gravedad del mismo.

Tiene cuatro síntomas principales: vértigo, que muchas personas confunden con mareos, disminución en la audición, presión en el oído, zumbidos en el oído afectado o en ambos. El vértigo es el síntoma más grave ya que causa la mayoría de los problemas. Las personas que lo padecen sienten como si estuvieran girando o como si el mundo estuviera dando vueltas a su alrededor. No pueden sujetar su cabeza, pareciera como si no les perteneciera, como si fuese algo ajeno a su cuerpo. Con frecuencia se presentan náuseas, vómitos y sudoración intensos. Los síntomas empeoran con el movimiento brusco y el paciente necesita acostarse lo que no alivia enseguida la molestia.

Se puede presentar hipoacusia: ciertos sonidos parecen demasiado fuertes, se tiene dificultad para seguir conversaciones y para oír en ambientes ruidosos, dificultad para diferenciar sonidos agudos entre sí, problemas para escuchar cuando hay ruido de fondo, voces que suenan entre dientes o mal articuladas. Otros síntomas que puede producir el síndrome de Meniere son: diarrea, dolores de cabeza, dolor o molestia en el abdomen, náuseas y vómitos, movimientos incontrolables de los ojos.oido2

Hasta ahora no se conoce cura para esta enfermedad. No obstante, el realizar cambios en el estilo de vida, junto a algunos tratamientos, a menudo puede ayudar a aliviar los síntomas, que suelen causar mucho estrés. La afección puede mejorar por sí sola; sin embargo, esta enfermedad también puede ser crónica o discapacitante ya que impide caminar o desempeñarse uno solo, debido al vértigo incontrolable y por la hipoacusia en el lado afectado.

como un dibujoHacía unos diez años que no la había vuelto a padecer desde que, en el 2001, se manifestó en mi organismo. Hace unos días me dio un inesperado brote que no le deseo a nadie.

marzo 31, 2013

Carta dirigida por Aída Trujillo al periódico El Nacional, desmintiendo la afirmación de Cassandro Fortuna de que Trujillo era zurdo

Nieta insiste Trujillo era derecho

Trujillo escribiendo

Trujillo escribiendo

5 Noviembre 2011, 8:18 PM
REFUTA AUTOR DE LIBRO

Un dato coincidente y llamativo a la vez es que, tanto mi madre como la segunda esposa de mi padre, fueron, y es, porque Lita sigue viva, zurdas. ¿Será ese el motivo por el que se casaron con él?

Escrito por: Aida Trujillo Ricart

Ante todo quisiera pedirle disculpas por el retraso en contestar, debido a motivos personales graves, al artículo del pasado 27 de septiembre, escrito por Don Rafael Peralta Romero y publicado en su periódico, El Nacional.

En dicho artículo, posterior al del día 22, en el que se anunciaba la publicación de un libro de Cassandro Fortuna llamado “El oficio de lavar cerebros”, el señor Romero nos cuenta la insistencia de dicho autor en afirmar que Trujillo era zurdo.

Dicha insistencia fue provocada tras haberlo yo negado, con la misma firmeza con la que sigo haciéndolo cuando, desde su diario, me llamaron por teléfono para contrarrestar dicha aseveración.

Este hecho, no obstante, no impide que, por educación única y exclusivamente, pida disculpas a Don Cassandro, por el hecho de desmentirle.  Pero puedo asegurarle que, por más que insista, y sintiéndolo mucho, está mal documentado pues, Trujillo, era diestro.

Aunque, como él indica, yo era pequeña “y no le conocía bien”, una aserción un tanto osada, a mi modo de ver, me hubiese dado cuenta de ello, al igual que mis hermanos y, naturalmente, el resto de mi familia.

Los niños, como todos sabemos, se suelen fijar mucho en los detalles anatómicos que los diferencian de los adultos.  Por ejemplo, cuando nació mi hermano Rafael, al que le llevo cuatro años, me di cuenta de “la diferencia” que existía entre cierta parte de su diminuto cuerpo y el mío.

Al ser un año y medio mayor que yo, no había tenido la oportunidad de hacerlo con Ramfis, mi hermano (q.e.p.d.) y, el de mis hermanas, era semejante al mío.

El contraste entre los niños varones y los hombres adultos, que lucían bigote, como mi difunto padre, o barba, como algunos conocidos, también despertaba mi curiosidad.

Asimismo, la anatomía de mujer de mi madre, tías y amigas suyas, lógicamente algo diferentes a la mía, cuando era niña, provocaban que le hiciese constantes preguntas a mi progenitora.

Pero como, por entonces, a los chiquillos no se les explicaba prácticamente nada, tuve que coartarme y, por si hubiese sido poco, aguantar la típica reprimenda de mi madre:  ¡Mire, muchachita fresca, falta de respeto, no vuelva a hablar de “eso”!

Trujillo, cuando se convertía en, únicamente, un abuelo común y corriente, cosa que hacía desde que entraba en su casa o en la nuestra, se tiraba al piso a jugar y armar juguetes con nosotros, sus nietos.

Si hubiese visto que utilizaba, al contrario que nosotros, su mano izquierda para ejercer esa labor, sí me habría atrevido a preguntarle porque también habría llamado mi atención.

Siempre he sido, y sigo siéndolo, muy curiosa, aunque no chismosa.

Siento necesidad de averiguar, de aprender constantemente, de enterarme del porqué de las cosas. Pero no me gusta divulgar, sin embargo, lo que sé de la vida de los demás.

Y, volviendo al tema que nos atañe en esta ocasión, quisiera compartir una anécdota de mi primera infancia, esa que “no conocí bien”, según declara el señor Fortuna.

Ocurrió estando en la cocina de la que era la casa de Boca Chica, propiedad de mi madre, pues se la había regalado a ella un familiar suyo, don Manolito Baquero (q.e.p.d.), y no Trujillo, como algunos aún siguen creyendo.

Fue, entonces cuando, por primera vez, la vi pelando papas con la mano izquierda.  Y, como ella sí era zurda, lo hacía de una forma tan natural que, derrotada por mi curiosidad, me animé a preguntarle cómo era capaz de realizar aquello, que me pareció toda una proeza, aunque, claro, no exenta del temor a ser nuevamente regañada..

Pero, para gran alivio mío, no me llevé la esperada riña.  Mi progenitora se limitó a responder que ignoraba el porqué, a algunas personas, les ocurría lo mismo que a ella.

Me dijo que aquello era “ser zurdo” y que no tenía mayor importancia, añadió que, en cambio, cuando ella era pequeña, sí se la daban y que, en su colegio, le ataban la mano izquierda a la silla, para obligarla a que utilizase la derecha.

Ahora, en cambio, prosiguió, la ciencia había descubierto que aquella práctica no era sana y que había que dejar a los zurdos ejercer como tales.

Un dato coincidente y llamativo a la vez es que, tanto mi madre como la segunda esposa de mi padre, fueron, y es, porque Lita sigue viva, zurdas. ¿Será ese el motivo por el que se casaron con él?

A pesar de no concordar con la obstinación de Fortuna, para contrastar mi experiencia de niña ante su “descalificación”, decidí ponerme en contacto con una persona en la que, curiosamente, él se apoya para confirmar su teoría:  Kalil Haché.

Mi tío Kalil, como él suele decir, confirmó mi alegato: Trujillo no era zurdo y él, el señor Haché, no tiene el gusto de conocer personalmente al señor Fortuna.

Me comentó que, eso sí, para que le dejasen en paz, había dicho que Trujillo era ambidiestro, pero que no se refería a lo que también Fortuna alude, sino a su gran capacidad para realizar cosas, para bien o para mal. Una metáfora, un paradigma, nada más.

Con el malogrado señor Font Bernard, el otro testigo del señor Fortuna, no he podido hacer lo mismo, pues, lamentablemente, hace años que falleció.  Tengo que añadir que, de no haber estado segura de que Trujillo no era zurdo, lo hubiese dicho porque, el serlo, no implica ninguna deshonra.

marzo 29, 2013

Publicaciones en el periódico El Nacional, Suicidios famosos o anónimos

9 Marzo 2013, 12:29 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Suicidios, famosos o anónimosLAGRIMAS DE SANGRE

La semana pasada comenté que iba a empezar a compartir con ustedes una serie de suicidios de gente famosa, a lo largo de la historia. Pero, esta vez, no pretendo hacerlo. Quiero hablarles, como homenaje,  del de una mujer que no lo fue. Era una gran persona, desconocida para los que no eran de su entorno.

Hace algunos años decidió quitarse la vida y, como éramos muy amigas, me lo confesó. Como es lógico, intenté disuadirla, hablándole de Dios, de la vida que seguía, de lo valiosa que ella era y de un sinfín de argumentos que se me ocurrieron sobre la marcha.

paisajePero ella ya estaba decidida. No quería seguir en este mundo. Traté de vigilarla lo más cerca que podía, aunque no me era posible acompañarla todo el día, como hubiese deseado. Conversaba con ella y le regalaba libros de autoestima y ayuda que no sé si llegó a leer.

Esa mujer, cuyo nombre no revelo porque así me lo pidió, a quien llamaremos Rosa, era puro amor. Lo único que realmente perseguía era eso, el amor.

Se casó, en diversas ocasiones, que resultaron todas ser un fracaso. Pero eso no la mató. Tuvo hijos que no la consideraron. El abandono emocional de ellos fue lo que provocó su deseada muerte. Cuando uno de ellos falleció, Rosa se dio a la bebida. Entonces, el resto de sus retoños la despreció aún más, amigos de toda la vida le dieron la espalda, el mundo se le hundió. Entró en una amarga depresión.depresion

Siempre fue una mujer luchadora, nada la hacía vacilar ante el peligro, los retos, la injusticia, la pobreza… Tuvo fuerzas hasta que ese hijo se le fue. Por más que intentó superar su pérdida, aquel inmenso dolor la minó y empezó a tomar medicamentos y alcohol, en demasía.

Quizás, si hubiese obtenido ese amor, que tanto mendigaba, hubiese podido superar su muerte. No lo sé. Quizás ese era su destino. A pesar de ser creyente, espiritualmente hablando, la idea de quitarse de en medio la obsesionaba. El penar del que era presa la superaba.

Un día me llamó para despedirse. Dijo que yo lo merecía. Acudí enseguida para hablarle, como otras veces y hacer que recapacitase. Hasta le hablé de reencarnación. Tendría que empezar desde cero todo su proceso, le dije, y también que mucha gente la seguía queriendo, que se centrase en lo que tenía, le pedí que no me dejase. Pero Rosa estaba peor que nunca. Su tristeza se dejaba vislumbrar a través de la línea telefónica.

manoAl llegar a su casa, de la cual siempre tuve llaves, la encontré en un estado lamentable y la llevé a una clínica. Mientras la acompañaba en la ambulancia, en donde le inyectaron una serie de medicamentos para intentar salvarla, me tendió su mano. Me alegré pensando que aquel gesto era algo que la mantendría viva y que, después de lo ocurrido, era posible que cambiase de opinión. Pero no fue así.

Mi amiga me rogó que dijese a sus hijos que había muerto de un infarto y que la cremasen. Me pidió que rezase por su alma y que ella ya le había pedido a Dios que no la castigase porque había sufrido demasiado y no podía más con su carga.

A pesar de yo asegurarle que Dios la iba a perdonar y que, después de ese incidente, las cosas iban a mejorar, mi amiga me dijo que la abrazase. Lo hice cuando, con su último aliento, me dijo –Adios, querida… –

Al arribar al centro médico no se pudo hacer nada por salvar su vida. Falleció en la ambulancia, después de darme ese abrazo amoroso que jamás olvidaré.abrazo

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