Aída Trujillo

julio 6, 2013

Publicaciones en el peródico El Nacional, Homenaje post-mortem a mi hijo Jaime María

5 Julio 2013, 2:13 PM

Vivencias cotidianas de allí y aqui

En nuestra casa, 1978

En nuestra casa, 1978


Escrito por: Aida Trujillo Ricart (https://aidatrujillo.wordpress.com/)

Homenaje post-mortem a mi hijo Jaime María

Hoy, día 5 de julio, se cumplen tres años del fallecimiento de mi adorado hijo Jaime Mª. Me resulta, por lo tanto, imposible escribir cualquier cosa que no se refiera a él.

Con su hermano Carlos, 1994

Con su hermano Carlos, 1994

Sé, por convencimiento, que se encuentra en un lugar mejor y más elevado que este deteriorado, aunque hermoso, planeta. Sé que está cumpliendo su misión, su propósito.

Jaime era un gran admirador de Van Gogh

Jaime era un gran admirador de Van Gogh

Pero, como madre, el no poder escuchar su voz, aunque sea a 9000 kms. de distancia y por teléfono, y el saber que ya nunca podré tocarle, abrazarle ni darle un beso, me sigue desgarrando el alma.

Mi hijito, que contaba con treinta y siete años de edad, se acostó, para no volver a levantarse nunca de su cama. Yo fui avisada dos días después, el 7 de julio, día de San Fermín de los Navarros, que fue cuando le encontraron.

Me dijeron que había tenido un accidente, para omitir detalles desagradables, en un Madrid del mes de julio, con un calor que suele llegar a los 40º centígrados. Pero, después, el informe del forense confirmó que había sido víctima de un paro cardiaco mientras dormía.

Tres años han transcurrido, sí, pero parece que su deceso ocurrió ayer y mi pena morirá el día que me toque dar mi último suspiro. Me veréis reír, hacer chistes, escribir, trabajar… Pero el dolor sigue ahí, clavado en lo más profundo de mi corazón.

Dibujo que Jaime me dedicó cuando estudiaba en la Escuela de Artes Plásticas de Madrid, 1990

Dibujo que Jaime me dedicó cuando estudiaba en la Escuela de Artes Plásticas de Madrid, 1990


En la isla Tabarca, con su hermana Haydée y conmigo, 1994

En la isla Tabarca, con su hermana Haydée y conmigo, 1994


Haciendo rabiar a su hermanito Nicolás, 1995

Haciendo rabiar a su hermanito Nicolás, 1995


Sólo logro, mediante estas breves líneas, solidarizarme con todas las madres que han pasado por este trance y exclamar, mirando al Cielo, “¡Jaime, mami no te olvida!”

A JAIME LE ENCANTABA STING. ¡QUÉ FRAGILES SOMOS, COMO DICE ESTE GRAN ARTISTA EN ESTA CANCIÓN!

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julio 5, 2011

Carta a mi hijo Jaime Mª, en el primer aniversario de su partida de este mundo

Mi hijito querido, mi Jaime del alma,

Mi querido hijito

Mi querido hijito

Hoy hace un año que decidiste “coger tus alitas” y marcharte de este mundo.  Parece que no avisaste a nadie.  Pero a mí, y de forma bastante violenta, sí.  Hoy hace un año que, por muy poquito, no pierdo mi ojo derecho.

Tu rinconcito, con las flores que me regaló Haydée, en casa

Tu rinconcito, con las flores que me regaló Haydée, en casa

Curiosamente, estaba pintando unas imágenes que me recordaban a ti.  En mi casa de Madrid, en la puerta de entrada al aseo, había pintado unas muy similares, pero en tonos rosa.  Te gustaban y me decías que, como a veces hacías tu, aquella pintura resultaba algo agresiva.

Aunque yo te lo negaba, era verdad.  No se sabe bien si son plantas, si son ondas marinas o etéreas, o qué.  Estas son de color morado, un color que me encanta pero que representa un “alivio de luto”.  ¿Qué “casualidades” tiene la vida, verdad, mi amor?

El año pasado, en el día de esta fecha, llevaba, desde por la mañana, llamándote por teléfono pues algo me empujaba a hacerlo.  No sé cómo explicarlo.  Llamé, desesperadamente, en muchas ocasiones y hasta llegué a dejarte un mensaje en el contestador.  Pero, desafortunadamente, ya no estabas para coger el móvil ni para escuchar mi mensaje, ni para nada…

Sentí un desasosiego y una inquietud que no podía quitarme de encima pues aquello no me pareció normal y, aunque hubiese podido haber motivos lógicos, me alarmé enormemente.

Cuando, después, me caí de un taburete bastante sólido, con un pincel en la mano, mientras estaba pintando, presentí que había ocurrido algo muy grave.  Me preocupaba la posible pérdida de mi ojo, claro, pero sentía que había “algo más”.

Intenté volver a llamarte, con mi ojo tapado, pero no obtuve respuesta: yacías, sin vida, en tu cama.

Fue tu hermano Carlos el que, un par de días después, me confirmó lo que tanto temía: “Jaime se ha muerto…”

Recuerdo muy bien el alarido que emití, como una fiera herida, y que no me creía capaz de lanzar.  Pero, después de un año, la frase de tu hermano sigue retumbando en mi cabeza, como si acabase de decírmela.

Te fuiste estando solito y con los brazos queriendo asir algo o a alguien, según me contó Carlos. Quiero pensar que estabas agarrándote a alguno de tus acompañantes espirituales.

Después de bastante tiempo tu hermano me mandó el informe del forense.  El galeno dice que falleciste, según su criterio, el día 4 de julio de 2010.  Pero yo sé que fue el día 5.  La Ciencia cambia, se supera, avanza, lo que antes servía ahora no, o al contrario.

Recuerdo una época en la que la OMS llegó a decir que el aceite de oliva no era bueno para la salud.  Yo, intuitivamente, me negué a aceptar aquello y seguí llevándolo a casa.  Al poco tiempo, la institución rectificó aquella afirmación.

La Ciencia dice y se contradice.  La Ciencia se equivoca.  El corazón de una madre no.

Cuando quedé embarazada de ti, los médicos me aseguraron que tenías que nacer por cesárea.  Como tu hermano Carlos, el mayor, nació así, tu también, y los demás hijos que tuviera, tenían que nacer ayudados por esa intervención quirúrgica.

Pero yo, ni corta ni perezosa, le dije a mi ginecólogo que quería que nacieses de parto natural y él, en un principio, se negó.  No quería arriesgarse a que me ocurriese algo grave.  Como veía que insistía, ante mi tozudez y para que le dejase en paz, asintió con una condición.  Si el proceso de dilatación del parto se prolongaba excesivamente, tendría que operarme.  Accedí e hicimos ese pacto.

Me pasé el resto del embarazo imaginando que, en pocas horas, nacerías de forma natural.  Y así fue.

El día 2 de mayo de 1973, a la 1 de la noche, viniste al mundo.  ¡Tu siempre con tus ambigüedades, hijito!  Por muy poco no naciste el día anterior.  Al igual que en tu muerte, unos dicen que fue el 4 y yo afirmo que fue el 5 de julio.

Cuando cumpliste los dos meses de edad, enfermaste hasta el punto de que creí perderte.  Una vez más, por aquella época, la Ciencia se equivocó.  Te hicieron todo tipo de pruebas pero no podían admitir que tu dolencia era una estenosis de píloro porque decían que era demasiado tarde para que se manifestase.

Y eso era lo que por poco te lleva a la tumba, siendo un bebé adorable y precioso.  Al cumplir los tres meses, tu pediatra, desesperado por no entender lo que te ocurría, decidió, como último recurso, ver si cabía esa posibilidad.  ¡Y era esa afección la que te estaba matando!  Te operaron y, una semana más tarde, habías recuperado 100 gramos de los tantos que, en un mes, habías perdido.

Jaime Mª, un añito de edad

Jaime Mª, un añito de edad

Mi sangre pertenece al grupo 0 negativo.  Con la única excepción de tu hermana Haydée, vosotros, mis tres varones, sois Factor Rhesus positivo.

Carlos nació en el año 1970 y, por lo menos en España, todavía no existía la vacuna que protege al siguiente feto que vaya a fecundar una mujer, después de inmunizarse contra ese factor.  De modo que, además de pasarme todo su embarazo, el de tu hermano, a base de pruebas para comprobar si existían anticuerpos, que no detectaron, en mi sangre, no pudieron vacunarme para salvaguardar al próximo bebé que pudiese engendrar.

De modo que, puedes imaginar que, durante el embarazo tuyo, me vigilaron aún más pues era más fácil que, al haber tenido un niño con un RH positivo, si tu lo eras también, mi cuerpo se defendería y te atacaría.  ¡Nada de eso!  No tuvimos, ni tu ni yo, el más mínimo problema.

Quizás la Ciencia, es casi seguro, ya haya avanzado y tenga una explicación lógica a ese asunto.  Pero, por entonces, los médicos no se explicaban como había pasado dos embarazos con niños que portaban, e intercambiaban conmigo, un factor que es mortal para mí y que mi cuerpo no se hubiese protegido, destruyéndoles.

Haydée y Carlos, mis hijitos, octubre 2010, Boca Chica

Haydée y Carlos, mis hijitos, octubre 2010, Boca Chica

Al nacer tu ya existía en España la famosa vacuna y me la pusieron.  Pero fue innecesario porque, después, nació Haydée, que tiene mi mismo grupo sanguíneo y es RH negativo.

Igualmente, por prevención, me pusieron la vacuna “para el próximo, si lo había”.  Ella también nació sin necesidad de que se me practicase una cesárea.  No hubiese dado tiempo ni a preparar el quirófano de lo rápido que vino al mundo.

Mucho después, como sabes pues estabas esperando, nervioso, junto a tus hermanos, en los pasillos de la clínica, nació Nicolás, también de forma natural.

Día del Bautizo de Nicolás, Jaime lo tiene en sus brazos

Día del Bautizo de Nicolás, Jaime lo tiene en sus brazos

Pero, volviendo a tus vivencias y relación con la Ciencia, cuando estabas a punto de cumplir los tres años de edad, hubo que repetirte la operación de estómago.

El médico, una eminencia de la cirugía infantil, el Dr. Monereo, que en paz descanse, me dijo que si tenías algunos problemas, motivo por el que acudí a él, era porque, en la primera intervención simplemente te habían salvado la vida.  Jamás criticó a sus colegas, al contrario.  Según me explicó, estabas demasiado débil y de haberte operado con más esmero, te hubieses quedado en la mesa de operaciones.

De modo que, tras una intervención de casi cuatro horas, que se me hicieron eternas, por fin te subieron a tu habitación en la clínica.

Durante aquella semana, en la que no me separé de ti ni para ir a comer, no tenías apetito, pobrecito mío, ¡tan chiquitín!  Como mucho ingerías un yogur al día.  Y, claro, como no “hacías de vientre”, como se dice en España, los médicos llegaron a alarmarme mucho.

Se te prohibió, durante un año, el comer verduras y frutas, con la excepción de la patata y el zumo de naranja.  Había que evitar que, ese canal que habían abierto, volviese a obstruirse.

Te dieron el alta con la condición de que, si a los dos días no habías hecho caca, tenía que volver a ingresarte pues eso denotaba algo que podía ser grave.

La Ciencia te prohibió el comer verduras y frutas durante un año.  Pero, tu madre, yo, preocupada por lo que me habían advertido, tomé una decisión unilateral, impulsada únicamente por mi intuición, mi instinto maternal.

Decidí prepararte un buen plato de puré de verduras pensando que, por una vez, no podría hacerte daño.  Sin embargo, sí podría ayudarte a hacer tus necesidades.  Si la cosa no resultaba, me dije, te llevaría de regreso al centro médico y hasta confesaría mi culpa.

Parece que te apetecía pues, aquel puré, lo comiste con avidez.  Era un plato hondo, lleno hasta los bordes, y lo ingeriste por completo y, a juzgar por tu carita de expresión placentera, con mucho gusto.

No habría pasado ni media hora cuando ocurrió lo que yo pretendía.  Nunca he sentido tanta alegría por tener que limpiar mierda, con perdón pero ese es su nombre, en grandes cantidades.  Nuevamente mi intuición había triunfado.

Muchas cosas de este tipo me han ocurrido, lo sabes hijito, contigo y con tus hermanos.

Jaime Mª 1979

Jaime Mª 1979

La Ciencia es algo frío, matemático.  El corazón de una madre no.

Por eso hoy, que cumples tu primer aniversario fuera de este mundo, te lloro, te echo de menos, no me resigno, te quiero con mi alma…

Jaime, el día de su Primera Comunión, muy serio mi niño

Jaime, el día de su Primera Comunión, muy serio mi niño

Sé que estás en otro plano, sé que eres un ángel, estoy segura de ello… Pero yo, que te he parido, anhelo, como ser material que todavía soy, el poder besarte, el poder tocar tu cabello fino, coger tus manos, hablar contigo de arte, de cocina y de cualquier cosa…

Jaime Mª y el perrito Craken en el campo

Jaime Mª y el perrito Craken en el campo

Te gustaba el mar, el campo, la montaña, el skate, el snow…

JAIME Y HAYDÉE CON SUS PRIMOS RAFITA Y BÁRBARA

JAIME Y HAYDÉE CON SUS PRIMOS RAFITA Y BÁRBARA

Pintabas y esculpías muy bien.  Hacías algo que jamás me atrevería a hacer:  tatuabas, y con mucho arte.

Fuiste, además, un cocinero profesional reconocido.  Amabas la cocina y discutíamos sobre su elaboración, aunque a veces me pedías alguna receta, que tu te encargabas de complicar para hacerla “más moderna”.

Tengo tantas cosas que decirte que, si lo hiciese, esta carta se haría interminable.  De los 57 años que tenía, cuando te me fuiste, 37 estuviste en mi vida.

Por cierto, tengo que darte las gracias por mandarme este regalo, tan preciado para mí, que es el perrito Chilling.

Chilling, tu regalo

Chilling, tu regalo

Nicolás y Craken, tu regalo, hace unos cuantos años

Nicolás y Craken, tu regalo, hace unos cuantos años

Sé que fuiste tu, a través de un amigo, pocos días después de iros, primero Craken, el schnauzzer que también me regalaste, y enseguida después tu.

Tu conseguiste que tu hermanito Nicolás leyese mi libro “A la sombra de mi abuelo”.  Recuerdo perfectamente la conversación que tuvimos por teléfono, y no sabes cuanto te lo agradezco, mi vida.  Siempre me hiciste sentir lo orgulloso que te sentías.

¡Gracias, hijo de mi alma!  ¡Nunca te olvidaré!  ¡Te adoro, mi “Garbancito de la Mancha de Santo Domingo”, como te llamaba!

diciembre 31, 2010

Homenaje al recuerdo de mi hijo Jaime Mª en la despedida del año que le vio morir

Jaime Mª, mi hijo del alma

Jaime Mª, mi hijo del alma

¡Hijo!  ¡Cuánto echo de menos la llamada que me harías si estuvieras todavía en este plano!

Quiero decirte, desde este sórdido mundo en el que aún estoy, y tu ya no, que te quise, desde que te tuve en mi vientre, y te querré hasta el fin de mis días.

Deseo decirte que siento que tenía que haberme ido antes que tu.  Mi dolor es demasiado profundo e infinito como para poder explicarlo.  Pero no quería que se cerrase este 2010 sin expresar, públicamente, lo que te adoré, adoro y adoraré hasta que me toque reunirme contigo.

Querría poder desearte toda la felicidad del mundo pero tengo que desearte ¡FELIZ AÑO 2011 EN EL CIELO!

Espero que estés en paz y lleno de amor, jugando con nuestro perrito Craken quien, como sabes, no quiso vivir tu muerte y nos abandonó poco antes que tu, mi vida.

Tu madre, que nunca te olvidará… ¡NUNCA!

noviembre 5, 2010

Publicaciones en el periódico El Nacional, “Uno de los graves problemas cuando se pierde un hijo”

4 Noviembre 2010, 11:22 AM

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Uno de los graves problemas cuando se pierde a un hijo

Escrito por: Aida Trujillo

No he querido seguir abrumando a mis lectores volviendo a contarles mi dolor por la pérdida de mi hijo Jaime.  Sin embargo, hoy no he podido resistir el compartir con ellos ese pesar que pervive en mí, después de casi cuatro meses tras su muerte.

Estos días están siendo muy duros aunque no ha ocurrido nada nuevo.  Al contrario, la gente piensa que estoy, que debo sentirme mejor que hace un tiempo, cuando ocurrió mi desventura.

He estado cavilando sobre el posible motivo que me hace volver a sentir, con gran fuerza, esta tristeza que me embarga.  Me consuelo tontamente pensando que, quizás, la proximidad de la fiesta de los difuntos sea el móvil.

Vivo con mi única hija hembra, Haydée.  Durante el mes de septiembre mi hijo Nicolás me regaló su adorada presencia.  Ahora está aquí mi mayor, Carlos, junto a su mujer, Mayte, y mi nieta, Aitana.  Su existencia, su acercamiento físico, además del emocional, me sirven de consuelo y me aportan gran alegría.  Pero siento que me falta algo muy importante sin lo que esa felicidad no llega a completarse.  Siento que me falta mi Jaime y que desearía que él estuviese aquí también.  Y, aunque estoy convencida de que, de un modo espiritual, lo está, mi condición humana no me permite sentirme plenamente feliz.  Todavía no he alcanzado esa elevación.  Todo me lo recuerda y en todo existe su ausencia y sus recuerdos.

Los padres que hayan pasado por este trance podrán comprender mis palabras.  A los que no lo han sufrido, les deseo que nunca entiendan del todo lo que digo y repito.  Una cosa es sentir temor por lo que pueda ocurrirles a nuestros hijos y otra, muy diferente, es el tener que aceptar que ya les ha ocurrido.

Un hijo es lo más grande...

Un hijo es lo más grande...

Hoy no he sido capaz de escribir sobre otra cosa que no trate de mi desgarro.  Cuando los hijos se van antes que nosotros, nos sentimos mutilados, como si nos hubiesen  arrancado una necesaria parte de nuestro ser.  Nuestro cerebro no está “programado” para que eso ocurra. Nos hemos planteado, desde siempre, el que somos nosotros los que vamos a marcharnos antes que ellos.

Uno de los graves problemas de cuando uno pierde a un hijo viene muy bien reflejado en una estrofa de una canción cuyo intérprete es un insigne cantante y compositor del mundo del Flamenco, Enrique Morente.

Enrique Morente

Enrique Morente

“Mi pena es muy grande porque es una pena que yo no quisiera que se me quitara…”

Una parte de mi ser no quiere seguir sufriendo.  La otra se resiste a olvidar su dolor.

Doy las gracias de corazón a todos los que se han animado a seguir leyendo esta columna hasta el final y que, por lo tanto, han compartido un poco mi pena en el día de hoy.  Procuraré seguir brindándoles, en el futuro,  informaciones y anécdotas interesantes, algunas más entretenidas y divertidas que otras.

Aída Trujillo Ricart

agosto 29, 2010

Publicaciones en el periódico El Nacional, “Primer cumpleaños de una madre tras la pérdida de un hijo”

28 Agosto 2010, 12:54 PM
Vivencias cotidianas de allí y aquí
Escrito por: Aida Trujillo (aidatrujillo.wordpress.com)

Primer cumpleaños de una madre tras la pérdida de un hijo.

Se me murió mi rosa...

Se me murió mi rosa...

El pasado 23 de este mes fue el día de mi cumpleaños.   Todos los que me quieren intentaron alegrarme, llamándome y ofreciéndome regalos. Agradezco su amor…

Pero  el lunes resultó ser muy difícil de sobrellevar para mí.  Ha sido el primer aniversario acompañada por la dolorosa ausencia de mi hijo Jaime, fallecido en julio.

Lo primero que eché en falta, al despertar, fue su llamada telefónica desde Madrid.

Mi Jaime querido me hubiera felicitado, me hubiera mandado besos, buenos deseos y, después, me habría dicho “Mami, te tengo que dejar porque ya sabes que esto sale caro…  ¡Pero te quiero mucho!”.

Me parece estar escuchando su voz al otro lado de la línea…

Dicen los expertos que, cuando se pierde a un ser querido, el primer año es el más difícil.  Los acontecimientos se suceden, sin él, por primera vez.  Uno siente un inmenso vacío y una tristeza indescriptible.  Sobre todo cuando se trata de un hijo… Yo siento que este penar me acompañará mientras viva.

He perdido a mis padres, a dos de mis hermanos, a amigos que eran más que hermanos para mí.   Sufrí mucho cuando se fueron.

Pero este dolor por la muerte de mi hijo es único, apoteósicamente duro.  Hubiese preferido no haber tenido que llegar a conocerlo.  Lo natural es que yo me hubiese ido antes que él.

Siempre provocó en mí una profunda pena la tristeza de los padres que han perdido a un hijo.  Y  hoy, que la vivo en carne propia, aún más.   Ahora sé que no se asemeja en absoluto a lo que nos podemos imaginar, que se queda en lo que es, un sentimiento de temor y nada más…

El Dr. Jorge Bucay, célebre psicoterapeuta y escritor de múltiples libros, natural de la hermosa ciudad de Buenos Aires, en “El Camino de las Lágrimas”, nos dice (sic):

“Es que, en la muerte de un hijo, al dolor, a la congoja y a la sensación de aniquilamiento afectivo, hay que agregarle la vivencia de la mutilación.  La mayoría de los padres viven este acontecimiento como la pérdida de una parte central de sí mismos y como la destrucción de las perspectivas y esperanzas de futuro.”

Cuando mi hijo falleció hice público mi dolor.  Fue una forma, como cualquier otra, de intentar, infructuosamente, consolarme.  Fue una manera de que su muerte no resultase anónima.   Eso también duele…

Alguien, que no me quiere bien, pretendió herirme y divulgó en una conocida web que “cuando el alma cruje sobran las palabras y basta con las lágrimas”.

Respondí, ahí mismo, con el corazón herido por mi gran pérdida, que “Cuando el alma cruje no sobran las palabras ni bastan las lágrimas… ¡Si no, no existiría la poesía!”.

agosto 23, 2010

Dedicado a mi hijo Jaime Mª, que ya no está en el planeta, en el primer día de mi cumpleaños sin él…

A Jaime, entre otras cosas, le gustaba bailar.  Siempre que le invitaba a hacerlo conmigo, él no se negaba, al contrario, sé que lo disfrutaba.

Cuando era pequeño, estando aquí en Dominicana, nos fuimos él, Carlos, su hermano mayor, y Haydée, su única hermana hembra, a Puerto Plata.  Todavía ni siquiera conocía yo al que sería el padre de mi cuarto hijito, Nicolás.

Pasamos allí un feliz fin de semana de playa y diversión.  Jaime y yo nos animamos a participar en un concurso de merengues que organizó el hotel en donde nos alojábamos. ¡Y ganamos el primer premio!

La expresión de su carita de niño, al obtener el galardón, fue algo que no tuvo, ni tiene, precio.  Está grabada en mi corazón y en mi mente, desde entonces.

Jaime se sintió feliz y orgulloso, sonreía con el pecho henchido por la que él consideró una gran victoria.

Por supuesto, a él le concedí la custodia de la copa con la que premiaron nuestra pequeña hazaña.  Sin su ayuda yo no la habría logrado, le dije.

En este día de mi cumpleaños, el primero sin él después de treinta y siete de su vida, quiero recordar la última vez que, en mi casa de Madrid, bailamos esta canción, él, su hermano Nicolás y yo.  Eso fue hace un par de años…

Puse este disco de Orishas y, felices, bailamos los tres la canción “La vida pasa”, mientras el perrito Craken nos ladraba, igualmente contento.

Orishas, Emigrante

Orishas, Emigrante

Reímos mucho los tres…  ¡qué digo los tres!  ¡Los cuatro!

Hoy me cuesta reír…  Pero este recuerdo trae algo de consuelo a mi alma de madre atormentada.

Jaime, querido hijo, ¡te quiero y siempre te querré con todo mi ser!

agosto 5, 2010

Elegía por mi hijo Jaime Mª… ido a destiempo…

De Miguel Hernández...

De Miguel Hernández...

El dolor es aún más inmenso que el de la letra de Miguel Hernández, uno de mis poetas favoritos.  Un hombre que sufrió inmensa e injustamente.   Maravillosamente interpretada por Joan Manuel Serrat, tengo el honor de publicar esta elegía, dedicada a su amigo Ramón Sijé…

Vale la pena recordar a estos dos artistas, a estos dos poetas, uno músico también, y mandar, al Plano Superior, un mensaje de AMOR a mi querido hijo Jaime Mª…

A Jaime le gustaba...

A Jaime le gustaba...

 ELEGÍA

MIGUEL HERNÁNDEZ/JOAN MANUEL SERRAT

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería).

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,  
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
A las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
TANTO DOLOR SE AGRUPA EN MI COSTADO
QUE, POR DOLER, ME DUELE HASTA EL ALIENTO…

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

NO HAY EXTENSIÓN MÁS GRANDE QUE MI HERIDA,
lloro mi desventura y sus conjuntos
Y SIENTO MÁS TU MUERTE QUE MI VIDA…

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

TEMPRANO LEVANTÓ LA MUERTE EL VUELO,

TEMPRANO MADRUGÓ LA MADRUGADA,

TEMPRANO ESTÁS RODANDO POR EL SUELO…

NO PERDONO A LA MUERTE ENAMORADA,

NO PERDONO A LA VIDA DESATENTA,

NO PERDONO A LA TIERRA NI A LA NADA.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

QUIERO MINAR LA TIERRA HASTA ENCONTRARTE

Y BESARTE LA NOBLE CALAVERA

Y DESAMORDAZARTE Y REGRESARTE.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A LAS ALADAS ALMAS DE LAS ROSAS

DEL ALMENDRO DE NATA TE REQUIERO,

QUE TENEMOS QUE HABLAR DE MUCHAS COSAS,

COMPAÑERO DEL ALMA, COMPAÑERO….

………………………………………..

HIJO DE MI ALMA, TENEMOS QUE HABLAR DE MUCHAS COSAS…

SIEMPRE TE QUERRÉ…

Primavera 2009 en Madrid

Primavera 2009 en Madrid

Estas flores son para tí…

julio 29, 2010

El mes de julio de 2010 se va…

Este mes está por terminar…  Pero mi dolor no ha hecho más que empezar…

Escribiré sobre otras cosas, como es lógico, pero mi hijo Jaime siempre seguirá en mi corazón que está roto y de luto para siempre…

julio 22, 2010

Publicaciones en El Nacional de República Dominicana, La muerte de mi hijo Jaime y el origen de su nombre

22 Julio 2010, 10:59 AM

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Escrito por: Aida Trujillo

La muerte de mi hijo Jaime y el origen de su nombre

El pasado día 5 de julio me puse a pintar en las paredes de mi baño y caí del taburete en el que me había subido.  Al caer, el pincel que estaba utilizando se me metió en el ojo.  Empecé a sangrar y no veía.  Creí que me había quedado sin él.

Con mi ojo derecho tapado la vida parecía tener otra perspectiva, pero ya estoy casi repuesta.  Lo que jamás superaré fue lo que ocurrió dos días después.  Me llamó, desde Madrid, mi hijo mayor para darme la noticia de la muerte de mi segundo, Jaime Mª.  Mi accidente fue una premonición…

Quiero dar las gracias al ilustre director de este prestigioso periódico, Don Radhamés Gómez Pepín, por su comprensión y apoyo y por la publicación de la esquela de mi hijo.

Agradezco también a Don José Rafael Sosa, escritor y periodista en este mismo diario, por sus publicaciones, su apoyo y amistad  y a su esposa, Jacqueline, por su ternura.

Mis otros hijos, Carlos, Haydée y Nicolás, están conmigo, compartiendo mi dolor.  Y son ellos la causa más poderosa que me ayuda a seguir viviendo.  También me reconforta el afecto de mi nuera, Mª Teresa, que es la madre de mi única nieta, Aitana.  Hasta el espíritu de mi perrito, que también se me fue dos semanas antes que Jaime, parece estar acompañándome.  Mi hijo fue quien me lo regaló y le quería mucho.

Gracias, asimismo, a todos los familiares y amigos auténticos, entre ellos mi hermano Rafael y su hijo, Mª José Florez-Estrada de Delgado y a su esposo el Doctor Delgado Malagón, Bruni Campagna y el de mi amiga Teresa Aranda, que vino especialmente desde Madrid para verme, que han compartido mi pena y han resultado ser un verdadero puntal.   Agradezco infinitamente el cariño y el apoyo que dio a su primo mi sobrino Luis Sánchez Martínez.  Y, desde luego, a ustedes, mis lectores, por su comprensión por la ausencia de mi columna semanal.

Mi hijo Jaime Mª fue bautizado con ese nombre en honor a su tío y padrino, Don Jaime María de Oriol, quien le acompañó y ayudó, con amor, hasta el final de sus días.  De ahí proviene su segundo nombre, María.  Gracias mi querido hermano y gracias también a tu esposa, Leyla Basakincy, que siempre te secundó.

El santo patrono de ambos es Santiago, cuya festividad se celebra el 25 de este mes.  La raíz de este nombre proviene del hebreo Ykakov, pasó al latín como Iacobus y de ahí al castellano.  Es la formas más popular del nombre de uno de los apóstoles de Jesús, Ya’koov hijo de Zebedeo, conocido como Santiago el Mayor.   El nombre fue evolucionando a Yaco y Yague hasta Sant Yago, otra variante.  Al ser el grito de batalla de los cristianos durante la Reconquista, se convirtió en una sola palabra. La variación Jaime proviene del latín Jacomus.

Santiago Apóstol

Santiago Apóstol

El Camino de Santiago, que culmina en la ciudad de Santiago de Compostela en Galicia, al noroeste de España, es mundialmente conocido y recorrido.

Mi corazón está más triste que nunca y el cielo de mi tierra natal parece querer acompañar mi llanto pues no cesa de llover.

Aída Trujillo Ricart

julio 18, 2010

Dedico esta canción a mi hijo Jaime querido…

WOULD YOU KNOW MY NAME
IF I SAW YOU IN HEAVEN?
WOULD IT BE THE SAME
IF I SAW YOU IN HEAVEN?
I MUST BE STRONG AND CARRY ON
´CAUSE I KNOW I DON´T BELONG HERE IN HEAVEN…

WOULD YOU HOLD MY HAND
IF I SAW YOU IN HEAVEN?
WOULD YOU HELP ME STAND
IF I SAW YOU IN HEAVEN?
I´LL FIND MY WAY THROUGH NIGHT AND DAY
Letras4U.com » letras traducidas al español
´CAUSE I KNOW I JUST CAN´T STAY HERE IN HEAVEN…

TIME CAN BRING YOU DOWN, TIME CAN BEND YOUR KNEES
TIME CAN BREAK YOUR HEART, HAVE YOU BEGGING PLEASE…

BEYOND THE DOOR THERE´S PEACE I´M SURE
AND I KNOW THERE´LL BE NO MORE TEARS IN HEAVEN…

WOULD YOU KNOW MY NAME
IF I SAW YOU IN HEAVEN?
WOULD IT BE THE SAME
IF I SAW YOU IN HEAVEN?
I MUST BE STRONG AND CARRY ON
´CAUSE I KNOW I DON´T BELONG HERE IN HEAVEN…

TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL:

¿SABRÍAS MI NOMBRE
SI TE VIERA EN EL CIELO?
¿SERÍA LO MISMO
SI TE VIERA EN EL CIELO?
DEBO SER FUERTE Y SEGUIR ADELANTE
PORQUE SÉ QUE MI LUGAR NO ESTÁ AQUÍ EN EL CIELO…

¿COGERÍAS MI MANO
SI TE VIERA EN EL CIELO?
¿ME AYUDARÍAS A RESISTIR
SI TE VIERA EN EL CIELO?
ENCONTRARÉ MI CAMINO A TRAVÉS DE LA NOCHE Y EL DÍA
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PORQUE SÉ QUE NO PUEDO ESTAR AQUÍ EN EL CIELO…

EL TIEMPO PUEDE ABATIRTE, EL TIEMPO PUEDE DOBLAR TUS RODILLAS
EL TIEMPO PUEDE ROMPER TU CORAZÓN, HACERTE SUPLICAR POR FAVOR…

MÁS ALLÁ DE LA PUERTA HAY PAZ, ESTOY SEGURO
Y SÉ QUE ALLÍ NO HABRÁ MÁS LÁGRIMAS EN EL CIELO…

¿SABRÍAS MI NOMBRE
SI TE VIERA EN EL CIELO?
¿SERÍA LO MISMO
SI TE VIERA EN EL CIELO?
DEBO SER FUERTE Y SEGUIR ADELANTE
PORQUE SÉ QUE MI LUGAR NO ESTÁ AQUÍ EN EL CIELO…

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