Aída Trujillo

octubre 30, 2011

Agradecimientos a Matty Frías, por su artículo en el periódico El Nacional, en la que hace mención de mi recién estrenada novela, “Más allá de la Muerte”.

Con estas breves palabras, quiero dar las gracias a Matty Frías, a quien aún no tengo el placer de conocer personalmente, por sus felicitaciones en su columna publicada en ese respetado y destacado diario, que es El Nacional.

De igual modo, deseo expresarle que me ha agradado mucho su forma de redactar y plantear los varios temas que aparecen en la misma.

Asimismo, quiero agradecer que mencione a mi editor, D. Guillermo Cote, Gerente General de Edicaribe, y le anime a  seguir apoyando a los escritores autóctonos.

Colaboradora de la Asociación Dominicana de Cronistas de Sociales, ADCS, desde sus comienzos, Matty Frías, es una destacada comunicadora y publicista.

 

Este es su escrito en la sección “¿Qué Pasa?”, del 4 Octubre de 2011, en El Nacional:

Matty Frías

Matty Frías

 

4 Octubre 2011, 10:42 AM

SE SUBE EL TELON

Esperanza en selva de concreto…

Escrito por: Matty Frías (matty.frias@gmail.com)

 

 

Sube el telón… Y aparece “la esperanza”…Entusiasta, motivadora y generadora…Llenando de luz la oscuridad, sembrando la semilla de la espera con Fe…Segura como el sol que sale todos los días…Confiada en que la verdad resurge sin que se busque, pues fluye como río sin cause, en su momento justo…Baja el Telón…

*Sube el Telón…  Para reafirmar que cada vez más el mundo crece desproporcionalmente, y que nuestra sociedad se va convirtiendo en una selva  de edificios de concretos…Me preocupa la cantidad de edificios que se construyen sin control…La contaminación aumenta más en la medida en que no se cumplan las reglas del juego…Baja el Telón… 

*Sube el Telón…Y en la medida en que crece la población, también crece la delincuencia, y es más grande la burbuja en la que la gente se encuentra y no se da cuenta de la realidad…Hay que precaver para después no lamentar…Falta mucha prudencia en todos los ámbitos…Baja el Telón…

*Sube el Telón…Para felicitar la nueva directiva de la Asociación Dominicana de Cronistas Sociales…Presidida por la incansable profesional de la comunicación, Jenny Lovera…Auguramos éxitos a su gestión pues ella al igual que su equipo tienen las mejores intenciones de mejorar la ADCS…Éxitos! Baja el Telón…

Jenny Lovera

Jenny Lovera

*Sube el Telón… Para reconocer, que a cada quien le llega su tiempo, pues todo está escrito y nada se omite, si nos pertenece…Como dice el viejo refrán: “No hay mal que dure cien años”…Y todo Dios lo ve…Baja el Telón…

Aída Trujillo con Guillermo Cote, de Ediciones Unidas del Caribe

Aída Trujillo con Guillermo Cote, de Ediciones Unidas del Caribe

*Sube el Telón…Para felicitar a la escritora Aida Trujillo, ganadora del Premio Nacional de Literatura por su primer libro “A la Sombra de mi abuelo”, regresa a hora con su nueva obra “Más  allá de la Muerte”, de la mano de Editora del Caribe…Guillermo Cote, gerente general de la empresa apoyando a los valores nacionales de la pluma…Hurra! Baja el Telón…

*Sube el Telón… Para llegar al final, exhausta de ver para creer,  reconociendo que cada cabeza es un mundo  tan distinto, y que la esperanza es lo último que se pierde…Que la Paz y la Fe les acompañen siempre…   Cuídense mucho, por dentro y por fuera…Les espera…ABRIL.

 

agosto 13, 2010

Publicaciones en el periódico Listín Diario de República Dominicana, Nieta de Trujillo no comparte contenido

La República 26 Febrero 2010, 12:55 AM

REACCIONES

Nieta de Trujillo no comparte contenido

CRÍTICA. AÍDA DICE QUE SU TÍA NO DEBE MENCIONAR A PERSONAS MUERTAS

Razonamiento. Aída Trujillo considera que Angelita Trujillo debió hacer la publicación cuando las personas que menciona estaban vivas.

Razonamiento. Aída Trujillo considera que Angelita Trujillo debió hacer la publicación cuando las personas que menciona estaban vivas.

Viviano de León
vivianodeleon@listindiario.com

Santo Domingo.- Aída Trujillo Ricart, la nieta de Rafael Leonidas Trujillo y sobrina de Angelita Trujillo, dijo ayer que no comparte la afirmación hecha por su tía en su libro “Trujillo, mi padre: En mis memorias, Angelita”, en el sentido de que el dictador no mandó a matar a las hermanas Mirabal.

Aída Trujillo, tras reiterar en varias ocasiones que no es partidaria de las dictaduras, consideró que su tía Angelita Trujillo no debe estar embarrando a personas que ya están muertas “como Luis Amiama Tió”.

A su juicio, ella debió hacer la publicación cuando las personas que  menciona en el libro estaban vivas para que se pudieran defender.

“La verdad es que no me parece que después de casi 49 años de la muerte de Trujillo se venga a decir cosas de esas, no sé, pero yo no estoy de acuerdo con ella, simplemente, y creo que han pasado muchos años para venir a decir cosas de personas incluso ya fallecidas, por ejemplo de Luis Amiama Tió. No me parce correcto porque cualquier cosa ella tenía que decirlo cuando él estaba vivo para que pudiera defenderse”, dijo.

Contra las dictaduras
Fue reiterativa al señalar que todo el tiempo, y a sus 57 años de edad, siempre ha estado en contra de cualquier tipo de dictaduras. “Usted lo sabe como periodista que es, que yo lo he repetido tantas veces que soy antidictaduras, que estoy en contra de los crímenes y de los abusos”, reiteró.

Aída Trujillo entiende que cualquier pueblo puede superar todos sus problemas y salir de la pobreza sin la necesidad de una dictadura, a la vez que afirmó que en España, donde residió hasta hace cinco meses, luchó por la democracia.

Aída Trujillo es la tercera hija del primer matrimonio de Ramfis Trujillo, primer hijo varón de quien fuera considerado el tirano del Caribe.

Trujillo

Trujillo

Cuando se le preguntó acerca de qué opinaba de la dictadura de su abuelo respondió que no le gustan las cosas impuestas.

Escribió la obra “A la sombra de mi abuelo”, en la cual advirtió que no se le puede catalogar como “trujillista”.

Reiteró que a su abuelo lo sigue queriendo en el plano familiar, pero que a estas alturas, pese a sus pro y sus contras, no puede dejar de quererlo como su abuelo, aunque esté en contra de cualquier dictadura, ya sea de derecha o de izquierda.

PINCELADAS SOBRE EL ASCENSO DE TRUJILLO
El militar y político Rafael Leónidas Trujillo gobernó República Dominicana desde 1930 hasta el 1961, aunque a veces la presidencia fuera ocupada por sus colaboradores.

Fue teniente de la Guardia Nacional desde 1918 hasta 1921, cuando República Dominicana se hallaba bajo la ocupación militar de Estados Unidos, y en 1925 ascendió a comandante en jefe.

En 1930 tomó el poder, tras el golpe militar que depuso al presidente Horacio Vásquez.

Al año siguiente, organizó el Partido Dominicano, que controló la vida política dominicana durante las tres décadas siguientes.

En ese tiempo fue dictador absoluto, con el título de generalísimo del Ejército.
Dentro de los cargos públicos que ocupó están el de ministro de Asuntos Exteriores de 1953 a 1961. Durante otros períodos, el poder fue ocupado por familiares o políticos afines a su persona: Jacinto Bienvenido Peynado (1938- 1940), Manuel Jesús Troncoso de la Concha (1940-1942) y su propio hermano Héctor Bienvenido Trujillo (1952- 1960).

junio 16, 2010

Primera columna publicada en el periódico El Nacional de República Dominicana

Radhamés Gómez Pepín

Radhamés Gómez Pepín

Quisiera dar las gracias a D. Radhamés Gómez Pepín, el insigne periodista y director de El Nacional de República Dominicana, por permitirme escribir un artículo semanal en su reconocido periódico.  También por dejarme elegir libremente el tema del mismo.

Esta fue mi primera publicación y quisiera compartir la alegría que me produce el realizar este creativo trabajo cada semana.

3 Diciembre 2009, 10:55 AM

VIVENCIAS COTIDIANAS DE ALLÍ Y DE AQUÍ

Escrito por: AIDA TRUJILLO

En los últimos tiempos mi vida en Madrid no estaba resultando fácil.  Y no sólo a nivel económico.  Pero, sobre lo demás, no voy a entretenerles.

Aunque seguía escribiendo, la base del sustento de mi casa me la procuraba mi profesión del momento.  Ejercía como agente de seguros desde hacía algunos años.

A pesar de que en otras épocas esa actividad me había dado, con creces, para mantener a mi hijo menor, y a otro enfermo, las cosas habían cambiado.  La famosa crisis nos había alcanzado a todos.  Y, claro, la gente empezó a reducir gastos, comenzando por sus seguros.

En España existe una Salud Pública (Seguridad Social) muy buena, a pesar de que también allí nos quejábamos, se quejan.

Una gran mayoría de mis clientes, de los que tenían una póliza de enfermedad, decidió “borrarse”.  Sabían que, si les ocurría algo a ellos o a sus familiares, iban a estar bien atendidos.

Muchos de los que habían suscrito uno para el día de su jubilación actuaron del mismo modo.

La “cartera” de mis asegurados fue mermando y yo apenas si podía llegar a fin de mes.  ¡Y eso que hacía auténticas “piruetas” para conseguirlo!

Mi rutina diaria consistía en levantarme antes de las siete de la mañana, poner la cafetera y preparar el desayuno del más pequeño.

Desde siempre he tenido la costumbre de subir las persianas antes que nada.  Me horroriza la luz eléctrica por la mañana.  Sin embargo, durante casi nueve meses al año, en Madrid no amanece antes de las ocho.

El observar el cielo oscuro, a veces estrellado, me ponía de mal humor.  Trataba de alegrarme el día encendiendo la radio.  De ese modo podía comprobar que había personas que desde hacía unas horas estaban trabajando.  Y me sentía acompañada.

Cuando Nicolás, que así se llama mi más chico, se marchaba rumbo al colegio, apenas empezaba a clarear.  Todavía no se podían apagar las luces de la casa, si uno quería hacer algo.

Ponía una lavadora, cuando era necesario, me tomaba otro café, me vestía y sacaba a pasear a mi perrillo Schnauzer miniatura, “sal y pimienta”.

Al regresar del breve paseo, chequeaba los emails, tendía la ropa lavada y salía para la oficina.  Ya lucía el sol y por mi calle circulaba la gente en un ir y venir frenético, propio de las grandes capitales.

Tenía la costumbre de llevar siempre conmigo algún libro para entretenerme mientras esperaba la guagua (el autobús allí) y durante el trayecto.

Si hacía mucho frío, además de haberme enfundado en mi abrigo de lana, me ponía un gorro y unos guantes del mismo material.

Cuando llegaba a mi destino empezaba a realizar, en primer lugar, los trabajos administrativos pendientes.  En España no es aconsejable el llamar a alguien antes de las diez de la mañana para ofrecerle un seguro.  A menos que te lo haya pedido.

Mi mayor preocupación era, en aquellos momentos, el vender, producir para mi empresa.  Vivía de mis comisiones.

Nunca, cuando le daba a un interruptor, me había planteado la posibilidad de que la luz no se encendiese.  Tampoco me había preguntado si de la llave (el grifo allí) saldría, o no, agua.  Esas dos acciones las realizaba, como la mayoría de la gente, de forma automática.

Llevo aquí, en la tierra que me vio nacer, algo más de dos meses.  Puedo asegurarles que he aprendido a apreciar esos dones y a darles gran importancia.

Cuando no hay electricidad me siento contrariada, como imagino que se sentirá la mayoría de la gente.

Pero, además, si ya ha oscurecido, me encuentro aún peor porque me cuesta escribir o leer  iluminada tan sólo por velas.

Y, cuando vuelve ese don de la tecnología, me preocupa el no saber cuánto tiempo va a durar mi felicidad.

Lo de la falta de agua lo he solucionado guardando, cuando la hay, un par de cubos.  Tapados, eso sí…  ¡Por si “el dengue”!

 
   

marzo 9, 2010

Primera entrevista de D. José Rafael Sosa, periodista y escritor

4 Junio 2009, 11:39 AM

Aída afirma ella escribió su  novela; editorial recomendó no usar pseudónimos

Escrito por: José Rafael Sosa El Nacional

José Rafael Sosa

José Rafael Sosa

La nieta de Rafael Leonidas Trujillo rechazó desde Madrid que el texto finalmente publicado en la novela “A la sombra de mi abuelo”, no fuera suyo y aclaró que hubo reducciones autorizadas por ella, en razón de que se disgregaba con algunas historias secundarias al tema central.

Apunta que su texto fue solicitado por la Editorial Norma, por lo que deja entender que no fue a iniciativa suya la propuesta para la publicación y que tampoco fuera rechazado y mandado a rehacer, como afirma el ingeniero Hamlet Hermann, en un artículo publicado en el matutino Hoy.

Igualmente revela que el texto fue escrito inicialmente con seudónimos y que por recomendación de la Editorial se pusieron los nombres reales involucrados en la narración.

Aída Trujillo Ricart  respondió  por vía electrónica un cuestionario de El Nacional. La escritora, quien es nieta, por parte de madre, de un reconocido opositor del régimen de Trujillo, Pedro Adolfo Ricart, solicitó que sus respuestas fueran publicadas como las ha enviado, en vista de lo polémico del tema y las numerosas versiones que en todo sentido han circulado. En su respuesta critica al redactor de estas crónicas por citar señalamientos aislados tomados de la misma obra, lo cual fue aceptado ayer mismo por el periodista.

***

P.¿Qué opinión tiene de las protestas que ha originado el premio a su novela?

R. Son naturales y humanas, cuando no se ha leído la novela completa y uno se ha quedado únicamente con frases sueltas, fuera de contexto.

P-En su novela hay expresiones que han provocado mucho revuelo. Llama asesinos a los matadores de Trujillo.  Niega que haya sido un ajusticiamiento. Justifica que su padre,  Ramfis, estaba en el deber de indagar y ajusticiar a los matadores de Trujillo. ¿Puede comentar esto?

R. Con gusto y punto por punto: a). Repito, si lee el libro entero, se dará cuenta de que, en ningún momento llamo asesinos a los que finalizaron los días de Trujillo.  En ese momento, la protagonista mantiene una lucha consigo misma porque, cosa también natural y humana, no quiere ver la realidad.  Entonces intenta ampararse, infructuosamente, bajo el significado de una palabra.  Pero, al final se da por vencida, reacciona  y toma conciencia de que, por mucho diccionario que consulte, por mucho que rebusque en cualquier libro, tiene que rendirse a la evidencia y enfrentar los hechos.  Y queda moralmente destrozada, como es lógico.

b)      Con respecto a mi padre ocurre lo mismo.  Si se lee el texto completo uno se da cuenta de que aquellos son pensamientos que tuvo él, en su momento.  Nada que ver con lo que yo opino.  Soy una persona pacifista, rehúyo la venganza, repudio el crimen.

Aunque en silencio, por ser menor (cuando él murió yo contaba con 17 años de edad), siempre le reproché el hecho de que él hubiese asesinado a esos hombres.  Y, cuando mi madre me contó lo de las torturas, sufrí indeciblemente, temí por su alma, recé mucho por él. Este es un doloroso tema que estoy tratando de explicar en el libro en el que estoy trabajando ahora. En “A la Sombra de mi Abuelo” reconozco que lo evité todo lo que pude.  El asunto de Trujillo ya me resultaba demasiado penoso como para profundizar en el de mi padre.

P-  Hamlet Hermann  sostiene que su texto inicialmente fue rechazado por Editorial Norma y que viendo las condiciones del mercado, mandó a reconstruirlo por parte de su editor en jefe para rehacerlo. ¿Es cierto? El texto que usted escribió es el que se publicó finalmente? Hermann dice que tenía 100 páginas más de las que se publicaron. ¿es cierto?

 R. Punto por punto, de nuevo: a)      No sé en qué argumentos se basa este señor para afirmar tal cosa.  Conservo todos los emails de la época y puedo asegurarle de que, desde el principio, Norma Editorial estuvo interesada en mi escrito.

b)      Una cosa es “reconstruir” un texto y otra son las correcciones que normalmente sugieren las editoriales y que siempre tienen que ser supervisadas por el autor, salvo que se haya pactado lo contrario.

c)      Sí, es verdad que el texto era demasiado largo y se suprimieron, siempre con mi autorización, bastantes páginas.  Pero también es cierto que dichas páginas, en términos generales, desviaban la atención del tema central de la novela.  Por ejemplo, en alguna de ellas se relata cierta historia.  Ésta trataba sobre el hermano de mi ex marido, el torero, que tuvo un desafortunado accidente cuando toreaba y tuvieron que amputarle una pierna, a la edad de 16 años.  Por supuesto, pienso aprovechar para un cuento corto ese relato.  No me voy a pasar la vida escribiendo únicamente sobre Trujillo y el resto de la familia. Pero la novela es mía y, repito, no ha sido reconstruida, ni mucho menos.

d)      Lo que también me llama mucho la atención es que el señor Hermann no mencione un detalle muy importante, ya que parece conocer,  mejor que yo misma, el proceso de creación y realización del libro.  En un primer momento, éste fue escrito con pseudónimos.  Obvia y humanamente era natural que yo no tuviese el valor de enfrentarme a todos aquellos fantasmas, llamándolos por el  suyo verdadero.  Pero, la idea de restaurar los auténticos, fue también mía.  Pensé, “Aída, si vas a dar la cara, ¡hazlo de verdad!  No te refugies en unos nombres falsos…”  Por supuesto, este reemplazo fue bien recibido por la editorial.

P- ¿ Está dispuesta a venir al país a recibir su premio?

R- ¿Esa es una pregunta que se suele hacer? 

P. Alguna otra consideración sobre el tema?

R- Sí, señor Sosa.  Y esa va dirigida a usted directamente.  No se puede titular un artículo, como hizo usted en “El Nacional” del día 1 de este mes, con una frase que es una auténtica calumnia.  Jamás he llamado “asesinos” a los Héroes, entre otras cosas porque nunca he pretendido, ni pretendo, meterme en asuntos políticos, ni aquí en España, ni allá en la República Dominicana, ni en ninguna parte.  ¡Y afirmar algo de ese calibre sería llegar demasiado lejos! Eso, como lo ha logrado usted con el mencionado artículo, significa herir a muchas personas.  Y no sólo eso, sería intentar alterar lo que fue la verdadera historia.

Con mi libro quise compartir con mis lectores el estado de mi ánimo, el sufrimiento y la lucha interna que mantuve conmigo misma, cuando descubrí “la otra cara” de mi abuelo.  Una cara que yo desconocía y que no fue fácil digerir.  Hay que tener en cuenta que, por entonces, aún vivía Francisco Franco y que aquí, en España, sólo se hablaba bien de sus homónimos.  Eso, sin contar que yo creía en lo que mi familia, y los amigos, me contaban.

Si describo “la parte tierna” de mi abuelo es porque la hubo.  Hubiese sido mucho más fácil aceptar la realidad si él hubiese sido también un déspota en casa.  Eso existe en muchos más hogares de los que imaginamos, por desgracia.

 
   
JOSE RAFAEL SOSA

JOSE RAFAEL SOSA

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