Aída Trujillo

junio 20, 2010

Primera presentación de “A la sombra de mi abuelo”, julio 2008, artículo en el periódico El Caribe

El 18 de julio de 2008 se hizo la presentación de mi libro, “A la sombra de mi abuelo”, en el Hotel V Centenario de Santo Domingo.

Asimismo se celebró una rueda de prensa a la que asistieron diversos periodistas de distintos periódicos y/o publicaciones.

Este es el comentario que Luis Alberto Muñoz , en representación de El Caribe, hizo del acontecimiento.

Literatura

 

Aída a la sombra de Trujillo

 

Aída Trujillo, nieta del dictador Rafael Leonidas, al presentar su primer libro “A la sombra de mi abuelo”, dijo que la obra coquetea con el género de la autobiografía y la ficción. En la novela presenta al tirano dominicano en otra dimensión: la familiar

 

Por Luis Alberto Muñoz / El Caribe
Sabado 19 de julio del 2008 actualizado a las 12:45 AM
 
Aída Trujillo vino al país para presentar su primera novela, A la sombra de mi abuelo, un texto en el que la autora imprime el punto de vista de una nieta que crece pensando que el padre de su ascendiente paternal es lo más amoroso y tierno del mundo, pero que a medida que va creciendo se atreve a indagar y darle la cara al dictador.

El color rojo del pelo de Aída Trujillo llama la atención desde lejos, un leve guiño de sus labios sirve para acentuar la palabra que sale de su boca, frases e ideas que se atiborran con ese acento característico de España.

La hija de Ramfis Trujillo aseguró tajantemente en el encuentro con la prensa local que jamás ha pretendido escribir un tratado de historia, porque de eso ya existe suficiente material, sino que la idea la percibe como un desahogo espiritual, que puede ayudar a muchas personas, según confesó Aída en entrevista con El Caribe.
La redacción de A la sombra de mi abuelo (Editorial Norma) está mezclada con hechos históricos e increíbles, combinados por muchos toques de fantasía en donde se echó a volar la imaginación.

La motivación del texto fue un diario íntimo de la autora escrito hace más de 10 años, pero cuando la cronología de su vida le tocó darle la cara a su abuelo, necesitó crear un desahogo y así comenzó a escribir el libro.
Para la escritora, su abuelo y Trujillo son dos personas distintas entre sí, el primero, según sus palabras, el ser más amoroso y tierno de su infancia; el segundo, el dictador, un sistema de gobernar que no comparte para nada Aída, porque lo suyo está alejado de la violencia y crímenes relacionados con las tiranías.

Bajo esa dinámica la novelista subrayó que está casi segura que su abuelo para aquella época habría sido elegido democráticamente, solo que le dio miedo perder el poder y sacó lo peor de sí.
Y aunque el ajusticiamiento de “El Jefe” -como se le decía a Trujillo- sucedió hace 47 años atrás, aún el sarcoma de su imagen persigue a los descendientes de su familia, un tatuaje moral que les resulta imposible borrar.

El latigazo por tener este linaje también ha sido objeto de muchas opiniones, como la que mencionó Aída que sucedió hace un par de años en España, al ser mal recibida en casa de los amigos de una pariente por el solo hecho de ser la nieta del que llevó las riendas de República Dominicana desde 1930 a 1961.

Pero eso no es todo, la escritora también manifestó que incluso aquí en el país le es imposible comprar un terreno o adquirir un departamento, porque en cualquier momento se lo pueden expropiar, “Balaguer dejó estipulado esto por ley, para alejarse del régimen trujillista, incluso, a mis hijos les afecta este mandato, hemos sido marcados”, destacó.
La autora confidenció a El Caribe que aunque hay mucha gente que critica con mucho recelo la gestión que hizo su abuelo en el país, también hay aquellos que le han comentado que cuando éste gobernaba no existía delincuencia y otros males que afectan a la sociedad actual.

Aída también mencionó lo que ha pasado en su país de residencia, España, con la figura de Franco y cómo sus descendientes son tratados en estos días.

“Él vivió, y murió como un dictador tendido en su cama en 1975.

Ahora sus familiares allá son parte del jet set y no son señalados por las acciones del tirano, no entiendo por qué  después de tantos años Trujillo sigue causando tanto morbo.

“No me gustó la fiesta del chivo”

Aída Trujillo también fue indagada acerca de su percepción sobre La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, libro que se convirtió en un verdadero éxito editorial y que puso en la atención del mundo entero la figura del dictador de República Dominicana.

“Fui la única de mi familia que estuvo en el lanzamiento del libro y aquella vez lo hice con todo el valor del mundo”, recordó.

La autora también agregó: “Ese tipo de literatura no me gusta porque es muy violenta, algo que me afecta muchísimo, compré el libro solo porque tenía una cierta relación conmigo, pero para mi percepción ha sido el peor libro que he leído de Vargas Llosa”.

mayo 13, 2010

Reportaje y entrevista en el Periódico El País de España

Reportaje y entrevista por Julia Luzán, periódico El país (España), 19/07/2009

El País semanal

REPORTAJE: PERSONAJE

Mi abuelo, El DictadorJULIA LUZÁN 19/07/2009

Palacio Nacional, Santo Domingo, República Dominicana

Palacio Nacional, Santo Domingo, República Dominicana

Sanguinario, cruel. Rafael Leónidas Trujillo, contemporáneo y amigo de Franco, tiranizó a millones de personas en la República Dominicana durante más de tres décadas. Vargas Llosa lo retrató en ‘La Fiesta del Chivo’. Ahora es su nieta quien descubre cómo fue en realidad aquel hombre.

Cuando veo los resultados sobre quién fue aquel político, Rafael Leónidas Trujillo, aunque reconozca que hiciste algunas cosas buenas por el país, no puedo aceptarte. Lo siento, abuelo…”. Aída Trujillo (Santo Domingo, 1952), hija de Octavia Ricart, Tantana, y Ramfis Trujillo, nieta del hombre al que llamaban El Jefe, Chapita (por su afición a las condecoraciones) o El Chivo, uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX -“el que podía hacer que el agua se volviera vino y los panes se multiplicaran, si le daba en los cojones”, como lo describió Mario Vargas Llosa en La Fiesta del Chivo (Alfaguara)-, el que gobernó la República Dominicana durante tres décadas, entre 1930 y 1961, ha querido dar a conocer al mundo su profundo dolor al enfrentarse a la realidad de su vida en el libro, aún inédito en España, A la sombra de mi abuelo (Norma Editorial).

Trujillo, años treinta

Trujillo, años treinta

Once años ha pasado la nieta de Trujillo dando forma a este relato, con el que ha logrado el Premio Nacional de Novela 2009 en la República Dominicana.”Todo empezó porque quería desahogar mi tristeza, mi indignación, mi rabia. Sentía que debía descubrir quién era mi abuelo, el dictador, el torturador, no mi abuelito al que adoraba y al que sigo queriendo, aunque he sido duramente criticada por ello y por decir que él fue lo más tierno de mi infancia”.

De aquellosrecuerdos en el Palacio Nacional en los años sesenta, en la bautizada por la megalomanía del dictador Ciudad Trujillo, Aída recuerda los fastos y el oropel que rodeadan a su abuelo. “Él venía de una familia muy humilde y le gustaban los uniformes y las plumas, era muy sudamericanazo”.

Los Trujillo vivían en el mejor de los mundos. El apuesto Ramfis seduciendo a mujeres con su amigo el playboy Porfirio Rubirosa, mientras su esposa, Tantana, sufría en silencio. Ella y su hija Aída fueron las favoritas del general: “Mi abuelo era un ser maravilloso, tierno, bueno”. Pero Ramfis decidió que Aída y su hermana María Altagracia estudiaran en un internado de Suiza. Fue allí donde aquel 30 de mayo de 1961 recibieron la noticia de la muerte del abuelo. “Yo no lo creí. Si me hubiera dicho que se había muerto en su cama, me hubiera dolido, pero lo hubiera aceptado, pero al decir que lo habían matado…”.

Aída relata su historia con pasión. Su rostro muestra las cicatrices de una vida arrasada por maridos, amantes, pérdidas y desgracias. Dice que ya de niña comenzó a hacerse preguntas, “pero no quería respuestas”. Su familia respondía con evasivas. En su casa jamás vio fotos de su abuelo. “Había como un rechazo. Ahora me arrepiento, pero he tirado cosas que tendrían un valor histórico. Decidí que iba a pasar del tema, corrí un tupido velo y me olvidé. Cuando mi abuelo murió, hubo saqueos de las casas de mi familia, Joaquín Balaguer [presidente de la República Dominicana] incluso derribó la de mi abuelo”.

Luego llegó el exilio. “Nos fuimos todos a París, y allí estaba la que fue la segunda mujer de mi padre, Lita. Se me juntó todo: la muerte de mi abuelo, mi madre destrozada… De los seis hermanos, todos, excepto dos, nos fuimos con ella a Roma. Mi madre tenía miedo y nos inscribió en el colegio con su apellido, éramos los Ricart, un símbolo de la oposición al régimen de Trujillo. Después de una temporada en Roma nos vinimos a España. Carmen Polo y Francisco Franco eran mis padrinos, y mi padre, Ramfis, vivía ya en Madrid. Muchas veces me río cuando pienso en sus deseos de una educación europea para sus hijos y nos manda a España, a una dictadura franquista…”.

Bautizo de Aída

Bautizo de Aída

En 1975, de forma fortuita, Aída se da de bruces con la verdad. “Volví de nuevo a mi país cuando murió mi abuela materna, Nieves, y me reencontré con mi niñez, con los olores, la luz”. A partir de entonces viajó a menudo a Santo Domingo. Lo hacía cada vez que entraba en conflicto con su segundo marido, José Manuel Inchausti, Tinín, al que se refiere siempre como “el torero”.

En una de esas escapadas, paseando por el centro de la ciudad caribeña, “algo me empujó a una librería. Compré seis u ocho libros sobre mi abuelo y me fui para el hotel Hispaniola. Me lancé, ávidamente, a hojearlos y fue un impacto terrible, muy doloroso, no puedo ni explicarlo con palabras. No me lo quería creer, pero estaba ahí. Libro que cogía, libro que ponía aún peor a mi abuelo. Lloré como una loca, me fui a la piscina y comencé a tomar copas. Tantas que el tipo del bar me dijo: ‘Señorita, le voy a traer alguna picadera pa que no se me maree’. Y yo pensaba, si supieras quién soy, lo mismo no me traías nada. Tiré los libros y regresé a España”.

En A la sombra de mi abuelo, Aída Trujillo fantasea con personajes como Desarraigo, Abandono, Dolor, Desesperación, Democracia, Criterio… ” Son sentimientos que he volcado en el libro como si fueran personas. Criterio entró en mi vida aquella noche, en 1975, en que descubrí quién fue realmente mi abuelo”. Los asesinatos de Galíndez, del piloto Murphy, de las hermanas Mirabal, ningún crimen o tortura de Trujillo se escamotea en el relato y en la memoria de la nieta. Son cosas que no han gustado a su familia . “Soy la oveja negra. Algunos lo admiten porque lo vieron. Con mi madre (murió hace 16 años) hubiera discutido; ella me decía: ‘Es tu abuelo, tú no tienes derecho’…, y yo replicaba que era un asesino, un tal, un cual, y se enfadaba mucho conmigo. Aunque paradójicamente fue quien me narró muchas de las cosas que yo recojo en mi libro”.

Escribir el libro ha sido su mejor terapia. “Al principio me costó mucho. Lloraba, apartaba el ordenador como si fuera un enemigo. El recuerdo de mi abuelo era como un cuchillo que me clavaban en el corazón. En el libro soy implacable. Todavía hoy, cuando hay gente que me viene a hablar bien de mi abuelo, yo les discuto. No se pueden justificar los crímenes, las torturas de esa era”.

Aída ha conocido a algún superviviente de las víctimas de Trujillo. Ha hablado con un sobrino de las Mirabal. “Yo siento, de rebote, una cierta culpabilidad con respecto a esas personas que me han dado una lección increíble porque son muy tolerantes y han sabido separarme a mí de mi abuelo”.

La sangre gaditana que le legó su abuela Nieves corre por las venas de Aída. Aprendió a bailar flamenco y, ya separada del torero, debutó en 1982 en uno de los tablaos más populares de Madrid, Los Canasteros. “Esa época fue

Gerardo Iglesias, ex Secretario General de Izquierda Unida (España)

Gerardo Iglesias, ex Secretario General de Izquiera Unida (España)

fundamental para plantarle cara a mi vida. Empecé a contactar con gente de izquierdas y aunque escuchaba cosas que me dolían, yo quería saber más. Algunos, al oír mi nombre, se quedaban pasmados. Conocí a Gerardo Iglesias, el que fue secretario del PCE, en 1987, y surgió el romance. Fue muy comprensivo conmigo”.

Tablao flamenco Los Canasteros (1982) con Juan Carmona (Ketama) y Diego Losada

Tablao flamenco Los Canasteros (1982) con Juan Carmona (Ketama) y Diego Losada

-¿Qué sintió cuándo se publicó La Fiesta del Chivo, un libro que habla con crudeza de su abuelo?

-Vargas Llosa es un gran escritor y La Fiesta del Chivo es una gran novela, pero, a mi modo de ver, demasiado basada en la sexualidad y con mucho morbo con el caso de los ajusticiadores de mi abuelo [los héroes del 30 de mayo], los que pusieron fin a su vida. Dos de ellos vivieron, a los otros se los cargó mi padre, algo que a mí me parece horrible, pero fue lo que le dio a él por hacer. Un 30 de mayo del año 2000, -ya había salido el libro de Vargas Llosa- le digo a mi hijo pequeño: ‘Hoy es el día en que mataron a tu bisabuelo’, y él me preguntó quiénes fueron; le dije que eso no importa, que él también mató a muchas personas, y me contestó: ‘Entonces es normal que lo mataran. Era un dictador’. En ningún momento digo en A la sombra de mi abuelo que las personas que pusieron fin a su vida fueran unos asesinos. Quienes critican que me hayan dado un premio por escribir sobre Trujillo han cogido el libro por donde les ha dado la gana. Nunca hablo de ellos como asesinos, afirmo que si todo un pueblo les llama ajusticiadores, pues así serán.

Dolida por quienes han hecho imposible ir a Santo Domingo a recoger su premio y agradecida a los escritores y a los que eligieron su libro como el mejor, asegura que lo hará en breve. “De este año no pasa”, afirma tozuda.

                                                                                    ——————————————-

NOTA

Como ocurre a menudo, tengo que hacer alguna aclaración a esta entrevista.  A veces el entrevistado no se expresa bien o el periodista no le entiende.

Lo haré en una sección:  Aclaraciones a algunas entrevistas.

mayo 4, 2010

Basilio Belliard, Director de Gestion Literaria, Coordinador de los Premios Anuales de Literatura de la Secretaria de Estado de Cultura, República Dominicana

Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo

Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo

Carta a Juan José Ayuso

El pasado 23 de junio  leí en su columna “Al Día” del vespertino “El Nacional” una nota que me sacudió la conciencia, en la que usted califica como un “fraude” la concesión del Premio Nacional de Novela a Aída Trujillo por su obra A la sombra de mi abuelo. Lo primero que debo decirle es que un fraude es un delito y de ello usted acusa a la editorial Norma y/o Aída Trujillo por someterla al concurso. Debo decirle que ellos como editorial tienen todo el derecho, igual que cualquier otra editorial que haya publicado un libro de autor dominicano, y hasta donde todos sabemos, Aída Trujillo es dominicana, como usted y como yo. Nosotros como administradores del certamen estamos en la absoluta libertad y derecho de aceptar todo libro de los géneros a los que convocamos porque no hay censuras para los temas, ni para los autores nacionales. Los temas son libres, así como las formas artísticas, según lo establecen las bases del concurso (Art.9), por lo tanto no había ninguna razón para impedir que el libro participara del certamen. De hacerlo hubiéramos caído en la ilegalidad y la arbitrariedad, que tanta sangre, sudor y lágrima nos ha costado a los dominicanos erradicar del seno de nuestra sociedad. Tampoco podíamos recibirlo y luego secuestrarlo para no enviárselo a los jurados porque cada participante llena una aplicación al momento de inscribir su obra inédita o publicada. De igual modo, el jurado no cometió ningún fraude porque ellos son escogidos para premiar una obra y descartar el resto. Entonces, ¿dónde está el fraude? Tampoco ningunos de los jurados está vinculado al grupo editorial Norma, entidad que publicó el libro, como se ha querido decir. 

Usted dice que se trata de un “relato novelado”. Hasta donde yo sé ese género no está contemplado en la convocatoria que hacemos cada año. Para sus conocimientos y fines de lugar, y por si no lo sabe, los géneros de los Premios Anuales de Literatura son: novela, cuento, teatro, poesía, literatura infanto-juvenil, historia y ensayo. Debo decirle que A la sombra de mi abuelo fue sometida por la editorial Norma como novela, porque así lo entendieron ellos y así se la enviamos a los jurados. Por si no los sabe, en una novela cabe el ensayo, el relato, la poesía, la historia, la autobiografía, la memoria, el teatro…todo, pues es un cajón de sastre, y más aún en la época actual. Si no es así, ¿qué son Rayuela, Paradiso, La búsqueda del tiempo perdido, Ulises, etc.? Yo no debo defender la novela ni a los jurados, pero sí este premio que administramos con absoluta transparencia, buena fe y profesionalidad, y donde no hay la menor interferencia en las decisiones de los jurados, quienes hacen su trabajo con total libertad y soberanía. Y ahora más que nunca quedó demostrado que, ni el Secretario de Cultura ni un servidor, actuamos con criterios personales para premiar determinado autor (a) o libro, ni mucho menos intervenimos en las decisiones de los jurados porque no tenemos derecho ni a voz ni a voto, ni participamos de las deliberaciones. Tampoco damos a conocer los miembros de los jurados, sino cuando se dan a conocer los ganadores, contrario a como se hacía en el pasado, así como tampoco nadie puede decir que por parte de los organizadores del concurso se divulgaron previamente los nombres de los galardonados.

Yo leí la novela y puedo hablar, pero no debo hacerlo para evitar malentendidos, y por razones éticas y técnicas, debo mantener distancia y evitar opinar sobre ella. Sí debo decirle que muchos intelectuales no la han leído y opinan movidos por intereses políticos, envidia, mala fe y resentimiento. Y algunos han subordinado su formación intelectual y aun su conocimiento de la novela y la teoría de la novela, con el propósito de enturbiar el premio o para desconocer a la autora y su obra. Con la intolerancia y la arbitrariedad le hacemos un “flaco servicio” a la causa por la que lucharon nuestros héroes y mártires en el camino de la libertad. No hay fraude cuando se actúa apegamos a los principios de las reglas de un concurso ni cuando se respeta la decisión de un jurado calificador ni cuando se acepta que una obra literaria participe de un certamen, cuyas bases no prohíban. Para descalificar un premio y a sus organizadores por una decisión de un jurado hay que conocer las bases del mismo, conocer la obra premiada y los procedimientos de admisión de las obras. Usted se pregunta ¿por qué extranjeros para un concurso nacional? Mi respuesta es: porque son los mismos autores dominicanos los que no confían en sus autores como jurados. Además había por años un clamor generalizado de que había que utilizar los servicios de jurados extranjeros para evitar el tráfico de influencias y los cabildeos y para darles mayor legitimidad y transparencia a los veredictos de los jurados. Si usted observa, sólo en historia los jurados son exclusivamente dominicanos porque se trata de obras sobre temas nacionales. Debo decirle que una obra de ficción (poesía, novela, cuento o teatro) perfectamente puede ser evaluada por un jurado extranjero porque una obra literaria es universal y sus valores trascienden lo local. En otros países, por si no lo sabe, se hace lo mismo. Al contrario, más que desayudar, ayuda a difundir nuestras letras y a colocar nuestros autores bajo el tamiz del juicio de expertos extranjeros. En novela, los jurados internacionales Jorge Volpi y Manlio Argueta, lejos de desacreditar el premio, lo prestigian y enaltecen, debido a su prestigio, fama y calidad de su obra.

Espero que estas precisiones no se malinterpreten. Simplemente se las hago en razón de que soy y he sido el responsable de administrar estos premios con absoluto celo, transparencia y profesionalidad, y porque me dolió leer en su artículo la palabra “fraude”, que nos trae tantos malos recuerdos para el proceso democrático del país.  Mi conciencia está tranquila porque he cumplido con un deber institucional e histórico muy difícil, pero que me ha dado también muchas satisfacciones del deber cumplido. Que quede claro: la Secretaría de Cultura sólo administra los premios. Quienes otorgan los premios son los jurados, y cuya decisión es soberana e inapelable. Y eso ha hecho esta Secretaría de Estado.     

Atentamente.

Basilio Belliard

Director de Gestión Literaria

mayo 2, 2010

Manlio Argueta, escritor, Jurado del Premio Nacional de Novela 2009, Manuel de Jesús Galván, República Dominicana

Manlio Argueta

Manlio Argueta

Las declaraciones de Manlio Argueta, escritor y jurado en esta ocasión, tras habérsele concedido el Premio Nacional de Novela de República Dominicana al libro “A la sombra de mi abuelo”, fueron las siguientes:

–         El escritor salvadoreño, también de mucho prestigio y de militancia izquierdista, deja abierta la posibilidad de tomar “alguna medida sabia” que no ofenda ni al escritor, ni al jurado, ni los sentimientos de quienes sienten las heridas”, aun cuando no especifica si se pretende modificar el veredicto.

“Soy de un país donde hubo una guerra que, por lo que tuvo de sucia, murieron miles en condiciones deleznables que no puedo describir para no hacer vomitar al lector, pero les doy una pista: aquí no hubo prisioneros políticos, la persona civil capturada bajo sospechas era desaparecida y ni sus mismos familiares podían acudir a honrar sus restos bajo el peligro de muerte. Nuestra historia ha sido así desde la independencia en 1821. En 1932 hubo una masacre campesina que sobrepasó los 30 mil muertos. En fin, toda una historia de carnicería”, señaló Argueta.

Agregó que, sin embargo,  “en este fecha que elaboro estas notas, el partido que representó a la guerrilla, está recibiendo el poder de parte de su principal contendiente en la guerra”.

Argueta dijo que  “Estoy en una situación como si me estuviera entrometiendo en las emociones y sentimientos de los dominicanos, en sus acciones políticas, lo cual no deseo. Quisimos calificar una obra literaria. Muchas de las obras, casi el cien por ciento, eran políticas y casi el 90% se referían a la dictadura del trujillismo. No puedo hablar por los jurados, ni fijar una posición al margen de ellos. Necesitamos reflexionar y sobre todo dar un apoyo a quienes organizan el certamen sin culpa por la decisión de los jurados.”

 Explica que, como jurado, se valoró el aporte literario. “La obra ganadora no pondera ni justifica la dictadura, es un libro con mucha emoción, expresa todas las dificultades que pasó una joven por tener un abuelo que ella no había escogido.”

Detalla que nadie escoge a sus progenitores. “Sería interesante conocer los sentimientos de un descendiente de los grandes dictadores democráticos y no democráticos que ha tenido la historia de la humanidad. Puede ser ofensivo al principio, pero al fin se convierte en parte de la historia. Aunque el libro premiado no es necesariamente una obra histórica, es una novela autobiográfica de la autora, la nieta de Trujillo. Habría que reflexionar si acaso se debe cobrar la cuenta a los descendientes de alguien que atentó contra la vida de miles”.

BIOGRAFÍA:

Novelista y poeta. Nació en San Miguel, El Salvador, 1935. Terminó sus estudios de doctorado en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, Universidad de El Salvador, donde se destacó como fundador del Circulo Literario Universitario, 1956, una de las promociones literarias más prestigiosas en su país, que formó parte de la Generación Comprometida, de gran reconocimiento literario. Hijo de Adelina Argueta y Julio Cañas.

Ha sido editor y profesor universitario en Costa Rica, Estados Unidos y El Salvador. Fue Director de la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), Costa Rica, así como jefe de producción. Fundador y Director de la Editorial Marca, San José, Costa Rica. Trabajó como editor en otras tres editoriales de Costa Rica.

Ha sido dos veces Director de la Editorial Universitaria de la Universidad de El Salvador (1971-72 y 1994-95). Director co-fundador de la Revista Pájara Pinta y Director de Revista Universidad, Director de la Librería Universitaria (1995-96). Fue Secretario de Comunicaciones (1994-95) y Director de Relaciones Nacionales e Internacionales de esa misma Universidad (1996-2000), donde impulsa el proyecto para la construcción de la villa Olímpica en la Universidad de el Salvador, 1999.

Vivió en Costa Rica desde 1972 a 1993, donde fue profesor por ocho años de la Universidad de Costa Rica (Cátedra Apreciación Artística) y dos años de la Universidad Nacional, Heredia (Talleres Libres de Poesía y Cuento). Fue fundador y por diez años Presidente de la ONG Instituto Cultural Costarricense-Salvadoreño donde hizo labor de intercambio artístico centroamericano y Europa.

A partir del año 2000 es Director de la Biblioteca Nacional de El Salvador, CONCULTURA, San Salvador.

marzo 6, 2010

PREMIO NACIONAL DE NOVELA DE REPUBLICA DOMINICANA

27 de Mayo del 2009, 12:00 AMCultura anuncia ganadores Premios Anuales de Literatura y Música

 
 

Con la presencia del Secretario de Estado de Cultura, licenciado José Rafael Lantigua se dio a conocer el veredicto de los “Premios Anuales de Literatura y Música”, correspondiente a la edición 2008.  Los ganadores recibirán como premio 250 mil pesos cada uno, certificado y la publicación de las obras inéditas.

La actividad coordinada por la SEC y la Dirección de Gestión Literaria, tuvo lugar en la Sala de Arte Ramón Oviedo, a las 5:00 de la tarde, y contó con la asistencia de autoridades de la institución y personalidades del ámbito artístico y cultural del país.

 Los Premios Anuales de Literatura están destinados a galardonar los libros de escritores dominicanos que sean juzgados como los más sobresalientes durante el año en los distintos géneros literarios, así como promover el cultivo de la literatura y la trascendencia del oficio en República Dominicana.

El Premio Nacional de Novela Manuel de Jesús Galván lo ganó la obra “A la sombra de mi abuelo”, de Aída Trujillo.

Novela JURADO:

Manlio Argueta (El Salvador), Jorge Volpi (México) y Roberto Marcalle Abreu.

Prensa CIG

 
 

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