Aída Trujillo

mayo 23, 2010

Entrevista en video del programa Zona 5, por Edwin González, República Dominicana

El presentador comenta y muestra algunas imágenes terroríficas sobre el que fue el mandato de Rafael Leonidas Trujillo.
Me pregunta qué fue lo que provocó que escribiese mi libro, “A la sombra de mi abuelo”. También me pide que hable sobre cómo era él en el ámbito familiar.
Muestra algunas fotografías de mi álbum personal. La entrevista se realizó en casa de mi hermano Rafael.
Sorprendente fragmento de un discurso de Balaguer en el que ensalza a Trujillo y afirma que éste era un enviado del propio Dios.
Las opiniones y comentarios los ponen ustedes…

mayo 21, 2010

Listín Diario, opinión de Tony Raful sobre “A la sombra de mi abuelo”

Tony Raful
Tony Raful

Puntos de vista 4 Agosto 2008, 11:33 PM

Un texto huésped de duendes plañideros

Tony Raful

Una nieta escribe sobre su abuelo pero esa nieta sabe que su abuelo no es un abuelo cualquiera, tiene que empinarse en su adultez para arribar a su terso celeste recuerdo de la infancia como una gruta, tiene que cerrar los ojos para verlo distante y galante, dador de golosinas y ternuras cuando la edad es un tiovivo, un apoyo desmesurado a todas las travesuras, un impedimento a conocer el mundo herido, lleno de afrentas y dolor. Tenía que morir el abuelo para que ella pudiese conocer el significado de la muerte y después la Historia, el rojo recorrido de un pueblo empuñado en seis lustros de fuerza omnisciente e implacable. Aída Trujillo, hija de Ramfis Trujillo y nieta de Rafael Trujillo Molina, acaba de publicar una obra llamada “A la sombra de mi abuelo”, que constituye el primer esfuerzo o tentativa por aproximarse a la figura de su abuelo desde una referencia objetiva, de admisión de su poder negativo, del peso nefasto de su obra de gobierno, liberando al abuelo del tirano, en una compleja trama sicológica en la cual toda su vida es una atormentada confesión de huésped de fantasmas quejosos y de apariciones fabulosas, que abren una hendidura metafísica en el tiempo presente.

Ella escribe rodeada de duendes, quienes acuden puntuales a la cita de sus vivencias. Ella escribe la crónica de su madre, los avatares y los repudios íntimos, los apellidos en desgracia, el apoyo del abuelo a su madre, habla de las pequeñas miserias familiares como ponzoña del alma, y habla de su padre, el general Trujillo hijo, con devoción y dudas simultáneas, el ruin exilio  de vivir con un apellido  maldito, beneficiaria de ese apellido para poder vivir en la techumbre de una riqueza impropia que nunca fue tan grande como la pensamos y que nunca llovió lo suficiente sobre su vida.  Tiene un valor indudable, es el primer familiar de Trujillo que escribe para reconocer el daño que Trujillo hizo al pueblo dominicano, no importa que lo escriba confinada en un cayo triste y desolado, no importa que sus parientes la repudien y le saquen en cara su falta de amor a su abuelo, ella explica su amor por el abuelo en la otra dimensión del alma liberada de las pasiones humanas, fingiendo vivir el fuego que purifica para que el abuelo se redima de las palabras y  las vilezas, para limpiar de sangre el altar mayor de su alma en pena.

El texto se atiborra de nimiedades y anécdotas que colindan con lo trivial, amores que vienen y se van, personajes chicos que el amor visualiza grandiosos pero que no tardan en alcanzar su  pequeñez congénita, espasmos, fantasmas que hablan en su conciencia amilanada, ritos extraños, muertes anunciadas como en un bazar de aprobaciones esotéricas y retornos al tiempo perdido, a las imágenes del litoral, la casa de playa, la gente.  Hay en el texto de Aída Trujillo  dos importantes revelaciones, la primera es la confesión de su padre Ramfis, antes de morir como consecuencia de las heridas recibidas en un accidente automovilístico, cuando le dice que prepara su retorno a Santo Domingo, e incluso le pone un disco alegórico a dicho regreso. Ella  se opone y él le recuerda que es hijo de Trujillo Molina. Aída no lo sabe pero su padre Ramfis organizaba su llegada a Santo Domingo para los primeros meses de 1970, dirigiendo una vasta conspiración cívico militar en la que participaban militares de los dos bandos que se enfrentaron durante la contienda de abril de 1965, políticos de diversas fuerzas y cierta complicidad o entendimiento deBalaguer. Toda estaba listo en la Base Aérea de San Isidro para recibir con honores al hijo de Trujillo, quien  encabezaría una Junta de tinte antinorteamericano, previa defenestración de todos los antitrujillistas conocidos en un baño de sangre. La otra información lo constituye la forma de ejecución del general Desiderio Arias de parte del general Ludovino Fernández, a quien cortó la cabeza y la llevó ante Trujillo, quien horrorizado dio ordenes para se le cosiera al cuerpo del muerto. Estos datos lo ofrece  la autora gracias al hecho de que el esposo de  la antigua cónyuge de su hermano Ramfis Rafael, es nieto del médico que cosió la cabeza al cuerpo de Arias, y relata el testimonio de aquella tragedia.

La escena de la “maldición hasta la cuarta generación” de la familia Trujillo proferida por familiares del general Arias ante la presencia del tirano, tiene una fuerza descriptiva voluptuosa que de no ser cierta merece serlo en cuanto a su intensidad no en cuanto a los deseos de quien escribe. Además es la clave para descifrar aquel fantasma sin cabeza que atormentó durantes muchos años a su madre Tantana y cuyas apariciones se hicieron frecuentes en el marco de la familia y que ella, Aída, vino a descubrir casualmente.

Tony Raful nació en Santo Domingo el 28 de abril de 1951.

Poeta, narrador, ensayista, periodista, animador cultural. Es Doctor en Derecho y Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de la que actualmente es profesor.

Pertenece a la Generación de escritores del 1965. Desde finales de la década del 60 ha sido directivo de varios grupos de literatura, como el Movimiento Cultural Universitario (MCU).

Fue Director de la Biblioteca Nacional y Director Cultural de Radio Televisión Dominicana. Junto a Andrés L. Mateo y Pedro Peix produjo el programa Peña de Tres, uno de los más importantes programas radiales de divulgación cultural producidos en la República Dominicana. Ha sido congresista en tres ocasiones. Es columnista del periódico Última Hora.

Aparece en las antologías Meridiano 70 (Cuba, 1976) Poesía de Postguerra (Santo Domingo, 1981), Poesía dominicana (París, 1978), Antología de la Literatura dominicana (Intec, 1985), Antología histórica de la poesía dominicana del siglo XX (Ediciones Alcance, New York 1995), Dos Siglos de Literatura Dominicana (colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional, 1996), Enciclopedia Dominicana (Antología de la poesía dominicana, 1997).

Parte de su obra ha sido traducida al francés e inglés. En 1995 se presentó en el Palacio de Bellas Artes un recital antológico de su poesía.

Listín Diario, Aída Trujillo trabaja en un libro sobre su padre Ramfis

ENTREVISTA

LA AUTORA DE “A LA SOMBRA DE MI ABUELO” PONDRÁ A CIRCULAR HOY SU SEGUNDA EDICIÓN

La República 29 Noviembre 2009, 10:39 PM

Wanda Méndez

Santo Domingo.- Aída Trujillo, la autora de la controversial obra “A la sombra de mi abuelo”, se encuentra en el país. Este lunes pondrá a circular la segunda edición del libro que ha sido objeto de amplias críticas.

Pero ese no es el principal motivo de su presencia en territorio dominicano desde hace casi tres meses.

Al cabo de 50 años de residencia fuera de la tierra que la vio nacer, la hija de Rafael Leonidas Trujillo Martínez (Ramfis) decide radicarse en la República Dominicana, en el país que su abuelo, Rafael Leonidas Trujillo Molina, instauró una dictadura de 30 años.

Con buen sentido del humor, conversadora y amena, Trujillo, concedió una entrevista a LISTÍN DIARIO, sin temor a responder cualquier pregunta sobre su persona y sobre su libro, por más dura que le parezca: ¿QUÉ LA TRAE A RD? En principio radicarme aquí, el día 3 cumplo tres meses aquí.

¿POR QUÉ QUIERE VIVIR AQUÍ?
Porque llevó nada más y nada menos que 50 años viviendo fuera, es mi tierra natal, a pesar de que también España es mi tierra, algo me decía que tenía que venir a vivir en mi país.

¿QUÉ LE GUSTA DE AQUÍ?
La belleza natural, los paisajes, las playas, la simpatía de las personas, que son muy cálidas… Aquí de lo que me quejo es de la luz, eso es tremendo, y por mi trabajo, más todavía, porque tengo que escribir a manos, es muy incómodo, luego tengo que pasar al computador, a lo mejor estoy sola en una casita donde estoy con velitas y mi perrito nadamás.

Me molesta también ver tanta gente sin recursos, pero sin lo más mínimo que tiene que tener un ser humano, no te digo que en España no vea, pero bastante mínimo.

¿RESIDIRÁ EN EL PAÍS SOLA O ESTARÁ ACOMPAÑADA POR SU HIJOS?
Tengo aquí una hija y tengo un hermano, pero yo estoy sola, vivo fuera de la capital.

Para escribir es lo más indicado, estar más tranquila, no tengo tanto compromisos.

Mi hija vive en la capital y yo estoy en Juan Dolio.

¿A QUÉ SE DEDICARÁ EN EL PAÍS?
Estoy escribiendo un libro sobre mi padre.

¿TIENE ALGÚN COMPROMISO DE EMPLEO?
Estoy abierta a que se ofrezca trabajo.

Mi madre, Octavia Ricart, junto a mi padre, Ramfis Trujillo

Mi madre, Octavia Ricart, junto a mi padre, Ramfis Trujillo

HÁBLEME DE ESE FORO DE ESTE LUNES
El motivo es que sale la segunda edición del libro (“A la sombra de mi abuelo”) un tanto corregida por mí, algunas cosas que se pasan en las primeras ediciones, y además con fotos. Es dar a conocer la segunda edición, que haya un pequeño debate.

LUEGO DE TANTA POLÉMICA Y CRÍTICAS A SU LIBRO, ¿NO LE CREA TEMOR PARTICIPAR EN UN DEBATE PÚBLICO?
No me considero una persona miedosa, primero, y lo segundo, no creo que nadie realmente tenga ganas de hacerme daño gratuitamente, porque yo no estoy haciendo daño a nadie. Cuando vine a presentar la primera edición, en julio 2008, hubo un montón de preguntas, algunas difíciles de responder, pero creo que salí airosa, porque dejé bien claro mi postura ante la situación abuelo o dictador, separé a mi abuelo, al que quiero y seguiré queriendo, del político, vuelvo y repito, no estoy de acuerdo con las dictaduras, ni de derecha, ni de izquierda, creo en la democracia, y en España yo luché por la democracia.

¿PIENSA QUE LA FAMILIA TRUJILLO NO DEBÍA SER RECHAZADA EN EL PAÍS?
Creo que los que éramos niños en la época, los mayores dependen de lo que hayan hecho en la época, si ha sido una persona injusta, ha maltratado o herido a alguien, pero yo tenía 9 años cuando murió Trujillo, aunque me acuerdo perfectamente de él, fue lo mejor para mí como abuelo, estoy diciendo como abuelo, no el político.

¿CREE QUE SE HA SIDO INJUSTO CON LAS CRÍTICAS TAN DURAS A SU LIBRO?
Si, sobre todo cuando provienen de personas que no lo han leído, y yo me doy cuenta en seguida.

EN EL LIBRO NARRA CÓMO NACIÓ ¿SINTIÓ RECHAZO HACIA SU PAPÁ CUANDO SE ENTERÓ QUE LE DIO SUSTANCIAS A SU MADRE PARA QUE ABORTARA?
Me enteré de eso ya adulta, a los 20 y pico de años, un día mi mamá me lo contó, no sentí ningún rechazo porque yo comprendo que a veces la gente no quiere tener más niños. Lo que me dolió fue que la forzaran a ella, que la engañaran.

¿POR QUÉ EL LIBRO ESTÁ EN TERCERA PERSONA SI NARRA VIVENCIAS SUYAS?
Porque me cuesta hacer el trabajo en primera persona, es una historia bastante dura.

Incluso, el libro original está escrito con un seudónimo, lo que pasa que el editorial entendió que no era lo mejor. En el libro original me llamaba Isolda y de apellido Cáceres.

EN LA PÁGINA 68 NARRA CONVERSACIONES DE SU MADRE CON TRUJILLO, QUE LO MUESTRA ARREPENTIDO Y QUE EN GRAN PARTE LA CULPA LA TENÍAN SUS COLABORADORES, PERO ADEMÁS QUE ERA SENSIBLE, QUE LLORÓ FRENTE A LA VIRGEN DE LA ALTAGRACIA, ¿LO CREE USTED ASÍ?
No le quiero echar la culpa a nadie, él fue el responsable de sus actos, pero sí quise dar a conocer la faceta humana de aquel hombre y esa conversación fue real, me la contó mi madre en numerosas ocasiones. Yo creo que tenía demasiada carga moral y como ser humano tenía que tener su arrepentimiento, creo que él quería morir, estaba cansado.

EN LA PRIMERA ENTREVISTA QUE NOS CONCEDIÓ POR INTERNET NOS DIJO QUE SU FAMILIA LA HABÍA REGAÑA DO POR ESCRIBIR ESE LIBRO ¿QUÉ ARGUMENTOS UTILIZÓ?
La primera fase fue tú no puedes hablar mal del abuelo, a lo que yo le contesté, yo no hablo mal del abuelo, de eso se encarga la historia, y muchos me han dejado de hablar…(prefirió no comentar los nombres).

HAY UNA PARTE QUE MENCIONA A BALAGUER, LO MUESTRA COMO UN TRAIDOR
El no traicionó a Trujillo porque no se atrevió, él quería el poder, eso lo sabemos todo que era ambicioso, pero él incluso le quitó la nacionalidad a los niños de la familia cuando había acordado otra cosa con mi padre, porque mi padre se fue de aquí, en realidad no quería continuar con la política, a él no le resultó difícil, le dio dinero (a Balaguer) y un trato, que no cumplió.

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NACIMIENTO Y VIDA DE AÍDA TRUJILLO

La vida de Aída Trujillo ha transcurrido entre Santo Domingo, Roma, Madrid, Barcelona, Francia y Estados Unidos. Nace el 23 de agosto de 1952. Hija de Rafael Leonidas Trujillo Martínez (Ramfis) y Octavia Ricart Martínez (Tantana). Es madre de cuatro hijos: Carlos, Jaime, Haydée y Nicolás.

Mi hijo Jaime

Mi hijo Jaime

Dos de mis hijos, Carlos y Nicolás

Dos de mis hijos, Carlos y Nicolás

Estudió en el colegio del Apostolado, en Santo Domingo, en el internado de Monjas del Colegio del Sagrado Corazón, de Madrid y Barcelona, en el colegio Mont-Olivet de Lausanne, Suiza, así como en Jackonsville , Florida.

En Estados Unidos alcanzó el título de secretaria de Dirección. Es una bailadora profesional de arte flamenco, domina cuatro idiomas y amante de la literatura, la música y la pintura.

“A la sombra de mi abuelo” es el primer libro que publica Aída Trujillo. En el país se dedicará a escribir su siguiente obra, sobre su padre Ramfis, al que todavía no le ha colocado un título.

Mi hija Haydée

Mi hija Haydée

Narrará en esa obra los últimos días de vida de su padre. Aunque tiene una hija que vive en el país, ella vivirá sola para escribir con más tranquilidad.

mayo 13, 2010

Reportaje y entrevista en el Periódico El País de España

Reportaje y entrevista por Julia Luzán, periódico El país (España), 19/07/2009

El País semanal

REPORTAJE: PERSONAJE

Mi abuelo, El DictadorJULIA LUZÁN 19/07/2009

Palacio Nacional, Santo Domingo, República Dominicana

Palacio Nacional, Santo Domingo, República Dominicana

Sanguinario, cruel. Rafael Leónidas Trujillo, contemporáneo y amigo de Franco, tiranizó a millones de personas en la República Dominicana durante más de tres décadas. Vargas Llosa lo retrató en ‘La Fiesta del Chivo’. Ahora es su nieta quien descubre cómo fue en realidad aquel hombre.

Cuando veo los resultados sobre quién fue aquel político, Rafael Leónidas Trujillo, aunque reconozca que hiciste algunas cosas buenas por el país, no puedo aceptarte. Lo siento, abuelo…”. Aída Trujillo (Santo Domingo, 1952), hija de Octavia Ricart, Tantana, y Ramfis Trujillo, nieta del hombre al que llamaban El Jefe, Chapita (por su afición a las condecoraciones) o El Chivo, uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX -“el que podía hacer que el agua se volviera vino y los panes se multiplicaran, si le daba en los cojones”, como lo describió Mario Vargas Llosa en La Fiesta del Chivo (Alfaguara)-, el que gobernó la República Dominicana durante tres décadas, entre 1930 y 1961, ha querido dar a conocer al mundo su profundo dolor al enfrentarse a la realidad de su vida en el libro, aún inédito en España, A la sombra de mi abuelo (Norma Editorial).

Trujillo, años treinta

Trujillo, años treinta

Once años ha pasado la nieta de Trujillo dando forma a este relato, con el que ha logrado el Premio Nacional de Novela 2009 en la República Dominicana.”Todo empezó porque quería desahogar mi tristeza, mi indignación, mi rabia. Sentía que debía descubrir quién era mi abuelo, el dictador, el torturador, no mi abuelito al que adoraba y al que sigo queriendo, aunque he sido duramente criticada por ello y por decir que él fue lo más tierno de mi infancia”.

De aquellosrecuerdos en el Palacio Nacional en los años sesenta, en la bautizada por la megalomanía del dictador Ciudad Trujillo, Aída recuerda los fastos y el oropel que rodeadan a su abuelo. “Él venía de una familia muy humilde y le gustaban los uniformes y las plumas, era muy sudamericanazo”.

Los Trujillo vivían en el mejor de los mundos. El apuesto Ramfis seduciendo a mujeres con su amigo el playboy Porfirio Rubirosa, mientras su esposa, Tantana, sufría en silencio. Ella y su hija Aída fueron las favoritas del general: “Mi abuelo era un ser maravilloso, tierno, bueno”. Pero Ramfis decidió que Aída y su hermana María Altagracia estudiaran en un internado de Suiza. Fue allí donde aquel 30 de mayo de 1961 recibieron la noticia de la muerte del abuelo. “Yo no lo creí. Si me hubiera dicho que se había muerto en su cama, me hubiera dolido, pero lo hubiera aceptado, pero al decir que lo habían matado…”.

Aída relata su historia con pasión. Su rostro muestra las cicatrices de una vida arrasada por maridos, amantes, pérdidas y desgracias. Dice que ya de niña comenzó a hacerse preguntas, “pero no quería respuestas”. Su familia respondía con evasivas. En su casa jamás vio fotos de su abuelo. “Había como un rechazo. Ahora me arrepiento, pero he tirado cosas que tendrían un valor histórico. Decidí que iba a pasar del tema, corrí un tupido velo y me olvidé. Cuando mi abuelo murió, hubo saqueos de las casas de mi familia, Joaquín Balaguer [presidente de la República Dominicana] incluso derribó la de mi abuelo”.

Luego llegó el exilio. “Nos fuimos todos a París, y allí estaba la que fue la segunda mujer de mi padre, Lita. Se me juntó todo: la muerte de mi abuelo, mi madre destrozada… De los seis hermanos, todos, excepto dos, nos fuimos con ella a Roma. Mi madre tenía miedo y nos inscribió en el colegio con su apellido, éramos los Ricart, un símbolo de la oposición al régimen de Trujillo. Después de una temporada en Roma nos vinimos a España. Carmen Polo y Francisco Franco eran mis padrinos, y mi padre, Ramfis, vivía ya en Madrid. Muchas veces me río cuando pienso en sus deseos de una educación europea para sus hijos y nos manda a España, a una dictadura franquista…”.

Bautizo de Aída

Bautizo de Aída

En 1975, de forma fortuita, Aída se da de bruces con la verdad. “Volví de nuevo a mi país cuando murió mi abuela materna, Nieves, y me reencontré con mi niñez, con los olores, la luz”. A partir de entonces viajó a menudo a Santo Domingo. Lo hacía cada vez que entraba en conflicto con su segundo marido, José Manuel Inchausti, Tinín, al que se refiere siempre como “el torero”.

En una de esas escapadas, paseando por el centro de la ciudad caribeña, “algo me empujó a una librería. Compré seis u ocho libros sobre mi abuelo y me fui para el hotel Hispaniola. Me lancé, ávidamente, a hojearlos y fue un impacto terrible, muy doloroso, no puedo ni explicarlo con palabras. No me lo quería creer, pero estaba ahí. Libro que cogía, libro que ponía aún peor a mi abuelo. Lloré como una loca, me fui a la piscina y comencé a tomar copas. Tantas que el tipo del bar me dijo: ‘Señorita, le voy a traer alguna picadera pa que no se me maree’. Y yo pensaba, si supieras quién soy, lo mismo no me traías nada. Tiré los libros y regresé a España”.

En A la sombra de mi abuelo, Aída Trujillo fantasea con personajes como Desarraigo, Abandono, Dolor, Desesperación, Democracia, Criterio… ” Son sentimientos que he volcado en el libro como si fueran personas. Criterio entró en mi vida aquella noche, en 1975, en que descubrí quién fue realmente mi abuelo”. Los asesinatos de Galíndez, del piloto Murphy, de las hermanas Mirabal, ningún crimen o tortura de Trujillo se escamotea en el relato y en la memoria de la nieta. Son cosas que no han gustado a su familia . “Soy la oveja negra. Algunos lo admiten porque lo vieron. Con mi madre (murió hace 16 años) hubiera discutido; ella me decía: ‘Es tu abuelo, tú no tienes derecho’…, y yo replicaba que era un asesino, un tal, un cual, y se enfadaba mucho conmigo. Aunque paradójicamente fue quien me narró muchas de las cosas que yo recojo en mi libro”.

Escribir el libro ha sido su mejor terapia. “Al principio me costó mucho. Lloraba, apartaba el ordenador como si fuera un enemigo. El recuerdo de mi abuelo era como un cuchillo que me clavaban en el corazón. En el libro soy implacable. Todavía hoy, cuando hay gente que me viene a hablar bien de mi abuelo, yo les discuto. No se pueden justificar los crímenes, las torturas de esa era”.

Aída ha conocido a algún superviviente de las víctimas de Trujillo. Ha hablado con un sobrino de las Mirabal. “Yo siento, de rebote, una cierta culpabilidad con respecto a esas personas que me han dado una lección increíble porque son muy tolerantes y han sabido separarme a mí de mi abuelo”.

La sangre gaditana que le legó su abuela Nieves corre por las venas de Aída. Aprendió a bailar flamenco y, ya separada del torero, debutó en 1982 en uno de los tablaos más populares de Madrid, Los Canasteros. “Esa época fue

Gerardo Iglesias, ex Secretario General de Izquierda Unida (España)

Gerardo Iglesias, ex Secretario General de Izquiera Unida (España)

fundamental para plantarle cara a mi vida. Empecé a contactar con gente de izquierdas y aunque escuchaba cosas que me dolían, yo quería saber más. Algunos, al oír mi nombre, se quedaban pasmados. Conocí a Gerardo Iglesias, el que fue secretario del PCE, en 1987, y surgió el romance. Fue muy comprensivo conmigo”.

Tablao flamenco Los Canasteros (1982) con Juan Carmona (Ketama) y Diego Losada

Tablao flamenco Los Canasteros (1982) con Juan Carmona (Ketama) y Diego Losada

-¿Qué sintió cuándo se publicó La Fiesta del Chivo, un libro que habla con crudeza de su abuelo?

-Vargas Llosa es un gran escritor y La Fiesta del Chivo es una gran novela, pero, a mi modo de ver, demasiado basada en la sexualidad y con mucho morbo con el caso de los ajusticiadores de mi abuelo [los héroes del 30 de mayo], los que pusieron fin a su vida. Dos de ellos vivieron, a los otros se los cargó mi padre, algo que a mí me parece horrible, pero fue lo que le dio a él por hacer. Un 30 de mayo del año 2000, -ya había salido el libro de Vargas Llosa- le digo a mi hijo pequeño: ‘Hoy es el día en que mataron a tu bisabuelo’, y él me preguntó quiénes fueron; le dije que eso no importa, que él también mató a muchas personas, y me contestó: ‘Entonces es normal que lo mataran. Era un dictador’. En ningún momento digo en A la sombra de mi abuelo que las personas que pusieron fin a su vida fueran unos asesinos. Quienes critican que me hayan dado un premio por escribir sobre Trujillo han cogido el libro por donde les ha dado la gana. Nunca hablo de ellos como asesinos, afirmo que si todo un pueblo les llama ajusticiadores, pues así serán.

Dolida por quienes han hecho imposible ir a Santo Domingo a recoger su premio y agradecida a los escritores y a los que eligieron su libro como el mejor, asegura que lo hará en breve. “De este año no pasa”, afirma tozuda.

                                                                                    ——————————————-

NOTA

Como ocurre a menudo, tengo que hacer alguna aclaración a esta entrevista.  A veces el entrevistado no se expresa bien o el periodista no le entiende.

Lo haré en una sección:  Aclaraciones a algunas entrevistas.

mayo 4, 2010

Basilio Belliard, Director de Gestion Literaria, Coordinador de los Premios Anuales de Literatura de la Secretaria de Estado de Cultura, República Dominicana

Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo

Palacio de Bellas Artes, Santo Domingo

Carta a Juan José Ayuso

El pasado 23 de junio  leí en su columna “Al Día” del vespertino “El Nacional” una nota que me sacudió la conciencia, en la que usted califica como un “fraude” la concesión del Premio Nacional de Novela a Aída Trujillo por su obra A la sombra de mi abuelo. Lo primero que debo decirle es que un fraude es un delito y de ello usted acusa a la editorial Norma y/o Aída Trujillo por someterla al concurso. Debo decirle que ellos como editorial tienen todo el derecho, igual que cualquier otra editorial que haya publicado un libro de autor dominicano, y hasta donde todos sabemos, Aída Trujillo es dominicana, como usted y como yo. Nosotros como administradores del certamen estamos en la absoluta libertad y derecho de aceptar todo libro de los géneros a los que convocamos porque no hay censuras para los temas, ni para los autores nacionales. Los temas son libres, así como las formas artísticas, según lo establecen las bases del concurso (Art.9), por lo tanto no había ninguna razón para impedir que el libro participara del certamen. De hacerlo hubiéramos caído en la ilegalidad y la arbitrariedad, que tanta sangre, sudor y lágrima nos ha costado a los dominicanos erradicar del seno de nuestra sociedad. Tampoco podíamos recibirlo y luego secuestrarlo para no enviárselo a los jurados porque cada participante llena una aplicación al momento de inscribir su obra inédita o publicada. De igual modo, el jurado no cometió ningún fraude porque ellos son escogidos para premiar una obra y descartar el resto. Entonces, ¿dónde está el fraude? Tampoco ningunos de los jurados está vinculado al grupo editorial Norma, entidad que publicó el libro, como se ha querido decir. 

Usted dice que se trata de un “relato novelado”. Hasta donde yo sé ese género no está contemplado en la convocatoria que hacemos cada año. Para sus conocimientos y fines de lugar, y por si no lo sabe, los géneros de los Premios Anuales de Literatura son: novela, cuento, teatro, poesía, literatura infanto-juvenil, historia y ensayo. Debo decirle que A la sombra de mi abuelo fue sometida por la editorial Norma como novela, porque así lo entendieron ellos y así se la enviamos a los jurados. Por si no los sabe, en una novela cabe el ensayo, el relato, la poesía, la historia, la autobiografía, la memoria, el teatro…todo, pues es un cajón de sastre, y más aún en la época actual. Si no es así, ¿qué son Rayuela, Paradiso, La búsqueda del tiempo perdido, Ulises, etc.? Yo no debo defender la novela ni a los jurados, pero sí este premio que administramos con absoluta transparencia, buena fe y profesionalidad, y donde no hay la menor interferencia en las decisiones de los jurados, quienes hacen su trabajo con total libertad y soberanía. Y ahora más que nunca quedó demostrado que, ni el Secretario de Cultura ni un servidor, actuamos con criterios personales para premiar determinado autor (a) o libro, ni mucho menos intervenimos en las decisiones de los jurados porque no tenemos derecho ni a voz ni a voto, ni participamos de las deliberaciones. Tampoco damos a conocer los miembros de los jurados, sino cuando se dan a conocer los ganadores, contrario a como se hacía en el pasado, así como tampoco nadie puede decir que por parte de los organizadores del concurso se divulgaron previamente los nombres de los galardonados.

Yo leí la novela y puedo hablar, pero no debo hacerlo para evitar malentendidos, y por razones éticas y técnicas, debo mantener distancia y evitar opinar sobre ella. Sí debo decirle que muchos intelectuales no la han leído y opinan movidos por intereses políticos, envidia, mala fe y resentimiento. Y algunos han subordinado su formación intelectual y aun su conocimiento de la novela y la teoría de la novela, con el propósito de enturbiar el premio o para desconocer a la autora y su obra. Con la intolerancia y la arbitrariedad le hacemos un “flaco servicio” a la causa por la que lucharon nuestros héroes y mártires en el camino de la libertad. No hay fraude cuando se actúa apegamos a los principios de las reglas de un concurso ni cuando se respeta la decisión de un jurado calificador ni cuando se acepta que una obra literaria participe de un certamen, cuyas bases no prohíban. Para descalificar un premio y a sus organizadores por una decisión de un jurado hay que conocer las bases del mismo, conocer la obra premiada y los procedimientos de admisión de las obras. Usted se pregunta ¿por qué extranjeros para un concurso nacional? Mi respuesta es: porque son los mismos autores dominicanos los que no confían en sus autores como jurados. Además había por años un clamor generalizado de que había que utilizar los servicios de jurados extranjeros para evitar el tráfico de influencias y los cabildeos y para darles mayor legitimidad y transparencia a los veredictos de los jurados. Si usted observa, sólo en historia los jurados son exclusivamente dominicanos porque se trata de obras sobre temas nacionales. Debo decirle que una obra de ficción (poesía, novela, cuento o teatro) perfectamente puede ser evaluada por un jurado extranjero porque una obra literaria es universal y sus valores trascienden lo local. En otros países, por si no lo sabe, se hace lo mismo. Al contrario, más que desayudar, ayuda a difundir nuestras letras y a colocar nuestros autores bajo el tamiz del juicio de expertos extranjeros. En novela, los jurados internacionales Jorge Volpi y Manlio Argueta, lejos de desacreditar el premio, lo prestigian y enaltecen, debido a su prestigio, fama y calidad de su obra.

Espero que estas precisiones no se malinterpreten. Simplemente se las hago en razón de que soy y he sido el responsable de administrar estos premios con absoluto celo, transparencia y profesionalidad, y porque me dolió leer en su artículo la palabra “fraude”, que nos trae tantos malos recuerdos para el proceso democrático del país.  Mi conciencia está tranquila porque he cumplido con un deber institucional e histórico muy difícil, pero que me ha dado también muchas satisfacciones del deber cumplido. Que quede claro: la Secretaría de Cultura sólo administra los premios. Quienes otorgan los premios son los jurados, y cuya decisión es soberana e inapelable. Y eso ha hecho esta Secretaría de Estado.     

Atentamente.

Basilio Belliard

Director de Gestión Literaria

abril 9, 2010

Premio Nacional de Novela Manuel de Jesús Galván, República Dominicana

Veredicto: Los jurados del Concurso de Novela de la República Dominicana, los escritores Roberto Marcallé Abreu, Jorge Volpi y Manlio Argueta, desean expresar que, tras analizar las obras presentadas a este evento, acordamos conceder por unanimidad el Premio Único a la obra “A la sombra de mi abuelo”, cuya autora es Aída Trujillo.

El jurado considera que la mayor parte de las novelas recibidas está relacionada con hechos de la historia del país como una aspiración de fijar en la memoria histórica momentos fundamentales por los que ha transitado la República Dominicana y en el contexto de una línea que han cultivado y cultivan novelistas de reconocimiento universal.

Este jurado desea manifestar que “A la sombra de mi abuelo” es una obra en la que su autora revela traumas, obsesiones y estigmas derivados de su condición de nieta de Trujillo. La exposición es tan abrumadora que la autora siente la necesidad perentoria de expresarse en tercera persona.

Sus páginas, que pueden leerse en el marco de lo que Norman Mailer y Truman Capote consideran novelas de la realidad, descubren un espíritu atormentado que se afana por desasirse de actitudes apasionadas o emocionales con el deseo de evaluar de manera fría y objetiva los eventos que se produjeron durante los gobiernos en los que su abuelo manejó con mano férrea e implacable los destinos del país.

Deseamos manifestar que la vigorosa negación y el rechazo indeclinable a aspectos censurables de ese ejercicio de Gobierno de una persona vinculada por lazos de sangre a sus más encumbrados responsables, es un notable acto de valentía.

El texto, en su conjunto, está estructurado de manera sugerente y esclarecedora por lo que pasará a ser referencia importante para conocer o vislumbrar hechos y circunstancias cuyo sesgo trágico seguirá vigente por mucho tiempo en la conciencia de los dominicanos.

“A la sombra de mi abuelo” mantiene un equilibrio imparcial entre realidad y ficción. Ambientes y personajes están elaborados a conciencia y se arroja luz sobre situaciones hasta ahora desconocidas. La anécdota se desarrolla sin mayores tropiezos. El texto en su totalidad es aleccionador y trascendente.

marzo 9, 2010

Primera entrevista de D. José Rafael Sosa, periodista y escritor

4 Junio 2009, 11:39 AM

Aída afirma ella escribió su  novela; editorial recomendó no usar pseudónimos

Escrito por: José Rafael Sosa El Nacional

José Rafael Sosa

José Rafael Sosa

La nieta de Rafael Leonidas Trujillo rechazó desde Madrid que el texto finalmente publicado en la novela “A la sombra de mi abuelo”, no fuera suyo y aclaró que hubo reducciones autorizadas por ella, en razón de que se disgregaba con algunas historias secundarias al tema central.

Apunta que su texto fue solicitado por la Editorial Norma, por lo que deja entender que no fue a iniciativa suya la propuesta para la publicación y que tampoco fuera rechazado y mandado a rehacer, como afirma el ingeniero Hamlet Hermann, en un artículo publicado en el matutino Hoy.

Igualmente revela que el texto fue escrito inicialmente con seudónimos y que por recomendación de la Editorial se pusieron los nombres reales involucrados en la narración.

Aída Trujillo Ricart  respondió  por vía electrónica un cuestionario de El Nacional. La escritora, quien es nieta, por parte de madre, de un reconocido opositor del régimen de Trujillo, Pedro Adolfo Ricart, solicitó que sus respuestas fueran publicadas como las ha enviado, en vista de lo polémico del tema y las numerosas versiones que en todo sentido han circulado. En su respuesta critica al redactor de estas crónicas por citar señalamientos aislados tomados de la misma obra, lo cual fue aceptado ayer mismo por el periodista.

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P.¿Qué opinión tiene de las protestas que ha originado el premio a su novela?

R. Son naturales y humanas, cuando no se ha leído la novela completa y uno se ha quedado únicamente con frases sueltas, fuera de contexto.

P-En su novela hay expresiones que han provocado mucho revuelo. Llama asesinos a los matadores de Trujillo.  Niega que haya sido un ajusticiamiento. Justifica que su padre,  Ramfis, estaba en el deber de indagar y ajusticiar a los matadores de Trujillo. ¿Puede comentar esto?

R. Con gusto y punto por punto: a). Repito, si lee el libro entero, se dará cuenta de que, en ningún momento llamo asesinos a los que finalizaron los días de Trujillo.  En ese momento, la protagonista mantiene una lucha consigo misma porque, cosa también natural y humana, no quiere ver la realidad.  Entonces intenta ampararse, infructuosamente, bajo el significado de una palabra.  Pero, al final se da por vencida, reacciona  y toma conciencia de que, por mucho diccionario que consulte, por mucho que rebusque en cualquier libro, tiene que rendirse a la evidencia y enfrentar los hechos.  Y queda moralmente destrozada, como es lógico.

b)      Con respecto a mi padre ocurre lo mismo.  Si se lee el texto completo uno se da cuenta de que aquellos son pensamientos que tuvo él, en su momento.  Nada que ver con lo que yo opino.  Soy una persona pacifista, rehúyo la venganza, repudio el crimen.

Aunque en silencio, por ser menor (cuando él murió yo contaba con 17 años de edad), siempre le reproché el hecho de que él hubiese asesinado a esos hombres.  Y, cuando mi madre me contó lo de las torturas, sufrí indeciblemente, temí por su alma, recé mucho por él. Este es un doloroso tema que estoy tratando de explicar en el libro en el que estoy trabajando ahora. En “A la Sombra de mi Abuelo” reconozco que lo evité todo lo que pude.  El asunto de Trujillo ya me resultaba demasiado penoso como para profundizar en el de mi padre.

P-  Hamlet Hermann  sostiene que su texto inicialmente fue rechazado por Editorial Norma y que viendo las condiciones del mercado, mandó a reconstruirlo por parte de su editor en jefe para rehacerlo. ¿Es cierto? El texto que usted escribió es el que se publicó finalmente? Hermann dice que tenía 100 páginas más de las que se publicaron. ¿es cierto?

 R. Punto por punto, de nuevo: a)      No sé en qué argumentos se basa este señor para afirmar tal cosa.  Conservo todos los emails de la época y puedo asegurarle de que, desde el principio, Norma Editorial estuvo interesada en mi escrito.

b)      Una cosa es “reconstruir” un texto y otra son las correcciones que normalmente sugieren las editoriales y que siempre tienen que ser supervisadas por el autor, salvo que se haya pactado lo contrario.

c)      Sí, es verdad que el texto era demasiado largo y se suprimieron, siempre con mi autorización, bastantes páginas.  Pero también es cierto que dichas páginas, en términos generales, desviaban la atención del tema central de la novela.  Por ejemplo, en alguna de ellas se relata cierta historia.  Ésta trataba sobre el hermano de mi ex marido, el torero, que tuvo un desafortunado accidente cuando toreaba y tuvieron que amputarle una pierna, a la edad de 16 años.  Por supuesto, pienso aprovechar para un cuento corto ese relato.  No me voy a pasar la vida escribiendo únicamente sobre Trujillo y el resto de la familia. Pero la novela es mía y, repito, no ha sido reconstruida, ni mucho menos.

d)      Lo que también me llama mucho la atención es que el señor Hermann no mencione un detalle muy importante, ya que parece conocer,  mejor que yo misma, el proceso de creación y realización del libro.  En un primer momento, éste fue escrito con pseudónimos.  Obvia y humanamente era natural que yo no tuviese el valor de enfrentarme a todos aquellos fantasmas, llamándolos por el  suyo verdadero.  Pero, la idea de restaurar los auténticos, fue también mía.  Pensé, “Aída, si vas a dar la cara, ¡hazlo de verdad!  No te refugies en unos nombres falsos…”  Por supuesto, este reemplazo fue bien recibido por la editorial.

P- ¿ Está dispuesta a venir al país a recibir su premio?

R- ¿Esa es una pregunta que se suele hacer? 

P. Alguna otra consideración sobre el tema?

R- Sí, señor Sosa.  Y esa va dirigida a usted directamente.  No se puede titular un artículo, como hizo usted en “El Nacional” del día 1 de este mes, con una frase que es una auténtica calumnia.  Jamás he llamado “asesinos” a los Héroes, entre otras cosas porque nunca he pretendido, ni pretendo, meterme en asuntos políticos, ni aquí en España, ni allá en la República Dominicana, ni en ninguna parte.  ¡Y afirmar algo de ese calibre sería llegar demasiado lejos! Eso, como lo ha logrado usted con el mencionado artículo, significa herir a muchas personas.  Y no sólo eso, sería intentar alterar lo que fue la verdadera historia.

Con mi libro quise compartir con mis lectores el estado de mi ánimo, el sufrimiento y la lucha interna que mantuve conmigo misma, cuando descubrí “la otra cara” de mi abuelo.  Una cara que yo desconocía y que no fue fácil digerir.  Hay que tener en cuenta que, por entonces, aún vivía Francisco Franco y que aquí, en España, sólo se hablaba bien de sus homónimos.  Eso, sin contar que yo creía en lo que mi familia, y los amigos, me contaban.

Si describo “la parte tierna” de mi abuelo es porque la hubo.  Hubiese sido mucho más fácil aceptar la realidad si él hubiese sido también un déspota en casa.  Eso existe en muchos más hogares de los que imaginamos, por desgracia.

 
   
JOSE RAFAEL SOSA

JOSE RAFAEL SOSA

marzo 6, 2010

PREMIO NACIONAL DE NOVELA DE REPUBLICA DOMINICANA

27 de Mayo del 2009, 12:00 AMCultura anuncia ganadores Premios Anuales de Literatura y Música

 
 

Con la presencia del Secretario de Estado de Cultura, licenciado José Rafael Lantigua se dio a conocer el veredicto de los “Premios Anuales de Literatura y Música”, correspondiente a la edición 2008.  Los ganadores recibirán como premio 250 mil pesos cada uno, certificado y la publicación de las obras inéditas.

La actividad coordinada por la SEC y la Dirección de Gestión Literaria, tuvo lugar en la Sala de Arte Ramón Oviedo, a las 5:00 de la tarde, y contó con la asistencia de autoridades de la institución y personalidades del ámbito artístico y cultural del país.

 Los Premios Anuales de Literatura están destinados a galardonar los libros de escritores dominicanos que sean juzgados como los más sobresalientes durante el año en los distintos géneros literarios, así como promover el cultivo de la literatura y la trascendencia del oficio en República Dominicana.

El Premio Nacional de Novela Manuel de Jesús Galván lo ganó la obra “A la sombra de mi abuelo”, de Aída Trujillo.

Novela JURADO:

Manlio Argueta (El Salvador), Jorge Volpi (México) y Roberto Marcalle Abreu.

Prensa CIG

 
 

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