Aída Trujillo

junio 5, 2011

Listín Diario, Información sobre “Lo que se ha escrito sobre Trujillo”

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4 Junio 2011, actualizado a las 1:01 PM

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Rafael Leonidas Trujillo Molina

 

UNA MIRADA A LA TIRANÍA

LOS LIBROS SOBRE LA ERA DE TRUJILLO SON FRECUENTEMENTE SOLICITADOS EN LAS LIBRERÍAS DE TODO EL PAÍS

 

Fernando Quiroz
fernando.quiroz@listindiario.com

 

Santo Domingo

Los temas relacionados al dictador Rafael Leonidas Trujillo, a su régimen de muerte y miedo, y a la conjura que puso fin a su vida, han producido una amplia bibliografía en el país.

Bernard Diederich

Bernard Diederich

Bernard Diederich fue el primer corresponsal extranjero que dio a conocer la noticia al mundo sobre el ajusticiamiento de Trujillo, a partir de cuyo momento se apasiona por el tema y se convierte en un especialista del mismo. Escribió el libro “Trujillo, la muerte de un dictador”.

Entre las obras más solicitadas en la actualidad, que tratan sobre el sátrapa de San Cristóbal, figuran “Trujillo: monarca sin corona”, de la autoría del historiador y dirigente político Euclides Gutiérrez Félix.

Euclides Gutiérrez Félix

Euclides Gutiérrez Félix

Cuatro ediciones
Esta obra llegó a tener tres ediciones en menos de tres meses. Luego fue presentada una cuarta edición ampliada. Es un ensayo biográfico acerca del personaje que por 31 años dominó al país, y de su régimen. En él están comprendidas las más importantes figuras que bajo su dirección sirvieron, y los que fueron que llevaron a Trujillo al poder y lo convirtieron en instrumento y motor de ese episodio.

Igualmente, ha tenido gran impacto en ventas  “Trujillo. El tiranicidio de 1961”, del historiador Juan Daniel Balcácer, que en el 2008 recibió el premio Feria Internacional del Libro, Eduardo León Jimenes.

Escrito de Juan Daniel Balcárce

Escrito de Juan Daniel Balcárce

Uno de los capítulos más reveladores del libro de Balcácer es el ofrece un novedoso enfoque sobre el factor del “azar” en la historia, demostrando cómo una serie de hechos imprevistos por los conjurados impidieron que se pudiera poner en marcha la segunda fase de la conspiración, consistente en dar un golpe de Estado, apresar a los familiares de Trujillo y a sus colaboradores íntimos, además de establecer un gobierno de transición que preparara al país para realizar elecciones libres.

La familia

Angelita Trujillo, la hija del dictador, fue recientemente criticada por las versiones que relata en su libro “Trujillo, mi padre en mis memorias”, las cuales son consideradas como fábulas.  Llega, incluso, a presentar a un Trujillo muy caballeroso con las mujeres.

Angelita Trujillo y su libro

Angelita Trujillo y su libro

Aida Trujillo, nieta del dictador e hija de Ramfis, es otra familiar que ha escrito sobre el tirano. Su libro “A la sombra de mi abuelo”, fue seleccionado por un jurado  como Premio de Novela Manuel de Jesús Galván 2008, provocando ácidas reacciones en República Dominciana. Sin embargo, en su caso, ella misma llega a criticar los crímenes de la “Era”.

"Trujillo y Haití" de Bernardo Vega

"Trujillo y Haití" de Bernardo Vega

En el otro bando, un gran opositor a Trujillo, el profesor Juan Bosch, escribió “Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplo”.

Trilogía de René Fortunato

Trilogía de René Fortunato

 

 

 

"Memorias de un cortesano de la Era de Trujillo" de Joaquín Balaguer

"Memorias de un cortesano de la Era de Trujillo" de Joaquín Balaguer

"La fiesta del chivo" de Vargas Llosa

"La fiesta del chivo" de Vargas Llosa

 

 

 

 

El autor narra principalmente su vida durante la era de Trujillo, la manera en que llegó a ser su hombre de confianza, además de anécdotas que solamente podían conocer los más cercanos al dictador.

Novela

En el ámbito internacional toma impulso el tema de Trujillo con la “Fiesta del Chivo”, una novela escrita por Mario Vargas Llosa, que luego fue llevada al cine.

Sobre el tema también han sido prolíficos Bernardo Vega, con “Trujillo y Haití”, y Víctor Grimaldi, con “Tumbaron al Jefe”.

"Causas de una dictadura sin ejemplo" de Juan Bosch

"Causas de una dictadura sin ejemplo" de Juan Bosch

Sobre el tema también han sido prolíficos Bernardo Vega, con “Trujillo y Haití”, y Víctor Grimaldi, con “Tumbaron al Jefe”.

Trujillo junto a Balaguer, año 1954

Trujillo junto a Balaguer, año 1954

Joaquín Balaguer

Joaquín Balaguer

 

 

 

"Tumbaron al Jefe" de Víctor Grimaldi

"Tumbaron al Jefe" de Víctor Grimaldi

 

 

Bernardo Vega

Bernardo Vega

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mayo 13, 2010

Reportaje y entrevista en el Periódico El País de España

Reportaje y entrevista por Julia Luzán, periódico El país (España), 19/07/2009

El País semanal

REPORTAJE: PERSONAJE

Mi abuelo, El DictadorJULIA LUZÁN 19/07/2009

Palacio Nacional, Santo Domingo, República Dominicana

Palacio Nacional, Santo Domingo, República Dominicana

Sanguinario, cruel. Rafael Leónidas Trujillo, contemporáneo y amigo de Franco, tiranizó a millones de personas en la República Dominicana durante más de tres décadas. Vargas Llosa lo retrató en ‘La Fiesta del Chivo’. Ahora es su nieta quien descubre cómo fue en realidad aquel hombre.

Cuando veo los resultados sobre quién fue aquel político, Rafael Leónidas Trujillo, aunque reconozca que hiciste algunas cosas buenas por el país, no puedo aceptarte. Lo siento, abuelo…”. Aída Trujillo (Santo Domingo, 1952), hija de Octavia Ricart, Tantana, y Ramfis Trujillo, nieta del hombre al que llamaban El Jefe, Chapita (por su afición a las condecoraciones) o El Chivo, uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX -“el que podía hacer que el agua se volviera vino y los panes se multiplicaran, si le daba en los cojones”, como lo describió Mario Vargas Llosa en La Fiesta del Chivo (Alfaguara)-, el que gobernó la República Dominicana durante tres décadas, entre 1930 y 1961, ha querido dar a conocer al mundo su profundo dolor al enfrentarse a la realidad de su vida en el libro, aún inédito en España, A la sombra de mi abuelo (Norma Editorial).

Trujillo, años treinta

Trujillo, años treinta

Once años ha pasado la nieta de Trujillo dando forma a este relato, con el que ha logrado el Premio Nacional de Novela 2009 en la República Dominicana.”Todo empezó porque quería desahogar mi tristeza, mi indignación, mi rabia. Sentía que debía descubrir quién era mi abuelo, el dictador, el torturador, no mi abuelito al que adoraba y al que sigo queriendo, aunque he sido duramente criticada por ello y por decir que él fue lo más tierno de mi infancia”.

De aquellosrecuerdos en el Palacio Nacional en los años sesenta, en la bautizada por la megalomanía del dictador Ciudad Trujillo, Aída recuerda los fastos y el oropel que rodeadan a su abuelo. “Él venía de una familia muy humilde y le gustaban los uniformes y las plumas, era muy sudamericanazo”.

Los Trujillo vivían en el mejor de los mundos. El apuesto Ramfis seduciendo a mujeres con su amigo el playboy Porfirio Rubirosa, mientras su esposa, Tantana, sufría en silencio. Ella y su hija Aída fueron las favoritas del general: “Mi abuelo era un ser maravilloso, tierno, bueno”. Pero Ramfis decidió que Aída y su hermana María Altagracia estudiaran en un internado de Suiza. Fue allí donde aquel 30 de mayo de 1961 recibieron la noticia de la muerte del abuelo. “Yo no lo creí. Si me hubiera dicho que se había muerto en su cama, me hubiera dolido, pero lo hubiera aceptado, pero al decir que lo habían matado…”.

Aída relata su historia con pasión. Su rostro muestra las cicatrices de una vida arrasada por maridos, amantes, pérdidas y desgracias. Dice que ya de niña comenzó a hacerse preguntas, “pero no quería respuestas”. Su familia respondía con evasivas. En su casa jamás vio fotos de su abuelo. “Había como un rechazo. Ahora me arrepiento, pero he tirado cosas que tendrían un valor histórico. Decidí que iba a pasar del tema, corrí un tupido velo y me olvidé. Cuando mi abuelo murió, hubo saqueos de las casas de mi familia, Joaquín Balaguer [presidente de la República Dominicana] incluso derribó la de mi abuelo”.

Luego llegó el exilio. “Nos fuimos todos a París, y allí estaba la que fue la segunda mujer de mi padre, Lita. Se me juntó todo: la muerte de mi abuelo, mi madre destrozada… De los seis hermanos, todos, excepto dos, nos fuimos con ella a Roma. Mi madre tenía miedo y nos inscribió en el colegio con su apellido, éramos los Ricart, un símbolo de la oposición al régimen de Trujillo. Después de una temporada en Roma nos vinimos a España. Carmen Polo y Francisco Franco eran mis padrinos, y mi padre, Ramfis, vivía ya en Madrid. Muchas veces me río cuando pienso en sus deseos de una educación europea para sus hijos y nos manda a España, a una dictadura franquista…”.

Bautizo de Aída

Bautizo de Aída

En 1975, de forma fortuita, Aída se da de bruces con la verdad. “Volví de nuevo a mi país cuando murió mi abuela materna, Nieves, y me reencontré con mi niñez, con los olores, la luz”. A partir de entonces viajó a menudo a Santo Domingo. Lo hacía cada vez que entraba en conflicto con su segundo marido, José Manuel Inchausti, Tinín, al que se refiere siempre como “el torero”.

En una de esas escapadas, paseando por el centro de la ciudad caribeña, “algo me empujó a una librería. Compré seis u ocho libros sobre mi abuelo y me fui para el hotel Hispaniola. Me lancé, ávidamente, a hojearlos y fue un impacto terrible, muy doloroso, no puedo ni explicarlo con palabras. No me lo quería creer, pero estaba ahí. Libro que cogía, libro que ponía aún peor a mi abuelo. Lloré como una loca, me fui a la piscina y comencé a tomar copas. Tantas que el tipo del bar me dijo: ‘Señorita, le voy a traer alguna picadera pa que no se me maree’. Y yo pensaba, si supieras quién soy, lo mismo no me traías nada. Tiré los libros y regresé a España”.

En A la sombra de mi abuelo, Aída Trujillo fantasea con personajes como Desarraigo, Abandono, Dolor, Desesperación, Democracia, Criterio… ” Son sentimientos que he volcado en el libro como si fueran personas. Criterio entró en mi vida aquella noche, en 1975, en que descubrí quién fue realmente mi abuelo”. Los asesinatos de Galíndez, del piloto Murphy, de las hermanas Mirabal, ningún crimen o tortura de Trujillo se escamotea en el relato y en la memoria de la nieta. Son cosas que no han gustado a su familia . “Soy la oveja negra. Algunos lo admiten porque lo vieron. Con mi madre (murió hace 16 años) hubiera discutido; ella me decía: ‘Es tu abuelo, tú no tienes derecho’…, y yo replicaba que era un asesino, un tal, un cual, y se enfadaba mucho conmigo. Aunque paradójicamente fue quien me narró muchas de las cosas que yo recojo en mi libro”.

Escribir el libro ha sido su mejor terapia. “Al principio me costó mucho. Lloraba, apartaba el ordenador como si fuera un enemigo. El recuerdo de mi abuelo era como un cuchillo que me clavaban en el corazón. En el libro soy implacable. Todavía hoy, cuando hay gente que me viene a hablar bien de mi abuelo, yo les discuto. No se pueden justificar los crímenes, las torturas de esa era”.

Aída ha conocido a algún superviviente de las víctimas de Trujillo. Ha hablado con un sobrino de las Mirabal. “Yo siento, de rebote, una cierta culpabilidad con respecto a esas personas que me han dado una lección increíble porque son muy tolerantes y han sabido separarme a mí de mi abuelo”.

La sangre gaditana que le legó su abuela Nieves corre por las venas de Aída. Aprendió a bailar flamenco y, ya separada del torero, debutó en 1982 en uno de los tablaos más populares de Madrid, Los Canasteros. “Esa época fue

Gerardo Iglesias, ex Secretario General de Izquierda Unida (España)

Gerardo Iglesias, ex Secretario General de Izquiera Unida (España)

fundamental para plantarle cara a mi vida. Empecé a contactar con gente de izquierdas y aunque escuchaba cosas que me dolían, yo quería saber más. Algunos, al oír mi nombre, se quedaban pasmados. Conocí a Gerardo Iglesias, el que fue secretario del PCE, en 1987, y surgió el romance. Fue muy comprensivo conmigo”.

Tablao flamenco Los Canasteros (1982) con Juan Carmona (Ketama) y Diego Losada

Tablao flamenco Los Canasteros (1982) con Juan Carmona (Ketama) y Diego Losada

-¿Qué sintió cuándo se publicó La Fiesta del Chivo, un libro que habla con crudeza de su abuelo?

-Vargas Llosa es un gran escritor y La Fiesta del Chivo es una gran novela, pero, a mi modo de ver, demasiado basada en la sexualidad y con mucho morbo con el caso de los ajusticiadores de mi abuelo [los héroes del 30 de mayo], los que pusieron fin a su vida. Dos de ellos vivieron, a los otros se los cargó mi padre, algo que a mí me parece horrible, pero fue lo que le dio a él por hacer. Un 30 de mayo del año 2000, -ya había salido el libro de Vargas Llosa- le digo a mi hijo pequeño: ‘Hoy es el día en que mataron a tu bisabuelo’, y él me preguntó quiénes fueron; le dije que eso no importa, que él también mató a muchas personas, y me contestó: ‘Entonces es normal que lo mataran. Era un dictador’. En ningún momento digo en A la sombra de mi abuelo que las personas que pusieron fin a su vida fueran unos asesinos. Quienes critican que me hayan dado un premio por escribir sobre Trujillo han cogido el libro por donde les ha dado la gana. Nunca hablo de ellos como asesinos, afirmo que si todo un pueblo les llama ajusticiadores, pues así serán.

Dolida por quienes han hecho imposible ir a Santo Domingo a recoger su premio y agradecida a los escritores y a los que eligieron su libro como el mejor, asegura que lo hará en breve. “De este año no pasa”, afirma tozuda.

                                                                                    ——————————————-

NOTA

Como ocurre a menudo, tengo que hacer alguna aclaración a esta entrevista.  A veces el entrevistado no se expresa bien o el periodista no le entiende.

Lo haré en una sección:  Aclaraciones a algunas entrevistas.

mayo 4, 2010

Basilio Belliard, Director de Gestion Literaria, Coordinador de los Premios Anuales de Literatura de la Secretaria de Estado de Cultura, República Dominicana

Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo

Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo

Carta a Juan José Ayuso

El pasado 23 de junio  leí en su columna “Al Día” del vespertino “El Nacional” una nota que me sacudió la conciencia, en la que usted califica como un “fraude” la concesión del Premio Nacional de Novela a Aída Trujillo por su obra A la sombra de mi abuelo. Lo primero que debo decirle es que un fraude es un delito y de ello usted acusa a la editorial Norma y/o Aída Trujillo por someterla al concurso. Debo decirle que ellos como editorial tienen todo el derecho, igual que cualquier otra editorial que haya publicado un libro de autor dominicano, y hasta donde todos sabemos, Aída Trujillo es dominicana, como usted y como yo. Nosotros como administradores del certamen estamos en la absoluta libertad y derecho de aceptar todo libro de los géneros a los que convocamos porque no hay censuras para los temas, ni para los autores nacionales. Los temas son libres, así como las formas artísticas, según lo establecen las bases del concurso (Art.9), por lo tanto no había ninguna razón para impedir que el libro participara del certamen. De hacerlo hubiéramos caído en la ilegalidad y la arbitrariedad, que tanta sangre, sudor y lágrima nos ha costado a los dominicanos erradicar del seno de nuestra sociedad. Tampoco podíamos recibirlo y luego secuestrarlo para no enviárselo a los jurados porque cada participante llena una aplicación al momento de inscribir su obra inédita o publicada. De igual modo, el jurado no cometió ningún fraude porque ellos son escogidos para premiar una obra y descartar el resto. Entonces, ¿dónde está el fraude? Tampoco ningunos de los jurados está vinculado al grupo editorial Norma, entidad que publicó el libro, como se ha querido decir. 

Usted dice que se trata de un “relato novelado”. Hasta donde yo sé ese género no está contemplado en la convocatoria que hacemos cada año. Para sus conocimientos y fines de lugar, y por si no lo sabe, los géneros de los Premios Anuales de Literatura son: novela, cuento, teatro, poesía, literatura infanto-juvenil, historia y ensayo. Debo decirle que A la sombra de mi abuelo fue sometida por la editorial Norma como novela, porque así lo entendieron ellos y así se la enviamos a los jurados. Por si no los sabe, en una novela cabe el ensayo, el relato, la poesía, la historia, la autobiografía, la memoria, el teatro…todo, pues es un cajón de sastre, y más aún en la época actual. Si no es así, ¿qué son Rayuela, Paradiso, La búsqueda del tiempo perdido, Ulises, etc.? Yo no debo defender la novela ni a los jurados, pero sí este premio que administramos con absoluta transparencia, buena fe y profesionalidad, y donde no hay la menor interferencia en las decisiones de los jurados, quienes hacen su trabajo con total libertad y soberanía. Y ahora más que nunca quedó demostrado que, ni el Secretario de Cultura ni un servidor, actuamos con criterios personales para premiar determinado autor (a) o libro, ni mucho menos intervenimos en las decisiones de los jurados porque no tenemos derecho ni a voz ni a voto, ni participamos de las deliberaciones. Tampoco damos a conocer los miembros de los jurados, sino cuando se dan a conocer los ganadores, contrario a como se hacía en el pasado, así como tampoco nadie puede decir que por parte de los organizadores del concurso se divulgaron previamente los nombres de los galardonados.

Yo leí la novela y puedo hablar, pero no debo hacerlo para evitar malentendidos, y por razones éticas y técnicas, debo mantener distancia y evitar opinar sobre ella. Sí debo decirle que muchos intelectuales no la han leído y opinan movidos por intereses políticos, envidia, mala fe y resentimiento. Y algunos han subordinado su formación intelectual y aun su conocimiento de la novela y la teoría de la novela, con el propósito de enturbiar el premio o para desconocer a la autora y su obra. Con la intolerancia y la arbitrariedad le hacemos un “flaco servicio” a la causa por la que lucharon nuestros héroes y mártires en el camino de la libertad. No hay fraude cuando se actúa apegamos a los principios de las reglas de un concurso ni cuando se respeta la decisión de un jurado calificador ni cuando se acepta que una obra literaria participe de un certamen, cuyas bases no prohíban. Para descalificar un premio y a sus organizadores por una decisión de un jurado hay que conocer las bases del mismo, conocer la obra premiada y los procedimientos de admisión de las obras. Usted se pregunta ¿por qué extranjeros para un concurso nacional? Mi respuesta es: porque son los mismos autores dominicanos los que no confían en sus autores como jurados. Además había por años un clamor generalizado de que había que utilizar los servicios de jurados extranjeros para evitar el tráfico de influencias y los cabildeos y para darles mayor legitimidad y transparencia a los veredictos de los jurados. Si usted observa, sólo en historia los jurados son exclusivamente dominicanos porque se trata de obras sobre temas nacionales. Debo decirle que una obra de ficción (poesía, novela, cuento o teatro) perfectamente puede ser evaluada por un jurado extranjero porque una obra literaria es universal y sus valores trascienden lo local. En otros países, por si no lo sabe, se hace lo mismo. Al contrario, más que desayudar, ayuda a difundir nuestras letras y a colocar nuestros autores bajo el tamiz del juicio de expertos extranjeros. En novela, los jurados internacionales Jorge Volpi y Manlio Argueta, lejos de desacreditar el premio, lo prestigian y enaltecen, debido a su prestigio, fama y calidad de su obra.

Espero que estas precisiones no se malinterpreten. Simplemente se las hago en razón de que soy y he sido el responsable de administrar estos premios con absoluto celo, transparencia y profesionalidad, y porque me dolió leer en su artículo la palabra “fraude”, que nos trae tantos malos recuerdos para el proceso democrático del país.  Mi conciencia está tranquila porque he cumplido con un deber institucional e histórico muy difícil, pero que me ha dado también muchas satisfacciones del deber cumplido. Que quede claro: la Secretaría de Cultura sólo administra los premios. Quienes otorgan los premios son los jurados, y cuya decisión es soberana e inapelable. Y eso ha hecho esta Secretaría de Estado.     

Atentamente.

Basilio Belliard

Director de Gestión Literaria

mayo 2, 2010

Manlio Argueta, escritor, Jurado del Premio Nacional de Novela 2009, Manuel de Jesús Galván, República Dominicana

Manlio Argueta

Manlio Argueta

Las declaraciones de Manlio Argueta, escritor y jurado en esta ocasión, tras habérsele concedido el Premio Nacional de Novela de República Dominicana al libro “A la sombra de mi abuelo”, fueron las siguientes:

–         El escritor salvadoreño, también de mucho prestigio y de militancia izquierdista, deja abierta la posibilidad de tomar “alguna medida sabia” que no ofenda ni al escritor, ni al jurado, ni los sentimientos de quienes sienten las heridas”, aun cuando no especifica si se pretende modificar el veredicto.

“Soy de un país donde hubo una guerra que, por lo que tuvo de sucia, murieron miles en condiciones deleznables que no puedo describir para no hacer vomitar al lector, pero les doy una pista: aquí no hubo prisioneros políticos, la persona civil capturada bajo sospechas era desaparecida y ni sus mismos familiares podían acudir a honrar sus restos bajo el peligro de muerte. Nuestra historia ha sido así desde la independencia en 1821. En 1932 hubo una masacre campesina que sobrepasó los 30 mil muertos. En fin, toda una historia de carnicería”, señaló Argueta.

Agregó que, sin embargo,  “en este fecha que elaboro estas notas, el partido que representó a la guerrilla, está recibiendo el poder de parte de su principal contendiente en la guerra”.

Argueta dijo que  “Estoy en una situación como si me estuviera entrometiendo en las emociones y sentimientos de los dominicanos, en sus acciones políticas, lo cual no deseo. Quisimos calificar una obra literaria. Muchas de las obras, casi el cien por ciento, eran políticas y casi el 90% se referían a la dictadura del trujillismo. No puedo hablar por los jurados, ni fijar una posición al margen de ellos. Necesitamos reflexionar y sobre todo dar un apoyo a quienes organizan el certamen sin culpa por la decisión de los jurados.”

 Explica que, como jurado, se valoró el aporte literario. “La obra ganadora no pondera ni justifica la dictadura, es un libro con mucha emoción, expresa todas las dificultades que pasó una joven por tener un abuelo que ella no había escogido.”

Detalla que nadie escoge a sus progenitores. “Sería interesante conocer los sentimientos de un descendiente de los grandes dictadores democráticos y no democráticos que ha tenido la historia de la humanidad. Puede ser ofensivo al principio, pero al fin se convierte en parte de la historia. Aunque el libro premiado no es necesariamente una obra histórica, es una novela autobiográfica de la autora, la nieta de Trujillo. Habría que reflexionar si acaso se debe cobrar la cuenta a los descendientes de alguien que atentó contra la vida de miles”.

BIOGRAFÍA:

Novelista y poeta. Nació en San Miguel, El Salvador, 1935. Terminó sus estudios de doctorado en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, Universidad de El Salvador, donde se destacó como fundador del Circulo Literario Universitario, 1956, una de las promociones literarias más prestigiosas en su país, que formó parte de la Generación Comprometida, de gran reconocimiento literario. Hijo de Adelina Argueta y Julio Cañas.

Ha sido editor y profesor universitario en Costa Rica, Estados Unidos y El Salvador. Fue Director de la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), Costa Rica, así como jefe de producción. Fundador y Director de la Editorial Marca, San José, Costa Rica. Trabajó como editor en otras tres editoriales de Costa Rica.

Ha sido dos veces Director de la Editorial Universitaria de la Universidad de El Salvador (1971-72 y 1994-95). Director co-fundador de la Revista Pájara Pinta y Director de Revista Universidad, Director de la Librería Universitaria (1995-96). Fue Secretario de Comunicaciones (1994-95) y Director de Relaciones Nacionales e Internacionales de esa misma Universidad (1996-2000), donde impulsa el proyecto para la construcción de la villa Olímpica en la Universidad de el Salvador, 1999.

Vivió en Costa Rica desde 1972 a 1993, donde fue profesor por ocho años de la Universidad de Costa Rica (Cátedra Apreciación Artística) y dos años de la Universidad Nacional, Heredia (Talleres Libres de Poesía y Cuento). Fue fundador y por diez años Presidente de la ONG Instituto Cultural Costarricense-Salvadoreño donde hizo labor de intercambio artístico centroamericano y Europa.

A partir del año 2000 es Director de la Biblioteca Nacional de El Salvador, CONCULTURA, San Salvador.

abril 25, 2010

Jorge Volpi, escritor, Jurado del Premio Nacional de Novela de República Dominicana 2009

Jorge Volpi

Jorge Volpi

Jorge Volpi fue un miembro del Jurado que otorgó el Premio Nacional de Novela al libro “A la sombra de mi abuelo”.

Tras las críticas, presiones y oposiciones políticas recibidas se hicieron varias publicaciones:

–          El ensayista y novelista mexicano, considerado entre los tres mejores narradores contemporáneos,  aseguró que hasta el momento no ha tenido ninguna comunicación oficial por parte de los organizadores del premio, aunque se ha enterado por informaciones que circulan en la red.

“Mi posición es muy simple: de entre los libros que llegaron a nosotros como miembros del jurado, el premiado era el mejor en términos estrictamente novelísticos”, indica Volpi.  Y agrega: “Insisto: de entre las obras que se nos presentaron, la de Aída Trujillo era la mejor desde un punto de vista novelístico, mi único criterio a la hora de premiarla. De entre las novelas que nos llegaron, era la que mejor definía a sus personajes, la que tenía una mejor arquitectura y una narración más fluida”.

–          Explica que como jurado que ha sido en diversos concursos internacionales, nunca antes había enfrentado una reacción como ésta.

“Es evidente que esta novela, en buena medida autobiográfica, no podía resultar inocente u objetiva a la hora de tratar la “Era Trujillo”. Su autora se encuentra muy involucrada con lo que narra. Pero el juicio para premiarla no tenía que ver con su calidad moral –que a nosotros no nos correspondía juzgar– sino con su tratamiento novelístico. El premio es para la novela, no para su autora. Y desde luego el premio no debe interpretarse como una reivindicación de la figura de Trujillo”, apunta el reconocido escritor.

Biografía

Jorge Volpi (México, 1968) Es licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la UNAM y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca.

 Es autor de varias novelas, como son, A pesar del oscuro silencio (Joaquín Mortiz, 1992; Planeta, 2000), Días de ira, en el volumen Tres bosquejos del mal (Siglo XXI, 1994; Muchnik Editores, 2000), La paz de los sepulcros (Aldus, 1995; Seix Barral, 2007), El temperamento melancólico (Nueva Imagen, 1996; Seix Barral, 2004) Sanar tu piel amarga (Nueva Imagen, 1997; Algaida, 2004) y El juego del Apocalipsis (DeBolsillo, 2000).  También lo es  los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (Editorial Era, 1998) y La guerra y las palabras, Una historia del alzamiento zapatista (Editorial Era en México y Seix Barral en España, 2004).

En 1999 obtuvo el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999), con la cual inició una “Trilogía del siglo XX”, y de la cual se han publicado ediciones en veintisiete idiomas y más de treinta países. En 2004 publicó la segunda parte de la trilogía, El fin de la locura (Seix Barral) y en 2006 la última parte, No será la Tierra (Alfaguara).

Ha sido profesor en las Universidades de Emory, Cornell y Las Américas de Puebla y ha dado conferencias numerosas instituciones educativas en México, Europa, América Latina y Asia. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de México y becario de la Fundación John S. Guggenheim. Actualmente es director del Canal 22, televisión cultural del Estado mexicano.

abril 9, 2010

Premio Nacional de Novela Manuel de Jesús Galván, República Dominicana

Veredicto: Los jurados del Concurso de Novela de la República Dominicana, los escritores Roberto Marcallé Abreu, Jorge Volpi y Manlio Argueta, desean expresar que, tras analizar las obras presentadas a este evento, acordamos conceder por unanimidad el Premio Único a la obra “A la sombra de mi abuelo”, cuya autora es Aída Trujillo.

El jurado considera que la mayor parte de las novelas recibidas está relacionada con hechos de la historia del país como una aspiración de fijar en la memoria histórica momentos fundamentales por los que ha transitado la República Dominicana y en el contexto de una línea que han cultivado y cultivan novelistas de reconocimiento universal.

Este jurado desea manifestar que “A la sombra de mi abuelo” es una obra en la que su autora revela traumas, obsesiones y estigmas derivados de su condición de nieta de Trujillo. La exposición es tan abrumadora que la autora siente la necesidad perentoria de expresarse en tercera persona.

Sus páginas, que pueden leerse en el marco de lo que Norman Mailer y Truman Capote consideran novelas de la realidad, descubren un espíritu atormentado que se afana por desasirse de actitudes apasionadas o emocionales con el deseo de evaluar de manera fría y objetiva los eventos que se produjeron durante los gobiernos en los que su abuelo manejó con mano férrea e implacable los destinos del país.

Deseamos manifestar que la vigorosa negación y el rechazo indeclinable a aspectos censurables de ese ejercicio de Gobierno de una persona vinculada por lazos de sangre a sus más encumbrados responsables, es un notable acto de valentía.

El texto, en su conjunto, está estructurado de manera sugerente y esclarecedora por lo que pasará a ser referencia importante para conocer o vislumbrar hechos y circunstancias cuyo sesgo trágico seguirá vigente por mucho tiempo en la conciencia de los dominicanos.

“A la sombra de mi abuelo” mantiene un equilibrio imparcial entre realidad y ficción. Ambientes y personajes están elaborados a conciencia y se arroja luz sobre situaciones hasta ahora desconocidas. La anécdota se desarrolla sin mayores tropiezos. El texto en su totalidad es aleccionador y trascendente.

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