Aída Trujillo

junio 7, 2011

Publicaciones en el periódico El Nacional, Perdónenme porque, de nuevo, este escrito trata sobre la pérdida de mi hijo Jaime

2 Junio 2011, 12:42 PM

Jaime y yo, cortesía de Vilma, una divina "Dama del Golf" de Rep. Dominicana

Jaime y yo, cortesía de Vilma Márquez, una divina "Dama del Golf" de Rep. Dominicana

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

 

Perdónenme porque, de nuevo, este escrito trata sobre la pérdida de mi hijo Jaim

Trabajando de ayudante de decoración en la película "Krapatchouk" de Enrique Gabriel

Trabajando de ayudante de decoración en la película "Krapatchouk" de Enrique Gabriel

En estos días, muchas noticias internacionales pero, sobre todo, nacionales ocupan las páginas de los periódicos más notables del país. He preferido hacer referencia a algo que no es trascendental para la gente en general. Solo para mí y los que queríamos a Jaime Mª, mi malogrado hijo.

He intentado escribir sobre algo que sea de más interés para mis lectores. Y, durante este mes, lo conseguí, no sin esfuerzos.

Escribí una primera y una segunda parte de lo que significa históricamente el 2 de mayo en España. Escribí sobre la historia de la tortilla de patatas, etc.

Tengo muchos más artículos que considero histórica y/o curiosamente interesantes.

Cartel de "Krapatchouk" en España

Cartel de "Krapatchouk" en España

Pero hoy ya no he podido más. Mis escritos salen normalmente los jueves, de modo que mañana se cumplirá un mes del nacimiento de mi hijo Jaime, al que perdí el 5 de julio del pasado año.

Al mes del nacimiento de Jaime Mª, con su traje de Bautizo

Al mes del nacimiento de Jaime Mª, con su traje de Bautizo

Detalle de un cuadro de Goya sobre el "Dos de mayo"

Detalle de un cuadro de Goya sobre el "Dos de mayo"

Él nació el dos de mayo de 1973, fecha histórica por excelencia, en España.  En ella me amparé para intentar olvidar que, para mí, ese día tenía, y sigue teniendo, otra importancia.

Ni siquiera me atreví a mencionar esto en mi blog, para no aburrir y porque, cuando lo intentaba, me echaba a llorar. Pero ya no he aguantado el nombrarle pues éste ha sido su primer cumpleaños fuera de este mundo, en otro plano.

Habría cumplido treinta y ocho años, en plena flor de juventud. Pero la muerte no respeta ni fechas ni circunstancias.

Espero que puedan comprender mi estado de ánimo, mi tristeza y desazón.

Me prometí, a mí misma, no mencionar el apellido Trujillo en esta página, si no era, como es natural, para firmar.  Y no voy a hacerlo, por mucho que se me provoque.

Esta columnita se llama “Vivencias cotidianas de allí y aquí” y la empecé, repleta de ilusión, para narrar cosas que ocurren “allí y aquí” hoy en día, o en el pasado, pero que nada tengan que ver con la política de mi país natal.

Quizás resulte, para muchos, bastante menos interesante que las que escriben mis compañeros. Pero sé que, a quienes les agrade, les resultará atrayente leerla.

Tristeza del alma

Tristeza del alma

Esta se la dedico a las madres que hayan perdido a un hijo que, como ellas saben tan bien como yo, es lo más doloroso que le puede ocurrir a una mujer.

Este año no he podido llamar a Jaime Mª para felicitarle. Pero le felicito, desde este mundo absurdo, por estar disfrutando de una vida más satisfactoria que esta.

Aunque, la verdad, le echo demasiado de menos.

Gracias por leer esto hasta el final. Prometo que, la semana próxima, procuraré tratar de un tema menos personal y que aporte algo de sabiduría, cultura, curiosidad, etc., a quien le apetezca.

agosto 29, 2010

Publicaciones en el periódico El Nacional, “Primer cumpleaños de una madre tras la pérdida de un hijo”

28 Agosto 2010, 12:54 PM
Vivencias cotidianas de allí y aquí
Escrito por: Aida Trujillo (aidatrujillo.wordpress.com)

Primer cumpleaños de una madre tras la pérdida de un hijo.

Se me murió mi rosa...

Se me murió mi rosa...

El pasado 23 de este mes fue el día de mi cumpleaños.   Todos los que me quieren intentaron alegrarme, llamándome y ofreciéndome regalos. Agradezco su amor…

Pero  el lunes resultó ser muy difícil de sobrellevar para mí.  Ha sido el primer aniversario acompañada por la dolorosa ausencia de mi hijo Jaime, fallecido en julio.

Lo primero que eché en falta, al despertar, fue su llamada telefónica desde Madrid.

Mi Jaime querido me hubiera felicitado, me hubiera mandado besos, buenos deseos y, después, me habría dicho “Mami, te tengo que dejar porque ya sabes que esto sale caro…  ¡Pero te quiero mucho!”.

Me parece estar escuchando su voz al otro lado de la línea…

Dicen los expertos que, cuando se pierde a un ser querido, el primer año es el más difícil.  Los acontecimientos se suceden, sin él, por primera vez.  Uno siente un inmenso vacío y una tristeza indescriptible.  Sobre todo cuando se trata de un hijo… Yo siento que este penar me acompañará mientras viva.

He perdido a mis padres, a dos de mis hermanos, a amigos que eran más que hermanos para mí.   Sufrí mucho cuando se fueron.

Pero este dolor por la muerte de mi hijo es único, apoteósicamente duro.  Hubiese preferido no haber tenido que llegar a conocerlo.  Lo natural es que yo me hubiese ido antes que él.

Siempre provocó en mí una profunda pena la tristeza de los padres que han perdido a un hijo.  Y  hoy, que la vivo en carne propia, aún más.   Ahora sé que no se asemeja en absoluto a lo que nos podemos imaginar, que se queda en lo que es, un sentimiento de temor y nada más…

El Dr. Jorge Bucay, célebre psicoterapeuta y escritor de múltiples libros, natural de la hermosa ciudad de Buenos Aires, en “El Camino de las Lágrimas”, nos dice (sic):

“Es que, en la muerte de un hijo, al dolor, a la congoja y a la sensación de aniquilamiento afectivo, hay que agregarle la vivencia de la mutilación.  La mayoría de los padres viven este acontecimiento como la pérdida de una parte central de sí mismos y como la destrucción de las perspectivas y esperanzas de futuro.”

Cuando mi hijo falleció hice público mi dolor.  Fue una forma, como cualquier otra, de intentar, infructuosamente, consolarme.  Fue una manera de que su muerte no resultase anónima.   Eso también duele…

Alguien, que no me quiere bien, pretendió herirme y divulgó en una conocida web que “cuando el alma cruje sobran las palabras y basta con las lágrimas”.

Respondí, ahí mismo, con el corazón herido por mi gran pérdida, que “Cuando el alma cruje no sobran las palabras ni bastan las lágrimas… ¡Si no, no existiría la poesía!”.

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